Enfermedades de transmisión sexual más comunes

¿Cuáles son las enfermedades de transmisión sexual más comunes? Analizamos sus causas, síntomas y cómo prevenirlas.

Las enfermedades de transmisión sexual, ETS, están provocadas por diferentes virus, bacterias y parásitos que causan una determinada anomalía en el organismo, la cual puede ser más o menos grave. Según datos ofrecidos por la Agrupación Ginecológica Española, este tipo de patologías afectan a un 10% de los jóvenes de entre 15 y 24 años; además, en los últimos años ha aumentado de manera significativa el número de adultos mayores de 45 años que las padecen.

Uno de los principales peligros que presentan las ETS es que en muchos casos las afecciones son asintomáticas; es decir, las personas que padecen este tipo de enfermedades no tienen ningún síntoma, pasando así totalmente desapercibidas. El problema es que muchas de ellas, si no se tratan en sus fases iniciales, pueden dar lugar a consecuencias muchísimo más graves para la salud.

Por lo tanto, es esencial que tanto hombres como mujeres realicen revisiones periódicas al ginecólogo para diagnosticar cualquier posible enfermedad de transmisión sexual a tiempo. Además, es muy importante utilizar preservativo en todas las relaciones sexuales, tanto vaginales como anales; se trata del único método anticonceptivo que también protege de las ETS.

¿Cuáles son las enfermedades de transmisión sexual más habituales?

ETS

VIH

Esta es la ETS más popular de todas, y también una de las más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres. Se trata del virus de la inmunodeficiencia humana destruye por completo la capacidad que tiene el organismo para defenderse de cualquier posible infección.

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La transmisión generalmente se da a través del intercambio de determinados líquidos corporales, como el semen o las secreciones vaginales, así como la sangre. Generalmente, esta enfermedad se contagia a través de las relaciones sexuales, aunque también puede darse en el intercambio de agujas para la inyección de drogas. Merece la pena destacar que las mujeres embarazadas con VIH pueden contagiar la enfermedad a sus hijos, tanto durante el periodo de gestación, como durante el parto.

En cuanto a los síntomas, por regla general aparecen entre dos y cuatro semanas después de haber contraído la enfermedad. Los primeros en aparecer son los siguientes: fatiga, inflamación de ganglios y fiebre. En ocasiones, las personas relacionan estas señales de alerta con una simple gripe. Los síntomas más graves pueden tardar en aparecer hasta varios años.

La forma en la que se diagnostica el VIH es a través de un análisis de sangre.

Herpes genital

El herpes genital puede tener su origen en dos tipos de virus. Por un lado, el VHS-1, que afecta generalmente a la boca, pero que se puede transmitir a los genitales masculinos o femeninos a través del sexo oral. Y, por otro lado, el VHS-2, el más común de ambos; se transmite o bien por el intercambio de fluidos, o bien por el contacto directo con la piel de una persona infectada.

Se trata de una de las ETS cuyos síntomas son más fáciles de detectar, ya que aparecen un conjunto de úlceras, con un aspecto muy similar al de pequeñas ampollas, en la zona genital. Dichas úlceras suelen venir acompañadas de otras señales como fiebre o dolores musculares.

El diagnóstico del herpes genital se realiza mediante un cultivo de laboratorio. No existe ningún tratamiento para esta enfermedad; generalmente se trata con aciclovir para que no se presenten nuevos brotes, pero el virus permanece para siempre en el organismo.

Gonorrea

La gonorrea también es una enfermedad de transmisión sexual bastante frecuente, sobre todo entre los jóvenes. Puede ser transmitida a través de cualquier tipo de relación sexual: vaginal, anal y oral.

Los síntomas varían entre ambos sexos. En el caso de ellas, la primera señal de alarma es un dolor constante e intenso en la zona baja del abdomen, lo cual sucede cuando existe una infección que se ha extendido. En cuanto los hombres, la gonorrea inflama tanto los testículos como la uretra, los cuales tienen un aspecto enrojecido. Además, en ambos casos se presenta un gran dolor a la hora de orinar, así como de mantener relaciones sexuales.

Si la infección se extiende por todo el cuerpo a través de la sangre pueden darse otros síntomas de mayor gravedad, como fiebre o sarpullido en determinadas zonas.

Enfermedades de transmisión sexual

Clamidia

Se trata de la ETS bacteriológica más común, tanto entre hombres como entre mujeres. Se transmite por vía sexual, tanto oral como vaginal y anal; por lo tanto, se puede desarrollar en el cuello del útero, en la uretra, en el recto o en la garganta.

Uno de los primeros síntomas de la clamidia es un flujo vaginal de aspecto gelatinoso y mal olor en el caso de ellas; y, en los hombres, la secreción del pene. Además, en ambos sexos se dan otras señales de alarma como dolor al orinar, quemazón en la zona genital o ardor durante las relaciones sexuales.

