El cuidado de las manos y las uñas

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El cuidado de las manos y las uñas
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Las manos son una de las partes del cuerpo más expuestas y, al mismo tiempo, más expresivas. A través de nuestros gestos comunican emociones, acompañan al habla y nos permiten realizar infinidad de tareas cotidianas: coger objetos, acariciar, aplaudir o trabajar con precisión. Sin embargo, a pesar de su importancia, a menudo descuidamos su cuidado, lo que puede derivar en piel reseca, uñas quebradizas y un aspecto envejecido.

Por qué es importante cuidar las manos

La piel del dorso de las manos es extraordinariamente delicada. No solo es mucho más fina que la del resto del cuerpo, sino que además posee un menor número de glándulas sebáceas, por lo que se reseca con facilidad. A esto se suma que las manos están continuamente expuestas a agresiones externas como el frío, el viento, la radiación ultravioleta y el contacto con productos químicos como jabones, detergentes o disolventes.

El resultado, si no tomamos medidas, son unas manos ajadas, ásperas y descamadas. Por ello, es fundamental dedicar tiempo a su cuidado diario.

Higiene adecuada de las manos

El primer paso para cuidar nuestras manos es revisar los productos que utilizamos para lavarlas. Es recomendable sustituir los jabones fuertes y los detergentes agresivos por jabones suaves que respeten el pH natural de la piel (entre 4,5 y 5,5). Actualmente, existen en el mercado jabones que incluyen en su fórmula ingredientes hidratantes, lo que ayuda a mantener una correcta higiene sin dañar la barrera cutánea.

Después de lavarlas, es imprescindible secarlas cuidadosamente, prestando especial atención a los espacios interdigitales. Esto resulta especialmente importante en invierno, cuando el frío y la humedad pueden agravar la sequedad y favorecer la aparición de grietas.

Cuidado para tener unas manos bonitas

Hidratación y nutrición

La hidratación es, sin duda, el paso más importante para mantener las manos jóvenes y saludables. Se recomienda aplicar crema hidratante al menos dos veces al día, realizando un suave masaje circular que, además de facilitar la absorción, favorece la circulación sanguínea. Hoy en día existen fórmulas de absorción rápida que evitan la incómoda sensación de grasa en las manos.

Además de la hidratación diaria, las cremas nutritivas con ingredientes como la glicerina, la manteca de karité o el aceite de almendras ayudan a mantener la piel flexible y con aspecto lozano. Como tratamiento intensivo, se puede aplicar una mascarilla una vez al mes: basta con esparcir una capa generosa de crema nutritiva sobre las manos al acostarse y protegerlas con unos guantes de algodón durante la noche.

Las uñas

Las uñas se encuentran al final de los dedos y son láminas córneas semitransparentes cuya función principal es proteger la zona terminal de los dedos. Están compuestas fundamentalmente por queratina, una proteína que también forma parte del cabello y la capa externa de la piel.

Anatomía básica de la uña

El cuerpo o limbo es la parte visible de la uña, de forma abombada y color rosado. Se forma a partir del endurecimiento de las células de la matriz ungueal. La uña descansa sobre la epidermis digital, denominada lecho ungueal. Su borde libre determina el repliegue subungueal, mientras que sus bordes laterales se insertan bajo los repliegues laterales. La porción oculta, o raíz, queda cubierta por el repliegue supraungueal. La lúnula es la zona blanca en forma de media luna que se observa cerca de la raíz.

Las uñas como indicador de salud

Las uñas son un reflejo del estado general de salud. La carencia de vitaminas y minerales puede manifestarse con uñas débiles y quebradizas, desprendimientos o manchas. Una alimentación equilibrada, rica en biotina, zinc, hierro y proteínas, contribuye a mantener unas uñas sanas y fuertes.

Entre las alteraciones más frecuentes se encuentran estrías, erosiones, surcos, manchas blancas (leuconiquia), engrosamientos o desprendimientos. Estas lesiones pueden ser consecuencia de traumatismos, del contacto con productos químicos o de infecciones por hongos (onicomicosis) u otros microorganismos.

Cabe señalar que las uñas también pueden reflejar problemas emocionales. La onicofagia (hábito de morderse las uñas) es un trastorno frecuente que puede originarse en la infancia o en la edad adulta, y constituye una forma de canalizar la ansiedad y las tensiones. En casos graves, la uña puede no crecer más allá de la lúnula.

Cómo cuidar las uñas correctamente

El cuidado de las uñas debe realizarse durante todo el año y se basa en unos principios sencillos: mantener una buena higiene, darles la forma adecuada y protegerlas de agentes externos.

Protección frente a agentes externos

Es aconsejable utilizar guantes protectores al manipular productos de limpieza, disolventes o detergentes. También conviene evitar la exposición solar prolongada, que reseca tanto las manos como las uñas, volviéndolas ásperas y quebradizas. Igualmente, hay que procurar protegerlas de golpes que puedan dañar la matriz ungueal.

Limado y forma

Es preferible no cortar las uñas con tijeras, sino utilizar una lima de esmeril (evitando las metálicas, que pueden astillarlas). Se deben limar en un solo sentido, desde el borde exterior hacia el centro, prestando especial atención a los extremos para evitar roturas. Las uñas de las manos pueden tener forma ovalada, mientras que las de los pies deben cortarse en forma recta para prevenir las uñas encarnadas (onicocriptosis).

Limarse las uñas

Cuidado de las cutículas

Las cutículas no deben cortarse, ya que actúan como barrera protectora frente a infecciones. Lo recomendable es empujarlas suavemente con un palito de madera de naranjo después de ablandarlas con agua tibia. A continuación, conviene cepillar las uñas con un cepillo de manicura para estimular la circulación sanguínea y dar brillo.

Esmaltes y bases protectoras

Si se opta por pintar las uñas, es fundamental aplicar primero una base protectora que evite que los pigmentos del esmalte dañen la capa superficial de la uña. Conviene también dejar las uñas sin esmalte periódicamente para permitir que respiren y se recuperen.

Referencias

  1. Baran, R., de Berker, D. A. R., Holzberg, M., & Thomas, L. (2012). Baran and Dawber’s Diseases of the Nails and their Management. Wiley-Blackwell.
  2. Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Cuidado de las manos y las uñas. Disponible en: https://aedv.es
  3. Cashman, M. W., & Sloan, S. B. (2010). Nutrition and nail disease. Clinics in Dermatology, 28(4), 420-425.
  4. Grover, C., & Bansal, S. (2018). Nail biting (onychophagia). Indian Dermatology Online Journal, 9(3), 227-228.
  5. Draelos, Z. D. (2013). Hand hygiene and skin health. Journal of the American Academy of Dermatology, 68(5 Suppl 1), S52-S55.
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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