Anorgasmia
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La anorgasmia es una disfunción sexual que se define como la dificultad persistente o la imposibilidad de alcanzar el orgasmo tras una fase de excitación sexual adecuada. Aunque afecta con mayor frecuencia a las mujeres, también puede presentarse en hombres, donde se manifiesta como un retraso marcado o la ausencia del orgasmo durante la actividad sexual.
El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) clasifica el trastorno orgásmico femenino como un retraso marcado, infrecuencia marcada o ausencia del orgasmo, o una intensidad muy reducida de las sensaciones orgásmicas, que persiste durante un mínimo de seis meses y causa malestar clínicamente significativo. En el caso de los hombres, se contempla el trastorno orgásmico masculino retardado como categoría diagnóstica diferenciada.
Cuando la persona no ha sido capaz de experimentar un orgasmo nunca, se denomina anorgasmia primaria. Si lo ha experimentado en alguna ocasión y la problemática surge solo en determinados momentos, se denomina disfunción orgásmica ocasional o situacional.
La anorgasmia en la mujer
Muchas mujeres que sufren esta disfunción piensan que tienen un defecto (como si les fallara alguna palanca) que les impide sentir el orgasmo. Sin embargo, es un error. Todas las mujeres nacen con la capacidad fisiológica para poder experimentarlo.
En algunos casos, las mujeres comentan que les es más fácil sentirlo cuando se masturban que a través del coito con un compañero.
Esto es habitual y tiene su explicación fisiológica. El órgano femenino diseñado exclusivamente para producir placer es el clítoris, situado justo en el punto donde se unen los labios menores (interiores).
Si tenemos en cuenta que durante el coito la estimulación femenina se realiza mayormente en la vagina (la cual no tiene terminaciones nerviosas excepto en su tercio externo), no es de extrañar que el orgasmo se alcance más a menudo cuando, a través de la masturbación, se estimula el clítoris.
Aunque con las mediciones fisiológicas se compruebe que los orgasmos conseguidos a través de la masturbación son más intensos, las mujeres suelen preferir los experimentados a través de las relaciones coitales con sus compañeros.
Parece ser que, tal y como afirman Blumstein y Schwartz, el orgasmo es un placer subjetivo consistente en algo más que las sensaciones objetivas producidas por los espasmos físicos.
Causas de la anorgasmia
La sexualidad se conforma por la interacción de tres dimensiones: la física, la psicológica y la social. Cualquier alteración en alguna de ellas producirá disfunciones. En el caso de las mujeres, algunas dimensiones como la educación recibida (dentro de la vertiente social) y la psicológica pueden tener más peso que la fisiológica.
Causas biológicas
En el caso de la anorgasmia, las causas biológicas pueden ser muy variadas: alteraciones que afectan a los nervios de la pelvis, trastornos circulatorios que perjudican a esta misma zona, trastornos endocrinos como la diabetes o la deficiencia de estrógenos, trastornos ginecológicos como alteraciones anatómicas de la vagina o el útero, y el consumo de sustancias como el alcohol, los narcóticos, los barbitúricos y los tranquilizantes.
Mención especial merecen los fármacos antidepresivos del tipo ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), como la fluoxetina, la sertralina o la paroxetina, que constituyen una de las causas más frecuentes de anorgasmia inducida por medicación. Otros fármacos, como los antihipertensivos o los antipsicóticos, también pueden dificultar el orgasmo.
Estas causas son más frecuentes cuando la mujer ha sentido orgasmos en alguna ocasión y, tras iniciar, por ejemplo, un período de prescripción de fármacos de los anteriormente mencionados, ha dejado de sentirlo.
Causas psicológicas
Con respecto a los motivos que inducen a tener problemas de orgasmo relativos a los sistemas psicológicos y sociales, hay que distinguir, en primer lugar, si es anorgasmia primaria o no. Si es así, tener sentimientos de culpabilidad sexual es más frecuente en mujeres que la padecen que en aquellas con problemas de orgasmo ocasional. La mayoría de ellas han tenido una educación sexual negativa. Aunque tener este tipo de educación no predestina a sufrir disfunciones sexuales, sí es un factor de riesgo para padecerlas.
