Cómo cuidar la salud de la próstata
Tabla de contenidos
- 1.Qué es la próstata
- Funciones de la próstata
- 2.Pautas para cuidar la próstata
- Alimentación saludable
- Hidratación
- Infusiones para cuidar la próstata
- Revisiones urológicas y cribado con PSA
- Ejercicio físico
- Eyaculación frecuente
- 3.Enfermedades más comunes de la próstata
- Prostatitis
- Hiperplasia prostática benigna
- Cáncer de próstata
- 4.Síntomas de alerta relacionados con la próstata
- 5.Tratamiento quirúrgico de la próstata
- 6.Conclusión
- 7.Referencias
La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino. Su principal función es la producción de parte del líquido seminal, el fluido que transporta y nutre a los espermatozoides. Cuidar la próstata a lo largo de la vida es esencial para prevenir enfermedades como la prostatitis, la hiperplasia prostática benigna o el cáncer de próstata en la edad adulta.
En este artículo se abordan los principales hábitos y pautas para prevenir la aparición de enfermedades relacionadas con la próstata (próstata inflamada, cáncer, etc.), así como las recomendaciones actuales sobre el cribado del cáncer prostático y el papel del antígeno prostático específico (PSA).
Qué es la próstata

La próstata es un órgano glandular del aparato reproductor masculino con forma de castaña. Se localiza justo delante del recto, a la salida de la vejiga urinaria. Este órgano rodea la primera porción de la uretra y está conectado a los testículos mediante los conductos deferentes, que ascienden por encima de la vejiga.
El tejido de la glándula prostática se divide en tres zonas distintas:
- Zona de transición: se encuentra en la parte más interna de la glándula y representa aproximadamente el 5-10 % de la masa prostática. Es la zona donde se origina la hiperplasia prostática benigna.
- Zona central: rodea la zona de transición y constituye alrededor del 25 % de la masa total de la próstata. En esta área se encuentran los conductos eyaculadores y las vesículas seminales.
- Zona periférica: es la parte más externa de la glándula y representa aproximadamente el 70 % del tejido prostático. Es la zona donde se originan con mayor frecuencia los tumores malignos.
Funciones de la próstata
- Producción de líquido seminal: la próstata produce aproximadamente el 30 % del volumen total del semen. Este líquido prostático contiene enzimas, zinc y ácido cítrico que nutren y protegen a los espermatozoides. Junto con el líquido de las vesículas seminales, las secreciones de la glándula bulbouretral y los espermatozoides procedentes de los testículos, forma el semen que se expulsa durante la eyaculación.
- Cierre de la uretra durante la eyaculación: durante la eyaculación, el músculo del esfínter vesical se contrae para evitar que el semen refluya hacia la vejiga, del mismo modo que los conductos seminales se cierran durante la micción.
- Metabolismo hormonal: la próstata convierte la testosterona en su forma más activa, la dihidrotestosterona (DHT), mediante la enzima 5-alfa-reductasa. Este proceso es clave para el funcionamiento normal de la glándula, pero también está implicado en su crecimiento patológico.
Pautas para cuidar la próstata
A partir de los 50 años, los hombres experimentan una serie de cambios hormonales que favorecen el aumento de tamaño de la próstata. En la gran mayoría de los casos esta condición es benigna y da lugar a lo que se conoce como hiperplasia prostática benigna (HBP).
No obstante, en otros casos puede desarrollarse un cáncer de próstata. Según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones en España —con más de 34.000 nuevos diagnósticos anuales— y constituye la tercera causa de mortalidad por cáncer en hombres, por detrás del cáncer de pulmón y el cáncer colorrectal.
Aunque algunas personas consideran que el cuidado de la próstata solo es relevante en la edad adulta, resulta fundamental adoptar hábitos saludables desde la juventud para reducir el riesgo de problemas prostáticos durante la madurez.
Alimentación saludable
El primer paso para cuidar la próstata consiste en seguir un plan de alimentación equilibrado, limitando el consumo de alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y bebidas alcohólicas.
En lo relativo al cáncer de próstata, no existe evidencia científica concluyente que señale la alimentación como causa directa de la enfermedad. No obstante, diversos estudios epidemiológicos sugieren que un consumo elevado de grasas saturadas podría aumentar el riesgo de progresión tumoral. Alimentos ricos en licopeno (como el tomate cocinado), el consumo de crucíferas (brécol, coliflor) y una dieta rica en antioxidantes se han asociado en algunos estudios observacionales con un menor riesgo de cáncer de próstata, aunque se necesitan más investigaciones para establecer relaciones causales.
Hidratación
Además de una alimentación equilibrada, es importante consumir entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Una hidratación adecuada favorece la micción regular y ayuda a evitar que las bacterias se acumulen en las vías urinarias, lo cual podría incrementar el riesgo de prostatitis. Es igualmente recomendable no retener la orina cuando se siente la necesidad de orinar.
