Los empachos y las resacas
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El mes de diciembre podría ser considerado, por muchas razones, como el mes de los excesos, mientras que el mes de enero sería el de los arrepentimientos. Pero ¿quién no ha cometido algún pecadillo en las fiestas navideñas? Los excesos con la comida y la bebida nos invitan a reflexionar sobre dos problemas frecuentes: los empachos y las resacas.
¿Qué es un empacho?
Hablamos de empacho, o indigestión, cuando realizamos una comida o una cena con una cantidad de alimentos mayor a la que estamos acostumbrados, generalmente rica en grasas, azúcares y alcohol. De esta forma, sometemos a nuestro aparato digestivo a un trabajo extra para el que no está preparado, lo que puede derivar en una dispepsia funcional transitoria (1).
Síntomas del empacho
Los síntomas de un empacho se centran fundamentalmente en una gran sensación de pesadez y ardor en la boca del estómago (epigastrio), por debajo del esternón, que se acompaña de:
- Flatulencia y distensión abdominal.
- Náuseas y regurgitación.
- Sudoración fría.
- Vómitos, como consecuencia de la incapacidad del estómago para digerir adecuadamente los alimentos ingeridos.
Tratamiento del empacho
El tratamiento correcto del empacho consiste en un ayuno durante 12 a 24 horas, es decir, dejar en reposo al aparato digestivo. A continuación, se debe seguir una dieta a base de alimentos blandos y líquidos en forma de agua, zumo de frutas e infusiones, evitando el té y el café por su efecto irritante sobre la mucosa gástrica (2).
Están recomendados los antiácidos convencionales (como los que contienen hidróxido de aluminio o magnesio). Sin embargo, no se recomienda el bicarbonato sódico, sobre todo en personas que padezcan hipertensión arterial, debido a su elevado contenido en sodio, que debe estar restringido en estos casos (3).
¿Qué es una resaca?
La resaca (o veisalgia) es la consecuencia que sufre nuestro organismo tras la ingestión de cantidades excesivas de alcohol, o incluso de cantidades moderadas en personas que no están habituadas a su consumo. Se produce por una combinación de deshidratación, irritación gástrica, alteraciones metabólicas e inflamación sistémica provocadas por el etanol y sus metabolitos, como el acetaldehído (4).
Síntomas de la resaca
La resaca se manifiesta con los siguientes síntomas:
- Cefalea intensa (dolor de cabeza).
- Sequedad de boca y sed excesiva, debidas a la deshidratación.
- Náuseas y vómitos, e incluso diarrea en algunos casos.
- Fatiga y malestar general.
- Disminución de los reflejos y la capacidad de concentración, con el consiguiente riesgo al volante.
Tratamiento de la resaca
En este caso, lo más adecuado es seguir una dieta blanda durante 24 horas, con abundantes líquidos a base de agua, leche (fría o caliente, según la preferencia de cada persona), zumos naturales e infusiones calientes.
Es importante evitar el ácido acetilsalicílico (aspirina), ya que puede erosionar la mucosa gástrica, que probablemente ya estará irritada por el efecto del alcohol (5). Además, la combinación de aspirina y alcohol aumenta el riesgo de hemorragia digestiva.
Es preferible utilizar otro tipo de analgésicos, como aquellos cuyo principio activo es el paracetamol, aunque siempre en dosis moderadas, ya que dosis elevadas de paracetamol combinadas con alcohol pueden resultar hepatotóxicas (6).
Resumen del tratamiento de empachos y resacas
- Ayuno durante las primeras 12 horas.
- Dieta blanda y abundantes líquidos durante las siguientes 24-48 horas.
- Hidratación a base de agua, zumos naturales e infusiones.
- Evitar la aspirina y el bicarbonato sódico.
- Utilizar otros analgésicos (paracetamol en dosis moderadas) y antiácidos convencionales.
- Si los síntomas persisten más de 48 horas o se agravan, consultar con un profesional sanitario.
Referencias
- Tack, J., & Talley, N. J. (2013). Functional dyspepsia—symptoms, definitions and validity of the Rome III criteria. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, 10(3), 134-141.
- Soifer, L. O., & Dima, G. (2017). Manejo de la dispepsia funcional. Acta Gastroenterológica Latinoamericana, 47(1), 59-64.
- Al-Abri, S. A., & Olson, K. R. (2013). Baking soda can settle the stomach but upset the heart: case files of the Medical Toxicology Fellowship at the University of California, San Francisco. Journal of Medical Toxicology, 9(3), 255-258.
- Verster, J. C., et al. (2010). The alcohol hangover–a puzzling phenomenon. Alcohol and Alcoholism, 45(2), 128-133.
- Kaufman, D. W., et al. (1999). The risk of acute major upper gastrointestinal bleeding among users of aspirin and ibuprofen at various levels of alcohol consumption. The American Journal of Gastroenterology, 94(11), 3189-3196.
- Whitcomb, D. C., & Block, G. D. (1994). Association of acetaminophen hepatotoxicity with fasting and ethanol use. JAMA, 272(23), 1845-1850.

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.