Cómo alimentar el deseo sexual y qué importancia tiene para la salud mental
Tabla de contenidos
- 1.¿Cómo podemos definir el deseo sexual?
- ¿Por qué muchas personas tienen problemas para experimentarlo?
- 2.Entonces, ¿cómo alimentar el deseo sexual?
- Aprender a conocer tu cuerpo y el de tu pareja
- Experimenta con las fantasías sexuales
- Acondiciona el ambiente para estimular los sentidos
- Planificad los encuentros sexuales
- Sal de la rutina y la monotonía
- Puedes buscar ayuda profesional con un sexólogo
- 3.¿Qué importancia tiene para la salud mental alimentar el deseo sexual?
- 4.Referencias
Pese a que en muchas culturas hablar de sexo es un tabú, lo cierto es que es un aspecto fundamental de la naturaleza humana. Por lo tanto, en este artículo vamos a hablar sobre la relación que existe entre deseo sexual y salud mental. Además de ofrecer algunas claves para alimentar el deseo sexual.
Tanto animales como humanos tienen necesidades básicas que deben satisfacer para seguir vivos y mantenerse en buen estado de salud, como respirar, comer, beber agua y reproducirse. La diferencia es que nosotros podemos encontrar placer en dichas actividades y, con respecto a la última, en ocasiones hace falta alimentar el deseo sexual. Si pensabas que el deseo debe aparecer siempre de forma espontánea, conviene saber que la investigación sexológica actual distingue entre dos tipos de deseo: el deseo espontáneo y el deseo responsivo. Según el modelo circular de respuesta sexual de Rosemary Basson (2000), el deseo no siempre precede a la excitación; en muchas personas, especialmente en mujeres, el deseo surge durante la actividad erótica, como respuesta a estímulos adecuados. Es lo que se conoce como deseo responsivo, y es una variante completamente normal. Por tanto, es necesario cultivar el deseo sexual y generar las condiciones para que aparezca.
¿Cómo podemos definir el deseo sexual?
Aunque es evidente que para que se establezca una saludable relación afectiva y sexual entre dos personas hace falta un deseo erótico, quizás no sabemos definirlo. Podemos definir el deseo como un interés que se tiene en conseguir algo particular, una emoción que genera una acción para obtener lo que apetece.
En nuestro caso, el deseo sexual es lo que desencadena o inicia una relación sexual agradable, que permite disfrutar y obtener placer del encuentro. Al alimentar el deseo sexual, se contribuye a que este aspecto de la vida de una persona sea placentero, lo que repercute positivamente en su bienestar emocional.
¿Por qué muchas personas tienen problemas para experimentarlo?

Una primera razón por la que muchas personas no logran alimentar el deseo sexual o tienen problemas para experimentarlo es su crianza o cultura. Si el erotismo o la sexualidad se consideran un tema prohibido en una sociedad, experimentar o buscar placer puede hacerse con sentimientos de culpa, miedo o represión.
Una segunda razón por la que algunos tienen problemas para experimentar deseo es porque en el pasado quizás tuvieron malas experiencias de tipo sexual. Como resultado, se desarrollan sentimientos negativos hacia la sexualidad que pueden impedir que queramos repetir una actividad erótica y, por lo tanto, que no se desee. Por ejemplo, si en el pasado lamentablemente fueron víctimas de abuso, pueden sentir repulsión por toda actividad sexual. También puede ocurrir bajo circunstancias donde exista ansiedad ante la relación sexual, por presión de tener que hacerlo bien o por sentir inseguridad e incomodidad.
Una tercera razón que impide a algunos alimentar el deseo sexual es que consideran que este debe nacer de forma natural o surgir por sí solo. Ahora bien, la verdad es que el deseo debe alimentarse y cultivarse, ya que no siempre estará presente cuando se le necesite y tiende a ir decayendo.