Infusiones para cuidar la próstata

Algunas infusiones de plantas medicinales se han utilizado tradicionalmente como complemento para el bienestar prostático, aunque su eficacia no está respaldada por evidencia científica sólida.
Entre las más empleadas se encuentran la ortiga (Urtica dioica), a la que se atribuyen propiedades antiinflamatorias y diuréticas, y la cola de caballo (Equisetum arvense), conocida por su efecto diurético. También se ha estudiado el extracto de palma enana americana (Serenoa repens), utilizado en algunos países europeos como tratamiento complementario de los síntomas de la hiperplasia prostática benigna, aunque las revisiones sistemáticas más recientes no han encontrado diferencias significativas respecto al placebo.
Es importante consultar con un profesional sanitario antes de consumir cualquier suplemento o remedio herbal, ya que pueden interactuar con otros medicamentos.
Revisiones urológicas y cribado con PSA
Del mismo modo que las mujeres deben realizar revisiones ginecológicas periódicas, los hombres deben acudir al urólogo para valorar la salud de su próstata. El especialista puede realizar el cuestionario IPSS (International Prostate Symptom Score), que consta de siete preguntas sobre síntomas urinarios, así como solicitar análisis de orina y de sangre.
El debate del cribado con PSA
El antígeno prostático específico (PSA) es una proteína producida por la próstata que puede medirse en sangre. Niveles elevados de PSA pueden asociarse con cáncer de próstata, pero también con situaciones benignas como la hiperplasia prostática o la prostatitis, lo que genera un número significativo de falsos positivos.
En España, el Ministerio de Sanidad no recomienda actualmente la implantación de un programa de cribado poblacional con PSA, dado que la evidencia científica disponible no demuestra de forma concluyente que los beneficios superen los riesgos (sobrediagnóstico, biopsias innecesarias, sobretratamiento y sus efectos adversos como incontinencia urinaria o disfunción eréctil).
Las recomendaciones actuales del PAPPS (Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud) y de la Asociación Europea de Urología (EAU) abogan por un enfoque individualizado: la decisión compartida entre médico y paciente, informando de los posibles beneficios y riesgos del cribado, especialmente en varones de entre 50 y 69 años. En hombres con factores de riesgo (antecedentes familiares de primer grado, raza afroamericana), puede considerarse iniciar esta valoración a partir de los 45 años. No se recomienda el cribado en varones asintomáticos mayores de 70 años ni en aquellos con una esperanza de vida inferior a 10-15 años.
Ejercicio físico
Para mantener la próstata en buen estado, es fundamental llevar una vida activa y practicar ejercicio físico con regularidad. La actividad física no tiene por qué ser de alta intensidad; puede adaptarse a la condición física y la edad de cada persona. Caminar a paso ligero entre 30 y 45 minutos al día, nadar o montar en bicicleta son opciones beneficiosas. Diversos estudios han asociado la actividad física regular con un menor riesgo de hiperplasia prostática benigna y con una posible reducción del riesgo de cáncer de próstata agresivo.
Eyaculación frecuente
Hasta hace relativamente poco se especulaba con que eyacular con demasiada frecuencia pudiera resultar perjudicial para la salud de la próstata. Sin embargo, un estudio prospectivo de la Escuela de Salud Pública de Harvard, publicado en European Urology en 2016, que realizó un seguimiento durante 18 años a más de 31.000 hombres, encontró que quienes eyaculaban 21 o más veces al mes presentaban un riesgo aproximadamente un 20 % menor de ser diagnosticados de cáncer de próstata en comparación con quienes eyaculaban entre 4 y 7 veces al mes. La hipótesis principal sugiere que la eyaculación frecuente ayuda a eliminar sustancias potencialmente nocivas que se acumulan en la glándula prostática. No obstante, se trata de un estudio observacional, por lo que no puede establecerse una relación causal definitiva.
Enfermedades más comunes de la próstata
Existen varios trastornos que afectan a la próstata y que se presentan con frecuencia en hombres a partir de los 50 años.
Prostatitis
La prostatitis es la inflamación de la próstata. En la mayoría de los casos no reviste gravedad, pero produce síntomas molestos: dolor en la zona pélvica o perineal, dificultad para orinar, urgencia miccional y, en las formas bacterianas agudas, fiebre elevada y malestar general similar al de una gripe.
En cuanto a las causas, la prostatitis bacteriana aguda se produce por la infección de la glándula por bacterias como Escherichia coli, y el tratamiento habitual consiste en antibióticos durante varias semanas. Sin embargo, la forma más frecuente es la prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico, cuya causa no siempre es infecciosa y puede estar relacionada con factores neuromusculares, inflamatorios o inmunológicos.
Aunque puede darse a cualquier edad, la prostatitis es más frecuente en hombres menores de 50 años. Entre los factores de riesgo destacan: infecciones previas de las vías urinarias, antecedentes de prostatitis, uso de sonda vesical, biopsia prostática reciente o infección por VIH.
