Edema cerebral

Toda la información relativa al edema cerebral, la acumulación de líquido en el cerebro. Un trastorno de carácter grave que se puede dar en personas de todas las edades.

El edema cerebral es, en líneas generales, la acumulación de líquido en el interior de las células cerebrales, dando lugar a un aumento de la presión intracraneal. Puede darse en personas de todas las edades y de todo tipo de condiciones en lo relativo a la salud. Se trata de un trastorno grave, que requiere de asistencia médica urgente; de lo contrario, las complicaciones tanto a corto como a largo plazo pueden ser muy graves, como la muerte.

¿Qué es el edema cerebral?

El cráneo tiene como principal función proteger el cerebro de cualquier tipo de agresión tanto externa como interna. No obstante, cuando el cerebro sufre algún tipo de inflamación, no ofrece demasiado espacio. Así, la presión ejercida por el cerebro impide a la sangre fluir de manera correcta, llegando incluso a privarlo del oxígeno que necesita para funcionar.

De manera paralela, la falta de espacio causa el bloqueo de otros fluídos propios del cerebro, como el líquido cefalorraquídeo, empeorando así la inflamación de forma notable, e incluso dando lugar a la muerte de una o varias células cerebrales.

El edema cerebral puede darse a raíz de una gran selección de causas como tumores o accidentes cerebrovasculares, entre otros. Una condición que requiere de asistencia médica urgente porque puede causar daños muy graves, e incluso desencadenar la muerte.

Tipos de edema cerebral

Tipos de edema cerebral

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Existen diferentes tipos de edema cerebral en función de la zona del cerebro en la cual se produzca la acumulación de líquido. Cada uno de estos tipos tiene una sintomatología y, por tanto, requiere de un tratamiento propio.

  • Vasogénico: la ruptura de la barrera hematoecefálica provoca que el sistema nervioso tenga una mayor permeabilidad. De este forma, el plasma sanguíneo consigue penetrar en el espacio alrededor de las células nerviosas, acumulándose en el mismo. Se trata del tipo de edema cerebral que se da con mayor frecuencia. En relación a sus causas, son muy diversas, aunque hay tres principales: traumatismo craneoencefálico severo, tumor cerebral, y accidente cerebrovascular.
  • Citotóxico: se conoce como tal al edema en el que la acumulación de líquido se produce en el interior de las propias células. En la gran mayoría de casos surge a raíz de un fallo en el funcionamiento de los canales mediante los cuales entra y sale el líquido de las células. Respecto a las causas más habituales que dan lugar a este tipo de edema, la que se da con mayor frecuencia es el consumo de algún componente tóxico.
  • Hidrocefálico: este tipo de edema cerebral se da principalmente en aquellos pacientes con hidrocefalia. Surge tras la obstrucción de las vías por las que circula el líquido cefalorraquídeo; así, las zonas próximas a dichas vías se bloquean.

Causas

Un edema cerebral puede surgir a raíz de un amplio abanico de causas. A continuación señalamos las más frecuentes.

Traumatismo craneoencefálico

Esta es una de las causas más probables del edema cerebral, la cual puede darse en personas de todas las edades; desde niños hasta adultos y ancianos. Un golpe en la cabeza produce la rotura de uno o varios vasos sanguíneos, de modo que el cerebro se inunda de sangre. Así, al tratar de absorber el exceso líquido, las células se inflaman, dando lugar al edema.

En determinados casos, aplicando el tratamiento adecuado, el traumatismo craneoencefálico se cura sin ningún tipo de complicación en el corto o en el largo plazo. No obstante, en ocasiones se da una alteración de la conciencia, es decir, el coma, cuya intensidad y duración puede variar en función de diferentes factores. También pueden darse trastornos tanto del movimiento como de la marcha, así como en la deglución.

Accidente cerebrovascular

Una accidente cerebrovascular puede provocar un edema, lo cual se da especialmente en adultos y ancianos. Sucede cuando el flujo de sangre a una determinada zona del cerebro se detiene durante más de unos pocos segundos; de este modo, el cerebro es incapaz de recibir los nutrientes y el oxígeno que necesita, provocando así la muerte de las células cerebrales.

Existen dos tipos de accidente cerebrovascular: isquémico y hemorrágico. El primero de ellos ocurre cuando un vaso sanguíneo de la región cerebral se bloquea debido a un coágulo de sangre.

Síndrome de Reye

Se conoce como tal a una inflamación del cerebro que se da especialmente en niños y adolescentes. Surge a raíz de una infección viral y, en la gran mayoría de ocasiones, además del cerebro, el hígado también resulta afectado. A pesar de que su gravedad varía en función del paciente, se trata de una condición que requiere asistencia médica urgente en su fase inicial ya que es un trastorno de riesgo vital.

Los síntomas que se dan habitualmente son: vómitos frecuentes, apatía, diarrea, aceleración del ritmo tanto cardiaco como respiratorio, e irritabilidad.

Meninginitis

Meninginitis

La meningitis es una inflamación de las membranas que se encuentran alrededor del cerebro y la médula espinal. Surge a raíz de una infección de tipo vírico o bacteriano y sus síntomas más frecuentes son dolor de cabeza, temperatura corporal elevada, y rigidez y en la nuca.

Las infecciones virales son en la gran mayoría de los casos la causa más frecuente de este trastorno; los pacientes afectados por una meningitis viral no suelen presentar complicaciones a largo plazo. Respecto a la meningitis bacteriana, surge cuando las bacterias entran en contacto con el torrente sanguíneo, viajando así hasta el cerebro y la médula espinal.

