Eliminar los puntos negros con tratamientos caseros y naturales
Tabla de contenidos
- 1.Cómo prevenir los puntos negros
- Rutina de limpieza facial
- 2.Mascarillas naturales para eliminar los puntos negros
- Mascarilla de yogur y limón
- Mascarilla de fresas
- Mascarilla de clara de huevo
- Mascarilla de leche y gelatina
- Mascarilla de miel y canela
- Mascarilla de tomate y sal marina
- 3.Cuándo consultar con un dermatólogo
- 4.Referencias
Los puntos negros, conocidos en dermatología como comedones abiertos, se forman cuando los poros se obstruyen con sebo y células muertas que, al entrar en contacto con el aire, se oxidan y adquieren un color oscuro (1). La contaminación ambiental, los cambios hormonales, las bacterias, el exceso de producción sebácea y la falta de limpieza tras el uso de maquillaje son algunas de las causas más frecuentes de su aparición.
Existe un gran número de productos y tratamientos que prometen eliminarlos, aunque a menudo contienen agentes químicos que pueden resultar agresivos para la piel y, además, su precio suele ser elevado o su eficacia limitada. Por ello, muchas personas recurren a alternativas naturales como complemento de su rutina de cuidado facial.
Cómo prevenir los puntos negros
La primera medida frente a este problema es adoptar hábitos que reduzcan su aparición. ¿Cómo? En muchos casos puede resultar sencillo: manteniendo una correcta rutina de cuidado facial. Esto implica desmaquillarse adecuadamente todos los días con productos que no sean agresivos para la piel, ya que los limpiadores demasiado fuertes pueden provocar un efecto rebote y estimular una mayor producción de sebo (2).
Debe tenerse en cuenta que esta medida no siempre es definitiva, puesto que existen causas de la aparición de puntos negros que no pueden evitarse tan fácilmente, como los cambios hormonales. Además, las personas con piel grasa y poros dilatados son más propensas a desarrollarlos (3).
Aun así, mantener los poros limpios contribuye de forma activa a prevenir su aparición o, al menos, a ralentizarla.
Rutina de limpieza facial

Lo ideal para el cuidado de la piel es limpiarla dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche. De este modo se eliminan los restos de maquillaje, las toxinas y los excesos de grasa acumulados durante el día. En una de las dos limpiezas conviene utilizar un jabón suave (como los jabones naturales de avena, miel o aloe vera). En la otra puede bastar con agua de avena, que se prepara fácilmente dejando dos cucharadas de avena reposar en un vaso de agua.
Es recomendable usar el jabón en la limpieza posterior a haber pasado tiempo al aire libre o a haber practicado ejercicio físico.
Después de esta primera limpieza, resulta beneficioso aplicar diariamente un tónico astringente, como el elaborado de forma natural con hamamelis (Hamamelis virginiana). Las propiedades astringentes y antiinflamatorias de esta planta la convierten en una alternativa válida a los tónicos industriales (4).
Además, dos o tres veces por semana pueden realizarse sesiones de vaporización facial que ayuden a abrir y limpiar los poros en profundidad. Para ello, basta con poner a hervir agua en una olla, retirarla del fuego y acercar el rostro a una distancia prudencial para recibir el calor sin riesgo de quemaduras. Cubrir la cabeza con una toalla ayuda a concentrar el vapor. Se recomienda mantener una distancia mínima de 30 centímetros para evitar lesiones (5).
Por último, otro paso imprescindible en la limpieza facial es la exfoliación, que conviene realizar dos o tres veces por semana. Para elaborar un exfoliante natural basta con mezclar una cucharada de avena molida con miel o yogur hasta obtener una pasta, y aplicarla con masajes circulares suaves. También pueden aprovecharse las propiedades exfoliantes de los posos de café de la misma manera. Después, se enjuaga la piel con agua tibia y se aplica crema hidratante.
Mascarillas naturales para eliminar los puntos negros
Para reforzar la rutina de limpieza facial, una o dos veces por semana pueden aplicarse mascarillas que aporten una ayuda adicional para prevenir y reducir los puntos negros.
Nota importante: antes de aplicar cualquier mascarilla casera, se recomienda realizar una prueba en una pequeña zona de la piel para descartar reacciones alérgicas. Las personas con piel sensible o con afecciones cutáneas deben consultar con un dermatólogo antes de usar estos remedios.
Mascarilla de yogur y limón

