Ictericia

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Ictericia
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La ictericia es una condición caracterizada porque la piel y las zonas blancas de los ojos toman un color amarillento a causa de los altos niveles de bilirrubina en sangre. Se trata de una afección que puede darse en personas de todas las edades, aunque es más común en recién nacidos y adultos, a causa de una gran selección de motivos: enfermedades de la sangre, diferentes trastornos genéticos, enfermedades hepáticas, infecciones…

¿Qué es?

La bilirrubina se origina cuando la hemoglobina se descompone durante el proceso de eliminación de aquellos glóbulos rojos que se encuentran deteriorados. Así, la bilirrubina se transporta a través de la sangre hasta el hígado; una vez alcanza este órgano, se mezcla con la bilis. Es entonces cuando la bilirrubina se expulsa mediante las vías biliares hacia el tubo digestivo, donde pasa a ser eliminada por el organismo a través de las heces y la orina. Pues bien, cuando la bilirrubina no se expulsa a través de las vías biliares a la velocidad adecuada se puede acumular en la sangre y acabar depositándose en la piel. Es entonces cuando surge lo que se conoce como ictericia.

Así, uno de los síntomas más habituales de esta enfermedad es orina oscura y/o heces de un tono más claro de lo habitual. Cuando la concentración de bilirrubina en sangre es muchísimo más elevada de sus niveles normales, es habitual que los pacientes sientan una gran sensación de picazón en todo el cuerpo.

Causas de la ictericia

Causas de la ictericia

A continuación explicamos cuáles son las principales causas de esta enfermedad.

Hepatitis

La hepatitis es una enfermedad que afecta al hígado, de manera que este órgano no es capaz de expulsar la bilirrubina hacia las vías biliares. En la gran mayoría de los casos, los pacientes sufren hepatitis aguda, que tiene una duración inferior a los seis meses; mientras, hay otros que sufren hepatitis crónica, la cual generalmente está causada por un virus. La hepatitis vírica aguda es una de las principales causas de ictericia, especialmente en personas jóvenes sin ningún tipo de enfermedad crónica.

Afección hepática causada por el consumo de alcohol

Consumir grandes cantidades de alcohol durante un periodo de tiempo prolongado puede dar lugar a diferentes lesiones en el hígado. Aunque la cantidad de alcohol varía en función de cada persona, pero el tiempo aproximado para generar lesiones oscila entre ocho y diez años.

Obstrucción de los conductos biliares

Cuando las vías biliares se encuentran bloqueadas, es probable que se acumule bilirrubina en la sangre. La causa más frecuente de esta afección es un cálculo biliar; no obstante, también se pueden dar otras, como el tumor de páncreas o la colangitis biliar.

Síndrome de Gilbert

El Síndrome de Gilbert se caracteriza porque los niveles de bilirrubina son ligeramente más altos de lo habitual. En la gran mayoría de los casos no son suficientes como para causar ictericia, aunque en determinados pacientes sí lo son, especialmente jóvenes con un buen estado de salud.

Síntomas de la ictericia

Es importante destacar que la ictericia en la gran mayoría de los casos es sólo un síntoma de una enfermedad hepática. Así, una gran selección de afecciones que causan ictericia dan lugar a otros síntomas relativamente graves: vasos sanguíneos en forma de araña que resulta visibles en la piel, náuseas, vómitos, e incluso mareos. En el caso de los hombres, se pueden presentar otros síntomas como un aumento repentino del volumen de las mamas y una disminución del tamaño de los testículos.

Diagnóstico y tratamiento

La ictericia es relativamente sencilla de detectar ya que la piel toma un tono amarillento. Además, pueden presentarse una serie de signos de alarma, como dolor abdominal intenso, sangre en las heces o fiebre. Pues bien, ante el más mínimo síntoma de ictericia es importante acudir al médico.

En primer lugar el médico preguntará acerca de los síntomas presentados, así como el historial médico del paciente. Es muy importante ser preciso con los síntomas ya que por ejemplo la pérdida de apetito de forma repentina, los vómitos y la fiebre pueden ser señales de alerta de una hepatitis.

A continuación, procederá a realizar un examen físico. Para detectar si ha aumentado el volumen del hígado o del bazo presionará con suavidad el abdomen.

