Infección de orina
Tabla de contenidos
- 1.Infección de orina: causas, síntomas y tratamiento
- 2.¿Qué es una infección de orina?
- Mecanismo de producción
- Microorganismos causantes
- 3.Tipos de infección urinaria
- Cistitis
- Pielonefritis
- Uretritis
- Bacteriuria asintomática
- 4.Infección de orina en el embarazo
- 5.Infección de orina en niños
- 6.Infección de orina recurrente
- 7.Factores de riesgo de la infección de orina
- 8.Diagnóstico de la infección de orina
- 9.Cómo prevenir una infección de orina
- 10.Cuándo acudir al médico
- 11.Preguntas frecuentes
- ¿Es contagiosa la infección de orina?
- ¿Puedo tomar antibióticos sin receta para una infección de orina?
- ¿La infección de orina puede curarse sola?
- ¿Los arándanos realmente previenen las infecciones urinarias?
- 12.Referencias
La infección de orina es una condición que debe ser tratada a tiempo para evitar complicaciones renales. Descubre cómo identificarla correctamente.
Infección de orina: causas, síntomas y tratamiento
Los riñones son dos órganos con forma de frijol encargados de procesar diariamente hasta 190 litros de sangre para eliminar desechos y agua en exceso. Dichos líquidos y toxinas se convierten en orina, la cual transita a la vejiga a través de los conductos uréteres para posteriormente ser eliminada del cuerpo humano.
La infección de orina es causada por la penetración de microorganismos en el tracto urinario. Cuando las bacterias se encuentran en la uretra se considera que la infección está alojada en el exterior de las vías urinarias, sin embargo, existe la posibilidad de que los patógenos se expandan a través del flujo sanguíneo e infecten los riñones. Reconocer una infección de orina a tiempo es importante para tratarla correctamente y prevenir complicaciones renales, por esta razón en este artículo de eSalud te contamos todo lo que necesitas saber sobre la infección de orina: causas, síntomas y tratamiento.
Lo que caracteriza la presencia de infección del tracto urinario inferior es la aparición de síndrome miccional, es decir, síntomas que indican la irritación del mismo; es frecuente la aparición de disuria (dolor con la micción), que suele ser mayor al final de la misma, así como dolor o hipersensibilidad a la palpación en la zona baja del vientre. Es frecuente también la presencia de polaquiuria (aumento en la frecuencia de la micción), aunque con menor volumen en cada vez, con sensación de urgencia miccional (necesidad imperiosa de orinar) e incluso incontinencia. A veces aparece también hematuria (sangre en la orina), que es más frecuente en las mujeres.
¿Qué es una infección de orina?

La infección de orina es una condición que ocurre cuando determinados patógenos invaden alguna parte del tracto urinario, la vía de eliminación de la orina desde su formación en el riñón. La infección puede tener lugar en distintas partes, tales como:
- Vejiga: este tipo de infección se conoce como cistitis o infección vesical.
- Riñones: cuando una infección de orina afecta a los riñones se le conoce con el nombre de pielonefritis.
- Uretra: esta afección se conoce como uretritis y tiene lugar en el conducto que transporta la orina hacia el exterior.
- Uréteres: los uréteres son los conductos que transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga. Este tipo de infección es menos común que las anteriores.
Esta vía es totalmente estéril desde el riñón a la vejiga, solo la última parte de la uretra es portadora de bacterias saprofitas, que son variables según la edad, sexo y patología asociada del individuo. Existen diversos factores que hacen que otros gérmenes colonicen las vías urinarias, produciendo así una infección.
La infección del tracto urinario bajo (ITU), es decir, vejiga y/o uretra, por gérmenes no habituales, generalmente bacilos gram-negativos que forman parte del equilibrio microbiano normal del intestino.
La infección urinaria es, después de las infecciones de vías respiratorias, la que con más frecuencia se presenta en nuestro medio.