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La manera en la que se diagnostica esta enfermedad es mediante un análisis de orina. Si se confirma la afección, el tratamiento más habitual es la administración oral de antibióticos. Es esencial tratar la enfermedad a tiempo ya que de lo contrario pueden darse problemas de salud graves en el medio y largo plazo, como infertilidad o embarazo ectópico; los daños en el aparato reproductor tanto masculino como femenino pueden ser irreversibles.

VPH

El virus del papiloma humano es la ETS por virus más habitual tanto entre hombres como entre mujeres. Actualmente, se estima que cerca del 90% de las personas que tienen una vida sexual activa tienen contacto con este virus al menos una vez, aunque no todas se infectan del mismo; en la gran mayoría de los casos, el sistema inmunológico actúa a modo de barrera protectora ante el VPH.

Merece la pena prestar especial atención a los síntomas porque si no se trata, puede dar lugar a graves consecuencias a medio y largo plazo, como el cáncer de cérvix. El tratamiento más habitual es la extirpación mediante una intervención ambulatoria.

Existe una vacuna para el VPH, la cual es recomendable si se lleva una vida sexualmente activa con diferentes parejas.

Sífilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual muy habitual, especialmente entre los jóvenes. Se contagia mediante una bacteria y puede afectar tanto a los genitales como a la boca o al ano, en función de la relación sexual mediante la que se transmita. En raras ocasiones presenta algún tipo de complicación y requiere un tratamiento muy sencillo con penicilina o antibióticos.

No obstante, hay que prestar especial a los síntomas. Una de las principales señales de alerta de esta patología es la aparición de llagas, las cuales incrementan el riesgo de contraer otro tipo de afecciones durante las relaciones sexuales sin protección, como el VIH.

Consejos para evitar las ETS

Consejos para prevenir las enfermedades de transmisión sexual

Tal y como hemos señalado, determinadas enfermedades de transmisión sexual pueden tener efectos permanentes en la salud, como el VIH. Además, algunas afecciones pueden dar lugar a problemas de salud crónicos, como daños en los órganos, e incluso provocar infertilidad. En el caso de mujeres embarazadas, las ETS pueden dar lugar a daños en el feto, tales como malformaciones.

Por lo tanto, es esencial prestar la máxima atención para que las relaciones sexuales sean siempre seguras. Hay una serie de tips que merece la pena seguir siempre.

  • Utilizar preservativo resulta esencial en todo tipo de relaciones sexuales, tanto vaginales como anales y orales. Hay que tener en cuenta que el resto de métodos anticonceptivos como el DIU o la píldora únicamente evitan el embarazo, pero no ofrecen ningún tipo de protección ante este tipo de enfermedades. A día de hoy, sólo el preservativo femenino y masculino protegen de las afecciones de transmisión sexual.
  • También es recomendable limitar en la medida de lo posible el número de parejas sexuales; cuanto mayor sea este número, las probabilidades de contraer una ETS también son mayores.
  • Por supuesto, en estos casos es muy importante que te muestres totalmente honesto con tu pareja; si has tenido alguna enfermedad de transmisión sexual, es importante que se lo comuniques.
  • No todas las ETS presentan síntomas en sus fases iniciales, por lo que resulta clave que te realices un análisis de sangre y de orina de forma periódica. También es aconsejable realizar un análisis pélvico una vez al año en el caso de las mujeres.

Además, hay algunas prácticas que se deben evitar a toda costa para minimizar el riesgo de contagio de una enfermedad de transmisión sexual.

  • Evita que las secreciones genitales tengan contacto directo con la vagina, la boca o el ano; la gran mayoría de ETS se transmiten a través del semen o las secreciones vaginales.
  • Si presentas cualquier síntoma propio de una enfermedad de este tipo, lo mejor es que te pongas en contacto con el médico y evites las relaciones sexuales hasta dar con el diagnóstico.
  • Hay quienes consideran que es muy sencillo percatarse de que una pareja sexual presenta una ETS. Pero nada más lejos de la realidad; no todas las personas que tienen una afección de este tipo presentan síntomas. Es por ello que el diagnóstico se establece a través de análisis.
  • El alcohol y las drogas no son buenos compañeros. Pueden llevarte a tener conductas arriesgadas como la práctica de sexo sin protección.

Conclusión

Las ETS son una de las afecciones más habituales de todo el mundo. Aunque las personas están cada vez más concienciadas de lo importante que resulta mantener relaciones sexuales, sean del tipo que sean, con protección, las enfermedades de transmisión sexual están a la orden del día.

Merece la pena prestar la máxima atención a los consejos y tips que hemos señalado para evitar en la medida de lo posible contraer una ETS.


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