Leucocituria: qué es, causas y tratamiento
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la leucocituria?
- 2.Diferencia entre leucocituria y piuria
- 3.Factores de riesgo
- 4.Síntomas de la leucocituria
- Síntomas de infección del tracto urinario
- Síntomas de infección complicada
- Síntomas de cálculos renales
- 5.Causas de la leucocituria
- Infecciones del tracto urinario
- Problemas renales
- Lupus eritematoso sistémico
- Medicamentos
- Infecciones de transmisión sexual
- Tuberculosis renal
- Ciertos tipos de cáncer
- 6.Leucocituria estéril
- 7.Diagnóstico
- Pruebas complementarias
- 8.Tratamiento
- Infecciones urinarias
- Cálculos renales
- Enfermedades autoinmunes
- Leucocituria por fármacos
- 9.Prevención
- 10.Cuándo acudir al médico
- 11.Preguntas frecuentes
- ¿La leucocituria es lo mismo que una infección de orina?
- ¿Puede aparecer leucocituria sin síntomas?
- ¿La leucocituria en el embarazo es peligrosa?
- ¿Cuánto tarda en resolverse la leucocituria tras el tratamiento?
- 12.Referencias
Con el término leucocituria se define a los niveles altos de leucocitos en la orina. Si bien estas células representan un beneficio para el organismo, su presencia elevada pone en alerta de que algo ocurre en nuestro cuerpo. En la mayoría de los casos es una condición asociada a una infección en curso. Sin embargo, puede estar relacionada con otras afecciones, en muchos casos vinculadas con inflamación del tracto urinario, enfermedades autoinmunes o reacciones a medicamentos.
A través de un análisis de orina es posible determinar la cantidad de leucocitos que se encuentran en la orina, aunque también se estudia la presencia de otras células, microorganismos, sustancias y partículas. En algunos casos el médico considera realizar otras pruebas complementarias para determinar la causa del cuadro clínico.
¿Qué es la leucocituria?
La leucocituria es el término médico con el que se define a la presencia elevada de leucocitos en la orina. Es importante saber que existe la posibilidad de observar estas células sanguíneas con normalidad en este fluido corporal, ya que los glóbulos blancos envejecidos se eliminan de forma natural por las vías urinarias. En general, se considera normal que una persona presente menos de 5 glóbulos blancos por campo en el sedimento urinario. Cuando se observan 5 o más leucocitos por campo, o más de 10.000 por mililitro, se considera necesario el abordaje médico.

Los glóbulos blancos cumplen una función esencial en el organismo. Son las células encargadas de la respuesta inmune y permiten que el organismo sea capaz de defenderse de infecciones. Dentro de este grupo destacan los fagocitos (neutrófilos y monocitos), encargados de destruir y eliminar microorganismos patógenos y otras células dañadas. También encontramos los linfocitos, quienes ayudan a generar anticuerpos que le permiten al sistema inmune reconocer patógenos, lo que facilita combatir una misma infección si se repite en el futuro.
Además, esta condición puede complicarse hasta el punto de que exista presencia de pus en la orina (piuria). En este momento, no se habla solo de una infección de orina o del sistema nefrourinario; también puede ser originada por una infección de transmisión sexual, el uso de determinados medicamentos o algún tipo de infección viral. La piuria suele cambiar el aspecto y olor de la orina, volviéndola turbia y maloliente.
Para determinar si la orina contiene glóbulos blancos, se necesita realizar un análisis de orina, siendo recomendado el uso de una tira reactiva para detectar la enzima esterasa leucocitaria. A través de este método se puede observar si existe una cantidad elevada de leucocitos, lo cual se asocia a inflamación o infección a nivel del tracto urinario.
Al mismo tiempo, la tira reactiva sirve para detectar la presencia de nitritos, un producto del metabolismo de determinadas bacterias. Si bien la presencia de nitritos se relaciona con infecciones del tracto urinario, su ausencia no descarta la infección, ya que no todas las bacterias producen nitritos (por ejemplo, Staphylococcus saprophyticus o Enterococcus).
Diferencia entre leucocituria y piuria
Aunque ambos términos se utilizan a veces de forma indistinta, conviene diferenciarlos:
- Leucocituria: presencia de leucocitos en la orina por encima de los valores normales. Puede ser leve y no siempre implica infección.
- Piuria: presencia de pus en la orina, es decir, una leucocituria intensa con destrucción celular. La orina adquiere aspecto turbio o blanquecino y, frecuentemente, un olor desagradable. La piuria sugiere con mayor fuerza un proceso infeccioso activo.
Factores de riesgo
Se considera que las siguientes poblaciones son propensas a desarrollar infecciones o problemas del tracto urinario, lo cual favorece la aparición de leucocitos en la orina:
- Mujeres: la uretra femenina es más corta, lo que facilita la entrada de bacterias. El riesgo aumenta durante el embarazo, la menopausia y con el uso de diafragmas o espermicidas.
