Espolón calcáneo

Espolón calcáneoEl espolón calcáneo es una calcificación de la fascia plantar a nivel de su inserción en la tuberosidad plantar del calcáneo.

El hueso calcáneo forma parte de los huesos de la parte posterior del pie concretamente del talón. Es el hueso más grande del pie y el que mayor peso soporta.

Las presiones que soportan los pies y que recorren todo el miembro inferior para acabar en los mismos, son distribuidas por los huesos del tobillo, astrágalo y calcáneo, los cuáles posteriormente se encargan de trasladar estas presiones al resto de los huesos de la parte media y anterior del pie.

Calcáneo y astrágalo son por tanto los huesos más robustos y los que más carga soportan, sobre todo el calcáneo, que se encuentra en la zona posterior de la planta del pie, concretamente en el talón. En el calcáneo se origina la fascia plantar, que es una estructura músculo-ligamentosa que recubre a los músculos de la planta del pie y que forma la capa más superficial inmediatamente después de la piel y el tejido celular subcutáneo.

Determinados mecanismos pueden producir un aumento de tensión a nivel de la inserción de esta fascia plantar lo que llevará a la aparición de un espolón calcáneo.

Causas del espolón calcáneo

Existen distintas causas que pueden provocar un espolón calcáneo.

  • Alteraciones en la estructuración o forma del pie, pueden condicionar un aumento de tensión en la inserción de la fascia plantar en el hueso calcáneo. Los pies planos o pronados provocan un aumento de tensión a este nivel.
  • La retracción del tendón de Aquiles también puede ocasionar un aumento de tensión refleja en la fascia plantar. Esta circunstancia se explica por la unión funcional que tiene el tendón de Aquiles y la fascia plantar que funcionan a modo de cordón sobre una polea que sería el hueso calcáneo. Si existe un aumento de tensión en una parte de este cordón, esta tensión se trasladará al resto y por supuesto a las zonas de inserción en el calcáneo. Al conjunto que forman el tendón de Aquiles, el calcáneo y la fascia plantar se le denomina sistema Aquíleo-calcáneo-plantar. La retracción del tendón de Aquiles también está relacionada con los pies planos y valgos.
  • Determinadas enfermedades musculares o neurológicas que produzcan espasticidad muscular pueden desarrollar un espolón calcáneo.
  • Enfermedades metabólicas como la gota o la diabetes, pueden causar un espolón calcáneo por un aumento del depósito de calcio en las inserciones de los músculos en los huesos.
  • Enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide o las espondiloartropatías pueden causar un espolón calcáneo.

La circunstancia que lleva a la calcificación de la inserción de la fascia plantar en el hueso calcáneo se explica por la aparición de una inflamación crónica en esta zona.

Cualquiera de las circunstancias causantes del espolón calcáneo desembocan en un proceso inflamatorio en la zona de inserción de la fascia plantar lo que produce a este nivel un cambio metabólico que favorece el depósito de calcio. Este depósito cálcico provoca progresivamente la transformación de las fibras musculares de la fascia plantar, que se van endureciendo y que con el paso del tiempo hacen un puente entre el hueso y la inserción provocando una prolongación ósea en forma de lanza o espolón.

En realidad, el dolor que aparece no se produce en el hueso, sino en el lugar de inserción de la fascia cuando ésta está inflamada.

Síntomas del espolón calcáneo

Síntomas del espolón calcáneo

Entre los síntomas que podemos encontrar en el espolón calcáneo se encuentran los siguientes:

  • Dolor en el talón. El dolor es intenso y suele ser más fuerte al empezar a caminar o al levantarse por las mañanas, y a medida que la persona va caminando el dolor se va reduciendo aunque no llega a eliminarse del todo.
  • Incapacidad para caminar y sobre todo para realizar marchas que exijan un tiempo prolongado de bipedestación.
  • Calambres o quemazón que se irradia desde el talón hacia la pantorrilla o hacia la punta de los pies.
  • Inflamación y enrojecimiento en el talón. Suele aparecer tumefacto y de color rojizo, sensible al tacto que provoca dolor.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del espolón calcáneo se realiza convencionalmente usando la radiología simple.

Se suele utilizar la radiografía en visión lateral del pie, en carga o en descarga. En la radiografía vamos a observar un crecimiento óseo a nivel de la tuberosidad plantar del calcáneo, en la zona de inserción de la fascia plantar. El crecimiento óseo se presenta como una prolongación del hueso en forma de lanza o de espolón, al igual que el espolón de un animal. Por esto toma el nombre de espolón calcáneo.

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Los síntomas clínicos sirven para complementar el diagnóstico. El talón se encuentra enrojecido, hinchado y dolorido sobre todo en su zona interna.