Hiperplasia prostática benigna

La hiperplasia prostática benigna (HBP) es el agrandamiento no canceroso de la próstata. A pesar de los numerosos estudios realizados, no se conoce con exactitud la causa del crecimiento prostático, aunque se sabe que los cambios hormonales relacionados con el envejecimiento —especialmente el papel de la dihidrotestosterona (DHT)— desempeñan un papel fundamental.
Respecto a los síntomas, menos de la mitad de los hombres con HBP presentan molestias clínicamente relevantes. Los síntomas más habituales son: goteo al final de la micción, retención urinaria, incontinencia, dificultad para iniciar la micción, chorro débil y necesidad de orinar con frecuencia, especialmente por la noche (nicturia).
El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas. En casos leves, el médico puede recomendar cambios en el estilo de vida: orinar cuando se sientan ganas sin retenerla, reducir el consumo de bebidas alcohólicas y con cafeína, mantenerse activo físicamente y reducir el estrés. En casos moderados a graves, se recurre a tratamiento farmacológico (alfabloqueantes, inhibidores de la 5-alfa-reductasa) o a procedimientos quirúrgicos.
Cáncer de próstata
El cáncer de próstata es una enfermedad que en sus etapas iniciales generalmente no produce síntomas, lo que dificulta su diagnóstico precoz. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, cuando se diagnostica en fases avanzadas los síntomas más frecuentes son: micción frecuente, urgencia miccional (sobre todo nocturna), presencia de sangre en la orina o el semen, disfunción eréctil, dolor durante la micción y dolor óseo en casos con metástasis.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran: la edad (raro antes de los 50 años, con máxima incidencia a partir de los 65), los antecedentes familiares (tener un familiar de primer grado afectado duplica el riesgo), factores hormonales y factores ambientales como una dieta rica en grasas animales. La supervivencia a 5 años del cáncer de próstata localizado supera el 90 %, lo que subraya la importancia de la detección en estadios tempranos.
Síntomas de alerta relacionados con la próstata
Existen una serie de síntomas que pueden estar vinculados con problemas prostáticos y que requieren valoración médica a la mayor brevedad posible:
- Levantarse a orinar varias veces durante la noche (nicturia) con frecuencia inusual.
- Disminución notable de la fuerza del chorro de orina.
- Goteo terminal persistente.
- Sensación de no haber vaciado la vejiga por completo.
- Presencia de sangre en la orina (hematuria) o en el semen.
- Dolor al orinar o al eyacular.
Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable consultar con un urólogo para descartar patología prostática.
Tratamiento quirúrgico de la próstata
Cuando se presenta un trastorno benigno de la próstata, el abordaje inicial suele ser farmacológico para aliviar los síntomas. Sin embargo, cuando el tratamiento médico no resulta eficaz o existen complicaciones —como obstrucción uretral por agrandamiento excesivo, retención urinaria recurrente o infecciones de repetición—, puede estar indicada la intervención quirúrgica.
En determinados casos de cáncer de próstata, la prostatectomía radical (extirpación completa de la próstata) puede ser una opción de tratamiento, generalmente combinada con radioterapia, hormonoterapia o, en fases avanzadas, quimioterapia. La decisión terapéutica depende del estadio del tumor, la edad del paciente y su estado general de salud.
Conclusión
La próstata es una glándula masculina situada debajo de la vejiga cuyo tamaño tiende a aumentar con la edad. Este crecimiento puede llegar a obstruir la uretra y generar dificultades para orinar. Por ello, se recomienda cuidar la próstata desde la juventud adoptando hábitos de vida saludables: una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, hidratación adecuada y revisiones urológicas periódicas a partir de los 50 años (o antes si existen factores de riesgo).
Respecto al cribado con PSA, la recomendación actual en España es que se realice una decisión compartida entre médico y paciente, valorando los beneficios y los posibles riesgos del diagnóstico precoz de forma individualizada.
Referencias
- Rider, J. R., Wilson, K. M., Sinnott, J. A., Kelly, R. S., Mucci, L. A., & Giovannucci, E. L. (2016). Ejaculation Frequency and Risk of Prostate Cancer: Updated Results with an Additional Decade of Follow-up. European Urology, 70(6), 974-982.
- Asociación Europea de Urología (EAU). (2024). Guidelines on Prostate Cancer. Disponible en: https://uroweb.org/guidelines/prostate-cancer
- Ministerio de Sanidad, Gobierno de España. Cribado del cáncer de próstata. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/cribado/cribadoCancer/otrosCanceresenestudio/cancerProstata.htm
- PAPPS – semFYC. Cáncer de próstata: recomendaciones. Disponible en: https://papps.es/cancer-de-prostata/
- Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Cáncer de próstata. Disponible en: https://seom.org/
- Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Cáncer de próstata. Disponible en: https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-prostata

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.