Hongos en la piel: tipos, síntomas, causas y tratamiento

· Actualizado: Enfermedades
Hongos en la piel: tipos, síntomas, causas y tratamiento
Tabla de contenidos

La piel funciona como nuestra capa protectora. Precisamente por eso, está en contacto con todo lo que nos rodea. Esto puede ser bueno, pero también puede exponerla a diferentes afecciones, enfermedades y contagios. Los hongos en la piel son más frecuentes de lo que parece: las micosis cutáneas afectan a millones de personas en todo el mundo y constituyen una de las consultas dermatológicas más habituales.

¿Qué son los hongos en la piel?

Las micosis cutáneas son infecciones de la piel causadas por hongos microscópicos. Estos microorganismos pueden colonizar la capa superficial de la piel (epidermis), el pelo y las uñas. Existen tres grandes grupos de hongos responsables de las infecciones cutáneas:

  • Dermatofitos: son los hongos más frecuentes en las infecciones de la piel. Se alimentan de la queratina presente en la capa superficial de la epidermis, el pelo y las uñas. Los géneros más comunes son Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton. Provocan las denominadas tiñas o dermatofitosis.
  • Levaduras: especialmente Candida albicans y Malassezia. Forman parte de la microflora habitual de la piel, pero en determinadas condiciones pueden proliferar y causar infección.
  • Mohos no dermatofitos: menos frecuentes, pero pueden causar infecciones en las uñas y en la piel en personas inmunodeprimidas.

Tipos de hongos en la piel

Tiña corporal (tinea corporis)

Es una infección por dermatofitos que afecta a la piel del tronco y las extremidades. Se caracteriza por lesiones anulares (en forma de anillo) con un borde activo eritematoso y descamativo, y un centro más claro. Es muy contagiosa y se transmite por contacto directo con personas, animales o superficies infectadas.

Tiña inguinal (tinea cruris)

Afecta a los pliegues inguinales y la zona genital. Es más frecuente en hombres y se favorece por el sudor, la humedad y la ropa ajustada. Se manifiesta como placas rojas y pruriginosas con bordes bien definidos.

Pie de atleta (tinea pedis)

Es la micosis cutánea más común. Afecta a los espacios interdigitales de los pies, las plantas y los bordes laterales. Se contagia en lugares húmedos compartidos como duchas, piscinas y vestuarios.

Tiña del cuero cabelludo (tinea capitis)

Más frecuente en niños. Provoca placas descamativas en el cuero cabelludo con pérdida de cabello en la zona afectada. Algunas formas pueden causar inflamación intensa (querión de Celso).

Pitiriasis versicolor

Causada por la levadura Malassezia, es una infección superficial que produce manchas de diferentes tonalidades (blancas, rosadas o marrones) en el tronco, los hombros y la espalda. Es especialmente visible en verano, cuando la piel circundante se broncea y las manchas permanecen claras.

Candidiasis cutánea

Causada por Candida albicans, afecta preferentemente a los pliegues cutáneos (axilas, ingles, debajo de las mamas, pliegues abdominales). Se favorece por la humedad, la obesidad y la diabetes.

Onicomicosis

Es la infección fúngica de las uñas, tanto de las manos como de los pies. Provoca engrosamiento, cambio de color (amarillento o blanquecino) y fragilidad de la uña.

Características y síntomas de los hongos en la piel

Para identificar correctamente una infección fúngica cutánea, es importante conocer sus manifestaciones más habituales:

  • Manchas rojizas o blanquecinas con bordes bien definidos.
  • Descamación de la piel afectada.
  • Picor (prurito) intenso en la zona infectada.
  • Piel agrietada o fisurada, especialmente en los pliegues y entre los dedos.
  • Ampollas pequeñas que pueden supurar en casos avanzados.
  • Cambios de color en la piel (hipopigmentación o hiperpigmentación).
  • Lesiones en forma de anillo con el centro más claro (característico de la tiña).
  • Mal olor en casos de sobreinfección bacteriana.
  • Engrosamiento y cambio de color de las uñas en caso de onicomicosis.

