Hallux rigidus

El hallux rigidus es la degeneración de la articulación formada por la falange del primer dedo con el primer metatarsiano (articulación metatarsofalángica). Estos cambios degenerativos de la articulación provocan una artrosis de la misma, produciendo dolor, pérdida de la movilidad articular e incluso la inmovilización de la misma.

La articulación metatarsofalángica del primer dedo está compuesta por la primera falange del dedo gordo y la cabeza del primer metatarsiano. El primer dedo junto con el primer metatarsiano forman una unidad funcional del pie que se denomina primer radio. Este primer radio es una pieza fundamental en el desarrollo de la marcha humana y permite al pie soportar el peso del cuerpo durante la fase de propulsión de la misma, que consiste en el despegue del primer dedo del suelo.
Durante el despegue del primer dedo del suelo en la marcha, este dedo debe soportar una carga equivalente a 2 ó 3 veces el peso de la persona, lo que significa que para un hombre de unos 70 Kg de peso, en el momento del despegue esta articulación llega a soportar unos 200 Kg en tan solo unos centímetros cuadrados, lo que hace pensar la enorme presión que debe aguantar en este instante.

El pie está estructurado para soportar estas presiones y sobre todo el primer radio, que es el más robusto y el de mayor envergadura. Sin embargo, cuando existen enfermedades como el hallux rigidus, esta articulación pierde eficacia lo que provoca un desequilibrio en el reparto de cargas al resto del pie, lesionando otras zonas del mismo que no están adecuadas para soportar tales presiones e iniciando el proceso patológico que envuelve a esta alteración.

El Hallux Rigidus se produce sobre todo en personas adultas de mediana edad en adelante.

Causas del hallux rigidus

La causa que produce el hallux rigidus es desconocida. Sin embargo existen una serie de factores que se asocian con su aparición y que son los siguientes:

  • Un primer metatarsiano más largo o elongado, que se conoce con el nombre técnico de Index Plus.
  • La dorsiflexión estructural o adquirida del primer metatarsiano. Esto significa que el primer metatarsiano se eleva con respecto al plano del suelo, lo que limita el rango normal de movimiento de la articulación metatarsofalángica.
  • Alteraciones estructurales congénitas del primer metatarsiano.
  • Desequilibrios musculares del pie.
  • Hipermovilidad del primer radio asociada a la pronación de la articulación subastragalina.
  • Alteraciones neurológicas, que pueden provocar espasticidad de determinados grupos musculares del pie.
  • Osteocondritis disecantes secundarias a traumas agudos. Un golpe de cierta intensidad recibido a nivel de la articulación metatarsofalángica puede producir una lesión del cartílago articular lo que desarrollará un cambio degenerativo de esta articulación.
  • Microtraumatismos repetidos en la articulación metatarsofalángica.
  • Enfermedades degenerativas sistémicas como la artritis reumatoide, osteoartrosis, gota, etc.

Mecanismos de producción

Todas las causas del hallux rigidus confluyen en un mismo mecanismo que inicia el proceso degenerativo en la articulación metatarsofalángica.

Hallux rigidus y huesos del pie

La base de la falange del primer dedo provoca una lesión sobre la cabeza del primer metatarsiano que va erosionando el cartílago articular y por lo tanto dañando la articulación. El organismo en el intento de reparación del daño provocado, produce mayor depósito de calcio a este nivel con lo que aparecen pequeños islotes óseos en el espacio articular. Este proceso provoca la limitación del movimiento de la articulación que con el paso del tiempo va degenerando cada vez más el cartílago y terminará fusionando el primer metatarsiano con la falange del primer dedo, lo que provocará la inmovilización total de la articulación por la fusión ósea que se denomina sinostosis.

Una de las causas principales que desarrollan este proceso son las alteraciones biomecánicas del pie. La pronación de la articulación de las articulaciones de la parte posterior del pie provoca hipermovilidad del primer metatarsiano, desarrollando un disbalance muscular que limita el movimiento de la falange del primer dedo sobre el primer metatarsiano.

