Difteria

Se llama difteria a la infección de mucosas o piel provocada por una bacteria llamada Corynebacterium diphteriae.

Existen dos tipos de difteria:

  • La cutánea (afecta principalmente a la piel).
  • La respiratoria (afecta al tracto respiratorio y suele ser mucho más peligrosa que la cutánea).

Una de los factores que condiciona la aparición en una determinada zona de un tipo u otro de difteria es el clima.

En poblaciones de climas templados, suele darse la difteria con afectación respiratoria. Aunque se produce a lo largo de todo el año, tiene mayor incidencia en los meses de frío. En regiones tropicales en cambio, es más frecuente la cutánea. También ocurre durante todo el año y, a menudo, se observa como una infección secundaria que complica a otras dermatitis.

¿Por qué se produce la difteria?

La infección es producida por una bacteria aerobia denominada Corynebacterium diphteriae. Una característica de esta bacteria es la capacidad para sintetizar una sustancia denominada toxina. Esta toxina es una proteína que, como su nombre indica, en el organismo puede producir toxicidad. Las cepas que producen toxina suelen ser mayoritariamente las que afectan al aparato respiratorio.

Causas de la difteria

El hombre es el reservorio de la bacteria, y normalmente el contagio se produce por contactos estrechos con el enfermo o el portador de la enfermedad, aunque parece ser que el riesgo de contagio es mayor cuando el contacto es con un enfermo.

En la mayoría de los casos, la bacteria pasa al individuo sano a través de la vía aérea. Otra posibilidad de contagio, es el entrar en contacto con fómites, ya que la bacteria puede sobrevivir en el medio ambiente durante semanas o meses.

El período de incubación de la enfermedad se encuentra entre 2 y 5 días. Puede prolongarse en algunas ocasiones, pero muy raramente sobrepasa los 8 días. La bacteria infecta las mucosas, especialmente las del aparato respiratorio, e invade las lesiones cutáneas abiertas (heridas, picaduras de insectos).

En el caso de que la bacteria tenga capacidad para producir la toxina , se suele producir hiperemia y edema, que posteriormente puede provocar necrosis del epitelio e inflamación aguda. La coagulación de los restos celulares y del pus da lugar a una pseudomembrana, y la reacción inflamatoria se extiende a los tejidos cercanos al infectado. La toxina actúa de forma local o general.

Una vez absorbida puede ocasionar miocarditis , polineuritis y necrosis de otros órganos como los riñones, hígado y cápsulas suprarrenales.

Síntomas de la difteria

Hay que distinguir dos tipos de pacientes:

  • Portadores asintomáticos
  • Enfermos

Los síntomas y signos varían según el lugar afectado y la intensidad de la afectación. Otros factores que condicionan la gravedad de la enfermedad son la edad y la presencia de patologías respiratorias simultáneas a la infección. Normalmente en niños se producen náuseas y vómitos mientras que en adultos es característico el dolor de garganta. En la mitad de los pacientes aparece febrícula y disfagia, aunque también puede aparecer tos, ronquera, escalofríos y rinorrea. En infecciones graves aparece apatía, palidez y taquicardia.

Un pequeño porcentaje de pacientes puede presentar una difteria maligna de comienzo brusco, formación de pseudomembranas en el aparato respiratorio, fetidez de aliento, hinchazón de las amígdalas, voz tomada, adenopatías cervicales, edema submandibular y cuadro tóxico grave. Lo normal en nuestro entorno es que se diagnostique a tiempo y se trate. La localización de la afectación puede ser de varios tipos:

  • Si la afectación es AMIGDALOFARÍNGEA, se forman pseudomembranas cada vez más densas y que se adhieren al tejido faríngeo con gran intensidad, de color grisáceo. Tienen una característica especial y es que cuando se intenta retirar la membrana para evaluar el exudado, se puede provocar una pequeña hemorragia.
  • Si la afectación es NASAL, el paciente suele presentar una rinorrea sanguinolenta que irrita los orificios nasales o el labio.
  • La difteria CUTÁNEA suele ser una infección secundaria a dermatitis preexistentes en el paciente infectado. La afectación será en mayor o menor frecuencia en miembros inferiores, superiores, cabeza y tronco.

