Amilasa alta: síntomas, causas y tratamiento

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Amilasa alta: síntomas, causas y tratamiento
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La amilasa es una enzima que permite la digestión y una mejor absorción de carbohidratos y almidones. Cuando el médico sospecha de que se mantiene la amilasa alta, es posible que indique realizar una prueba de laboratorio para evaluar los niveles de esta enzima. En la mayoría de los casos puede ayudar a diagnosticar pancreatitis, aunque también sirve de indicador para otras afecciones.

Este parámetro puede medirse a través de una muestra de sangre o de orina. Para cada método se maneja un rango de valores diferentes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los rangos de referencia también pueden variar de un laboratorio a otro.

¿Qué es la amilasa?

La amilasa es una enzima producida por el páncreas y las glándulas salivales, un tipo de proteína implicada en acelerar reacciones metabólicas. Se encarga de la hidrólisis de polisacáridos como el almidón y el glucógeno, que se obtienen a través de la ingesta de alimentos, descomponiéndolos en moléculas más pequeñas como la maltosa y la glucosa, lo cual facilita su absorción intestinal.

Cumple un papel fundamental en la hidrólisis enzimática para lograr la transformación de estos nutrientes. De esta forma es considerada una enzima hidrolasa y suele sintetizarse en el páncreas para ser liberada al duodeno y mejorar la digestión de carbohidratos y almidón. Por lo general, las concentraciones de amilasa son muy bajas en sangre y orina, pero cuando se observa amilasa alta se considera que puede existir algún problema en el funcionamiento del páncreas o las glándulas salivales.

Es importante señalar que, aunque la amilasa ha sido tradicionalmente utilizada como marcador de pancreatitis, actualmente se considera que la lipasa sérica es más específica y sensible para el diagnóstico de pancreatitis aguda. La lipasa se eleva más rápidamente, permanece elevada durante más tiempo y no se ve afectada por condiciones extrapancreáticas con tanta frecuencia como la amilasa.

Tipos de amilasa

Muchos profesionales de la salud no se refieren a ella como amilasa en singular, sino como amilasas, ya que existen varios tipos de esta enzima, aunque cumplen la misma función básica. En primera instancia, cabe mencionar su clasificación según su origen de producción:

  • Amilasa salival: la enzima es producida por las glándulas salivales. Su función es iniciar la digestión del almidón en la boca, aunque también actúa en el estómago. En este órgano se mantiene activa durante un tiempo para contribuir a la digestión de los alimentos. Se encarga de transformar los almidones en maltosa.
  • Amilasa pancreática: se produce en el páncreas para luego ser liberada hacia el duodeno. Esto permite la digestión de carbohidratos en el intestino y mejora su absorción. Cuando se liberan los jugos pancreáticos, los almidones restantes son transformados también en maltosa y, posteriormente, en glucosa para que sean absorbidos por las paredes intestinales.

Mediante el análisis de isoenzimas, es posible distinguir la amilasa de origen salival de la de origen pancreático. Esta diferenciación resulta clínicamente útil para identificar el origen de una hiperamilasemia y orientar el diagnóstico hacia una afección pancreática o de las glándulas salivales.

Amilasa

Además, también se han identificado tres categorías de amilasa, destacando:

  • Alfa-amilasa: se considera el tipo de amilasa de mayor prevalencia en los seres vivos, sobre todo en los mamíferos. Se le denomina ptialina cuando se produce en las glándulas salivales. Cuando los ácidos gástricos cubren los alimentos, la enzima se desactiva. En los casos donde existe una cantidad elevada de ácidos, se observa que la acción de la amilasa es menor. Se considera como el tipo más importante en el proceso de reacción de hidrólisis.
  • Beta-amilasa: es frecuente su presencia en seres vivos como las levaduras, el moho, bacterias y plantas. Incluso se puede observar en semillas. Se le conoce como diastasa, siendo utilizada para eliminar almidones de textiles y cereales. También se emplea para la producción de malta.
  • Gamma-amilasa: interviene en la ruptura de enlaces glucosídicos y cumple esta función siempre que el entorno posea una acidez elevada. Se considera como óptimo un pH de 3,3.