- Hombres con hiperplasia prostática benigna: el agrandamiento de la próstata dificulta el vaciado vesical completo, favoreciendo la estasis urinaria y la infección.
- Personas con sistema inmune comprometido: pacientes con VIH, en tratamiento con inmunosupresores o tras un trasplante de órganos.
- Pacientes con diabetes: la glucosa elevada en la orina favorece el crecimiento bacteriano y la neuropatía diabética puede impedir el vaciado completo de la vejiga.
- Portadores de sonda vesical: la presencia de un catéter urinario es un factor de riesgo importante para infecciones urinarias.
- Personas con anomalías estructurales del tracto urinario: malformaciones congénitas, reflujo vesicoureteral o estrecheces ureterales.
- Personas mayores: la incontinencia, la institucionalización y la disminución de la respuesta inmune aumentan el riesgo.
Síntomas de la leucocituria
Se considera que los síntomas que presente el paciente dependerán de la causa de la leucocituria. Al mismo tiempo, el cuadro puede variar de una persona a otra así como su intensidad. Incluso es posible que no se lleguen a presentar síntomas durante un tiempo o en las primeras etapas (leucocituria asintomática).
Síntomas de infección del tracto urinario
Cuando la causa es una infección urinaria, los síntomas más frecuentes son:
- Sensación de querer orinar con frecuencia aunque la vejiga se encuentre vacía (polaquiuria).
- Necesidad urgente de orinar (urgencia miccional).
- Ardor o dolor al orinar (disuria).
- Presión o dolor en la zona baja del abdomen (dolor suprapúbico).
- Orina turbia, oscura o con mal olor.
- Presencia de sangre en la orina (hematuria).
Síntomas de infección complicada
Cuando se trata de un cuadro más grave, como una pielonefritis (infección renal), pueden aparecer:
- Fiebre alta (superior a 38,5 °C).
- Escalofríos y temblores.
- Dolor intenso en la parte baja de la espalda o en el flanco (dolor lumbar).
- Náuseas y vómitos.
- Malestar general y postración.

Síntomas de cálculos renales
Los glóbulos blancos en la orina también aparecen en pacientes con cálculos renales, producto de la acumulación de calcio y otros minerales que dificultan o bloquean el paso de la orina. En estos casos, los síntomas incluyen:
- Dolor intenso y súbito en un costado del abdomen o la espalda (cólico renal), que puede irradiar hacia la ingle.
- Náuseas y vómitos asociados al dolor.
- Dolor o ardor al orinar.
- Orina con sangre (hematuria).
- Necesidad frecuente de orinar en pequeñas cantidades.
Causas de la leucocituria
Aunque el aumento de glóbulos blancos en la orina suele asociarse a una infección, existen diversas causas por las que una persona puede presentar leucocituria:
Infecciones del tracto urinario
Se considera la causa más frecuente de leucocituria, siendo muy comunes la cistitis, la uretritis y la prostatitis. Cuando aumenta la cantidad de leucocitos, el organismo busca combatir la presencia de algún patógeno como un hongo, una bacteria o un parásito. Durante la prueba se puede observar no solo la presencia de glóbulos blancos, sino también los microorganismos patógenos y células epiteliales.
Además, es posible que se origine por retener la orina durante largos períodos de tiempo con frecuencia. Esto crea un ambiente que favorece la proliferación de microorganismos y puede derivar en una infección. Si se continúa repitiendo este patrón, se produce un debilitamiento de la vejiga, lo que impide un vaciado adecuado y perpetúa el problema.
Problemas renales
El aumento de leucocitos en la orina se observa en patologías que afectan el funcionamiento de los riñones, como la glomerulonefritis, la nefritis intersticial o la poliquistosis renal. Pueden aparecer también glóbulos rojos, provocando hematuria. Uno de los signos de alerta de estos cuadros es la disminución de la cantidad de orina excretada (oliguria).
Lupus eritematoso sistémico
Se trata de una enfermedad autoinmune donde las células inmunitarias atacan al organismo como si se tratara de patógenos, lo cual provoca inflamación que afecta el funcionamiento de distintos órganos. Ataca diversos tejidos como la piel, los ojos, las articulaciones y los riñones. En este último caso, produce nefritis lúpica, que dificulta el filtrado de desechos. Al activarse las defensas del cuerpo, se observa un aumento de los niveles de leucocitos en la orina.
Medicamentos
Se ha comprobado que el uso de ciertos medicamentos puede causar que aumenten los niveles de leucocitos en la orina, ya sea por nefritis intersticial inducida por fármacos o por otros mecanismos. Es frecuente en el caso de tratamientos con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), antibióticos (especialmente meticilina y cefalosporinas), diuréticos, aspirina, inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol, y alopurinol.