Una cuarta razón, a menudo infravalorada, son las causas médicas y farmacológicas. Alteraciones hormonales —como niveles bajos de testosterona o cambios asociados a la menopausia— pueden reducir significativamente el deseo. Del mismo modo, ciertos medicamentos, en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), antihipertensivos y anticonceptivos hormonales, tienen como efecto secundario frecuente la disminución de la libido. Cuando la falta de deseo es persistente, causa malestar personal y no se explica por otros factores, puede tratarse del trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH), reconocido tanto en el DSM-5 como en la CIE-11. En estos casos, es fundamental consultar con un profesional sanitario.
Si se quiere establecer una sana relación sexual, la mente debe estar en armonía o centrada en el momento erótico, para lograr satisfacer la necesidad emocional. Si no se reconocen las necesidades y deseos íntimos, no se podrán aplicar mecanismos que permitan expresar la sexualidad ni satisfacerla de forma gratificante.
Entonces, ¿cómo alimentar el deseo sexual?
Si sientes que necesitas alimentar el deseo sexual para mejorar tu relación de pareja o aumentar tu autoestima, la realidad es que puedes lograrlo. Una de las primeras cosas que puedes hacer es aprender a conocer mejor tu cuerpo, a descubrir qué sensaciones son las que te hacen sentir un mayor placer.
El objetivo es que procures entender qué es lo que te gusta, lo que te estimula eróticamente, y hablarlo con franqueza con tu pareja, sin vergüenza ni limitaciones. Es importante aprender a experimentar, pedir lo que te estimula y saber expresar lo que no te gusta cuando estás en compañía de tu pareja sexual.
Para ello hay que desprenderse de todo lo que impida conectar emocionalmente, como los aparatos electrónicos, el trabajo u otras obligaciones que no dejan concentrarse. Para que estés en armonía con las sensaciones de tu cuerpo y las de tu pareja, debes olvidar ciertas reglas y no estar pendiente del tiempo.

Es fundamental que te comuniques de manera franca y abierta con tu pareja, que le expreses tus expectativas, tus necesidades y deseos, dejando la vergüenza a un lado. La investigación del psicólogo John Gottman sobre comunicación en parejas ha demostrado que las relaciones más satisfactorias son aquellas en las que ambos miembros se sienten seguros para expresar sus necesidades sin temor al rechazo o la crítica. Comprender cuáles son las creencias o valores de cada uno en el campo de la sexualidad os permitirá alimentar el deseo sexual de forma adecuada y no reprimirlo.
Por supuesto, hay que comprender que la sexualidad no se vive a los 40 años de la misma forma que a los 20. Las sensaciones corporales cambian con el paso del tiempo, así como la forma de experimentar placer, y tampoco es igual con cada pareja sexual. Si deseáis alimentar el deseo sexual, tenéis que trabajar en equipo, lo que os permitirá disfrutar de una buena salud mental y emocional. Además, también podéis recurrir a la ayuda de un sexólogo, puesto que son los profesionales encargados de resolver estas dificultades a través de la terapia sexual.
Entonces, ¿podemos alimentar el deseo sexual? Tal como una fogata necesita más leña para seguir ardiendo, hay algunos consejos que, al ponerlos en práctica, conseguirán que tu vida íntima mejore. Te invitamos a poner uno o dos en práctica a la vez y añadir otros de forma progresiva para que veas cómo te sentirás mejor, así como tu pareja.
Aprender a conocer tu cuerpo y el de tu pareja
El autoerotismo puede ayudarte a tener experiencias gratificantes. Descubre junto a tu pareja cuáles son las zonas erógenas de tu cuerpo que arden de placer al tocarlas. El sexo es saludable, divertido y algo natural: explora el cuerpo de tu acompañante, pregúntale qué le gusta y qué no, complácelo para que logre alimentar el deseo sexual.