Aparte de los métodos de diagnóstico más convencionales existen otros más específicos como la resonancia magnética nuclear. Su uso estaría limitado a descartar este problema con otras dolencias que pueden presentarse a este nivel y sobre todo dirigido a establecer la causa que lo provoca.

A parte de la exploración diagnóstica local es necesario una búsqueda de patologías generales que se relacionan con la aparición del espolón calcáneo como la artritis reumatoide o la espondiloartrosis. En este caso será necesario contar con la colaboración del Reumatólogo o el Médico de Familia para realizar analíticas sanguíneas y de orina al paciente y confirmar los juicios diagnósticos.

Tratamiento del espolón calcáneo

El tratamiento del espolón calcáneo variará según su causa aunque en definitiva la actuación a nivel local va a ser coincidente en unos y otros casos.

Tratar la enfermedad de base es prioritario si se trata de una enfermedad metabólica o degenerativa pero además es necesario asociar un tratamiento de la patología propiamente dicha.

El tratamiento generalmente sigue una secuencia lógica de ser conservador se pasa al tratamiento quirúrgico cuando fracasa el primero. Normalmente las fases dolorosas e inflamatorias se tratan con la administración de fármacos antiinflamatorios y analgésicos (AINEs) como el Paracetamol, el Enantyum, el Ibuprofeno o la Indometacina.

También se usan en estos períodos las infiltraciones de corticoides mezclados con un anestésico local.

Su efectividad es relativa y siempre ha de tenerse en cuenta que no se pueden administrar más de tres infiltraciones y espaciarlas diez días entre una y otra.

A menudo las infiltraciones pueden ocasionar cristalización del fármaco infiltrado con lo que empeoran el problema. También la acción del corticoide puede favorecer la rotura fibrilar de la fascia plantar aumentado el dolor y la inflamación.

El tratamiento ortopodológico suele obtener buenos resultados si está bien orientado. Se trata de poner una plantilla ortopédica que compense el problema estructural del pie, que corrija la forma anómala de caminar de la persona y que alivie la tensión a nivel del talón.

El uso de taloneras de distintos materiales ha resultado útil en ocasiones. Ultimamente las taloneras de silicona o de hidrogeles dan buenos resultados en el alivio de la sintomatología, pero a veces no son suficientes para resolver el problema biomecánico que existe en el pie. Es importante optar por estos tratamientos siempre con asesoramiento y prescripción del podólogo evitando el deslumbramiento de promesas sobre éxitos y curaciones espectaculares.

La última opción de tratamiento es la intervención quirúrgica. Es una decisión muy controvertida y discutida, debida a que no está claro que ofrezca una solución efectiva. Sin embargo la opción quirúrgica ha ofertado una solución a pacientes que han estado tratados por medios conservadores durante años.

En Podología se utilizan técnicas menos traumáticas que las descritas tradicionalmente, y consisten en hacer una pequeña incisión en el talón del pie afectado y a través de ella proceder a la eliminación del espolón. Se necesita hacer un buen estudio radiológico para precisar el lugar de la incisión y por supuesto el apoyo de un equipo de fluoroscopia que permita visualizar la anatomía ósea intraoperatoriamente.

¿Cómo puedo evitarlo?

Tratamiento del espolón calcáneo

En el caso de la prevención del espolón calcáneo, es difícil orientar acerca de actitudes que eviten su aparición, ya que a menudo se encuentra asociado a enfermedades metabólicas o degenerativas y en otras a alteraciones de la estructura de los pies, no obstante deberemos tener en cuenta lo siguientes.

  • No usar zapato excesivamente plano que aumente la tensión a nivel del talón y del tendón de Aquiles. Siempre es recomendable usar un tacón de entre 3-4 cm. de altura.
  • Si se ha detectado que tiene los pies planos o valgos acuda al Podólogo para su evaluación y tratamiento.
  • Si padece de dolores en los talones, hágase revisar por el Podólogo, el cuál puede hacerle un estudio radiológico para detectarle un posible espolón.
  • Si padece alguna enfermedad degenerativa de las articulaciones o enfermedades metabólicas relacionadas con el depósito de calcio o cualquier otro sedimento, visita al Podólogo para que revise la afectación de sus pies e instaure el tratamiento preventivo que crea oportuno.

Deberá acudir al Podólogo cuando:

  • Padezca algún dolor en el talón que se repita con frecuencia.
  • Si nota inflamación y enrojecimiento en el talón e incapacidad para caminar durante un tiempo prolongado, sobre todo al levantarse o tras estar un tiempo sentado.
  • Si le han detectado un espolón en una radiografía para que su Podólogo se lo valore y le instaure el tratamiento que necesite.
  • Si lleva tratamiento durante un tiempo y no ha observado mejoría, para que le hable sobre la posibilidad de realizar un tratamiento quirúrgico.
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