Infecciones de transmisión sexual
Infecciones como la clamidia, la gonorrea o la tricomoniasis pueden provocar leucocituria sin que el urocultivo convencional resulte positivo. En estos casos, se requieren pruebas específicas (PCR, cultivos especiales) para identificar el agente causal.
Tuberculosis renal
La infección por Mycobacterium tuberculosis puede afectar al riñón y provocar una leucocituria persistente con urocultivos negativos para bacterias convencionales. Es una de las causas clásicas de leucocituria estéril y requiere tinciones y cultivos especiales para su diagnóstico.
Ciertos tipos de cáncer
Si bien no es la causa más común, se han registrado casos de cáncer de próstata, vejiga y riñones que provocan leucocituria. Los tumores del tracto urinario pueden causar inflamación local, obstrucción e infecciones secundarias. También es posible que la leucocituria sea una consecuencia o efecto secundario del tratamiento oncológico.
Leucocituria estéril
La leucocituria estéril es un hallazgo en el que se detectan leucocitos elevados en la orina, pero el urocultivo convencional resulta negativo. Este cuadro merece especial atención porque puede ser el primer indicio de enfermedades importantes:
- Tuberculosis renal o genitourinaria.
- Infecciones por microorganismos que no crecen en cultivos convencionales (Chlamydia, Mycoplasma, virus).
- Nefritis intersticial (por fármacos, autoinmune o infecciosa).
- Neoplasias del tracto urinario.
- Enfermedad de Kawasaki (en población pediátrica).
- Rechazo de trasplante renal.
- Nefropatía por analgésicos.
- Ejercicio físico extenuante (transitoria).
Incluso este método sirve para diagnosticar piuria estéril, una condición donde se observa presencia de pus en la orina pero no existe una infección bacteriana detectable. Ante una leucocituria estéril persistente, es imprescindible ampliar el estudio diagnóstico.
Diagnóstico
Cuando se observan síntomas de infección urinaria o una afección en el funcionamiento del tracto urinario, se recomienda acudir al médico para determinar cuál es la causa del cuadro. Después de recabar toda la información y realizar la historia clínica, se determinará cuáles serán los métodos de diagnóstico. Se suele solicitar un análisis de orina que consta de tres partes:
- Examen visual: se estudia el aspecto de la orina, incluyendo color, turbidez y olor. Ambos dan indicios sobre posibles infecciones o alteraciones.
- Prueba con tira reactiva: reacciona con la orina para detectar la presencia de sustancias como esterasa leucocitaria, nitritos, proteínas, glucosa y sangre.
- Examen microscópico (sedimento urinario): a través de este se puede observar la presencia de leucocitos, glóbulos rojos, bacterias, cristales y cilindros en la muestra.

Pruebas complementarias
Según los resultados del análisis básico, el médico puede solicitar pruebas adicionales:
- Urocultivo: identifica la bacteria responsable de la infección y permite determinar a qué antibióticos es sensible (antibiograma). Es fundamental para orientar el tratamiento antibiótico.
- Citología urinaria: detecta células anómalas que podrían indicar un tumor del tracto urinario.
- Ecografía renal y vesical: permite visualizar la anatomía del tracto urinario y detectar cálculos, obstrucciones o anomalías estructurales.
- TAC abdomino-pélvico: ofrece imágenes más detalladas que la ecografía, útil en casos complejos.
- Cistoscopia: introducción de una cámara por la uretra para visualizar directamente la vejiga y la uretra; indicada cuando se sospecha un tumor o una anomalía estructural.
- Pruebas específicas para ITS: PCR para Chlamydia trachomatis, Neisseria gonorrhoeae y otros patógenos de transmisión sexual.
- Tinción de Ziehl-Neelsen y cultivo de micobacterias: cuando se sospecha tuberculosis renal.
Tratamiento
El tratamiento para la leucocituria debe estar enfocado según la causa subyacente que provoca el aumento de leucocitos en la orina:
Infecciones urinarias
En los casos donde el diagnóstico apunta a una infección bacteriana, se indicarán antibióticos seleccionados según el resultado del antibiograma. Los más utilizados en infecciones urinarias no complicadas incluyen:
- Fosfomicina trometamol (dosis única): tratamiento de primera línea en cistitis no complicada.
- Nitrofurantoína (5-7 días): eficaz y con bajo perfil de resistencias.
- Trimetoprim-sulfametoxazol (3-5 días): cuando no hay resistencia local elevada.
- Amoxicilina-ácido clavulánico: alternativa en determinados casos.
En pielonefritis, se requieren tratamientos más prolongados (10-14 días) con antibióticos como fluoroquinolonas o cefalosporinas, y en casos graves, hospitalización con antibióticos intravenosos.