En muchos casos, este tipo de educación sexual desarrolla actitudes negativas hacia la masturbación y pensamientos sobre lo abominable de las fantasías sexuales. Ambos aspectos, actitudes y pensamientos negativos, dificultan la experiencia del orgasmo. Cuando es así, la terapia sexual va a necesitar incluir intervenciones dirigidas a modificar estas ideas.
Causas sociales
Otras teorías defienden que en las mujeres que padecen anorgasmia se evidencian problemas de imagen, los mismos relacionados con anorexia o bulimia (excesiva autocrítica, altos niveles de perfeccionismo…).
Esta idea está relacionada con la de Kaplan, quien defiende que el origen de la anorgasmia reside en la tendencia habitual a mantener un control excesivo sobre los sentimientos o los comportamientos.
Por último, no hay que olvidar algo que parece evidente, aunque para muchos no lo es: las malas relaciones de pareja.
Estas son también un caldo de cultivo que genera problemas de orgasmo.
Si existe maltrato (físico o psíquico), si la única relación que se mantiene con el compañero es en la cama, o solo se hace cuando el hombre quiere, entre los variados ejemplos que podríamos dar, existen muchas probabilidades de poca disposición por parte de la mujer a disfrutar del acto sexual.
¿Cómo se produce?
Esta inhibición, a su vez, propicia otros fracasos sexuales que son el origen de las presiones de actuación, produciéndose un círculo vicioso que automantiene el proceso de la disfunción.
Algunas mujeres intentan buscar soluciones individualmente, como practicar el coito más a menudo o controlar todos los factores de antes y durante el acto con objeto de facilitar la consecución del orgasmo.
En cualquier caso, si se produce la fase de excitación normal, las causas inmediatas de los problemas de orgasmo, según Masters y Johnson, son las presiones de actuación y las ansiedades que se producen a causa de estas.
Con independencia de si estas presiones las autoimpone la mujer o su compañero, el hecho es que la ausencia de orgasmo puede colocarla en posición de espectadora sobre toda la actividad sexual, inhibiendo su capacidad de respuesta. Este fenómeno, descrito por Masters y Johnson como spectatoring, es uno de los mecanismos centrales en el mantenimiento de las disfunciones sexuales.
Todo esto reduce la espontaneidad y transforma externamente la actividad sexual en un trabajo orientado a una meta que dificulta la relajación.
De esta forma, la ansiedad se instaura más profundamente.
Si tras intentar varias alternativas no se soluciona el problema, es probable que este se agudice e, incluso, derive a otras alteraciones como puede ser la reducción en la excitabilidad de la mujer.
¿Qué efectos produce la anorgasmia?

En muchos casos, la primera consecuencia que la anorgasmia produce es el falseamiento, por parte de la mujer, del orgasmo. Hacer creer al hombre que ella también consigue el placer total en la actividad sexual puede ser, al principio, una forma de proteger al varón de tener una posible disfunción.
Sin embargo, si se mantiene, esta pauta de respuesta supone una interferencia muy grave en la comunicación de la pareja que puede llevar a consecuencias muy negativas.
Si el hombre piensa que la mujer consigue el orgasmo, no va a hacer nada por modificar las pautas sexuales que mantiene, ya que cree que debe estar haciéndolo bien. De este modo se tiende a continuar con las conductas sexuales inadecuadas y habituales, lo que no ayuda a superar el problema sino a perpetuarlo y agudizarlo.
Otra consecuencia es la congestión pelviana. Si tras la fase de excitación normal no se consigue el orgasmo, se acumula en el útero gran cantidad de sangre, produciendo varices a su alrededor. La congestión pelviana produce, entre otras, molestias durante el coito y al sentarse.
¿Cómo se diagnostica?