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Hiponatremia

Se conoce como hiponatremia al trastorno que surge cuando la concentración de sodio en la sangre está por debajo de los niveles habituales. Los síntomas iniciales son los siguientes: confusión, náuseas y cansancio. A medida que la hiponatremia empeora, se dan convulsiones e incluso incapacidad de responder a los estímulos.

Así, el organismo trata de buscar el equilibrio y compensar la falta de sodio en el organismo, dando así lugar a la entrada de líquido en las células cerebrales.

Tumor cerebral

Un tumor cerebral es una masa de células que se encuentra alojada en una determinada región del cerebro. Existen dos tipos de tumores cerebrales; por un lado, los benignos, aquellos que no resultan cancerosos, y, por otro lado, los malignos. Lo rapidez con la que crezca dicha masa de células depende de una gran selección de factores. En relación al tratamiento, varía en función del tipo de tumor cerebral de que se trate, de su condición, de la zona del cerebro en el que se aloje, y de su tamaño.

Los síntomas que se dan con mayor frecuencia son: dolores de cabeza muy intensos y frecuentes, náuseas y vómitos sin razón aparente, alteraciones visuales, pérdida de sensibilidad en extremidades, cambios tanto en la personalidad como en el comportamiento, y dificultades para hablar, así como para mantener la atención y la concentración.

Hipoxia

Se conoce como hipoxia a un trastorno que surge cuando el cerebro no recibe el suficiente oxígeno, lo cual puede desencadenar complicaciones graves, e incluso la muerte. Una de las causas más habituales de la hipoxia son las grandes alturas, de modo que es muy frecuente entre montañeros; se le conoce como el “mal de altura”.

Las complicaciones de la hipoxia son de carácter grave, de modo que es una condición que requiere de asistencia médica urgente: daño cerebral, paro cardíaco y muerte.

Síntomas del edema cerebral

Síntomas del edema cerebral

El edema puede ubicarse en diferentes zonas del cerebro, siendo una de las más peligrosas el tejido cerebral; se caracteriza por el aumento, y por tanto acumulación, de líquido entre las diferentes células cerebrales. Una condición de carácter grave que puede dar lugar a un amplio abanico de síntomas.

Si la inflamación no recibe el tratamiento adecuado a tiempo, puede provocar que el encéfalo deje de flotar en el vacío, tal y como lo hace habitualmente, sino que se encuentra rodeado por el cráneo. Esto se explica porque la acumulación de líquido da lugar a una compresión de la masa cerebral contra las paredes del cerebro; en los casos más graves, las neuronas pueden morir.

Es el aumento del nivel de presión intracraneal lo que da lugar a los síntomas propios del edema cerebral: mareos, fatiga y debilidad sin razón aparente, alteración del nivel de conciencia, dolor de cabeza intenso y constante, náuseas y vómitos, y alteraciones tanto auditivas como visuales. En determinados casos el paciente puede tener dificultad para respirar con normalidad.

Las complicaciones de un edema cerebral pueden ser muy graves, e incluso crónicas. Y es que si la compresión afecta a los vasos sanguíneos de la región cerebral, puede impedir que el oxígeno llegue a una o varias zonas del cerebro. Así, puede aparecer una discapacidad tanto física como psíquica permanente.

Diagnóstico del edema cerebral

El diagnóstico del edema cerebral en ocasiones no resulta sencillo, especialmente cuando los indicios son de carácter leve porque pueden confundirse con otros muchos trastornos clínicos.

En primer lugar, el médico realiza una historia al paciente, en función de su estado de salud y de los síntomas que presente. A continuación, procede a realizar un examen neurológico para evaluar los reflejos, la marcha, el habla y la memoria.

Si existe alguna sospecha de edema cerebral, la prueba médica que permite confirmar esta condición es el escáner; en ocasiones también se solicita una tomografía computarizada del cráneo para conocer la región del cerebro afectada y el tamaño de la inflamación.

Tratamiento del edema cerebral

Tratamiento del edema cerebral

Una vez confirmado el diagnóstico, el edema cerebral requiere de asistencia médica urgente para evitar la aparición de cualquier tipo de complicación tanto en el corto como en el largo plazo.

La primera fase del tratamiento consiste en la eliminación del líquido acumulado con el principal objetivo de reducir la inflamación; es importante controlar las constantes vitales del paciente en todo momento. Para mantener los niveles correctos de oxígeno, en ocasiones es necesario aplicar mecanismos artificiales de respiración. A continuación, una vez el paciente se encuentra estabilizado, es habitual la administración de corticoesteroides, los cuales ayudan a reducir la presión intracraneal; en algunos pacientes también se administran diuréticos que faciliten en gran medida la expulsión de líquidos.

Si la vida del paciente está en serio peligro, se puede aplicar la cirugía para implementar un drenaje que permita extraer el líquido acumulado en una determinada región del cerebro al exterior; también se puede realizar un corte en la zona del cráneo afectada para reducir la presión intracraneal.

Conclusión

En líneas generales, el edema cerebral es la acumulación de líquido en el cerebro, lo cual da lugar al aumento de la presión intracraneal. Una condición que puede afectar a personas de todas las edades, e incluso con un estado de salud bueno. La recomendación es solicitar asistencia médica inmediata si se presentan algunos de los síntomas propios del edema cerebral; y es que el tratamiento de este trastorno en su fase inicial es muy leve. No obstante, si la presión intracraneal aumenta en exceso y no se recibe el tratamiento adecuado, puede incluso a causar la muerte.


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