Vitaminas y minerales que cuidan tu piel

La tecnología aplicada a la cosmética ha conseguido que micronutrientes como las vitaminas actúen en la piel y lleguen a capas hasta ahora inaccesibles por vía tópica. Actualmente sus acciones se utilizan en diferentes productos tanto para el cuidado facial como corporal.

Vitamina A. Es conocida como la vitamina antienvejecimiento, por sus propiedades antioxidantes que nos protegen frente a los radicales libres. Su utilización permite normalizar las pieles secas y deshidratadas al regular la producción de grasa. Otra de sus propiedades se centra en el bronceado, ya que al activar los melanocitos permite acelerar y prolongar el bronceado. En la formulación cosmética se incluye principalmente en las cremas faciales bien en forma de palmitato ó también como retinol o provitamina A, debido a sus propiedades hidratantes y antiedad. En estos productos puede aparecer sola o unida a la vitamina C. En los tratamientos corporales se está incorporando a los productos anticelulíticos y a las hidratantes corporales.

Dentro del grupo denominado B, algunas vitaminas destacan por sus importantes acciones cosmetológicas. La vitamina B1 facilita la asimilación de nutrientes, la B2 va a estimular el crecimiento y renovación del tejido conjuntivo y la B3 mejora el sistema circulatorio; la B6 actúa sobre el sistema nervioso y la B12 en el crecimiento celular. La vitamina B5 o pantenol es muy utilizada en distintos preparados ya que permite mantener un grado óptimo de humedad en la piel, en el cabello y en las uñas otorgándoles flexibilidad. Debido a estas propiedades su aplicación es amplia en productos para el cabello. En cuanto a su presencia en las formulaciones cosméticas se incluyen en los productos que frenan la caída del cabello, en los de tratamiento capilar y en cremas faciales. Actualmente se han incorporado a las formulaciones de máscaras de pestañas.

Vitaminas, esenciales para el cuidado de la pielPero no solamente son efectivas cuando se incorporan a los productos cosméticos, la principal vía para que actúen sobre nuestra piel, nuestras uñas o nuestro cabello es ingerirlas con la alimentación.

El estado de la piel, la luminosidad del rostro y la firmeza de nuestro cuerpo dependen de los nutrientes que tomemos diariamente y de estos son particularmente importantes las vitaminas.

Minerales para el cuidado de la piel

Al igual que las vitaminas, los minerales son importantes para el organismo participando en funciones esenciales:

  • Actúan como cofactores en distintos sistemas enzimáticos, regulando procesos metabólicos.
  • Regulan el equilibrio hidroelectrolítico, manteniendo la constancia de los líquidos corporales e intervienen en el equilibrio ácido-base.
  • Actúan en la transmisión nerviosa regulando el funcionamiento muscular y nervioso.
  • Facilitan el transporte de nutrientes esenciales al interior de la célula.
  • Conforman estructuras orgánicas.

Durante el Siglo XX, con el desarrollo de la nutrición como ciencia, se fue descubriendo la esencialidad de estos elementos. Actualmente conocemos el importante papel que juegan en nuestro bienestar y el peligro que para nuestro organismo supone su carencia. Una alimentación equilibrada y variada cubre de un posible déficit, aunque su necesidad dependerá de muchos factores como la edad, la etapa de la vida en la que nos encontremos y el estilo de vida.

La utilización en productos cosméticos de uso externo va a depender de las propiedades que aportan a los mismos, fortalecedores de uñas, de cabello, reguladores de secreciones grasas, etc.

Algunas de las propiedades de los elementos minerales más importantes y su localización en los alimentos los describimos a continuación:

Son los que están presentes en mayor proporción en nuestros tejidos, tienen que ser aportados con los alimentos en cantidades mayores, por encima de 100 mg. Azufre, calcio, cloro, fósforo, magnesio, potasio y sodio, componen este grupo también llamado de los macrominerales.

Azufre, es depurador y regenerador del organismo. Interviene en la síntesis del colágeno, y en la coagulación sanguínea. Forma parte de las vitaminas del grupo B y de los aminoácidos azufrados que constituyen proteínas con distintas funciones. Sus acciones sobre la piel se centran sobre las secreciones grasas, manteniendo la piel fresca y sin acné; fortalece las uñas y aporta brillo a los cabellos. Su fuente alimentaria son los alimentos proteicos, carne de vaca, pollo, salmón, queso, huevos…

Calcio, es el constituyente por excelencia de huesos y dientes; interviene en la excitabilidad y contractilidad del músculo estriado, tanto del esquelético como del cardiaco; igualmente interviene en la coagulación sanguínea. Su presencia es necesaria para la transmisión del impulso nervioso y en mecanismos intracelulares de comunicación. Mantiene la permeabilidad de las membranas celulares y es activador de distintos sistemas enzimáticos. Su ingesta es esencial en distintas etapas de la vida, crecimiento, vejez y etapas de reproducción. Lo encontramos principalmente en alimentos lácteos y derivados, carnes, vegetales de hoja verde y en frutos secos.

