Difteria

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Difteria
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Se llama difteria a la infección de mucosas o piel provocada por una bacteria denominada Corynebacterium diphtheriae. Se trata de una enfermedad potencialmente grave que, gracias a la vacunación sistemática, es actualmente muy infrecuente en España y en la mayoría de los países desarrollados.

Existen dos tipos principales de difteria:

  • Cutánea: afecta principalmente a la piel.
  • Respiratoria: afecta al tracto respiratorio y suele ser mucho más peligrosa que la cutánea.

Uno de los factores que condiciona la aparición en una determinada zona de un tipo u otro de difteria es el clima.

En poblaciones de climas templados suele darse la difteria con afectación respiratoria. Aunque se produce a lo largo de todo el año, tiene mayor incidencia en los meses fríos. En regiones tropicales, en cambio, es más frecuente la cutánea. También ocurre durante todo el año y, a menudo, se observa como una infección secundaria que complica otras dermatitis.

¿Por qué se produce la difteria?

La infección es producida por una bacteria aerobia grampositiva denominada Corynebacterium diphtheriae. Una característica fundamental de esta bacteria es su capacidad para sintetizar una sustancia denominada exotoxina diftérica. Esta toxina es una proteína que, una vez en el organismo, puede provocar daño tisular grave. Las cepas productoras de toxina suelen ser mayoritariamente las que causan afectación del aparato respiratorio.

Causas de la difteria

El ser humano es el único reservorio conocido de la bacteria. El contagio se produce habitualmente por contacto estrecho con el enfermo o con un portador de la enfermedad, aunque el riesgo de transmisión es mayor cuando el contacto es con una persona sintomática.

En la mayoría de los casos, la bacteria pasa al individuo sano a través de la vía aérea, mediante gotículas respiratorias. Otra posibilidad de contagio es el contacto con fómites, ya que la bacteria puede sobrevivir en el medio ambiente durante semanas o incluso meses.

El período de incubación de la enfermedad se encuentra generalmente entre 2 y 5 días. Puede prolongarse en algunas ocasiones, pero muy raramente sobrepasa los 8 días. La bacteria infecta las mucosas, especialmente las del aparato respiratorio, y puede invadir lesiones cutáneas abiertas como heridas o picaduras de insectos.

En el caso de que la cepa bacteriana tenga capacidad para producir la toxina, se suele producir hiperemia y edema, que posteriormente pueden provocar necrosis del epitelio e inflamación aguda. La coagulación de los restos celulares y del exudado da lugar a una pseudomembrana característica, y la reacción inflamatoria se extiende a los tejidos adyacentes. La toxina puede actuar tanto de forma local como sistémica.

Una vez absorbida, la toxina puede ocasionar miocarditis, polineuritis y necrosis de otros órganos como los riñones, el hígado y las glándulas suprarrenales.

Síntomas de la difteria

Hay que distinguir dos situaciones clínicas:

  • Portadores asintomáticos: personas infectadas que no presentan síntomas pero pueden transmitir la bacteria.
  • Enfermos sintomáticos: personas que desarrollan manifestaciones clínicas de la enfermedad.

Los síntomas y signos varían según la localización de la infección y su intensidad. Otros factores que condicionan la gravedad son la edad del paciente y la presencia de patologías respiratorias concomitantes. En niños es frecuente la aparición de náuseas y vómitos, mientras que en adultos es más característico el dolor de garganta. En aproximadamente la mitad de los pacientes aparece febrícula y disfagia, aunque también pueden presentarse tos, ronquera, escalofríos y rinorrea. En infecciones graves aparece apatía, palidez y taquicardia.

Un pequeño porcentaje de pacientes puede presentar una difteria maligna de comienzo brusco, caracterizada por formación extensa de pseudomembranas en el aparato respiratorio, halitosis, hipertrofia amigdalar, voz tomada, adenopatías cervicales, edema submandibular y cuadro tóxico grave. La localización de la afectación puede ser de varios tipos:

  • Amigdalofaríngea: se forman pseudomembranas cada vez más densas que se adhieren al tejido faríngeo con gran intensidad, de color grisáceo. Tienen una característica especial: cuando se intenta retirar la membrana para evaluar el exudado subyacente, se puede provocar una pequeña hemorragia.
  • Nasal: el paciente suele presentar una rinorrea sanguinolenta que irrita los orificios nasales o el labio superior.
  • Cutánea: suele ser una infección secundaria a dermatitis preexistentes. La afectación es más frecuente en miembros inferiores, seguida de miembros superiores, cabeza y tronco.

Garganta con difteria

Complicaciones

Las complicaciones más graves se deben a la obstrucción de las vías respiratorias por las pseudomembranas. El riesgo de obstrucción es mayor si la infección afecta a la laringe y al árbol traqueobronquial, y es más elevado en niños debido al menor calibre de sus vías respiratorias.

La miocarditis puede aparecer durante la fase aguda, desarrollarse a medida que mejora el proceso local o iniciarse varias semanas después. Por este motivo, siempre es necesario realizar un seguimiento cardiológico del enfermo mediante electrocardiograma (ECG).