Es fundamental no confundir los hongos con otras afecciones que pueden presentar síntomas similares. Las manchas blancas en la piel, por ejemplo, pueden deberse a falta de vitaminas, vitíligo, hipomelanosis guttata idiopática o simplemente marcas de nacimiento. Por ello, es aconsejable consultar al dermatólogo para obtener un diagnóstico correcto.

Causas y factores de riesgo

Las infecciones fúngicas de la piel se producen cuando los hongos encuentran las condiciones adecuadas para proliferar. Los principales factores predisponentes son:

  • Humedad y calor: los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos. La sudoración excesiva, el uso de ropa sintética ajustada y no secar bien la piel tras el baño son factores de riesgo importantes.
  • Contacto con superficies contaminadas: piscinas, vestuarios, duchas públicas y gimnasios son focos frecuentes de contagio.
  • Contacto con personas o animales infectados: las tiñas pueden transmitirse por contacto directo.
  • Debilitamiento del sistema inmunitario: enfermedades como el VIH, la diabetes o tratamientos inmunosupresores aumentan la susceptibilidad.
  • Antibioterapia prolongada: los antibióticos pueden alterar la flora bacteriana de la piel, facilitando la proliferación fúngica.
  • Obesidad: los pliegues cutáneos acumulan humedad y calor.
  • Mala higiene: no lavar ni secar adecuadamente los pliegues cutáneos.
  • Uso de ropa y calzado oclusivos: especialmente de materiales sintéticos que no permiten la transpiración.
  • Edad: los niños son más susceptibles a la tiña del cuero cabelludo, mientras que los ancianos lo son a la onicomicosis.
  • Traumatismos cutáneos: las lesiones en la piel facilitan la entrada de hongos.

Diagnóstico de los hongos en la piel

El diagnóstico de las micosis cutáneas se basa en:

  • Exploración clínica: el dermatólogo examina las lesiones y valora su morfología, localización y distribución.
  • Lámpara de Wood: luz ultravioleta que permite detectar ciertas infecciones fúngicas que emiten fluorescencia.
  • Examen microscópico directo (KOH): se toma una muestra de escamas de la piel y se examina al microscopio tras tratar con hidróxido de potasio para identificar las estructuras del hongo.
  • Cultivo micológico: permite identificar la especie de hongo responsable. Los resultados suelen tardar entre 2 y 4 semanas.
  • Biopsia cutánea: en casos dudosos o atípicos.

Tratamiento médico de los hongos en la piel

Remedios naturales para hongos

El tratamiento depende del tipo de hongo, la extensión de la infección y la zona afectada:

Tratamiento tópico

Es el tratamiento de primera línea para la mayoría de las micosis cutáneas localizadas:

  • Cremas, geles o sprays antifúngicos: los principios activos más utilizados son clotrimazol, miconazol, ketoconazol, terbinafina y ciclopirox. Se aplican una o dos veces al día durante 2 a 4 semanas, según la indicación médica.
  • Champús antifúngicos: con ketoconazol o sulfuro de selenio, para la tiña del cuero cabelludo y la pitiriasis versicolor.

Tratamiento oral

Se reserva para infecciones extensas, resistentes al tratamiento tópico o en localizaciones de difícil acceso (uñas, cuero cabelludo):

  • Terbinafina oral: eficaz contra dermatofitos, especialmente en onicomicosis.
  • Itraconazol: espectro amplio contra dermatofitos y levaduras.
  • Fluconazol: especialmente útil en candidiasis.
  • Griseofulvina: indicada en tiñas del cuero cabelludo en niños.

Duración del tratamiento

Es fundamental completar el tratamiento prescrito incluso si los síntomas desaparecen antes. La interrupción prematura es la principal causa de recaídas. En el caso de la onicomicosis, el tratamiento puede prolongarse durante 3 a 6 meses o más.