En la mayoría de los casos, la infección urinaria se extiende desde la uretra hasta la vejiga debido a que la uretra está más expuesta al exterior y, por ende, tiene más facilidad de entrar en contacto con las bacterias. Cuando la infección está alojada en el riñón las bacterias han ascendido desde los uréteres hasta alguno de los dos órganos; este tipo de infección, por lo general, suele ocurrir cuando no se ha tratado correctamente una infección de uretra. La infección de orina es uno de los motivos más comunes por los que las personas acuden con fiebre a la sala de emergencias.
Las mujeres son más propensas a sufrir una infección urinaria que los hombres debido a la anatomía de sus partes íntimas. Una infección de orina puede pasar desapercibida, sobre todo si se aloja en la uretra. No obstante, cuando las bacterias han infectado la vejiga o los riñones, se pueden presentar síntomas muy molestos.
Mecanismo de producción
La principal vía de acceso de los gérmenes para provocar infección del tracto urinario es la vía ascendente; los gérmenes procedentes de la flora intestinal, por su gran proximidad anatómica, colonizan la vagina y la uretra que es más corta en la mujer, para posteriormente penetrar en vejiga y, en ocasiones, continuar por el tracto urinario superior hasta el riñón. En el hombre, la mayor longitud de la uretra, y la acción bactericida (destrucción de las bacterias) de la secreción prostática, parecen actuar de barrera eficaz contra la ITU, hecho que podría explicar la mayor incidencia de estos episodios en las mujeres.
Otras formas de trasmisión, aunque mucho menos frecuentes, son la vía hematógena y la vía linfática.
Para entender mejor cómo afecta una infección urinaria al organismo y reconocer a tiempo dicha condición, es preciso conocer en qué consiste cada una de las infecciones de orina, sus causas, síntomas y tratamientos. Por lo tanto, a continuación, abordaremos las infecciones urinarias por separado y no como una única afección.
Microorganismos causantes
El agente etiológico más frecuente de las infecciones urinarias es Escherichia coli, responsable del 70-80 % de los episodios adquiridos en la comunidad. Otros microorganismos implicados con frecuencia son:
- Klebsiella pneumoniae
- Proteus mirabilis (más habitual en varones y en infecciones asociadas a litiasis)
- Staphylococcus saprophyticus (segunda causa en mujeres jóvenes sexualmente activas)
- Enterococcus faecalis
- Pseudomonas aeruginosa (más frecuente en infecciones nosocomiales y en pacientes con catéter)
En infecciones complicadas o de origen hospitalario el espectro de gérmenes se amplía e incluye bacterias multirresistentes, lo que condiciona la elección del tratamiento antibiótico.
Tipos de infección urinaria

Cistitis
La cistitis es una infección en la uretra o en las vías urinarias inferiores causada por microbios. Esta infección, si no es controlada a tiempo, puede diseminarse con facilidad hasta los riñones y causar una pielonefritis. Cuando las bacterias penetran en la uretra, la mayoría de las veces, el cuerpo se deshace de las mismas a través de la expulsión de la orina. Cuando ocurre una cistitis es porque dichos patógenos se han adherido a las paredes de la vejiga o la uretra y se multiplican tan rápido que pueden formar colonias y permanecer allí por mucho tiempo.
En vista de que la uretra en las mujeres es mucho más corta y está más cercana al ano, las féminas tienen mayor riesgo de contraer cistitis que un hombre. Asimismo, las relaciones sexuales y el uso de diafragma para controlar la natalidad aumentan el riesgo de contraer este tipo de infección urinaria. Otros factores también se asocian a este tipo de afección:
- Diabetes mellitus.
- Bloqueo en la vejiga o en la uretra.
- Uso de una sonda vesical.
- Próstata agrandada.
- Incontinencia urinaria.
- Embarazo.
- Edad avanzada.
- Retención de orina o problemas para vaciar la vejiga.
- Aguantar las ganas de orinar.
Síntomas de la cistitis
- Orina de color turbia o con sangre.
- Olor fétido de la orina.
- Dolor o ardor al orinar.
- Sensación de querer orinar después de haber orinado.
- Presión en la parte baja del abdomen y dolor en la espalda baja.
- Cambios mentales o confusión en personas mayores de 65 años.
