Cólico del lactante
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El término cólico del lactante hace referencia a un cuadro de episodios de llanto intenso y prolongado, generalmente por las tardes, de unas dos o tres horas de duración al día, que tiene lugar en un lactante sano y bien alimentado, sin causa aparente identificable.
Es muy frecuente (lo padecen entre un 10% y un 20% de todos los bebés), y pese a ser un cuadro benigno y autolimitado, suele ser motivo de gran preocupación para los padres, especialmente si es el primer hijo. Esta angustia paterna provoca múltiples visitas nocturnas a las urgencias hospitalarias, ya que los padres se pasan muchas noches sin poder dormir.
Suele aparecer hacia los 10 o 15 días de vida, y persistir hasta los 3 o 4 meses como mucho. Aunque puede parecer hambriento, habitualmente no se tranquiliza ni con la comida ni con otros intentos de consolarle. Es importante saber que el cólico del lactante tiene un pronóstico benigno y se resuelve de forma espontánea sin dejar secuelas.
Criterios diagnósticos
Tradicionalmente, el cólico del lactante se definía según los criterios de Wessel (también conocidos como la “regla de los tres”): llanto que dura más de 3 horas al día, más de 3 días a la semana, durante más de 3 semanas, en un lactante sano y bien alimentado.
Actualmente, los criterios de Roma IV (2016) han simplificado la definición: episodios recurrentes y prolongados de llanto, irritabilidad o agitación en un lactante menor de 5 meses de edad, sin causa aparente, que no pueden prevenirse ni resolverse por parte de los cuidadores, y sin evidencia de fallo de medro, fiebre ni enfermedad.
¿Por qué se produce?
Ciertos lactantes parecen ser más susceptibles a padecer cólicos que otros. No se conocen con certeza las causas del cólico del lactante, barajándose múltiples factores sin que exista una explicación científica concluyente, a pesar de que se describió este cuadro en los libros de pediatría hace décadas.
- Malas técnicas alimenticias.
- Inmadurez del intestino con poca evacuación del aire tragado que llega a él.
- Alteraciones en la microbiota intestinal.
- Alergias a alimentos (especialmente a las proteínas de la leche de vaca).
- Dieta materna.
- Falta de experiencia de los padres (padres jóvenes, primer hijo…).
- Otros factores (tabaquismo materno, factores psicosociales).
Síntomas del cólico del lactante
El ataque suele comenzar de forma repentina, generalmente por la tarde o por la noche. El bebé llora intensamente sin parar durante bastante tiempo, incluso varias horas. La tripa está tensa y abombada, estando con las piernas flexionadas. La cara enrojecida y las manos fuertemente cerradas suelen mostrar el sufrimiento del bebé.
Puede que el episodio no termine hasta que el bebé quede completamente exhausto, pero a menudo se produce un alivio aparente al hacer la deposición o al expulsar el aire.
Diagnóstico y tratamiento
El cólico del lactante se diagnostica principalmente por la clínica (llanto intenso, dolor abdominal a la palpación, tripa tensa y abombada…) que presenta y por la exclusión de otra patología orgánica que pueda producir síntomas parecidos.
Ningún tratamiento proporciona un alivio completamente eficaz. Aun así, los más utilizados son:
- Dimeticona (simeticona): para aumentar la capacidad de eliminar los gases.
- Carminativos: dados antes de las tomas de leche, pero no suelen prevenir los cólicos.
- Enemas o sonda rectal: pueden quitar el dolor abdominal en un momento dado.
- Leches especiales (hidrolizado de caseína): se eliminan las proteínas de la leche de la vaca, que pueden no ser bien toleradas por el bebé, y se sustituyen por estas leches especiales.
- Probióticos (Lactobacillus reuteri DSM 17938): algunos estudios sugieren que pueden reducir el tiempo de llanto en lactantes alimentados con lactancia materna, aunque la evidencia aún es limitada.
