Demencia senil

Toda la información relativa a la demencia senil. Cuáles son las enfermedades que la causan, las diferentes fases y síntomas de cada una de ellas.

La demencia senil es un término referido a la disminución del funcionamiento del intelecto, lo cual perjudica de forma notable a las tareas diarias y afecta a un amplio abanico de capacidades del enfermo: memoria, lenguaje, percepción, razonamiento… La principal causa de esta condición es el alzhéimer; una enfermedad que representa el 70% de los casos totales.

Cuando algún familiar comienza a tener problemas de memoria o nos damos cuenta de que algunas de sus facultades se han visto mermadas y ya no puede realizar por si solo actividades que antes no eran un problema, varios pensamientos empiezan a agolparse en nuestra cabeza. ¿Qué le estará pasando?. ¿Tendrá demencia senil?

¿Qué es la demencia senil?

La demencia senil es una condición que se caracteriza por el deterioro del funcionamiento cognitivo de forma progresiva. Aunque en un inicio los síntomas son muy leves, a medida que la demencia avanza, para el enfermo resulta cada vez más complicado llevar a cabo actividades básicas, hasta acabar por ser completamente dependiente.

Causas de la demencia senil

La demencia senil no es una enfermedad en sí misma, como bien explica la Alzheimer’s Association, sino una condición causada por otros trastornos médicos, siendo el alzhéimer el más común de todos. Los explicamos a continuación.

  • Alzheimer: el alzheimer es una enfermedad cerebral que da lugar a problemas tanto con la memoria como con el carácter y el comportamiento. Se trata de la forma más común de demencia, representando el 70% de los casos totales. Algunos de los síntomas principales de esta enfermedad son la confusión, la desorientación y problemas para llevar a cabo actividades diarias.
  • Enfermedad de Parkinson: se trata de un trastorno que afecta al movimiento. Tiene lugar cuando las neuronas no producen la cantidad suficiente de dopamina. Los síntomas se presentan de forma progresiva, generalmente en uno de los lados del cuerpo, hasta acabar afectando a ambos: temblor en las extremidades y en la mandíbula, rigidez en brazos y piernas, movimientos lentos, y problemas tanto de equilibrio como de coordinación.
  • Enfermedad de Huntington: una enfermedad hereditaria que se caracteriza porque las neuronas de determinadas regiones del cerebro se degeneran. Los síntomas abarcan tanto cambios de comportamiento como movimientos anormales: alucinaciones, irritabilidad, movimientos espasmódicos de las extremidades, marcha inestable… También se presenta demencia, la cual empeora de forma lenta y progresiva.
  • Enfermedad por cuerpos de Lewy: se conoce como demencia con cuerpos de Lewy a una enfermedad en la que se acumulan unas estructuras anormales conocidas como cuerpos de Lewy, en determinadas áreas del cerebro. Los síntomas más habituales son alucinaciones, rigidez muscular, confusión, problemas con el movimiento, y pérdida de la memoria.
  • Degeneración frontotemporal: la demencia frontotemporal es aquella que afecta especialmente al comportamiento, personalidad y habla del enfermo. Se trata de un grupo de trastornos muy poco frecuentes que se da en los lóbulos temporal y frontal del cerebro, tal y como su propio nombre indica. Se da generalmente entre 40 y 45 años; los enfermos muestran cambios drásticos en su comportamiento, mostrando una actitud inadecuada desde el punto de vista social.

Fases de la demencia senil

Fases de la demencia senil

La demencia senil se divide en un total de tres etapas.

Leve

Tal y como su propio nombre indica, es la etapa inicial, en la cual el enfermo puede llevar una vida completamente normal e independiente. Es capaz de realizar sin ningún tipo de ayuda actividades diarias como hacer la compra o cocinar, entre otras muchas.

La demencia senil comienza a notarse en pequeños detalles, siendo el propio enfermo plenamente consciente de ello; nota que su memoria falla en ocasiones, olvida citas tanto personales como profesionales…

A medida queel deterioro avanza, la persona puede empezar a olvidar los nombres de sus seres queridos, así como el lugar en el que ha guardado objetos cotidianos; también es habitual que en conversaciones normales le cueste encontrar las palabras adecuadas.

Durante esta fase, lo más habitual es que tanto el propio enfermo como sus amigos y familiares culpen a la vejez de este tipo de síntomas.