Tratamiento de la cistitis
La cistitis es una afección que puede diagnosticarse por sus síntomas y a través de un examen de orina y un cultivo de la misma. El cultivo arrojará el tipo de bacteria con que la persona se encuentra infectada y los medicamentos antibióticos a los que es sensible dicho patógeno.
Dependiendo del tipo y la cantidad de bacterias que causen la cistitis se deberá tomar antibióticos entre 3 y 15 días. El objetivo del tratamiento es eliminar las bacterias y evitar que la infección se propague hasta los riñones. Es importante mencionar al especialista médico si se está en periodo de gestación y, más importante aún, cumplir el tratamiento al pie de la letra, ya que si no se cura correctamente una infección de orina la condición puede empeorar considerablemente y requerir la administración de antibióticos por vía endovenosa.
En cistitis no complicadas en mujeres, las guías clínicas actuales suelen recomendar pautas cortas de antibióticos como fosfomicina trometamol (dosis única) o nitrofurantoína (5-7 días). La elección del antibiótico depende siempre del patrón local de resistencias y debe ser indicada por un profesional sanitario.
Pielonefritis
La pielonefritis es una infección urinaria que ocurre cuando determinadas bacterias han infectado algún riñón, o ambos inclusive. Esta condición es bastante delicada, ya que puede poner en riesgo el correcto funcionamiento del sistema renal. Por lo general, la pielonefritis tiene lugar como consecuencia de una infección en la uretra o la vejiga que se ha extendido hasta los órganos del sistema renal. Sin embargo, esta afección también puede ocurrir de forma súbita debido a la presencia de cálculos renales, uropatía obstructiva o necrosis renal. Las personas con infecciones urinarias recurrentes tienen mayor riesgo de padecer pielonefritis.
Síntomas de la pielonefritis
- Dolor pronunciado al costado o en la espalda baja.
- Piel caliente, húmeda o enrojecida.
- Color de la orina turbio.
- Olor fétido al orinar.
- Sangre en la orina.
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Dolor al orinar.
- Sensación inminente de orinar después de haber vaciado la vejiga.
- Cambios mentales o confusión en las personas de edad avanzada.
Tratamiento de la pielonefritis
La pielonefritis se puede diagnosticar a través de un examen de sangre, una prueba de orina, un cultivo de orina y una ecografía de los riñones. El tratamiento de esta enfermedad requiere la administración de antibióticos por vía endovenosa así como de analgésicos para calmar el dolor y antipiréticos para controlar la temperatura. Por lo general, debido a la gravedad que esta condición representa para la salud renal, las personas con pielonefritis son hospitalizadas para ser monitoreadas y recibir el tratamiento por vía endovenosa. La persona será dada de alta una vez que los niveles de leucocitos en sangre y orina vuelvan a la normalidad. Sin embargo, en la mayoría de los casos la persona debe guardar reposo durante 15 días y mantener el consumo de antibióticos por dicho tiempo.
En casos de pielonefritis leve en pacientes jóvenes y sin factores de riesgo, el tratamiento puede realizarse de forma ambulatoria con antibióticos orales, siempre bajo supervisión médica estrecha.
Uretritis
La uretritis es la inflamación e irritación de la uretra causada principalmente por el contagio con bacterias. Por lo general, esta afección ocurre cuando una persona se infecta con la bacteria Escherichia coli, o con patógenos causantes de la clamidia (Chlamydia trachomatis), la gonorrea (Neisseria gonorrhoeae) y de otras infecciones del tracto urinario. Sin embargo, el virus del herpes simple y el citomegalovirus también son factores causantes de una uretritis. Otras causas de uretritis son:
- Lesiones en la uretra.
- Sensibilidad a ciertos químicos usados en jabones o anticonceptivos.
- Ser mujer.
- Ser hombre y tener entre 20 y 35 años.
- Tener varias parejas sexuales.
- Relaciones sexuales anales.
- Enfermedades de transmisión sexual.
Síntomas de la uretritis
- Presencia de sangre en la orina o el semen.
- Dolor agudo al orinar.
- Micciones frecuentes y sensación de que la vejiga no está vacía.