Y, por último, solicitará aquellas pruebas complementarias que crea convenientes en función de los síntomas descritos por el paciente y del examen físico realizado. Lo más habitual es solicitar un análisis de sangre para determinar el funcionamiento del hígado y si hay cualquier tipo de anomalía en este órgano; además, se realiza una prueba de diagnóstico, como la ecografía o la resonancia. En el caso de la obstrucción de las vías biliares, esta anomalía es fácilmente diagnosticable mediante una ecografía.

Tratamiento de la ictericia

Tratamiento de la ictericia

El tratamiento de la ictericia depende generalmente de la causa que haya dado lugar a esta condición. Si existe una obstrucción en las vías biliares, el procedimiento habitual es la realización de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica para abrirlas.

Si en cambio las pruebas determinan que la ictericia se debe a una hepatitis vírica aguda, en aquellos pacientes con un buen estado de salud puede desaparecer de forma gradual sin necesidad de aplicar tratamiento alguno.

Complicaciones

Ante el más mínimo síntoma es importante acudir al médico ya pueden surgir diversos problemas graves, como la ascitis, es decir, la acumulación de líquido en el interior del abdomen. También puede surgir lo que se conoce como hipertensión portal; una afección que se caracteriza por el incremento de la presión en las venas encargadas de transportar la sangre al hígado, lo cual puede originar un sangrado tanto en el esófago como en el estómago.

Ictericia en recién nacidos

Uno de los grupos de población a los que en mayor medida afecta la ictericia son los recién nacidos. Las causas de esta condición generalmente son dos.

Ictericia fisiológica

Es la más común de todas, y se debe a que los glóbulos rojos de los más pequeños se degradan a un ritmo más acelerado de lo habitual. A medida que el tubo digestivo y el hígado van madurando, la ictericia poco a poco desaparece. Generalmente, esta condición se da entre dos y cuatro días después del nacimiento.

En la gran mayoría de los casos no requiere tratamiento. Solo hay que aumentar la frecuencia de las tomas; estas deben realizarse entre ocho y doce veces al día.

Ictericia por lactancia materna

Otro tipo de ictericia habitual en bebés recién nacidos. Se da en aquellos pequeños que no consumen la leche materna suficiente; esto ocasiona que sus evacuaciones se den con menor frecuencia y, por tanto, la bilirrubina se acumula en su torrente sanguíneo.

De la misma manera que la ictericia fisiológica, el tratamiento consiste en el aumento de la frecuencia de las tomas. En ocasiones, cuando los niveles de bilirrubina son muy elevados, puede ser necesario complementar la lactancia materna con la lactancia artificial.

Fototerapia en neonatos

Cuando los niveles de bilirrubina en el recién nacido son significativamente elevados, el tratamiento de elección es la fototerapia. Consiste en exponer al bebé a una luz azul especial que transforma la bilirrubina en una forma que el organismo puede eliminar más fácilmente a través de la orina y las heces. En casos excepcionales de hiperbilirrubinemia grave que no responden a la fototerapia, puede ser necesaria una exanguinotransfusión (recambio de sangre).

Cuándo consultar al médico

Se debe buscar atención médica urgente si la ictericia se acompaña de:

  • Dolor abdominal intenso, especialmente en el hipocondrio derecho.
  • Fiebre alta.
  • Heces de color arcilla (acolia) u orina muy oscura (coluria).
  • Sangre en las heces o vómitos con sangre.
  • Confusión o somnolencia (posible encefalopatía hepática).
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Prurito generalizado e intenso.

En recién nacidos, se debe consultar al pediatra si la ictericia aparece en las primeras 24 horas de vida, si se extiende a las extremidades o si el bebé muestra signos de letargia o rechazo de la alimentación.

Referencias

  • MedlinePlus. Ictericia en recién nacidos. MedlinePlus
  • Fargo, M. V., et al. (2017). Evaluation of jaundice in adults. American Family Physician, 95(3), 164-168. PubMed
  • Asociación Española de Pediatría (AEP). Ictericia neonatal: guía de práctica clínica.
  • Roche, S. P., & Kobos, R. (2004). Jaundice in the adult patient. American Family Physician, 69(2), 299-304. PubMed
  • Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP). Protocolo de ictericia neonatal.
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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