Lepra

LepraLa lepra es una enfermedad granulomatosa crónica que afecta fundamentalmente al sistema nervioso periférico, piel y mucosas. Sus manifestaciones clínicas son muy variadas, lo que permite distinguir distintas formas de enfermedad, cada una de ellas con un pronóstico y unas secuelas diferentes.

Se trata de una enfermedad histórica, cuya primera referencia data del siglo VI a. C. No se ha podido establecer un lugar de origen de la lepra, aunque la India ha sido siempre uno de los países en los que más epidemias se han sufrido, siendo posible que se produjera su extensión desde allí a China, Japón, Occidente y todo el Mediterráneo. Actualmente se acepta que los fenicios la extendieron a España, mientras que la llegada de europeos y africanos a América tras el descubrimiento sería la responsable de la extensión a este continente. Es más frecuente en países tropicales.

Se estima el número de casos de lepra en torno a los 4-5 millones en África y Asia suboriental, 200.000 en Europa y Mediterráneo oriental y 2 millones en el Pacífico occidental.

La O.M.S. define como caso de lepra a la persona que muestra signos clínicos de lepra y precisa tratamiento farmacológico.

Causas de la lepra

Bacteria que causa la lepraSe trata de una enfermedad infecciosa, cuyo agente causal es el Mycobacterium leprae, germen perteneciente a la misma familia que el bacilo responsable de la tuberculosis. Fue descubierto por Hansen en 1873. Hasta la actualidad, nadie ha conseguido cultivar el germen.

Se trata de una enfermedad de alta contagiosidad, aunque la tasa de personas que llegan a enfermar es bastante más baja que la de personas contagiadas. Su transmisión se produce de persona a persona. Actualmente sigue en discusión la posible puerta de entrada del bacilo al organismo, aunque probablemente sean la piel y las mucosas de las vías respiratorias altas. Está en discusión el posible contacto directo.

Las consecuencias iniciales de la entrada del bacilo en el organismo no son bien conocidas. A partir de aquí, será la reacción del sistema inmunológico la que determine los distintos procesos patológicos responsables de las múltiples formas clínicas que puede adoptar la enfermedad, desde la astintomática hasta las más agresivas y de rápida evolución.

El fracaso de la inmunidad celular permite la rápida extensión del bacilo y la afectación de múltiples tejidos, aunque también da lugar a un menor daño de los nervios periféricos, puesto que éste es debido fundamentalmente a la intensa inflamación producida por la respuesta de los linfocitos a la infección.

Si, por el contrario, la respuesta inmune es muy importante, puede producirse una complicación grave de la lepra. Es la denominada leproreacción, debida a la producción de gran cantidad de anticuerpos que dan lugar a importantes lesiones inflamatorias en múltiples órganos. En general, las personas con una respuesta inmune importante padecerán una forma de enfermedad limitada a pocas zonas de la piel y los nervios periféricos.

Síntomas de la lepra

Tras la infección por el bacilo, la mayoría de las personas crean inmunidad y no padecen la enfermedad. Si la respuesta inmunológica inicial es ineficaz, el germen se multiplica, sin producir ningún síntoma, dentro del periodo de incubación, que oscila generalmente entre 2 a 4 años, aunque puede variar de 3 meses a 40 años.

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son consecuencia directa del estado inmunológico y bacteriológico, así como de las lesiones que se hayan producido en los tejidos durante el periodo de incubación. Distinguiremos los siguientes estadios o formas clínicas:

Inicial

Aparecen síntomas de afectación neurológica, tales como parestesias o disminución de la sensibilidad cutánea, más o menos persistentes, así como lesiones cutáneas, en las que la sensibilidad se haya disminuida y que pueden desaparecer de forma espontánea o persistir 1 o 2 años.

Lepra tuberculoide

Se manifiesta precozmente por una mancha clara con disminución de la sensibilidad, bien delimitada. Más adelante, las lesiones se agrandan y sus bordes se elevan, extendiéndose por la periferia mientras curan por el centro. En las zonas afectadas, desaparecen las glándulas sudoríparas y sebáceas, así como los folículos pilosos.

Respecto a la afectación nerviosa, es precoz y da lugar a un agrandamiento de los nervios más superficiales, que se hacen palpables a través de la piel. Puede dar lugar a dolor intenso. Secundariamente a la afectación nerviosa, aparece atrofia y contractura de los músculos, úlceras y heridas cutáneas que pueden infectarse y, por último, pérdida de las falanges. La afectación de los nervios faciales termina produciendo ceguera.

Lepra lepromatosa

Las lesiones cutáneas pueden ser variadas (placas, manchas o nódulos ). Es frecuente la pérdida de la colas de las cejas. Más adelante, la piel de la cara y la frente aumenta de grosor y se arruga (facies leonina) y los lóbulos de las orejas quedan colgando.

Suele existir obstrucción nasal, epistaxis, dificultad para la respiración nasal, ronquera y laringitis. La perforación del tabique y el colapso nasal dan lugar a la denominada nariz en silla de montar. Otras manifestaciones clínicas son afectación ocular, adenopatías y esterilidad en el varón.

Lepra limítrofe

Da lugar a lesiones cutáneas similares a la forma tuberculoide, aunque más numerosas y de límites peor definidos. La anestesia es menos marcada, los lóbulos de las orejas pueden estar engrosados, pero la nariz y las cejas permanecen intactas.

La lepra es una de las causas más importantes de invalidez manual en todo el mundo.

Diagnóstico y tratamiento de la lepra

Aparte la clínica, el diagnóstico se basa en la detección del bacilo responsable en los frotis de la piel de los enfermos. Además, siempre que sea posible debe remitirse una biopsia de la piel a un patólogo experto en lepra, para asegurar el diagnóstico.

La analítica sanguínea no suele aportar datos relevantes. Existen pruebas de detección de anticuerpos (serología) específicos contra el bacilo que resultan útiles en la actualidad.

El tratamiento abarca varios campos de la medicina: cirugía ortopédica, fisioterapia y oftalmología, además del tratamiento farmacológico.

El pilar básico de éste último es la dapsona. Se trata de un fármaco barato y que puede administrarse en mujeres embarazadas. Son raros los efectos secundarios. Actualmente se están desarrollando resistencias a este fármaco. También se pueden usar otros fármacos como la rifampicina o la clofacimina.

¿Cómo evitarla?

Como se ha dicho previamente, no está clara la forma de transmisión del bacilo de la lepra, pero es aconsejable el uso de mascarillas y guantes cuando se trate con enfermos activos de lepra, puesto que se trata de una enfermedad de alta contagiosidad.

Debe consultarse al médico siempre que presente alteraciones de la sensibilidad (anestesia, acorchamiento) en cualquier zona de su cuerpo, aunque es excepcional que se trate de esta enfermedad si usted no ha viajado a una zona endémica de lepra o no ha tenido contacto con un enfermo de lepra.

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