- Fiebre.
- Sensibilidad, inflamación o picazón en el pene.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Inflamación de los ganglios linfáticos de la ingle.
- Dolor abdominal.
- Flujo vaginal.
Tratamiento de la uretritis
Para diagnosticar la uretritis en los hombres será necesario realizar exámenes de la zona pélvica, abdomen, pene y escroto. En algunos casos será necesario realizar un examen de tacto rectal. En las mujeres el diagnóstico debe determinarse a través de exámenes pélvicos y abdominales.
El tratamiento de la uretritis tiene como objetivo tratar la infección, aliviar los síntomas y evitar que las bacterias se diseminen a los riñones. Para ello el especialista médico recetará medicamentos antibióticos y analgésicos. Es importante que durante el tratamiento la persona evite las relaciones sexuales y su pareja también debe ser tratada para combatir dicha afección. Cuando la uretritis es crónica es probable que la persona deba ingerir antibióticos durante al menos 6 semanas.
Bacteriuria asintomática
Se denomina bacteriuria asintomática a la presencia de bacterias en la orina en cantidades significativas (generalmente ≥ 100 000 UFC/ml) sin que la persona presente síntomas urinarios. Es un hallazgo frecuente en mujeres de edad avanzada, pacientes diabéticos y portadores de sonda vesical.
En la mayoría de los casos no requiere tratamiento antibiótico, salvo en dos situaciones concretas:
- Embarazo: la bacteriuria asintomática en gestantes debe tratarse siempre, ya que incrementa el riesgo de pielonefritis y complicaciones obstétricas.
- Antes de procedimientos urológicos invasivos: se recomienda el tratamiento previo para evitar complicaciones infecciosas.
Infección de orina en el embarazo
Las infecciones urinarias son especialmente frecuentes durante la gestación debido a los cambios anatómicos y fisiológicos que se producen: la compresión del útero sobre los uréteres, la disminución del tono del músculo liso ureteral por efecto de la progesterona y el aumento del volumen de orina residual en la vejiga favorecen la proliferación bacteriana.
Se estima que entre el 2 % y el 10 % de las embarazadas presentan bacteriuria asintomática, y sin tratamiento hasta un 30-40 % desarrollarán una infección sintomática. Las ITU en el embarazo se asocian a riesgos importantes como:
- Pielonefritis aguda.
- Parto prematuro.
- Bajo peso al nacer.
- Rotura prematura de membranas.
Por estas razones, el cribado de bacteriuria mediante urocultivo forma parte del seguimiento prenatal habitual, generalmente durante el primer trimestre. El tratamiento debe ser prescrito por el obstetra, utilizando antibióticos seguros para la gestación como amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas o fosfomicina.
Infección de orina en niños
En la población pediátrica, las infecciones urinarias son una de las infecciones bacterianas más frecuentes. En lactantes y niños pequeños los síntomas pueden ser inespecíficos: fiebre sin foco aparente, irritabilidad, rechazo de la alimentación o fallo de medro. En niños mayores los síntomas se asemejan más a los del adulto.
Es importante realizar un diagnóstico adecuado mediante recogida correcta de la muestra de orina (bolsa perineal, sondaje o punción suprapúbica según la edad) y urocultivo. La presencia de infecciones urinarias recurrentes en la infancia obliga a descartar malformaciones del tracto urinario, como el reflujo vesicoureteral, mediante estudios de imagen.
Infección de orina recurrente
Se habla de infecciones urinarias recurrentes cuando se producen dos o más episodios en seis meses o tres o más en un año. Esta situación es especialmente frecuente en mujeres y puede deberse a reinfecciones (por un germen distinto) o a recidivas (persistencia del mismo germen).
El manejo de las ITU recurrentes incluye:
- Medidas higiénico-dietéticas: hidratación adecuada, micción postcoital, correcta higiene perineal.
- Profilaxis antibiótica: a dosis bajas y de forma continua o postcoital, según indicación médica.
- Estrógenos tópicos vaginales: en mujeres posmenopáusicas, ya que restauran la flora vaginal protectora.