También te puede interesar:  Remedios caseros para eliminar las bolsas en los ojos

Fósforo, constituye huesos y dientes; forma parte de ácidos nucleicos, de algunos lípidos, de proteínas y de compuestos hidrocarbonados. Es necesario para la actividad muscular y del sistema nerviosos. Contribuye al mantenimiento del equilibrio ácido-base y es esencial en el almacenamiento y utilización de la energía metabólica.

Magnesio, se trata de un potente reconstituyente general que regula el humor y calma la ansiedad provocada por situaciones de estrés. Dentro del organismo forma parte de la estructura ósea y dentaria; interviene en el mantenimiento de distintos equilibrios como el salino, hídrico y ácido-base. Es necesario para la transmisión del impulso nervioso y para el mantenimiento de la función cardiaca. Interviene en la relajación muscular y es activador de sistemas enzimáticos liberadores de energía.Los alimentos más ricos en este elemento son los frutos secos, legumbres, cacao, café y el germen de trigo.

Cloro y potasio, contribuyen al mantenimiento del equilibrio ácido-base, hídrico y salino. Son necesarios para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad normal de los músculos. Su presencia es importante en todos los alimentos, tanto en los proteicos de origen animal como en los vegetales ya que forman parte de los líquidos intracelulares y extracelulares de las estructuras orgánicas. Plátano, tomate, frutos secos y carnes son especialmente ricos en potasio.

Minerales traza

Son igualmente necesarios para el adecuado funcionamiento de nuestro organismo, pero en cantidades mucho menores; los requerimientos diarios están por debajo de 100 mg. Dentro de este grupo se incluyen: cinc, cobalto, cobre, cromo, flúor, hierro, manganeso, molibdeno, selenio y yodo.. De todos ellos destacamos los siguientes:

Cinc, su presencia está relacionada con la actividad de numerosas enzimas que intervienen en el metabolismo de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Interviene en el desarrollo y diferenciación de órganos sexuales, en el normal funcionamiento del gusto y del olfato y es esencial en el funcionamiento del sistema inmunológico. Su presencia es importante en gran cantidad de alimentos tanto de origen animal como vegetal, pero sobre todo en carnes y mariscos.

Cobre, tiene una función importante en la formación de hemoglobina, glóbulos rojos y diversas enzimas.

Su presencia favorece la utilización del hierro, y es cofactor de diversas enzimas que van a intervenir en la cadena respiratoria. Es necesario en la producción de melanina y en la formación del cabello. Se ingiere con el marisco, y al comer hígado; los alimentos vegetales son también ricos en cobre tanto los de hoja verde, como los cereales integrales.

Cromo, favorece la acción de la insulina e interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas, por lo que es un controlador de las grasas y de la producción de insulina. Son muy amplios los alimentos que contienen cromo, remolacha, champiñón, cerveza, yema de huevo y vísceras son algunos de ellos.

Hierro, interviene en la formación de hemoglobina con lo que contribuye al transporte de oxígeno a los tejidos, y en la respiración celular formando parte de la estructura de diversas enzimas. Se ingiere a través de los alimentos en dos formas: hierro “hemo” y “no hemo”. El hierro hemo o forma orgánica, se encuentra en la hemoglobina, en la mioglobina y en los citocromos, por lo que su aporte se produce a travésde los alimentos de origen animal. El hierro no hemoférrico y cuyo aporte se produce principalmente a través de los alimentos vegetales, legumbres, cereales y verduras foliáceas. La presencia de vitamina C favorece la absorción de hierro a nivel intestinal, y el paso de hierro oxidado de difícil absorción, a hierro reducido de buena absorción.

Selenio, sus principales funciones en el organismo se centran en actuar como un potente antioxidante celular, y en mecanismos inmunitarios. También interviene en el metabolismo de compuestos grasos. Debido a estas acciones el selenio tiene un papel prioritario en la cosmética antiedad, ya que mantiene la piel tersa y tiene un efecto tensor sobre los tejidos. Igualmente es importante sobre los cabellos, permitiendo mantener la elasticidad de los mismos.

Yodo, interviene en la formación de hormonas tiroideas, aumentando el metabolismo corporal por lo que ayuda a “quemar” grasas en exceso. Su aporte natural se produce a través de los pescados de mar y de la sal yodada. Algunos alimentos vegetales pueden contener cantidades algo significativas, dependiendo de la composición del suelo.

Vitaminas y minerales que cuidan tu piel
5 (100%) 2 votos


Te podría interesar

Publicidad