Garganta con difteria

Complicaciones

Las más graves son debidas a la obstrucción de las vías respiratorias debido a las pseudomembranas que tapan el conducto respiratorio. El riesgo de obstrucción respiratoria es más importante si la infección afecta a la laringe y al árbol traqueobronquial, y es más elevado en niños debido a que sus vías respiratorias son más pequeñas.

La miocarditis puede aparecer durante la fase aguda, desarrollarse a medida que mejora el proceso local, o iniciarse varias semanas después. Por tanto, siempre es necesario controlar el estado del corazón del enfermo mediante un ECG.

Las manifestaciones comienzan en las 2 primeras semanas con parálisis faríngea y del paladar, dando como resultado voz nasal, disfagia y refluencia de los líquidos ingeridos hacia la nariz. La polineuritis periférica se produce aproximadamente a los 1-3 meses y consiste en una debilidad de los miembros del cuerpo. Pueden aparecer parestesias en manos y pies. En casos graves de difteria, se puede producir una parálisis total con fracaso respiratorio Otras complicaciones que pueden aparecer en la difteria son: neumonía, insuficiencia renal, encefalitis, infarto cerebral, embolia pulmonar o endocarditis.

¿Cómo se diagnostica?

Podemos pensar en ella cuando aparece dolor faríngeo, adenopatías o hinchazón cervical y febrícula , sobre todo si está acompañado de sintomatología de infección tóxica (ronquera, estridor, parálisis del paladar o secreción sanguinolenta).

En el paciente puede o no encontrarse una pseudomembrana densa y grisácea en el paladar, nasofaríngea, fosas nasales o laringe.

La confirmación del diagnóstico se realiza mediante el aislamiento de Corynebacterium diphteriae en muestras de las lesiones locales del enfermo, mediante la técnica de la PCR.

En los pacientes con difteria cutánea se deben realizar las pruebas sobre muestras cutáneas y descartar la afectación respiratoria mediante el análisis de muestras faríngeas.

Tratamiento de la difteria

El tratamiento debe comenzar en el momento de la sospecha de la enfermedad, aunque no se haya confirmado por pruebas de laboratorio, ya que cada día de retraso supone un riesgo para la vida del paciente.

Se realiza con la antitoxina diftérica, obtenida de suero de caballo. Previamente se debe investigar que el paciente no tenga alergia a este suero mediante una prueba conjuntival o intradérmica (detección de reacción alérgica local).

En algunas ocasiones pueden utilizarse antibióticos para tratar las lesiones locales. Los más utilizados son los Macrólidos y las Penicilinas.

¿Cómo puedo evitarla?

Actualmente existe una vacuna para la prevención de la enfermedad que está incluida en el calendario oficial de vacunación español. El calendario se muestra en la tabla I:

2-3 meses4-5 meses6-7 meses15-18 meses6-7 años14 años
DTP* 1DTP *2DTP *3DTP *4DT **TD***

* DTP: vacuna contra difteria, tétanos y Tosferina.
** DT: vacuna contra tétanos y difteria infantil.
***TD: vacuna contra tétanos y difteria en adultos.

Se aconseja repetir la dosis cada 10 años tanto en el caso de la difteria como en el tétanos, preferentemente en la mitad de cada decenio (15, 25, 35..años). Los enfermos que hayan sufrido la enfermedad, deben vacunarse tras su recuperación.

Debido a que la vacunación contra la difteria es sistemática en la población desde hace años, es difícil la presencia de la enfermedad en nuestro país.

No obstante, las personas que hayan estado en contacto íntimo con enfermos de difteria deben mantenerse bajo vigilancia durante al menos 1 semana para descartar la enfermedad.

Si los cultivos son positivos, deben tratarse con los antibióticos citados anteriormente, y recibir una dosis de recuerdo si hace más de 5 años que recibieron la vacuna.

Normalmente la presencia de sintomatología respiratoria en nuestro país es debida a otras enfermedades (gripe, catarros, neumonías) y si presenta estos síntomas no debe alarmarse. No obstante, si usted ha estado en contacto con algún enfermo que tenga la enfermedad debe acudir al médico para descartar un posible contagio.

En principio esta situación es rara debido a lo comentado anteriormente sobre las vacunaciones en nuestro país.


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