- Productos con arándano rojo: algunas evidencias sugieren que las proantocianidinas del arándano pueden dificultar la adhesión de E. coli a la pared vesical, aunque los resultados de los estudios son heterogéneos.
- Vacunas bacterianas e inmunoestimulantes: existen preparados orales (lisados bacterianos) que han demostrado reducir la tasa de recurrencias en algunos ensayos clínicos.
Factores de riesgo de la infección de orina
Por lo general, todas las personas padecerán una infección de orina en su vida. Esta afección es muy frecuente, sin embargo, existen algunos factores que hacen que una persona sea más propensa a sufrir esta afección que otras, veamos cuáles son:
- Ser mujer: la mujer tiene la uretra mucho más corta que los hombres, lo cual facilita que las bacterias penetren mucho más fácil al tracto urinario.
- Relaciones sexuales: tener una nueva pareja sexual o mantener constantes relaciones sexuales en poco tiempo aumentan el riesgo de contraer una infección de orina.
- Anticonceptivos: el uso de anticonceptivos como el diafragma o los espermicidas también se considera un factor de riesgo para padecer una infección urinaria.
- Menopausia: la disminución de estrógenos causa cambios en las vías urinarias que hacen que la mujer tenga mayor riesgo de contraer una infección.
- Anomalías en las vías urinarias: problemas congénitos que impiden que la orina se expulse con regularidad.
- Obstrucciones en el tracto urinario: cálculos renales o prostatitis pueden retener la orina dentro del organismo y causar una infección.
- Sistema inmune: condiciones como la diabetes deprimen el sistema inmune y hacen al organismo más vulnerable para defenderse de las bacterias.
- Catéter: las personas que necesitan un catéter para poder expulsar la orina correctamente tienen alto riesgo de sufrir infecciones recurrentes.
Diagnóstico de la infección de orina
El diagnóstico de una ITU se basa en la combinación de la clínica y las pruebas complementarias:
- Tira reactiva de orina: permite detectar de forma rápida la presencia de nitritos (producidos por bacterias gram-negativas) y leucocitos (esterasa leucocitaria). Es una prueba de cribado útil, aunque no sustituye al urocultivo.
- Sedimento urinario: la presencia de leucocituria (> 10 leucocitos por campo) apoya el diagnóstico de infección.
- Urocultivo: es la prueba de referencia. Permite identificar el germen causante y determinar su sensibilidad a los antibióticos mediante el antibiograma. Se considera positivo cuando se aíslan ≥ 100 000 UFC/ml de un único germen en una muestra de orina de mitad del chorro recogida en condiciones adecuadas.
- Analítica sanguínea: indicada en casos de sospecha de pielonefritis o sepsis urinaria, para valorar marcadores de infección (leucocitosis, PCR, procalcitonina) y función renal.
- Pruebas de imagen: ecografía renal y vesical, TAC abdominal o urografía se reservan para casos complicados, sospecha de obstrucción, abscesos o anomalías anatómicas.
Cómo prevenir una infección de orina
- Ingerir diariamente gran cantidad de agua es de gran ayuda para ayudar al organismo a expulsar las toxinas acumuladas en la orina y así disminuir la cantidad de bacterias en el tracto urinario. El buen funcionamiento renal depende en gran medida de la cantidad de agua diaria que una persona ingiera.
- Jugo de arándanos: se ha demostrado que los arándanos tienen propiedades para estimular las micciones y desintoxicar las vías urinarias de bacterias malignas.
- Higiene adecuada: la Escherichia coli es la bacteria que más suele causar infecciones de orina. Esta bacteria se encuentra en los intestinos, por esta razón resulta vital limpiar las partes íntimas de adelante hacia atrás, con el fin de no arrastrar la bacteria hacia la uretra.
- No aguantes las ganas de orinar: vaciar la vejiga de forma pertinente permite eliminar del organismo las bacterias que se alojan dentro del tracto urinario y combatir la inflamación de las vías urinarias.
- Evitar el uso de ciertos productos: utilizar jabones, duchas, geles o desodorantes con ingredientes irritantes como el perfume aumentan el riesgo de padecer una infección.