Gracias a esta mascarilla se combate el exceso de grasa en la piel. El ácido láctico del yogur actúa como exfoliante suave, mientras que el ácido cítrico del limón tiene propiedades astringentes (6). Solo hay que mezclar 2 cucharadas de yogur natural con media cucharada de zumo de limón, aplicarla sobre el rostro (evitando la zona de los ojos) y dejarla actuar durante 15-20 minutos. Es importante no exponerse al sol tras su aplicación, ya que el limón puede causar fotosensibilidad.
Mascarilla de fresas
Las fresas contienen ácido salicílico de forma natural, un ingrediente habitual en productos antiacné (7). Además de estar deliciosas, pueden utilizarse para elaborar productos de belleza como esta mascarilla que contribuye a mantener el cutis libre de puntos negros. Ingredientes:
- 5 fresas maduras
- 1 clara de huevo
- 1 cucharada de miel
Se mezcla todo hasta obtener una pasta homogénea y se aplica en el rostro, dejando que actúe durante 20 minutos. Después, se retira la mascarilla con agua tibia.
Mascarilla de clara de huevo
Para elaborar esta mascarilla se necesita una clara de huevo y papel de cocina o servilletas. Primero, se aplica la mitad de la clara de huevo en las zonas del rostro afectadas por los puntos negros; para facilitar la aplicación puede utilizarse un pincel o un algodón. A continuación, se coloca el papel sobre estas zonas y, sobre él, el resto de la clara de huevo. Una vez que se seque y endurezca, se retira con cuidado y se aclara la piel con agua fría hasta eliminar todos los restos de la mascarilla.
Mascarilla de leche y gelatina
Esta mascarilla tiene un efecto adherente similar al de la anterior, lo que ayuda a extraer la suciedad de los poros en profundidad. Para elaborarla solo hay que mezclar una cucharada de leche con otra de gelatina neutra sin sabor y calentar la mezcla 10 segundos en el microondas. Después, se aplica la mascarilla en las zonas con puntos negros y se espera a que se seque. Una vez seca, se retira suavemente con las manos, se lava la cara con agua fría y se aplica un tónico natural.
Mascarilla de miel y canela

La miel posee propiedades antibacterianas y la canela tiene efecto antimicrobiano, lo que las convierte en una combinación útil para el cuidado de la piel (8). Para los días en los que se disponga de más tiempo, esta mascarilla se elabora fácilmente mezclando 2 cucharadas de miel y 1 de canela en polvo. Lo ideal es aplicarla realizando masajes circulares por las zonas afectadas y dejarla actuar durante al menos 10 minutos (pudiendo extenderse hasta dos horas si se dispone de tiempo). Para retirarla, basta con lavar el rostro con agua tibia.
Mascarilla de tomate y sal marina
El tomate tiene propiedades antisépticas gracias a su contenido en licopeno y ácidos orgánicos, lo que ayuda a limpiar la suciedad de los poros (9). Para preparar esta mascarilla, se mezcla una cucharada de sal marina fina con dos de puré de tomate. Una vez preparada la mezcla, se aplica en las zonas afectadas del rostro masajeando suavemente. Se deja actuar durante 5 minutos y, después, se retira con abundante agua fría para evitar que queden restos. Por último, puede aplicarse el tónico habitual.
Cuándo consultar con un dermatólogo
Si los puntos negros son persistentes, muy abundantes o van acompañados de inflamación, es recomendable acudir a un dermatólogo. Un profesional puede valorar si existe un problema subyacente como el acné comedogénico y proponer tratamientos específicos como retinoides tópicos o exfoliantes químicos con ácido salicílico o ácido glicólico (10).
Referencias
- Zaenglein, A. L. et al. (2016). Guidelines of care for the management of acne vulgaris. Journal of the American Academy of Dermatology, 74(5), 945-973.
- Mukhopadhyay, P. (2011). Cleansers and their role in various dermatological disorders. Indian Journal of Dermatology, 56(1), 2-6.
- Thiboutot, D. (2004). Acne: hormonal concepts and therapy. Clinics in Dermatology, 22(5), 419-428.
- Chularojanamontri, L. et al. (2014). Moisturizers for acne: what are their constituents? The Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, 7(5), 36-44.
- Pochi, P. E. et al. (1991). Report of the Consensus Conference on Acne Classification. Journal of the American Academy of Dermatology, 24(3), 495-500.
- Andersen, F. A. (2005). Final report on the safety assessment of lactic acid. International Journal of Toxicology, 17(Suppl. 1), 1-26.
- Arif, T. (2015). Salicylic acid as a peeling agent: a comprehensive review. Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology, 8, 455-461.
- Mandal, M. D. y Mandal, S. (2011). Honey: its medicinal property and antibacterial activity. Asian Pacific Journal of Tropical Biomedicine, 1(2), 154-160.
- Rizwan, M. et al. (2011). Tomato paste rich in lycopene protects against cutaneous photodamage in humans. British Journal of Dermatology, 164(1), 154-162.
- Leyden, J. J. (1997). Therapy for acne vulgaris. The New England Journal of Medicine, 336(16), 1156-1162.

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.