Blefaritis

Cada ojo tiene dos párpados (superior e inferior) que dejan, al abrirse completamente, la hendidura palpebral, y en las zonas de los extremos del ojo, al unirse, forman los cantos interno y externo.

Muy cerca del canto interno existe un montículo (el tubérculo lacrimal) con un orificio central, el canalículo lacrimal, por donde se eliminará la lágrima que contiene el saco lacrimal. El tubérculo lacrimal sirve de referencia para dividir al borde del párpado en dos porciones: una interna, sin pestañas, donde se encuentran las glándulas de Meibomio, y otra externa, donde se encuentran las pestañas y las glándulas sebáceas y sudoríparas asociadas a ellas.

Es un conjunto de trastornos con una característica común: inflamación crónica del borde del párpado y de sus estructuras vecinas (base de las pestañas, glándulas y conjuntiva, denominándose en este caso blefaroconjuntivitis).

Es un trastorno del ojo muy frecuente.

Se han barajado muchas causas, entre las que existen dos bien establecidas:
Infecciosas: producidas, principalmente, por el estafilococo.
Alteraciones glandulares: anomalías en las glándulas de Meibomio, con aumento de la secreción de sebo e incluso con taponamiento del orificio de salida.

Existen enfermedades que predisponen a padecer blefaritis, como la rosácea y la dermatitis atópica.

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Síntomas de la blefaritis

Existen dos formas clínicas, que se diferencian tanto por la causa que las produce como por la zona del borde del párpado afectada:

Blefaritis estafilocócica

Su causa es la infección por estafilococo. Afecta a la parte más externa o anterior del borde del párpado, la que contiene las pestañas.

Presenta escozor, picor, sensación de arenilla dentro del ojo y molestia intensa con la luz. El borde del párpado se enrojece y aparecen escamas que forman como un collar alrededor de cada pestaña. Estas pueden llegar a perderse, seguir una dirección distinta a la normal o incluso volverse de color blanco.La conjuntiva presenta un aspecto seco y enrojecido.

En muy raras ocasiones este tipo del blefaritis puede complicarse con sequedad, inflamación, ulceración o incluso, más raramente, con perforación de la cornea.

Blefaritis eczematosa

Causada por la alteración en el funcionamiento de las glándulas de Meibomio. Afecta a la porción posterior o más interna del borde del párpado.

Se manifiesta con escozor y enrojecimiento del párpado, apareciendo una secreción grasienta y costras en el borde del párpado. A veces se puede ver una sustancia blanquecina y espumosa en el borde del párpado, mezclada con la lágrima, que no es más que el exceso de grasa que producen las glándulas alteradas.

Esta forma clínica de blefaritis se asocia a un aumento de la secreción de grasa generalizada en la persona que la presenta, asociándose también con la dermatitis seborreica.

Síntomas de la blefaritis

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico, por los síntomas de escozor, picor, molestia con la luz que presenta el paciente, así como por la aparición de enrojecimiento del párpado y conjuntiva con formación de escamas o costras alrededor de las pestañas.

Tratamiento para la blefaritis

Medidas generales

Son comunes para las dos formas clínicas y consisten, principalmente en una escrupulosa higiene mediante lavado del borde de los párpados y las pestañas con jabones neutros, cepillando los párpados desde la base hasta el extremo, para exprimir las glándulas de Meibomio y eliminar la secreción.

El proceso de lavado y expresión va a limpiar los desechos y restos de escamas, costras y bacterias(en el caso de la blefaritis estafilocócica) evitando las complicaciones derivadas.

Medidas farmacológicas

En la blefaritis estafilocócica: debe usarse, después de la limpieza, un tratamiento antibiótico en forma de pomada( bacitracina o neomicina son antibióticos eficaces frente al estafiloco).

La eczematosa mejora con corticoides locales, aunque suele reaparecer con frecuencia.

¿Cómo evitarla?

En la blefaritis de causa infecciosa deberían extremarse las medidas higiénicas para evitar la infección: evitar que la sudoración alcance los ojos, evitar el contacto de los dedos con los párpados cuando aquellos no estén suficientemente limpios…

En la eczematosa no existe prevención posible de la enfermedad, aunque sí de las complicaciones así como aminorar los síntomas, con el tratamiento general adecuado y, si es necesario, administrando tratamiento con fármacos.

Cuando presente, sin causa aparente, molestias y/o picor en los ojos y párpados con enrojecimiento asociado a escamas o costras en las pestañas de los dos ojos.

Es más sospechoso de que se padece este tipo de trastorno si el sujeto tiene como enfermedades previas dermatitis seborreica, rosácea o dermatitis atópica.


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