Latigazo cervical

El síndrome de latigazo cervical, llamado también síndrome de aceleración-deceleración es una lesión de la columna cervical y partes blandas cercanas producida por movimientos bruscos de hiperflexión y/o hiperextensión del cuello, el cual se debe la mayor parte de las veces a accidentes automovilísticos.

Este impacto puede producirse en la parte anterior o posterior del coche. Si bien la secuencia de la lesión es distinta, en general se puede decir que la aceleración de la cabeza en relación al cuerpo, somete a sus estructuras a unas fuerzas excesivas de torsión y cizallamiento, que van a dañar los tejidos por las fuerzas resultantes de compresión y distracción. Estudios clínicos, han demostrado que muchas de las estructuras de la columna (articulaciones, discos intervertebrales) y músculos y ligamentos pueden resultar seriamente lesionados a causa de estas fuerzas, sin producir necesariamente signos radiológicos.

Síntomas del latigazo cervical

  • Dolor de cuello, que se percibe sobre todo en la parte posterior del mismo y que se ve agravado al realizar movimientos.
  • Cefalea, que después del dolor de cuello suele ser la queja mas frecuente.
  • Vértigos y alteraciones auditivas
  • Debilidad y fatiga en cuello, hombros y brazos
  • Parestesias en brazos y manos.
  • Alteraciones visuales
  • Alteraciones en la concentración y la memoria.
  • Síntomas psicológicos. Puede suceder que los pacientes sufran cuadros de depresión o ansiedad.

Nota importante: No todos los síndromes cursan con estos síntomas. Todo va en función de la gravedad de los mismos que suele ir relacionada con la intensidad del impacto sufrido y con el tratamiento y la rehabilitación posteriores.

Causas del latigazo cervical

¿Cómo se puede prevenir?

Al ser el latigazo cervical una lesión de causa accidental es difícil concretar una prevención, pero para intentar paliar los efectos si tenemos un accidente, debemos saber que…

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  • Si una persona no se da cuenta del impacto inminente, la lesión puede ser mas grave que si se da cuenta de que se va a producir el choque, porque los músculos están preparados y reducen la acción pendular de la cabeza sobre el cuello y el cuerpo.
  • Además el hecho de tener activados y contraídos los músculos disminuyen el trabajo de sujeción que deben realizar los ligamentos.
  • Si está mirando en línea recta, hacia delante, durante el choque la lesión es menor que si tiene la cabeza girada hacia un lado.
  • Otro factor a tener en cuento es el “estado anterior de nuestra columna”, es decir, el estado previo que presenta la columna cervical antes de que se produzca el impacto, ya que alteraciones existentes pueden condicionar la lesión final.
  • La velocidad a la que se produce este impacto es también un factor importante, ya que impactos que se producen a 11 km./hora pueden producir daño tisular, y cuando es superior a 30 km./hora suele haber lesiones más severas.

Tratamiento del latigazo cervical

Tratamiento del latigazo cervical

Dependerá de la sintomatología que presente el paciente, y de la fase en que se encuentre: aguda, subaguda o crónica. Pero está probado que inmovilizar a los pacientes con collarines cervicales o prescribir tratamientos pasivos alargados prolongan los síntomas, por lo cual recomendamos un tratamiento fisioterápico lo más temprano posible tras la lesión.

En general los objetivos del tratamiento deben ser reducir el dolor y normalizar los movimientos activos y la fuerza muscular.

La lesión aguda del cuello se trata con:

  • Las primeras 48 horas será positiva la aplicación de hielo sobre la zona posterior del cuello para aliviar el dolor y la inflamación.
  • Masoterapia primero muy suave para ir aumentando la intensidad progresivamente.
  • Termoterapia, por medio de infrarrojos, microonda o hidrocollator dependiendo de lo que estime el fisioterapeuta que reducen la acumulación de sustancias tóxicas en los músculos y alivia el dolor.
  • Ultrasonidos en zonas puntuales de dolor.
  • Movilizaciones suaves de cuello y sobre todo de brazos, ya que al referir dolor con el movimiento el paciente produce una contracción generalizada de toda la musculatura de la zona que frecuentemente desemboca en fuertes contracturas.
  • Los ejercicios respiratorios pueden ser beneficiosos para la relajación del paciente y para asegurarnos que está ventilando bien mientras dura el tratamiento.

Si la lesión ha sido grave tras cada sesión de tratamiento se volverá a colocar el collarín hasta que el médico o el fisioterapeuta en su defecto lo retiren totalmente.

En fases posteriores, continuaremos el tratamiento anterior añadiendo:

  • Movimientos activos del paciente en todas las direcciones y para ir lentamente ganando fuerza muscular se opondrá progresivamente resistencia.
  • Estiramientos de la musculatura cervical.
  • Se buscará la corrección de la estática en general y la normalización de la mirada.
  • Se realizarán ejercicios propioceptivos para dar estabilidad a la columna cervical.

Las personas que hayan sufrido un accidente de este tipo deberán saber que, probablemente durante mucho tiempo, van a tener una columna cervical inestable que producirá dolor ante situaciones que a una persona sana no lo provocaría (como por ejemplo frenazos de intensidad normal en automóvil).

Para evitar o paliar en cierta medida estas secuelas deberá adoptar una postura correcta en su vida diaria, intentando no fijar posiciones durante demasiado tiempo (sentados mirando al ordenador en el trabajo, por ejemplo). Es muy beneficioso para el individuo realizar periódicamente estiramientos y ejercicios de automovilización del cuello:

  • Cabeza hacia delante para intentar tocar con la barbilla en el esternón.
  • Cabeza hacia detrás.
  • Lateralizaciones de la cabeza (intentando pegar la oreja contra nuestro hombro)
  • Giros a ambos lados. Realizando cada movimiento entre 15 y 20 veces cada uno.

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