Colecistitis aguda

Colecistitis agudaLa colecistitis aguda es la inflamación aguda de la pared de la vesícula biliar.

Para comprender sus causas y sus consecuencias se describirán básicamente las características anatómicas de las vías biliares. Éstas constituyen un sistema colector por el que fluye la bilis desde el lugar de su síntesis, en las células hepáticas, hasta el lugar de su eliminación en el duodeno. La vesícula es sólo un lugar de paso y de almacenamiento de la bilis. Los conductillos hepáticos se van uniendo de forma similar a como lo hacen las ramas de un árbol, para dar lugar a conductos más gruesos, hasta formar los conductos hepáticos derecho e izquierdo. A su vez, ambas se unen formando el conducto hepático común, al que se adiciona el conducto cístico, que constituye la desembocadura de la vesícula biliar. La suma de conducto hepático y conducto cístico da lugar al colédoco, el cual atraviesa el páncreas, desembocando finalmente en el duodeno.

La bilis es una sustancia compuesta, sobre todo por lípidos, como colesterol y ácidos biliares, y su función es la de regular el metabolismo de colesterol, favorecer la digestión de las grasas mediante la acción de los ácidos biliares y eliminar las sustancias metabolizadas por el hígado.

Causas de la colecistitis aguda

El 90% de los casos de colecistitis aguda es debido a la existencia de cálculos en las vías biliares.

En el 10% restante puede ser causada por infección de la vesícula por salmonella, citomegalovirus, o en pacientes con SIDA por déficit de aporte sanguíneo a la zona, sobre todo en pacientes diabéticos, o por obstrucción del conducto cístico por otros motivos, como por ejemplo, tumores del mismo.

Como ya se ha mencionado, en la mayoría de los casos la colecistitis aguda se produce por la existencia de cálculos. Dichos cálculos pueden formarse por alteraciones en el metabolismo de la bilirrubina o por alteración en la motilidad de la vesícula.

Causas de la colecistitis aguda
Las alteraciones en el metabolismo de la bilirrubina pueden ser debidas a aumento de colesterol en su composición, a infecciones bacterianas o a disminución de la concentración de sales biliares, como ocurre en caso de ayuno prolongado. Esto explicaría la formación de cálculos en pacientes que siguen nutrición por vena.

Las alteraciones en la motilidad de la vesícula pueden aparecer de forma primaria o durante el embarazo, debido a que el aumento de progesterona circulante inhibe la contracción de la musculatura lisa que forma parte de la vesícula, dificultando, por tanto, su vaciado.

Cualquiera que fuere el mecanismo de producción, la consecuencia va a ser la formación de un cálculo, que produce obstrucción del conducto cístico, dificultando el vaciado de la vesícula biliar. El acúmulo de ácidos biliares y otros productos lesionan la pared de la vesícula, favoreciendo la infección por bacterias. Si esta infección progresa, puede llegar a producir abscesos en la vesícula.

Sólo en un 10% de las ocasiones la vesícula se inflama en ausencia de cálculo. En estos casos la infección podría ser secundaria a la retención de bilis, por ejemplo por ayuno prolongado o por embarazo.

Síntomas de la colecistitis aguda

En muchas ocasiones la primera manifestación de colecistitis es la aparición de un cólico biliar. Este se caracteriza por la aparición de dolor en el lado derecho del abdomen, náuseas y vómitos, generalmente amargos.

Posteriormente el dolor puede hacerse moderado y acompañarse de aumento de la temperatura (no mayor de 38º C).

Durante la exploración encontraremos dolor en el lado derecho del abdomen al presionar, siendo máximo cuando se palpa en inspiración profunda (signo de Murphy).

Alrededor de un tercio de los enfermos presenta vesícula biliar palpable, apareciendo como una masa dolorosa.

En algunos casos se observa ictericia, como resultado de la retención de bilirrubina.

En más de la mitad de los casos la colecistitis se resuelve espontáneamente, sin llegar a la infección franca de la vesícula, pero en otros casos puede evolucionar hasta producir sepsis.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se orienta en un principio en la clínica y la exploración física y la confirmación se consigue a través de la analítica, la radiografía de abdomen, la ecografía y la gammagrafía hepatobiliar.

La radiografía de abdomen nos puede mostrar la existencia de cálculos, si bien la mayoría de los cálculos no se ponen de manifiesto por este método.

La ecografía nos mostrará engrosamiento de la pared vesicular, distensión de la vesícula y existencia de cálculos o barro biliar.

La gammagrafía hepatobiliar utiliza marcadores radiactivos que se unen al colesterol. La ausencia de observación de la vesícula es diagnóstico de colecistitis en el 95% de los casos.

Tratamiento de la colecistitis aguda

El tratamiento consistirá, en un primer momento, en acabar con la inflamación de la vesícula y, posteriormente, con la formación de cálculos.

Para lo primero se procederá a hospitalizar al paciente y se realizará alimentación por vena, aspiración del contenido del estómago, y analgésicos o espasmolíticos para disminuir el dolor. En un principio no deben usarse antibióticos, pero si el ataque dura más de 4 días o se sospecha la existencia de abscesos, se administrarán ampicilina o cefalosporinas y, en los casos más graves, metronidazol con aminoglucósidos.

Para evitar definitivamente la formación de nuevos cálculos se realizará una colecistectomía, que consiste en la extirpación de la vesícula. Ésta se puede realizar de forma urgente, si aparecen complicaciones como abscesos, o si no es urgente, programando la cirugía.

¿Cómo puedo evitarla?

Para evitar la formación de cálculos biliares y la posterior aparición de colecistitis es recomendable llevar una dieta pobre en grasas.

También es conveniente evitar, en la medida de lo posible, los ayunos prolongados.

Finalmente, para evitar la aparición de recidivas la única solución definitiva es el tratamiento quirúrgico.

Se debe acudir al médico ante los primeros síntomas de cólico biliar: náuseas, vómitos de contenido amargo, dolor en la región superior derecha del abdomen, puesto que el tratamiento precoz de éste puede evitar la evolución a colecistitis, si bien, en la mayoría de los casos esta evolución es inevitable.

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