Candidiasis vaginal
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La candidiasis vaginal es una infección causada por un crecimiento excesivo de levaduras del género Candida en la zona genital. Se trata de una afección muy frecuente entre las mujeres que cursa con picor, ardor y secreciones vaginales blancas y espesas. La especie responsable en la mayoría de los casos (aproximadamente el 85-90 %) es Candida albicans, aunque otras especies como Candida glabrata o Candida tropicalis también pueden provocarla. Sus síntomas son similares a los de otras infecciones vaginales y enfermedades de transmisión sexual, por lo que conviene consultar con el especialista médico e identificar cuál es el origen de dicha infección.
Causas de la candidiasis vaginal
La candidiasis vaginal está causada por el hongo Candida albicans, el cual se encuentra en pequeñas cantidades en zonas del cuerpo, como la vagina, el tracto digestivo, la boca y la piel. Cuando este microorganismo crece y se multiplica de manera repentina y desmesurada en la zona genital, se produce una candidiasis. A pesar de que cualquier mujer puede padecer esta infección vaginal por hongos, se es más propensa a desarrollarla si:
- Se están tomando medicamentos antibióticos para el tratamiento de otras infecciones, los cuales pueden llegar a destruir aquellas bacterias que mantienen controlado el crecimiento de la Candida albicans, especialmente los lactobacilos vaginales.
- Se tiene sobrepeso.
- Se está embarazada, debido a los cambios hormonales que favorecen el crecimiento del hongo.
- Se padece diabetes y los niveles de azúcar en sangre no están controlados, ya que la hiperglucemia favorece la proliferación de levaduras.
- El sistema inmunitario se encuentra debilitado, como por ejemplo debido al VIH, tratamientos con corticoides prolongados u otras causas de inmunodepresión.
- Se utilizan duchas vaginales, perfumes, jabones agresivos o desodorantes en la zona íntima.
- Se usa ropa muy ajustada de tejidos sintéticos.
- Se usan anticonceptivos hormonales que contienen dosis elevadas de estrógenos.

Síntomas de la candidiasis vaginal
La candidiasis vaginal ocasiona la aparición de los siguientes síntomas, que pueden variar y ser más o menos leves según la paciente:
- Flujo o secreción vaginal anormal: flujo más abundante, sin mal olor, espeso, acuoso y blanco, con apariencia similar al requesón o queso fresco.
- Picor y ardor en los labios y en la vagina.
- Enrojecimiento e inflamación de la vulva.
- Sensibilidad en la zona vaginal.
- Dolor o molestias durante las relaciones sexuales (dispareunia).
- Micción dolorosa (disuria).
Diagnóstico de la candidiasis vaginal
El médico lleva a cabo un examen pélvico para buscar y confirmar los síntomas mencionados anteriormente. Además, puede tomar una pequeña muestra del flujo vaginal mediante un hisopo de algodón. La muestra será posteriormente analizada bajo microscopio con el fin de comprobar si hay un crecimiento excesivo del hongo Candida albicans, que es el responsable de la infección. En caso de candidiasis recurrente o que no responda al tratamiento habitual, puede solicitarse un cultivo vaginal para identificar la especie exacta de Candida implicada.
Tratamiento de la candidiasis vaginal
La candidiasis vaginal requiere de un tratamiento con medicamentos antimicóticos, los cuales actúan contra el crecimiento excesivo del hongo Candida e impiden la aparición de los síntomas. Este tipo de medicamentos están disponibles en distintos formatos, como cremas, supositorios o tabletas vaginales y comprimidos orales, y la mayoría pueden adquirirse sin prescripción médica.
El tratamiento de primera elección suele incluir:
- Antifúngicos tópicos (clotrimazol, miconazol) en crema u óvulos vaginales, aplicados durante 1 a 7 días.
- Fluconazol oral, en dosis única de 150 mg, que constituye el tratamiento oral estándar para los episodios no complicados.