- Orinar después de las relaciones sexuales: esta práctica ayuda a eliminar las bacterias que pueden haber penetrado en la uretra durante el acto sexual.
- Usar ropa interior de algodón: las fibras sintéticas y la ropa muy ajustada favorecen la humedad y la proliferación bacteriana en la zona genital.
En el caso de existencia de alteraciones anatómicas o de otro tipo, que favorezcan la aparición de la infección, habrá que incidir no solo en el tratamiento antibiótico, sino en el de estos procesos, para la disminución de la aparición de infecciones.
Por otra parte, en el caso de la existencia de múltiples episodios sin desencadenante claro, puede estar indicado el tratamiento continuado con antibióticos a dosis bajas según pautas preestablecidas como profilaxis.
Es fundamental, por supuesto, una adecuada higiene de la zona.
Cuándo acudir al médico
Se debe buscar atención médica de forma urgente ante los siguientes signos de alarma:
- Fiebre superior a 38 °C acompañada de síntomas urinarios.
- Dolor intenso en la zona lumbar o en el costado.
- Sangre visible en la orina (hematuria macroscópica).
- Náuseas y vómitos asociados a síntomas urinarios.
- Síntomas de infección urinaria en embarazadas, niños, personas mayores o pacientes inmunodeprimidos.
- Ausencia de mejoría tras 48-72 horas de tratamiento antibiótico.
- Infecciones urinarias que se repiten con frecuencia (dos o más episodios en seis meses).
El tratamiento del episodio de una infección del tracto urinario debe ir precedido de una adecuada confirmación, por lo que ante la aparición de los síntomas antes descritos, se debe acudir al médico para una valoración adecuada. La automedicación con antibióticos está desaconsejada, ya que favorece el desarrollo de resistencias bacterianas y puede enmascarar infecciones graves.
Preguntas frecuentes
¿Es contagiosa la infección de orina?
Las infecciones urinarias no se consideran contagiosas en el sentido clásico. No se transmiten de persona a persona por contacto directo. Sin embargo, las relaciones sexuales pueden facilitar la entrada de bacterias en la uretra, lo que constituye un factor de riesgo, especialmente en mujeres.
¿Puedo tomar antibióticos sin receta para una infección de orina?
No. Los antibióticos son medicamentos de prescripción médica obligatoria. La automedicación contribuye al grave problema de las resistencias antimicrobianas y puede resultar ineficaz si el germen no es sensible al antibiótico elegido. Siempre debe consultarse a un profesional sanitario.
¿La infección de orina puede curarse sola?
Algunos episodios de cistitis leve pueden resolverse espontáneamente, pero no es recomendable esperar sin tratamiento, ya que existe riesgo de que la infección progrese y afecte a los riñones. En todos los casos se aconseja consulta médica.
¿Los arándanos realmente previenen las infecciones urinarias?
Los arándanos rojos contienen proantocianidinas tipo A, que parecen dificultar la adhesión de E. coli a la mucosa vesical. Aunque algunas revisiones sistemáticas sugieren un beneficio modesto en la prevención de recurrencias, la evidencia no es concluyente y no deben sustituir al tratamiento antibiótico cuando existe una infección establecida.
Referencias
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- Gupta, K. et al. (2011). International clinical practice guidelines for the treatment of acute uncomplicated cystitis and pyelonephritis in women. Clinical Infectious Diseases, 52(5), e103-e120. PubMed
- Asociación Española de Urología. Infecciones del tracto urinario. AEU
- MedlinePlus. Infección urinaria en adultos. MedlinePlus
- Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Guías de práctica clínica en infecciones urinarias. SEIMC
- Jepson, R.G., Williams, G. & Craig, J.C. (2012). Cranberries for preventing urinary tract infections. Cochrane Database of Systematic Reviews. Cochrane

Escrito por
Daniela InneccoPeriodista de salud
Graduada en Ciencias de la Comunicación
Periodista especializada en salud y bienestar. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con experiencia en medios de comunicación internacionales. Se centra en temas de nutrición, vida saludable y remedios naturales con un enfoque divulgativo y accesible.