Envidia

Probablemente alguna vez nos ha pasado sentirnos extraños frente a los logros de otras personas, y nos preguntamos… ¿porque no estoy feliz por lo que ha logrado? ¿porque me gustaría estar en su lugar? A ese sentimiento de insatisfacción ante los logros de otros le llamamos envidia.

¿Qué es la envidia?

La envidia es un tipo de emoción que es considerada una emoción secreta -le llamamos emoción secreta porque generalmente las personas que sienten envidia difícilmente lo admitirán, solo ellos en el fondo saben que es cierto-. Como toda emoción surge de manera natural e instintiva en respuesta a un fuerte sentimiento. Esto puede darse a causa de una situación particular o de nuestros propios pensamientos.

Generalmente el sentimiento de envidia surge a partir de una comparación o competencia social, con sentirse infeliz ante el éxito de otra persona.

Se puede sentir envidia por el progreso de algunas personas, porque son mejor que nosotros en algo, o porque tienen tal o cual cosa que no poseemos. Sin embargo, la envidia es una emoción que no se limita a las posesiones materiales. Podemos envidiar la inteligencia de otra persona, la apariencia física, su capacidad emocional, posición social o su relación con otras personas.

La emoción que se desencadena cuando sentimos envidia, es influenciada por factores externos o internos -ya sea la propia inseguridad emocional o la manera en que los otros ven a la persona envidiada- y se experimenta como una emoción negativa. 

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 Debido a que tendemos a compararnos con personas con las que estamos en “competencia” directa, es probable que hacia quienes va dirigida esta emoción sean personas de nuestro círculo social. Al sentir envidia se genera en el sujeto un alto nivel de competencia, y éste hace fluctuar los niveles de autoestima, pasando de alta a baja autoestima cada vez que se presenta la emoción.

¿Qué son los sentimientos?

El desarrollo de los sentimientos sigue paso a paso el desarrollo de la vida mental. Constantemente estamos experimentando diferentes tipos de emociones y sentimientos, pues nuestro estado emocional varía en  función de lo que nos sucede, de nuestros pensamientos y de los estímulos que percibimos.

Los sentimientos pueden ser definidos como un estado de ánimo consciente que ocurre luego de una reacción emocional. A diferencia de las emociones que surgen de manera instintiva, los sentimientos permiten que seamos conscientes de ellos.

Existen predisposiciones biológicas y ambientales que funcionan como disparadores de los sentimientos. La testosterona (hormona sexual masculina) hace que los hombres sean más propensos a la ira y la agresión. Al contrario de la progesterona (hormona sexual femenina), que hace que las mujeres sean más propensas a los cambios de humor y emociones “sensibles”.

Los factores ambientales como ser, la religión; cultura; educación y familia; también juegan un papel fundamental en los sentimientos. Se dice que las personas religiosas no sienten ira ni odio hacia los demás. También conocemos algunas culturas donde se matan personas como sacrificio. En esas culturas probablemente sus habitantes carezcan de empatía.

Todos estos son factores que influyen en nuestros sentimientos. Pero sobre todo, la enseñanza emocional que nos brinden en nuestro entorno va a ser fundamental en el despertar de nuestros sentimientos y el control de los mismos.

Sentimientos que acompañan la envidia

La envidia se manifiesta por la combinación de emociones y sentimientos que irrumpen en la psiquis cuando ésta se presenta. Entre esos sentimientos podemos destacar los siguientes:

  • Ira
  • Angustia
  • Avaricia
  • Frustración
  • Decepción
  • Inseguridad
  • Celos
  • Apatía
  • Miedo al fracaso
  • Ansiedad
  • Culpa
  • Intolerancia
  • Antipatía
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Cómo manejar la envidia

¿Cómo manejar la envidia?

Si bien la envidia varias veces es considerada como “mala”, no siempre es así, pues es una emoción que todos poseemos, solo depende de cómo reaccione cada sujeto ante la misma. Muchas veces en presencia de la envidia, sentimos a la vez ira, angustia, frustración, avaricia… estas emociones hacen que reaccionemos negativamente, tomando represalias hacia el otro e incluso en ocasiones impidiendo el progreso y bienestar de éste.

Realmente no podemos saber cómo es la vida de otra persona, pero una persona envidiosa simplemente asume que la otra persona es más feliz o mejor, lo que genera que él mismo se sienta infeliz y peor que el otro. 

Se puede desear lo que posee otra persona, pero desde un punto  reflexivo y no egoísta, de esta manera podremos sentirnos mejor con nosotros mismos e intentar llegar a ese objetivo sin tener que perjudicar al otro.

Existen personas a las que generalmente llamamos ”envidiosas”, que padecen una envidia constante no solo con una persona específica sino con la gran mayoría. Estas personas generalmente presentan baja autoestima y baja capacidad de autoconfianza y empatía, y tienden a entrar  frecuentemente en estados depresivos.

¿Existe la envidia sana?

Seguramente has sentido hablar de la ”envidia sana”; esa envidia que supuestamente sería benigna con emociones positivas hacia la otra persona, pero… ¿existe realmente la envidia sana?

La envidia como ya lo mencionamos anteriormente viene acompañada de sentimientos y emociones negativas, entonces podemos llegar a la conclusión de que la ”envidia sana” no es más que una máscara que utilizan algunos sujetos para ocultar los verdaderos sentimientos que pasan por su mente al encontrarse frente a un episodio que les genera envidia -con todas las emociones que esta conlleva-.

Un ejemplo de “envidia sana” podría ser, una persona que se centra más en el deseo de tener el objeto de la otra persona, que de perjudicarla para que ésta no lo tenga. En el caso de la “envidia insana”, la persona intenta conseguir el objeto de la otra persona, justificando que el otro no lo merece; en este caso la envidia hace que el sujeto no solo quiere tener el objeto, sino que también quiere que la otra persona ya no lo tenga.

Si bien la ”envidia sana” es un término inventado, lo que si existe es la envidia sin deseo de perjudicar al otroEn esta las emociones negativas que acompañan la envidia son minimizadas y si bien un sujeto puede sentir envidia de otro, no intentara interponerse en su camino con acciones perversas, sino que seguirá su camino motivado e intentando igualar, o lograr llegar a eso que tanto anhela de la otra persona.

A veces se tergiversan las palabras y se les da un erróneo significado, esto sucede con la ”envidia sana”, ¿o también podremos decirle envidia falsa?

No siempre es fácil para un individuo darse cuenta de que emociones están sintiendo realmente; a veces es simplemente un cóctel de emociones confusas, por este motivo también puede llegarse a llamar ”envidia sana” a otra emoción, quizás admiración o alegría por el progreso de otra persona, pero muy alejado de ser envidia. 

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