Experimenta con las fantasías sexuales
Usa tu imaginación para que idees nuevas formas de disfrutar con tu pareja; no pongas límites para experimentar lo que te da placer. Si tus fantasías no puedes llevarlas a cabo por la razón que sea, en tu mente puedes liberar tu lado más desinhibido y disfrutar sanamente con tu pareja. Trata de llevar a cabo fantasías y conductas sexuales que te exciten; ya de por sí, imaginarlas despertará tu deseo y tu mente erótica.
Acondiciona el ambiente para estimular los sentidos
Al descubrir antes qué es lo que te da placer, cuando tu pareja lo conoce, entonces podréis organizar los encuentros sexuales de forma que os excite. La mente se ajustará al momento erótico si preparáis el entorno: usad velas, aromas, ropa interior, lencería, música, juguetes eróticos y otros elementos que despierten el deseo.
Planificad los encuentros sexuales

No dejéis siempre el asunto al azar; ponte de acuerdo con tu pareja para acordar un momento de intimidad y búsqueda de la satisfacción mutua. Con tantas ocupaciones diarias como el trabajo, los niños, la casa o el cuidado de los padres, no siempre es fácil disfrutar del sexo. Planificar un encuentro no le resta espontaneidad, sino que le otorga la importancia que merece dentro de la relación.
Sal de la rutina y la monotonía
Estos son los peores enemigos para lograr alimentar el deseo sexual, por lo que es bueno innovar, experimentar juegos sexuales, masajes eróticos o uso de lencería. Solo en el cuarto cuando los niños se duermen, las mismas posiciones…; todo eso puede aburrir, por eso conviene buscar nuevos horizontes. Recuerda: no hace falta cambiar de pareja, pero sí las prácticas o costumbres sexuales.
Puedes buscar ayuda profesional con un sexólogo
Cuando la insatisfacción en la intimidad no se puede solucionar de manera personal o se debe a un problema que va más allá de la rutina, puedes consultar con un experto. Un sexólogo puede realizar terapia de pareja o terapia individual, ayudando a identificar las causas del problema para tratarlas y resolverlas. Si sospecháis que puede haber un componente médico —hormonal o farmacológico—, el sexólogo os orientará también hacia el especialista adecuado.
¿Qué importancia tiene para la salud mental alimentar el deseo sexual?
Alimentar el deseo sexual puede hacer que la llama de la pasión se reavive y que la pareja disfrute de una sana convivencia erótica. Cuando no se satisfacen las necesidades sexuales en la pareja, puede haber una mayor irritación, discordia, frustración o discusiones; por el contrario, una vida sexual satisfactoria proporciona calma, bienestar y alegría.
Una buena educación sexual también puede ayudar a todas las personas a obtener satisfacción en su vida íntima, lo que repercute directamente en la salud mental. Los miembros de la pareja se sentirán amados, queridos, deseados…; habrá una mejor comunicación y su relación se hará más fuerte que nunca.
Referencias
- Basson, R. (2000). The female sexual response: A different model. Journal of Sex & Marital Therapy, 26(1), 51–65. https://doi.org/10.1080/009262300278641
- Brotto, L. A. (2010). The DSM diagnostic criteria for hypoactive sexual desire disorder in women. Archives of Sexual Behavior, 39(2), 221–239. https://doi.org/10.1007/s10508-009-9543-1
- Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The Seven Principles for Making Marriage Work. Crown Publishers.
- Kingsberg, S. A., & Rezaee, R. L. (2013). Hypoactive sexual desire in women. Menopause, 20(12), 1284–1300. https://doi.org/10.1097/GME.0000000000000131
- Clayton, A. H., & Valladares Juárez, E. M. (2019). Female sexual dysfunction. Medical Clinics of North America, 103(4), 681–698. https://doi.org/10.1016/j.mcna.2019.02.008
- International Society for Sexual Medicine (ISSM). (2023). ISSM Guidelines on Sexual Medicine. https://www.issm.info

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.