Una vez eliminada la posibilidad de un origen farmacológico o fisiológico de la disfunción, el diagnóstico irá encaminado a analizar si se ha experimentado alguna vez un orgasmo o no.
Para conocer a fondo el origen de la anorgasmia, es necesario identificar los factores que bloquean el orgasmo impidiendo que este surja de modo espontáneo.
a) Las pautas sexuales habituales:
- Los aspectos de la sexualidad que hacen sentir a la mujer más incómoda
- Las experiencias vividas más satisfactorias
- Las facetas sexuales que siente más agradables
- Las más frustrantes
b) El tipo de comunicación que establece con su compañero sobre su sensibilidad sexual antes, durante o después del coito.
c) Las concepciones que mantiene sobre el sexo:
- Los aspectos que más le preocupan
- La opinión sobre la masturbación, sexo oral…
- Sus actitudes sexuales positivas y negativas
- La descripción de un encuentro sexual perfecto
- Su parecer sobre si la mujer debe sentir algún placer en la experiencia sexual
- Si ha internalizado el sexo como una tarea más que la mujer debe desempeñar en el matrimonio más que como una actividad lúdica y placentera
- Si elimina las posibles fantasías sexuales mientras se mantienen las relaciones con el compañero porque es una “infidelidad de pensamiento”
d) Las normas educativas recibidas:
- Si en la infancia y en la adolescencia le han inculcado que no se debe “tocar ahí abajo” o se le insinuó que la zona genital es impura
- Si se le ha enseñado que todo lo relacionado con el sexo y la masturbación es pecaminoso hasta que se haga por amor
- Si tras los cuentos (“La bella durmiente”, “La cenicienta”…) se continúa con las “novelas románticas” en las que las escenas de amor son siempre placenteras y sensuales y los finales, felices
- Si por la educación recibida ha terminado asociando el sexo con “hacer el amor” y este, a su vez, con el coito, insinuando que el único objetivo de la relación sexual es la penetración, invalidando, al mismo tiempo, todo lo que no sea sexo compartido
e) Otros aspectos:
- Si tiene problemas de autoimagen
- Si tiende a ser demasiado autocrítica y a pensar demasiado mientras mantiene relaciones sexuales en vez de ser más sensitiva
- Si es consciente de la existencia de problemas en sus relaciones sexuales pero no se ha molestado en intentar solucionarlos
Tratamiento de la anorgasmia
Es fundamental que el tratamiento de la anorgasmia se realice bajo la supervisión de un profesional de la sexología o la psicología clínica, quien adaptará las pautas a cada caso particular. Las estrategias que se describen a continuación forman parte de protocolos terapéuticos validados y no deben aplicarse de forma aislada sin orientación profesional.
La mujer que quiere buscar una solución para su problema de anorgasmia debe sensibilizarse con la idea de que la forma más fácil de conseguirla es tener orgasmos por sí misma. Esto supone que la mujer adopte un papel activo en el tratamiento y un compromiso de realizar los ejercicios durante tres o cinco semanas.
El primer paso ya lo ha realizado, junto con el especialista, en el proceso de diagnóstico. Se trata de analizar su comportamiento sexual previo y actual con el objetivo de familiarizarse con él.
Saber qué es lo que debe evitar (por ejemplo, los pensamientos inadecuados) o cuáles desarrollar (las actitudes sexuales positivas).
Después, debe tomar conciencia de su cuerpo a través de algunas sesiones de concentración sensitiva dirigida, cuyo objetivo es conocer las sensaciones que percibe a través de las caricias que ella misma realizará sobre su cuerpo.
Tras varias sesiones empezará a notar la plataforma orgásmica así como el orgasmo. De haberlo conseguido durante varias sesiones, hay que intentarlo nuevamente con algunas variaciones: acariciándose de diferente forma, intensidad, ritmo, duración o estimulándose con fantasías y lecturas.
Con posterioridad, si la mujer los desconoce, es conveniente que curiosee con un espejo sus genitales para aprender cuáles son sus partes y las sensaciones que las caricias proporcionan en cada una de ellas.