Moderada

Esta es la segunda fase de la demencia senil, en la cual los síntomas de la enfermedad se agravan; así, en prácticamente el 100% de los casos es durante la etapa moderada cuando los enfermos acuden al médico. Normalmente son los familiares quienes comienzan a percibir que algo no va bien, mientras que los ancianos tratan de ocultarlo.

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Durante la fase moderada es habitual que surjan los siguientes indicios.

  • El enfermo comienza a mostrar signos de desorientación en lugares que le resultan cercanos y familiares; tampoco sabe la fecha que es.
  • Cada vez le resulta más difícil recordar hechos que han tenido lugar recientemente, como una conversación que el enfermo mantuvo hace apenas unas horas con un amigo.
  • Su estado de ánimo es cada vez más negativo; se siente desanimado  y frustrado.
  • Su lenguaje comienza a ser confuso; la persona con demencia senil llena las oraciones de palabras innecesarias. Así, en vez de decir “Frigorífico” puede decir “Esa cosa que está en la cocina y que sirve para guardar la comida”.
  • Le resulta complicado realizar actividades cotidianas, como hacer la compra o llevar las cuentas del banco.

Grave

Se trata de la última etapa de la demencia senil, la más avanzada. El deterioro del enfermo se da a pasos agigantados, hasta el punto de no ser capaz de reconocer a los familiares cercanos ni a él mismo. Poco a poco la capacidad de comunicación se va perdiendo. Es la capacidad de sonreir la última que se pierde, pero también se acaba haciendo a causa de la demencia.

La motricidad también se ve deteriorada, de manera que la persona enferma termina siendo incapaz de caminar. Otra característica de esta etapa es la pérdida de control de esfínteres, así como la pérdida de la deglución.

Síntomas más comunes

Los síntomas de la demencia engloban una gran selección de aspectos relacionados con las funciones mentales el enfermo. En líneas generales, esta condición afecta de forma notable a su personalidad, lenguaje, memoria y pensamiento. Además, presenta cada vez mayores dificultades para resolver problemas o tomar decisiones.

A medida que el trastorno empeora, los síntomas son más graves. El enfermo va perdiendo poco a poco las habilidades sociales debido a cambios de personalidad drásticos, que en ocasiones le llevan a tener comportamientos inapropiados y agresivos en público. También presenta cada vez mayores dificultades para comunicarse.

La desorientación es uno de los síntomas más habituales de la demencia. Por supuesto, la dificultad para memorizar es uno de los indicios propios de esta condición.

Otro de los síntomas que se dan con mayor frecuencia es el cambio en los patrones de sueño.

Tratamiento de la demencia senil

Tratamiento de la demencia senil

La demencia por el momento no tiene cura. No obstante, existen tratamientos sintomáticos que ralentizan el avance de la demencia senil. El tratamiento consta de dos grandes categorías.

Por un lado, el farmacológico. Hasta el día de hoy hay cuatro fármacos aprobados para tratar el alzhéimer; donepezilo, galantamina, rivastigmina y memantina. Se utilizan durante las fases leve y moderada.

Es habitual que las personas con demencia senil, especialmente en la fase moderada, sufran depresión. En este caso, el tratamiento farmacológico consiste en la administración de antidepresivos; si el enfermo presenta síntomas agresivos, se puede acompañar de la administración de antipsicóticos.

Y, por otro lado, el tratamiento no farmacológico, el cual consiste en diferentes terapias que ayudan a ralentizar el deterioro de la persona y a mejorar de forma notable su conducta: musicoterapia, terapia con mascotas, terapia sensorial, fisioterapia…

Prevenir la demencia senil

No hay ningún método infalible para prevenir la demencia senil. No obstante, sí existen una serie de tips que ayudan de forma notable a minimizar los factores de riesgo.

Es muy importante cuidar al máximo la salud tanto física como mental. Para ello resulta esencial seguir una dieta saludable y equilibrada, con un consumo alto de cereales, frutas, verduras y pescado. También es clave practicar ejercicio físico de manera frecuente.

Por supuesto, para prevenir en la medida de lo posible las enfermedades que dan lugar a la demencia senil es recomendable controlar aquellos trastornos que suponen un factor de riesgo, como la diabetes. También es recomendable controlar la tensión arterial y evitar el alcohol y el tabaco.

 


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