Advertencia sobre infusiones de anís estrellado: las preparaciones a base de infusiones con anís estrellado (Illicium verum) se han utilizado tradicionalmente, pero se desaconsejan en lactantes. El anetol y otras sustancias presentes pueden causar toxicidad neurológica grave en recién nacidos y lactantes pequeños, incluyendo convulsiones. Además, existe riesgo de confusión con el anís estrellado japonés (Illicium anisatum), que es altamente tóxico. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha emitido alertas al respecto.
¿Cómo se puede evitar?
Aunque no existe ningún remedio eficaz inmediato, hay una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir estas crisis:
- No alargar mucho las tomas (no más de diez minutos). El orificio de la tetina debe ser lo suficientemente grande para dejar pasar una cantidad constante de leche.
- Es aconsejable que el bebé se encuentre en un ambiente relajado. La inquietud y excitación de los padres influye en la tranquilidad del bebé. Salir de casa y dejar al bebé unas horas con una persona responsable puede ser beneficioso.
- Es muy importante, tanto si el bebé toma pecho como biberón, que la técnica de alimentación sea correcta. El bebé no se debe quedar dormido durante la toma, ya que esto le hace tragar aire.
- A fin de favorecer el eructo, debe mantenerse al bebé en posición erguida a mitad de la toma. Al final de la misma se debe incorporar al bebé apoyando la cara de este sobre el hombro, dándole unos golpecitos suaves en la espalda hasta que eructe.
- Cuando ocurren las crisis, se le debe tumbar boca abajo en el regazo materno o sobre una superficie caliente. Algunos bebés se calman tomándoles en brazos, otros poniéndoles en la cuna. Puede recurrirse a la nana, al balanceo de la cuna, al paseo en cochecito o automóvil…
- A veces, el alivio se produce al eliminar aire o heces, bien de forma espontánea o bien con la ayuda de un supositorio o enema. Hay que evitar tanto la alimentación excesiva como la insuficiente del bebé, porque esto favorece su distensión y provoca malestar e incomodidad.
- Se recomienda dar masajes en la tripa para ayudar a la evacuación de aire, a la vez que le proporcionamos calor en la zona.
- Identificar los alimentos alergénicos en la dieta de la madre que amamanta para evitarlos (no debe tomar más de medio litro al día de leche de vaca).
Cuándo acudir al pediatra
Por último, es necesario señalar que, pese a ser un cuadro sin gravedad, en ocasiones el llanto de un bebé puede ser debido a otras causas que, en algunos casos, pueden tener repercusiones importantes para la salud:
- Las placas blanquecinas de muguet (candidiasis oral) provocan erosiones que causan dolor e impiden la correcta alimentación del bebé.
- Desgarro superficial de ano, muy frecuente en los bebés estreñidos.
- Otitis, infección urinaria… que se presentan muchas veces sin fiebre a estas edades.
- Un pelo en un ojo.
- Enfermedades gastrointestinales: hernia inguinal estrangulada, invaginación intestinal y otras.
Referencias
- Wessel, M. A., Cobb, J. C., Jackson, E. B., Harris, G. S., & Detwiler, A. C. (1954). Paroxysmal fussing in infancy, sometimes called “colic.” Pediatrics, 14(5), 421-435.
- Benninga, M. A., Faure, C., Hyman, P. E., St James Roberts, I., Schechter, N. L., & Nurko, S. (2016). Childhood functional gastrointestinal disorders: neonate/toddler. Gastroenterology, 150(6), 1443-1455.e2. (Criterios de Roma IV)
- Sung, V., D’Amico, F., Cabana, M. D., Chau, K., Koren, G., Savino, F., … & Tancredi, D. (2018). Lactobacillus reuteri to treat infant colic: a meta-analysis. Pediatrics, 141(1), e20171811.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Nota informativa sobre los riesgos del anís estrellado en lactantes. Disponible en: https://www.aemps.gob.es
- Asociación Española de Pediatría (AEP). Cólico del lactante. Disponible en: https://www.aeped.es

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.