Una vez conocido su cuerpo, se pasa a la autoestimulación durante 30 minutos al día. Debe comenzar por todo el cuerpo para, posteriormente, ir centrándose en aquellas partes que más placer le reporten.
Es conveniente concentrarse en aquellas caricias o circunstancias que, una vez alcanzado un determinado nivel de excitación, desencadenan el orgasmo: por ejemplo, contraer y relajar alternativamente algunos músculos, pensar determinadas fantasías o decir palabrotas.
La última fase de la intervención individual puede incluir, siempre bajo indicación del profesional, el uso de un vibrador en el proceso de estimulación. Para quien no esté habituada a su uso, es conveniente incorporarlo paulatinamente en el proceso de las caricias, evitando ir directamente a los genitales.
El último paso es conseguir el orgasmo con un compañero. Este proceso de generalización desde el orgasmo individual a la experimentación en pareja no siempre se produce de forma automática. Se hace necesario un proceso de comunicación, mediante el cual se transmita al compañero cómo se consiguen los más altos niveles de excitación. Puede hacerse verbalmente mientras él va acariciando o mediante la técnica de guía manual. Algunas otras opciones pueden ser: incorporar un vibrador, practicar sexo oral, recurrir a fantasías o adoptar la postura de la mujer encima, ya que permite, además de la penetración, las caricias sobre el clítoris.
¿Cuándo acudir al profesional?
El que las mujeres acudan al especialista a pedir ayuda está relacionado con la concepción que ellas mantengan sobre la sexualidad. Si por su educación piensan que están para dar placer o que el objetivo de la sexualidad es únicamente la procreación, no cabe duda, no acudirán porque no se preocupan por su propia sensibilidad. Por el contrario, si son conscientes de la sensación de frustración que su actividad sexual les produce, entonces sí buscarán ayuda.
En muchas ocasiones se intenta solucionar el problema poniéndole más romanticismo a las situaciones previas a la actividad sexual con cenas, con velas, flores… Sin embargo, a veces lo único que se consigue es producir en la mujer mayor ansiedad de actuación, dificultando la consecución del orgasmo.
Si siente molestias durante el coito o al sentarse, o hinchazón en el bajo vientre, debe acudir a su especialista ante la posibilidad de padecer congestión pelviana.
Aunque no sea capaz de hacerlo con su compañero, sincérese consigo misma y cuestiónese si los dolores de cabeza son reales o excusas para evitar mantener relaciones sexuales con su pareja, o si cuando las practica se queda insatisfecha. Pero, sobre todo, reconózcase el derecho de conseguir placer con su sexualidad.
Si no es así, no lo dude, acuda a su especialista, seguro que estará a su disposición para lo que necesite.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- Masters, W. H. y Johnson, V. E. (1966). Human Sexual Response. Boston: Little, Brown and Company.
- Kaplan, H. S. (1974). The New Sex Therapy: Active Treatment of Sexual Dysfunctions. Nueva York: Brunner/Mazel.
- Blumstein, P. y Schwartz, P. (1983). American Couples: Money, Work, Sex. Nueva York: William Morrow.
- Laan, E. y Rellini, A. H. (2011). Can we treat anorgasmia in women? The challenge to experiencing pleasure. Sexual and Relationship Therapy, 26(4), 329-341.
- Günzler, C. y Berner, M. M. (2012). Efficacy of psychosocial interventions in men and women with sexual dysfunctions: A systematic review of controlled clinical trials. The Journal of Sexual Medicine, 9(12), 3108-3125.
- Heiman, J. R. (2007). Orgasmic disorders in women. En S. R. Leiblum (Ed.), Principles and Practice of Sex Therapy (4.ª ed., pp. 84-123). Nueva York: Guilford Press.
- International Society for Sexual Medicine (ISSM). (2015). Standards of care for the management of sexual dysfunctions. Disponible en: https://www.issm.info

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.