El cuidado de las manos y las uñas

Dicen que la primera impresión de una persona es la que cuenta y es cierto que generalmente, el primer golpe de vista predispone nuestro carácter, de forma más o menos favorable, hacia aquellos a quienes acabamos de conocer. El cuerpo habla con su propio lenguaje a los que nos rodean, dialoga sobre nuestro estado de ánimo, exteriorizando alegría o tristeza, ansiedad o abatimiento, expresándose al exterior a través de nuestro rostro, nuestra postura y por supuesto, de nuestras manos. Estas posibilitan, a través de nuestros gestos, otra forma de comunicación adicional y complementaria al habla, son otra manera de establecer relación con los demás; eso sin olvidarnos de todas las competencias para la que fueron tan magníficamente diseñadas: coger y asir, acariciar y golpear, aplaudir… en pocas palabras, ser el instrumento perfecto, el útil más sofisticado que la naturaleza pudo bosquejar.

Pese a la gran cantidad de trabajos que deben soportar, la piel del dorso de las manos es extraordinariamente delicada, ya que no sólo es mucho más fina que la del resto del cuerpo, sino que además posee un menor número de glándulas sebáceas, por lo que es sumamente sencillo que se reseque y estropee. Si a ello le sumamos que es una de parte del cuerpo continuamente expuesta no solamente a las agresiones del exterior, sino también a determinados agentes dañinos como jabones o detergentes, obtendremos como resultado unas manos ajadas, ásperas y completamente descamadas a menos que tomemos la determinación de ocuparnos de ellas como realmente se merecen.

Para ello, el primer paso que debemos dar es examinar a fondo nuestro tocador y desechar todo tipo de jabones fuertes y detergentes; y sustituirlos por otros que no resulten tan agresivos para la piel, que respeten su pH natural. También podemos encontrar en el mercado nuevos productos encaminados a tratar las manos delicadas, como jabones que incluyen en su fórmula crema hidratante, cuyo uso habitual nos ayudará no sólo a mantener una correcta higiene, sino también a evitar los efectos negativos que los detergentes tienen sobre ellas. Por otro lado, es imprescindible que, después de lavarlas, las sequemos cuidadosamente, sobre todo en invierno, cuando el frío del exterior más puede perjudicarlas.

Cuidado para tener unas manos bonitas

El siguiente paso en el cuidado de nuestras manos es, sin ninguna duda, el más decisivo a la hora de plantearnos que los años pasen por ellas sin que se noten: si quieres tener unas manos “de película” no te olvides de hidratarlas y nutrirlas bien. En el mercado encontrarás una gran variedad de cremas hidratantes para ellas, muchas de ellas de absorción rápida, que evita la sensación de grasa. Aplícala todos los días, dando un suave masaje circular, que además conseguirá mejor su circulación, hasta que la piel se haya impregnado por completo. Por otro lado, también existen cremas nutritivas que nos ayudarán a mantenerla joven y con ese aspecto lozano que las hace tan bonitas. Además, podemos aplicarnos una mascarilla una vez al mes, a ser posible al acostarnos, esparciendo sobre ellas una capa gruesa y protegiéndolas con unos guantes de algodón.

Por último, volvemos a recordarte que, en la impresión general que da una persona a simple vista, el aspecto de las manos influye de forma más que decisiva, por lo que nuestro consejo no puede ser otro que el animarte a cuidarlas, para mantenerlas tan suaves y atractivas como siempre las has querido tener.

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Las uñas

Se encuentran al final de los dedos, como broche final de manos y pies. Pueden tener formas redondeadas, alargadas, estarán más o menos largas, irán pintadas o no, pero si están descuidadas, sucias, rotas, mal limadas… harán desmerecer el aspecto global de la persona.

Las uñas son unas láminas córneas semitransparentes que tiene como finalidad proteger la zona terminal de los dedos. El limbo, parte principal de la uña, resulta del endurecimiento de las células de la matriz, a su vez también compuesta por elementos epidérmicos. Es abombada y de color rosado; descansa sobre la epidermis digital, llamada lecho ungueal; su borde libre determina el repliegue subungueal, y sus bordes laterales se insinúan bajo los repliegues laterales. Su porción oculta la raíz, está cubierta por el repliegue supraungueal. La lúnula es una zona blanca en forma de media luna que se observa sobre el limbo cerca de la raíz.

