Linfedema

Para poder definir esta enfermedad, primeramente recordar que el sistema circulatorio está compuesto de arterias, venas y vasos linfáticos.

La misión de los vasos linfáticos es absorber el líquido que sobra de los tejidos, así como proteínas y otras partículas, devolviéndolos a la circulación general. Durante su tránsito por los vasos linfáticos, a su contenido se le denomina linfa.

Cuando el sistema linfático falla, el líquido se queda en los tejidos, la extremidad afectada aumenta de tamaño y al poner el dedo sobre ella queda una huella, que se denomina fóvea.

A todas estas manifestaciones las denominamos linfedema. Cuando se cronifica se conoce con el nombre de elefantiasis.

¿Por qué se produce?

Para entender el mecanismo de producción hay que conocer la clasificación del linfedema:

Primario

Es el que se produce por falta de desarrollo o malformación de los vasos linfáticos. Puede ser: congénito (que aparece poco después del nacimiento), precoz (que aparece en la pubertad) o tardío (que comienza pasados los 35 años)

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Secundario

Suponen más del 50% de los casos de linfedema. Se produce por lesión u obstrucción de los canales linfáticos que previamente eran normales. Sus causas son las siguientes:

  • Infecciones (linfangitis bacterianas) locales recidivantes sobre todo por estreptococo (erisipela) o bien por hongos. Tienen más riesgo los que tienen úlceras en las piernas o eccema crónico. En todo el mundo, la causa más frecuente de linfedema secundario es la filariasis (infección por un parásito, la Filaria bancrofti).
  • Linfedema postflebítico: el que se da tras la inflamación de una vena, sobre todo en el territorio de la femoral.
  • Enfermedades ganglionares, como la tuberculosis, la enfermedad de Hogkin o los linfosarcomas.
  • Tumores: el cáncer de próstata y los linfomas pueden obstruir los vasos linfáticos. También el cáncer de útero y vulva.
  • Tras el tratamiento quirúrgico y radioterápico del cáncer de mama

Funcionamiento del sistema linfático

Síntomas del linfedema

Suele darse mayormente en mujeres y es un problema en principio puramente estético, ya que no produce dolor y sí alteración de la forma y el diámetro de la extremidad.

Afecta en origen al pie o tobillo, que se hinchan, aumentando la inflamación con el calor, el cansancio y en los días premenstruales.

Va progresando y afectando incluso a la otra extremidad y produce pesadez y cansancio del miembro. Finalmente se estabiliza y queda toda la pierna edematosa. Primero el edema es blando y al presionar con el dedo, deja huella (fóvea).

A medida que se hace más crónico, los tejidos se fibrosan y se vuelven rígidos, el edema se hace duro y no deja fóvea al presionar. Con el tiempo surgen las complicaciones, como las uñas amarillas, aspereza cutánea, pesadez y a veces elefantiasis con linfangitis (infección) y úlceras frecuentes.

Síntomas del linfedema

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se verifica por los signos y síntomas que presenta el paciente y ha de completarse con la búsqueda de la causa que lo origina.

En el caso de que sea un tumor el causante, se debe realizar la batería de pruebas necesaria para descubrirlo, incluyendo en ocasiones una ecografía o un escáner (TAC) de abdomen y pelvis.

Las pruebas específicas de los vasos linfáticos son la linfogammagrafía y la linfangiografía, que algunas veces son útiles para distinguir el linfedema primario del secundario.

Tratamiento del linfedema

Para tratar el linfedema primario (por no formación o malformación de los vasos linfáticos desde el nacimiento) se han de hacer una serie de recomendaciones al enfermo, como cuidar al máximo la higiene de los pies para evitar infecciones, evitar la sequedad con cremas hidratantes, elevar frecuentemente las piernas, hacer ejercicio, usar medias de compresión gradual, evitar permanecer mucho tiempo de pie o realizar masajes de la extremidad.

En algunos casos en que existe más riesgo de infección, pueden utilizarse antibióticos de forma profiláctica (penicilina, eritromicina) También se han usado los dispositivos domiciliarios de compresión neumática intermitente, para disminuir el edema. No deben usarse los diuréticos en esta patología. En caso de que el linfedema sea secundario, hay que tratar su causa si se puede (tuberculosis, linfoma)

Si la obstrucción ganglionar es por un tumor puede usarse la radioterapia para producir una mejoría transitoria. El tratamiento más novedoso consiste en la microcirugía con unión de los vasos linfáticos a las venas para superar la obstrucción.

Evitando la enfermedad

Como ya hemos explicado anteriormente, la cuidadosa higiene de los pies y piernas, el ejercicio físico y la elevación frecuente de las piernas, ayuda a disminuir el linfedema y evita que se complique.


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