Cómo cerrar los poros dilatados

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Cómo cerrar los poros dilatados
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Los poros de la piel son algo más que unos molestos puntos que afean el rostro de las personas. Aunque la industria cosmética se haya empeñado en hacer creer que se trata de un enemigo incomparable de la belleza humana, estos orificios que se encuentran en la cara (y en otras partes del cuerpo) tienen una función específica e importante para la salud de nuestra dermis.

Es importante aclarar un concepto erróneo muy extendido: los poros no se abren ni se cierran, ya que carecen de músculo que permita dicho movimiento. Lo que sí cambia es su apariencia visible, que puede verse más dilatada o más reducida en función de diversos factores. Cuando hablamos de “cerrar los poros”, nos referimos en realidad a minimizar su aspecto visible, no a un cierre literal.

Su función es, ni más ni menos, que la de permitir la salida del sudor y la grasa del organismo, tanto para regular la temperatura corporal como para hidratar la piel y facilitar la absorción de nutrientes. Los poros actúan como canales de excreción del sebo producido por las glándulas sebáceas, y su tamaño aparente varía en función de las necesidades específicas de la piel en cada momento.

Según el tipo de piel y los hábitos de vida que tenga la persona, sus poros se verán más grandes o más pequeños, más marcados o casi imperceptibles. Cuanto más grasa es la piel, más dilatados pueden aparecer, ya que deben expulsar mayor cantidad de sebo. Con el paso de los años también tienden a agrandarse, ya que la piel pierde elasticidad y firmeza debido a la disminución de la producción de colágeno y elastina. La zona más afectada por el engrosamiento de los poros es la llamada zona T, que engloba la frente y la nariz, y en ocasiones también la barbilla y los pómulos.

Lo que resulta innegable es que la mayoría de las personas desean tener los poros poco perceptibles. Es por eso que la industria cosmética saca al mercado cada vez más productos con este fin. Existen también diferentes técnicas dermatológicas, ingredientes activos con respaldo científico y hábitos saludables que ayudan a que los poros luzcan más reducidos y libres de impurezas.

Cómo reducir y disimular los poros de la piel

Limpieza para cerrar los poros

Dado que el tamaño aparente de los poros de la piel sí importa, existen diversos hábitos y tratamientos que pueden adoptarse para minimizar su apariencia.

Limpieza diaria adecuada

Los poros deben mantenerse siempre limpios. Cuanto más sucios estén, debido al exceso de grasa, a la contaminación atmosférica o a un exceso de toxinas, más grandes se verán. Es fundamental adquirir el hábito de limpiarse la cara cada noche y evitar el uso de cremas demasiado oclusivas en las zonas más propensas a dilatar los poros. Al finalizar la limpieza, puede aplicarse un tónico astringente para calmar la piel y reducir la apariencia del poro antes de aplicar el tratamiento hidratante.

Exfoliación química: AHA y BHA

Los tratamientos basados en ácidos exfoliantes mejoran notablemente la apariencia del rostro y eliminan eficazmente las impurezas. Es importante distinguir entre dos tipos principales:

  • AHA (alfahidroxiácidos), como el ácido glicólico y el ácido láctico: actúan en la superficie de la piel, eliminando las células muertas y mejorando la textura cutánea. Son especialmente indicados para pieles secas o fotoenvejecidas.
  • BHA (betahidroxiácidos), como el ácido salicílico: son liposolubles, lo que les permite penetrar en el interior del poro y disolver el exceso de sebo acumulado. Resultan especialmente eficaces para pieles grasas y con tendencia acneica.

Ambos tipos funcionan a modo de peeling suave, por lo que conviene utilizarlos de forma progresiva y no más de una o dos veces por semana para evitar irritaciones.

Retinoides

Para pieles algo más maduras o que buscan un tratamiento más intensivo, los retinoides (derivados de la vitamina A, entre ellos el retinol) constituyen una opción respaldada por amplia evidencia científica. Los retinoides aceleran la renovación celular, aumentan la producción de colágeno y ayudan a que la piel mantenga una textura más uniforme, lo que contribuye a reducir el aspecto visible de los poros. Es recomendable introducirlos de forma gradual, ya que pueden provocar irritación inicial, y siempre acompañarlos de un protector solar adecuado.

Niacinamida

La niacinamida (vitamina B3) es uno de los ingredientes activos con mayor respaldo científico para la reducción de la apariencia de los poros. Diversos estudios han demostrado que la aplicación tópica de niacinamida al 2-5 % contribuye a regular la producción de sebo, mejorar la barrera cutánea y reducir visiblemente el tamaño aparente de los poros. Además, posee propiedades antiinflamatorias que benefician a las pieles con tendencia al acné.

Limpiezas profesionales

Las limpiezas profesionales son un gran aliado para mejorar el aspecto de la piel. Cuando la persona trata de extirparse las espinillas o puntos negros por sí sola, corre el riesgo de producir infecciones o dejar cicatrices, más antiestéticas que las propias impurezas. Un profesional cualificado puede realizar extracciones de forma segura y recomendar tratamientos personalizados.

Uso correcto del maquillaje

El maquillaje puede ser un gran aliado o el peor enemigo para disimular los poros. En muchas ocasiones, mal aplicado puede llegar a marcarlos más y hacerlos más visibles, ya que suele acumularse en ellos y hacer que destaquen. Un consejo útil es utilizar una prebase específica para poros y optar por maquillajes en polvo en lugar de los que se presentan en formato líquido o crema, ya que se quedan más en la superficie y no penetran en el interior del poro.

Protección solar

El sol es un gran enemigo para la piel en general pero, cuando hablamos de los poros, es uno de los peores. La radiación ultravioleta degrada el colágeno y la elastina de la piel, haciéndola más gruesa y menos firme, lo que provoca que los poros luzcan mucho más dilatados. El uso diario de un protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior) es una de las medidas preventivas más eficaces.

Evitar el tabaco

Fumar es un hábito muy perjudicial para la piel (y para la salud en general). Estar expuesto al humo del tabaco y a sus partículas de alquitrán causa que la piel se ensucie rápidamente y que los poros se obstruyan y aparezcan más gruesos. Además, el tabaco acelera el envejecimiento cutáneo al reducir el flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos.

Alimentación equilibrada

La alimentación también influye notablemente en el tamaño aparente de los poros. Cuanta más grasa y toxinas deba excretar la piel, más obstruidos estarán los poros y más grandes aparecerán a la vista. Una dieta rica en frutas, verduras, ácidos grasos esenciales y antioxidantes contribuye al mantenimiento de una piel sana. Cuidarse siempre comporta beneficios para la salud, así como para la apariencia del rostro.

Contaminación ambiental

Aunque en este aspecto la capacidad de actuación es limitada, la contaminación ambiental es muy perjudicial para el bienestar de la dermis. Las partículas en suspensión acaban por depositarse en los poros y los ensucian y obstruyen. Si la opción de mudarse a un entorno más limpio no es factible, al menos es recomendable realizar una limpieza facial cada noche e hidratar la piel correctamente después.

Conclusión

Mantener un rostro sano con los poros de la piel limpios y poco marcados no es solo cuestión de genética. Una rutina de cuidado constante, el uso de ingredientes activos con respaldo científico como la niacinamida, los retinoides y los ácidos exfoliantes, junto con hábitos de vida saludables, pueden marcar una diferencia significativa en la apariencia de la piel.

Referencias

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  5. Endly, D. C., & Miller, R. A. (2017). Oily Skin: A review of Treatment Options. The Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology, 10(8), 49-55.
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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