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Estas láminas de tejido córneo, necesitan una atención continuada, una higiene diaria y una buena alimentación. Si cuidamos con esmero las uñas, nuestras manos y pies lucirán más hermosos. Además, estos cuidados no sólo repercuten en la estética, también lo hacen a nivel de salud, porque las infecciones por hongos y otros gérmenes ocasionan enfermedades. Además, las uñas son como una lucecita roja que se ilumina como señal de alarma mostrando deficiencias en nutrientes. Así, la falta de vitaminas y minerales se manifiestan con uñas débiles y quebradizas, desprendimientos, manchas, etc. Una alimentación equilibrada contribuye a tener las uñas sanas, puesto que aporta todos los nutrientes que necesitan.

En las lesiones de la uña pueden observarse estrías, erosiones, surcos, manchas blancas, engrosamientos o desprendimientos. Dichas lesiones pueden ser consecuencia de golpes, de la manipulación de productos químicos (jabones, lejías, etc.), de infecciones por hongos u otros microbios.

Cuando anteriormente comentábamos que las uñas son un claro indicador de problemas de salud no hay que centrarse solo en los físicos sino también en los psicológicos, un trastorno emocional puede llevar a padecer una onicofagia (comerse las uñas) como síntoma de ello. Puede haberse originado en la niñez o en la edad adulta, pero este hábito hace de las uñas el centro de descarga de tensiones y ansiedades, llegando en algunos casos incluso a no crecer más allá de la lúnula.

Uñas cuidadas, uñas bonitas

No cabe duda que las manos influyen en la presencia general de la persona, sobre todo ahora cuando el calor del verano hace que se muestren más, incluso las de los pies. Pero el cuidado de las uñas debe realizarse durante todo el año. Numerosas son las indicaciones para conseguir presumir de esta parte de nuestra anatomía, pero las principales son sencillas: una buena higiene y darles la forma apropiada para que no padezcan ningún tipo de problema (uñas encarnadas).

También hay otras recomendaciones que comienzan por no exponer las manos, al contacto con productos químicos como disolventes, detergentes o productos de limpieza, lo mejor son unos guantes para protegerlas. Evitar los golpes las mantendrá saludables. Estar demasiado tiempo al sol resecará las manos y las uñas, volviéndolas ásperas y quebradizas.

Pero si además, quieres dedicar un tiempo especial a tus queridas uñas, aquí se ofrecen una serie de recomendaciones. Manos a la uña.

Emprender la tarea de “hacerse la manicura” puede resultar cansado porque hay que dedicarle un buen tiempo, pero nuestras uñas nos lo agradecerán ya que las conservaremos brillantes y arregladas, haciendo que las cutículas y contornos presenten un aspecto hidratado y cuidado.

Una primera recomendación es no cortarlas con tijeras, lo mejor es utilizar una lima, pero que no sea metálica sino de esmeril. Se limarán en un solo sentido, desde el borde exterior al centro, poniendo especial cuidado en los extremos para que no se rompan. La forma que deben tener las uñas de las manos es diferente a la de los pies, éstas últimas deben tener forma recta para que no ocasionen problemas.

Limarse las uñas

Las cutículas tampoco se deben cortar, deben empujarse con un palito de madera de naranjo. Después de esto lo mejor es lavarse las manos con un jabón suave y seguidamente, hay que cepillar las uñas con un cepillo de manicura para que queden brillantes y estimular así la circulación sanguínea.

Una crema suavizante de manos hará que mostremos orgullosos nuestras manos y pies. Pero si vas más allá y te decides por darles color, lo mejor es que empieces con una base protectora para que los esmaltes no dañen la capa externa de la uña. Aplícate ese color que tanto te gusta y, una vez seco, ya estarán listas. No hay que olvidarse de las de los pies que deben tener el mismo trato, se mostrarán muy bellas entre las cintas de esas sandalias nuevas. Y ahora, a presumir.

El cuidado de las manos y las uñas
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