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Un primer metatarsiano más largo hace que éste choque contra la falange del primer dedo y por lo tanto lesione el cartílago articular por el aumento de impactos a este nivel.

Los procesos degenerativos asociados a enfermedades como la gota o la artritis reumatoide también acaban fusionando los huesos e impidiendo el movimiento de los mismos, con la consiguiente limitación funcional que esto ocasiona.

Síntomas del hallux rigidus

Los síntomas del hallux rigidus son los relacionados con el proceso degenartivo de la articulación:

  • Limitación del movimiento articular de la articulación metatarsofalángica tanto en carga como en descarga.
  • Hipertrofia ósea a nivel de la articulación que se evidencia a la inspección o palpación de la misma.
  • Dolor a la palpación de la articulación.
  • Edema o inflamación de la articulación.
  • Enrojecimiento alrededor de la zona afectada.
  • Aparición de un callo en el dedo gordo del pie en la zona plantar interna del mismo, que coincide con la articulación formada por las dos falanges del dedo. Este callo aparece por la translación de cargas a este nivel debido a la dificultad de ser soportadas por la articulación metatarsofalángica que se encuentra rígida.
  • Elevación del dedo gordo del pie como mecanismo de compensación muscular.
  • Dolor en la planta del pie sobre todo bajo la cabeza de segundo y quinto metatarsiano.

Diagnóstico del hallux rigidus

Para realizar el diagnóstico del hallux rigidus lo primero es realizar una completa historia clínica y una exploración física. Se hace necesario un estudio radiológico para observar cual es el estado óseo de la articulación metatarsofalángica.

En los primeros estadíos, cuando todavía no hay signos visibles mediante la radiografía, se pueden realizar estudios complementarios como son la resonancia magnética nuclear o la gammagrafía ósea.

Para descartar patologías de base como la gota o la artritis reumatoidea se puede hacer una analítica sanguínea.

Tratamiento

El tratamiento del hallux rigidus depende del estadío en el que se encuentre la enfermedad.

En los estadíos iniciales, el tratamiento irá encaminado a disminuir los síntomas provocados por la inflamación articular, así como compensar los problemas biomecánicos que se presentan en este tipo de pie. El tratamiento farmacológico consiste en la administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) que reducen la inflamación y el dolor. La compensación biomecánica se realizará mediante la instauración de un tratamiento ortopédico que consistirá en una plantilla ortopédica que ayude al pie a funcionar de manera adecuada y equilibrada. En ocasiones, se puede acompañar este tratamiento con modificaciones externas en el calzado que ayuden a realizar una marcha natural.

En los casos más graves, se opta por el tratamiento quirúrgico cuando no se obtienen buenos resultados con tratamientos conservadores (plantillas ortopédicas). La cirugía consiste en la remodelación de la primera articulación metatarsofalángica, bien realizando una esmerada limpieza de la articulación o creando una nueva eliminando los elementos artrósicos (artroplastia). En los casos en los que el estado óseo no permite una reconstrucción articular se opta por realizar una artrodesis, que consiste en fijar la articulación con una angulación suficiente para permitir el paso en la deambulación.

¿Cómo puedo evitarlo?

Para prevenir la aparición del hallux rigidus tendremos que seguir los siguientes consejos:

  • Acudir al especialista si notamos dolor en la articulación del dedo gordo o limitación en el movimiento. Este profesional se encargará de evaluar el estado de nuestro pie e instaurar un tratamiento ortopodológico que evite la progresión de la enfermedad.
  • Evitar el uso de zapatos de tacón que pueden aumentar la presión en la primera articulación metatarsofalángica.
  • Seguir un plan de entrenamiento apropiado en la práctica de deportes que pueden producir daños en el pie a este nivel. Por ejemplo: fútbol, deportes de polisalto (baloncesto, voleibol…).
  • Realizar revisiones de los pies en caso de padecer enfermedades degenerativas articulares (artritis reumatoide , gota, osteoartrosis…).

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