Cómo eliminar el resentimiento

Las mejores estrategias para evitar el resentimiento y poder comunicarte de una manera clara y directa, sin rabia ni frustración.

Hay un amplio abanico de situaciones en la vida que causan resentimiento. Algunas de ellas son cuestiones menores, como por ejemplo que tu pareja haya dejado la habitación hecha un desastre buscando su camisa preferida en el último momento. Optas por no decirle nada, pero, al día siguiente, cuando te comenta que deberías añadir menos picante a la cena, explotas.

Son cosas que se pueden tratar en el momento pero, al pasarlas por alto, se agrian y posteriormente salen en forma de reproches. Lo que pasa es que no utilizas de forma adecuada las herramientas de comunicación para expresar lo que no te gusta.

Para hacerlo debes cambiar algunas actitudes que te permitirán ser claro sin ofender, no decir que sí a todo y no explotar sin más.

Trucos para evitar el resentimiento

Trucos para evitar el resentimiento

A continuación señalamos algunas pautas que merece la pena tener en cuenta para que seas capaz de comunicarte con claridad, sin rabia y sin culpa. Son tips muy sencillos que es importante aplicar en todos los ámbitos de la vida para evitar la frustración y el resentimiento.

Concreto

Cuando quieras comunicar algo que te cuesta, como por ejemplo pedir un aumento de sueldo o comunicarle a tu pareja algo que te desagrada, es importante que seas lo más concreto y claro posible.

El esquema a seguir es el siguiente: contar lo que ha pasado, cómo te has sentido, las consecuencias que ha tenido, y cuál es la solución que propones.

Hablar

Es importante evitar que te enfurruñes porque las personas de tu entorno no han sido capaces de leer tu mente y saber qué es lo que piensas y sientes. Debes ser capaz de decir lo que piensas para llegar a la solución del problema, no para quejarte de lo mal que han ido las cosas.

Huir del victimismo

Por supuesto, es importante huir del victimismo. Frases como “me hundí por lo que me dijiste” o “no puedo soportar durante más tiempo que me trates así” no sirven de nada. El lenguaje debe ser neutro con frases como “yo no me siento bien cuando pasa esto”.

No acusar

A la hora de expresar lo que sientes es esencial que evites acusar de algún modo al receptor del mensaje. “Me siento desilusionado” es muchísimo más efectivo que “no puedo soportar que me falles más veces”. Debe centrarte en comunicar lo que sabes, esto es, tus sentimientos, evitando suponer lo que no puedes conocer, los sentimientos, pensamientos y emociones del otro.

Explicar, no juzgar

El mensaje debe girar en torno a la explicación, evitando en todo momento juzgar a la otra persona. En caso de que debas dirigirte a un subordinado acerca de un trabajo erróneo es mucho más efectivo señalar que “el trabajo es erróneo porque está incompleto y falta tal cosa” que decir “esto no vale para nada”.

Tono

A la hora de transmitir un mensaje es tan importante lo que se dice como el cómo se dice. El tono debe ser muy seguro, pero medio; ni muy alto ni muy bajo.

Si el mensaje se transmite en un tono alto puede dar sensación de autoridad, mientras que en un tono bajo puede dar a entender falta de seguridad.

Expresiones

Debes evitar repetir expresiones como “perdón” o “por favor” numerosas veces. Se deben emplear únicamente cuando la situación lo requiere, no cuando estás exponiendo tu postura sobre un determinado asunto. Lo mejor es que las reserves para esos momentos, evitando justificarte en exceso.

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No generalizar

Frases como “tú siempre” o “tú nunca” deterioran de forma notable las relaciones. Debes centrarte únicamente en lo que ha pasado y en el tema de conversación en cuestión, tratando de buscar la mejor solución.

No dar marcha atrás

Seguro que has iniciado la conversación con un determinado objetivo: conseguir un cambio, el cual puede ir desde cuestiones menores como por ejemplo que el compañero de piso sea más ordenado, hasta temas más importantes como que tu superior te encomiende otro tipo de tareas que las que vienes desempeñando hasta ahora.

En una conversación es tan importante hablar como escuchar. Así, es esencial que escuches las razones que te da la otra persona, entiendas sus motivos y busques acuerdos sin renunciar a tu meta.

Repetir la conclusión

Cuando se le da muchas vueltas a un determinado asunto, es posible olvidar la conclusión final. Es recomendable que antes de dar por concluida la conversación, hagas un resumen de los acuerdos a los que habéis llegado.

Lenguaje corporal

Lenguaje corporal

La comunicación no se compone únicamente de palabras. También está formada por los gestos, el tono de la voz y la postura del cuerpo; estos factores transmite tanto ideas como sentimientos, de modo que desempeñan un papel muy importante.

A continuación señalamos cuáles son los gestos más habituales de las tres actitudes principales. Si quieres comunicar bien tu mensaje sin resultar intimidante, lo mejor es que adoptes una actitud asertiva.

  • Pasiva: por lo general, no suele mirar a los ojos de su interlocutir, su tono de voz es bajo, lo cual dificulta la compresión, los gestos son vacilantes y muestra una postura encogida.
  • Agresiva: su mirada es inquisitiva, habla con un tono de voz alto y desfiante, y adopta una postura estática. En el momento en que gesticula, lo hace de un modo tenso, con frecuencia acusando al interlocutor.
  • Asertiva: mira idrectamente a los ojos, pero sin intimidad. Habla de manera clara y con un tono de voz medio pero firme. Sus gestos son armónicos y su postura corporal relajada y natural.

Aprender a decir “no”

Aprender a decir no

No negarte a asumir más trabajo del que debes realizar para que tus superiores no crean que eres una persona borde y poco productiva o no expresar tus sentimientos cuando una persona se te cuela en la fila del supermercado tiene consecuencias.

Es normal que sientas que pierdes el control de este tipo de situaciones, lo cual puede llevarte a dos tipos de situaciones. La primera consiste en acumular rabia hacia el otro, quien no sabe qué es lo que te ocurre porque no lo has comunicado. De ahí que explotes por cualquier nimiedad y pierdas la razón por las formas.

Y la segunda, mucho más silenciosa, consiste en que tu autoestima poco a poco se va minando, pensando que las personas abusan de ti porque eres incapaz de defenderte o porque no vales lo suficiente. Si no rompes ese círculo vicioso, la situación se repetirá una y otra vez ya que tu actitud es una clara invitación a que el resto se pase de la raya.

Conclusión

Aplicando estas estrategias a todos los ámbitos de la vida seguro que consigues poder hablar con los demás, sin aceptar sus imposiciones y sin perder los nervios. Esa es una de las verdaderas claves del éxito y la felicidad.

Cómo eliminar el resentimiento
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