Remedios naturales complementarios

Algunos remedios naturales pueden ser útiles como complemento al tratamiento médico, aunque nunca deben sustituir la consulta dermatológica:

  • Ajo: la alicina del ajo tiene propiedades antifúngicas demostradas in vitro. Se puede preparar un macerado cortando ajos en rodajas y sumergiéndolos en aceite de oliva durante una semana en la nevera, para luego aplicar el aceite sobre la zona afectada una vez al día.
  • Aloe vera: sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes pueden aliviar los síntomas. Se aplica el gel directamente sobre la zona afectada varias veces al día.
  • Aceite de árbol de té: tiene propiedades antifúngicas científicamente demostradas. Se debe diluir en un aceite portador (como aceite de coco) antes de aplicar sobre la piel.
  • Vinagre de manzana: el ácido acético puede inhibir el crecimiento fúngico. Se diluye a partes iguales con agua y se aplica con un algodón.
  • Agua salada: los baños con sal marina pueden ayudar a reducir la humedad y crear un ambiente menos favorable para los hongos.

Prevención de los hongos en la piel

La prevención es fundamental para evitar las micosis cutáneas y sus recidivas:

  • Mantener la piel seca y limpia, especialmente los pliegues cutáneos y los espacios entre los dedos.
  • Secar bien la piel tras el baño o la ducha, prestando atención a los pliegues y espacios interdigitales.
  • Usar ropa holgada de fibras naturales (algodón, lino) que permita la transpiración.
  • Cambiar la ropa interior y los calcetines diariamente.
  • No compartir toallas, calzado ni ropa con otras personas.
  • Usar chanclas o sandalias en piscinas, vestuarios y duchas públicas.
  • Evitar el calzado cerrado durante periodos prolongados, alternando con calzado abierto.
  • No caminar descalzo en zonas públicas húmedas.
  • Mantener una alimentación equilibrada, evitando el exceso de azúcares refinados.
  • Controlar las enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Evitar el uso de ropa húmeda durante mucho tiempo, especialmente bañadores y ropa deportiva.

Se recomienda acudir al dermatólogo en los siguientes casos:

  • Las lesiones no mejoran tras 2 semanas de tratamiento tópico.
  • La infección se extiende o aparecen nuevas lesiones.
  • Hay signos de sobreinfección bacteriana (pus, calor, dolor intenso).
  • La infección afecta a las uñas o al cuero cabelludo.
  • El paciente es diabético o inmunodeprimido.
  • Hay dudas sobre si se trata realmente de una infección fúngica.
  • Se producen recaídas frecuentes.

En conclusión, los hongos en la piel son una afección común y tratable, pero es importante identificar correctamente el tipo de infección y seguir el tratamiento adecuado para evitar complicaciones y recaídas. La prevención, basada en la higiene y el control de los factores de riesgo, es la mejor estrategia para mantener la piel sana.

Referencias

  • Havlickova, B., Czaika, V. A., & Friedrich, M. (2008). Epidemiological trends in skin mycoses worldwide. Mycoses, 51(Suppl 4), 2-15. PubMed
  • Gupta, A. K., & Foley, K. A. (2014). Antifungal treatment for dermatomycoses. Journal of Fungi, 1(1), 13-25.
  • MedlinePlus. Infecciones por hongos en la piel. MedlinePlus
  • Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Micosis cutáneas superficiales.
  • Nenoff, P., et al. (2014). Mycology — an update. Part 1: Dermatomycoses. Journal of the German Society of Dermatology, 12(3), 188-210. PubMed
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

Artículos relacionados

Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja
Enfermedades

Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja

Presentar una regla muy abundante y roja es una condición bastante común entre las mujeres que menstrúan. Más de la mitad de esta población ha sido diagnosticada con sangrado menstrual abundante, por lo que conviene conocer sus causas y tratamientos.