La polineuritis suele manifestarse en las dos primeras semanas con parálisis faríngea y del paladar, lo que produce voz nasal, disfagia y reflujo de los líquidos ingeridos hacia la nariz. La polineuritis periférica se produce aproximadamente entre 1 y 3 meses después del inicio de la enfermedad y consiste en debilidad muscular progresiva de las extremidades. Pueden aparecer parestesias en manos y pies. En casos graves, puede producirse una parálisis generalizada con insuficiencia respiratoria.

Otras complicaciones posibles incluyen neumonía, insuficiencia renal, encefalitis, infarto cerebral, embolia pulmonar y endocarditis.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico clínico debe sospecharse ante la presencia de dolor faríngeo, adenopatías o tumefacción cervical y febrícula, sobre todo si se acompaña de signos de infección tóxica como ronquera, estridor, parálisis del paladar o secreción nasal sanguinolenta.

En la exploración puede encontrarse o no una pseudomembrana densa y grisácea en el paladar, la nasofaringe, las fosas nasales o la laringe.

La confirmación del diagnóstico se realiza mediante el aislamiento de Corynebacterium diphtheriae en cultivo de muestras obtenidas de las lesiones locales del enfermo. También se emplean técnicas moleculares como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para la detección de la toxina diftérica.

En los pacientes con difteria cutánea se deben realizar pruebas sobre muestras cutáneas y descartar la afectación respiratoria mediante el análisis de muestras faríngeas.

Tratamiento de la difteria

El tratamiento debe comenzar en el momento en que se sospeche la enfermedad, sin esperar a la confirmación por pruebas de laboratorio, ya que cada día de retraso supone un riesgo para la vida del paciente.

El tratamiento principal consiste en la administración de antitoxina diftérica (DAT), obtenida de suero equino. Antes de su administración, se debe investigar si el paciente presenta alergia a este suero mediante una prueba conjuntival o intradérmica para detectar una posible reacción alérgica.

Además de la antitoxina, se utilizan antibióticos para eliminar la bacteria y evitar la transmisión. Los más empleados son la eritromicina y la penicilina, administrados durante 14 días. El paciente debe mantenerse en aislamiento hasta que dos cultivos consecutivos, obtenidos con al menos 24 horas de diferencia, resulten negativos.

¿Cómo puedo evitarla?

La forma más eficaz de prevenir la difteria es mediante la vacunación. En España, la vacuna contra la difteria está incluida en el calendario oficial de vacunación aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Pauta de vacunación vigente en España

Según el calendario de vacunación recomendado para 2026, la pauta frente a difteria, tétanos y tosferina es la siguiente:

  • 2 meses: primera dosis de vacuna hexavalente (DTPa-VPI-Hib-HB).
  • 4 meses: segunda dosis de vacuna hexavalente.
  • 11 meses: tercera dosis de vacuna hexavalente.
  • 6 años: dosis de refuerzo con DTPa-VPI (difteria, tétanos, tosferina y poliomielitis).
  • 10-12 años: dosis de refuerzo con Tdpa (tétanos, difteria de carga reducida y tosferina de carga reducida).

Se recomienda administrar dosis de recuerdo con vacuna Td (tétanos y difteria) cada 10 años en la edad adulta. Las mujeres embarazadas deben recibir una dosis de Tdpa a partir de la semana 27 de gestación para proteger al recién nacido.

Los enfermos que hayan padecido la difteria deben vacunarse tras su recuperación, ya que haber sufrido la enfermedad no siempre confiere inmunidad duradera.

Medidas ante contacto con un caso

Gracias a la vacunación sistemática de la población desde hace décadas, la difteria es una enfermedad muy infrecuente en España. No obstante, las personas que hayan estado en contacto estrecho con un enfermo de difteria deben mantenerse bajo vigilancia durante al menos 7 días para descartar la enfermedad.

Si los cultivos resultan positivos, debe iniciarse tratamiento antibiótico y administrar una dosis de recuerdo de la vacuna si han transcurrido más de 5 años desde la última dosis.

La presencia de síntomas respiratorios en nuestro medio es generalmente debida a otras enfermedades comunes (gripe, resfriados, neumonías). Sin embargo, si ha estado en contacto con algún enfermo de difteria, debe acudir al médico para descartar un posible contagio.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Difteria. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/diphtheria
  2. Centers for Disease Control and Prevention. Acerca de la difteria. https://www.cdc.gov/diphtheria/es/about/acerca-de-la-difteria.html
  3. Centers for Disease Control and Prevention. Información clínica de la difteria. https://www.cdc.gov/diphtheria/es/hcp/clinical-overview/informacion-clinica-de-la-difteria.html
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Difteria. https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/bacilos-grampositivos/difteria
  5. Ministerio de Sanidad de España. Difteria - Profesionales sanitarios. https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/enfermedades/profesionales/difteria.htm
  6. Ministerio de Sanidad de España. Calendario de vacunación recomendado año 2026. https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/calendario/docs/CalendarioVacunacion_Todalavida.pdf
  7. Comité Asesor de Vacunas de la AEP. Calendario de vacunaciones e inmunizaciones AEP 2026. https://vacunasaep.org/profesionales/calendario-de-vacunaciones-e-inmunizaciones-aep-2026
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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