Cálculos renales
Cuando se observa la presencia de cálculos renales, dependiendo de su tamaño y localización se recomienda:
- Aumentar el consumo de agua para favorecer la expulsión espontánea.
- Administración de medicamentos que faciliten la expulsión de los cálculos (terapia médica expulsiva con alfa-bloqueantes).
- Litotricia extracorpórea por ondas de choque (LEOC): permite fragmentar los cálculos desde el exterior.
- Ureteroscopia: introducción de un endoscopio que permite fragmentar y extraer los cálculos.
- Nefrolitotomía percutánea o cirugía abierta: para cálculos de gran tamaño o cuando otras técnicas no son efectivas.
Enfermedades autoinmunes
En el caso de nefritis lúpica u otras causas autoinmunes, el tratamiento incluye inmunosupresores, corticosteroides y control estrecho de la función renal.
Leucocituria por fármacos
Se valorará la suspensión o sustitución del medicamento causante, siempre bajo supervisión médica.
Prevención
Aunque se considera una condición muy frecuente, es posible reducir el riesgo de leucocituria adoptando hábitos saludables:
- Mantener una hidratación adecuada: beber entre 1,5 y 2 litros de líquido al día para favorecer la eliminación de bacterias a través de la orina.
- No retener la orina: acudir al baño cuando se sienta la necesidad, evitando períodos prolongados de retención.
- Higiene genital correcta: en mujeres, limpiarse siempre de delante hacia atrás al ir al baño para evitar arrastrar bacterias intestinales hacia la uretra.
- Orinar después de las relaciones sexuales: para arrastrar posibles bacterias que hayan podido ascender por la uretra.
- Lavar la zona genital tras las relaciones sexuales: con agua y jabón neutro.
- Cambiar las toallas sanitarias o compresas con frecuencia: para evitar el crecimiento de microorganismos patógenos.
- Utilizar ropa interior de algodón: evitar tejidos sintéticos y prendas muy ajustadas que favorezcan la humedad.
- Evitar productos irritantes: duchas vaginales, jabones perfumados, desodorantes íntimos o espermicidas pueden alterar la flora protectora.
En el momento en que se note un cambio en el aspecto u olor de la orina, o algún síntoma como dolor al orinar o en la zona lumbar o pélvica, se debe acudir lo antes posible al médico.
Cuándo acudir al médico
Es fundamental buscar atención médica urgente en los siguientes casos:
- Fiebre superior a 38 °C con dolor lumbar o en el flanco (sospecha de pielonefritis).
- Sangre visible en la orina.
- Dolor intenso al orinar que no mejora en 24-48 horas.
- Leucocituria persistente en controles sucesivos sin causa identificada.
- Síntomas urinarios en embarazadas (requieren tratamiento inmediato para evitar complicaciones).
- Pacientes inmunodeprimidos con cualquier síntoma urinario.
Preguntas frecuentes
¿La leucocituria es lo mismo que una infección de orina?
No exactamente. La leucocituria indica la presencia elevada de glóbulos blancos en la orina, lo cual sugiere un proceso inflamatorio o infeccioso. Sin embargo, no todas las leucociturias se deben a infecciones; también pueden estar causadas por cálculos renales, enfermedades autoinmunes, medicamentos o tumores.
¿Puede aparecer leucocituria sin síntomas?
Sí. La leucocituria asintomática es frecuente y suele detectarse en análisis de orina rutinarios. Aunque no cause molestias, conviene investigar su origen para descartar causas que requieran tratamiento.
¿La leucocituria en el embarazo es peligrosa?
La leucocituria durante el embarazo debe tomarse en serio, ya que las infecciones urinarias no tratadas pueden provocar complicaciones como parto prematuro, bajo peso al nacer o pielonefritis. Por ello, los controles de orina son obligatorios en los seguimientos prenatales.
¿Cuánto tarda en resolverse la leucocituria tras el tratamiento?
Si la causa es una infección urinaria tratada con antibióticos, la leucocituria suele resolverse en pocos días (3-7 días). Si la causa es una enfermedad crónica (lupus, cálculos renales), la normalización dependerá del control de la enfermedad de base.
Referencias
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- Simerville, J. A., Maxted, W. C., & Pahira, J. J. (2005). Urinalysis: A comprehensive review. American Family Physician, 71(6), 1153-1162.
- MedlinePlus. Análisis de orina. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/urinalysis.html
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- Asociación Española de Urología (AEU). Infecciones urinarias. Disponible en: https://www.aeu.es
- Bent, S., Nallamothu, B. K., Simel, D. L., Fihn, S. D., & Saint, S. (2002). Does this woman have an acute uncomplicated urinary tract infection? JAMA, 287(20), 2701-2710.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.