No obstante, siempre es conveniente consultar con el médico o ginecólogo, y solo es aconsejable automedicarse si los síntomas son leves, si no se está embarazada y no existe preocupación por la posibilidad de padecer otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).
El tratamiento prescrito tendrá que aplicarse o tomarse durante 1 a 7 días, según cuál sea la recomendación médica, y en ningún caso debe suspenderse con anterioridad aunque los síntomas hayan desaparecido. Cuando la infección vaginal es más grave, es posible que el tratamiento se extienda hasta los 14 días. Si al finalizar dicho tratamiento los síntomas permanecen, se deberá consultar de nuevo con el médico o ginecólogo.
En cuanto al uso de yogur natural o probióticos como tratamiento complementario, conviene señalar que la evidencia científica al respecto es todavía limitada e insuficiente para recomendarlos de forma generalizada. Aunque algunos estudios preliminares sugieren un posible beneficio de ciertas cepas de Lactobacillus, se necesitan más ensayos clínicos de calidad para confirmar su eficacia.
Prevención de la candidiasis vaginal
Hay ciertas medidas que se pueden adoptar para reducir el riesgo de desarrollar una infección vaginal por hongos:
- Evitar las duchas vaginales y el uso de productos de aseo perfumados, agresivos o irritantes. Estos eliminan las bacterias beneficiosas que protegen la vagina de posibles infecciones, como la candidiasis.
- Mantener la zona vaginal siempre limpia y seca. Se debe lavar con abundante agua y un jabón íntimo específico para esta parte tan delicada del cuerpo.
- Cambiarse las compresas y tampones con frecuencia.
- No llevar ropa interior de tejidos sintéticos y preferir la de algodón.
- Llevar pantalones holgados.
- Quitarse la ropa de baño y deporte lo antes posible.
- Después de ir al baño, limpiar siempre la zona íntima de delante hacia atrás.
- Si se tienen que tomar antibióticos y se padece candidiasis vaginal de manera frecuente, consultar con el médico la posibilidad de utilizar medicamentos antimicóticos para prevenir la infección.
- Si se padece diabetes, asegurarse de que los niveles de glucosa en sangre están perfectamente controlados.
Candidiasis vaginal recurrente
Un 5 % de las mujeres sufre de candidiasis vaginal recurrente, es decir, que presentan cuatro o más infecciones micóticas de este tipo en un año. Esta condición recibe el nombre de vulvovaginitis candidiásica recurrente (VVCR) y, a pesar de que puede darse en cualquier mujer, es más frecuente en aquellas que son diabéticas o tienen un sistema inmunitario debilitado. Ante ello, es necesario ponerse en manos de especialistas e iniciar un tratamiento más duradero: por ejemplo, un régimen de fluconazol oral semanal durante seis meses, que ha demostrado ser eficaz para reducir las recidivas.
En otros casos, se observan mujeres con candidiasis vaginal todos los meses justo cuando va a llegarles el período menstrual. Esto se debe a los cambios que experimenta el pH de la vagina y, por ello, el médico puede aconsejar la aplicación o toma de medicación fungicida todos los meses para prevenir la infección y evitar que los síntomas lleguen a desarrollarse.
¿La candidiasis vaginal se contagia?
La candidiasis vaginal no se considera una enfermedad de transmisión sexual (ETS), puesto que puede desarrollarse sin tener relaciones sexuales. La infección se origina por un desequilibrio de la flora vaginal propia, no por contagio externo en la mayoría de los casos. Sin embargo, sí es posible que se transmita a la pareja al mantener sexo vaginal, anal u oral. Por este motivo, se recomienda suspender las relaciones sexuales hasta que la infección se haya curado por completo y que la pareja en riesgo se someta a los exámenes oportunos y se ponga en tratamiento si presenta cualquier síntoma de candidiasis genital. Los hombres con candidiasis pueden experimentar erupción cutánea con prurito en la piel del pene; en el sexo masculino, los hombres que no han sido circuncidados o que tienen diabetes presentan un mayor riesgo de contraerla.
Referencias
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