Prueba de amilasa

La prueba de amilasa es un estudio de laboratorio que mide la concentración de amilasa presente en el organismo. Se utiliza para diagnosticar si existe algún problema o disfunción en el funcionamiento del páncreas o las glándulas salivales. Este parámetro se puede medir de dos formas:

  • Sangre: se extrae una muestra de sangre venosa. El paciente debe evitar la ingesta de alcohol o ciertos medicamentos antes de realizar la prueba, según las indicaciones de su médico.
  • Orina: el paciente utiliza un recolector para obtener una muestra de orina, habitualmente de 24 horas.

En la actualidad, muchas guías clínicas recomiendan solicitar lipasa sérica en lugar de amilasa como prueba preferente para el diagnóstico de pancreatitis aguda, dado que la lipasa presenta mayor sensibilidad y especificidad. La solicitud conjunta de ambas enzimas no ha demostrado un aumento significativo en la precisión diagnóstica.

Valores normales de amilasa

Los valores de referencia de amilasa varían según el laboratorio donde se realiza la prueba y la técnica empleada. Por lo general, se consideran como normales los siguientes rangos:

  • Análisis de sangre: de 30 a 110 U/L. Algunos laboratorios consideran como normal incluso valores hasta un límite de 137 U/L.
  • Análisis de orina: de 2,6 a 21,2 UI/h.

Para el diagnóstico de pancreatitis aguda, las guías clínicas establecen que los valores de amilasa o lipasa deben superar al menos tres veces el límite superior de la normalidad.

¿Qué significa la amilasa alta?

Se considera que un paciente presenta amilasa alta, o hiperamilasemia, cuando los resultados de la prueba superan los valores de referencia. Si bien la primera causa que se sospecha es la pancreatitis, las razones por las que se producen estas alteraciones son diversas, destacando:

  • Pancreatitis: es la causa más frecuente. Se define como inflamación del páncreas y no solo provoca un aumento de la amilasa, sino también de la lipasa. Es necesario analizar ambas enzimas para poder confirmar el diagnóstico. El cociente lipasa/amilasa puede aportar información adicional: un cociente superior a 3 se ha asociado con pancreatitis de origen alcohólico, aunque su precisión diagnóstica es moderada.
  • Tumores o cáncer: el paciente ha sido diagnosticado con un tumor en el páncreas, los ovarios, la próstata, las glándulas salivales o los pulmones. Se ha relacionado el crecimiento de células tumorales en estos órganos con la amilasa alta.
  • Insuficiencia renal: cuando se presenta fallo renal y los riñones no filtran adecuadamente la sangre, también se produce hiperamilasemia, ya que la amilasa no se excreta correctamente.
  • Macroamilasemia: se trata de una causa benigna de elevación de la amilasa sérica. Se produce cuando la amilasa se une a inmunoglobulinas (IgA o IgG), formando complejos de alto peso molecular que no pueden ser filtrados por los riñones. Es importante reconocerla para evitar diagnósticos erróneos de pancreatitis. Se caracteriza por amilasa sérica elevada con amilasa urinaria normal o baja, y un cociente de aclaramiento amilasa/creatinina inferior al 1 %. No requiere tratamiento.
  • CPRE: el paciente ha sido sometido recientemente a una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica para evaluar y tratar los conductos biliares y pancreáticos. La hiperamilasemia transitoria post-CPRE es frecuente.
  • Medicamentos: se ha comprobado que ciertos fármacos pueden aumentar los niveles de amilasa, como el ácido acetilsalicílico, anticonceptivos orales, opiáceos y metildopa, entre otros.
  • Patología de glándulas salivales: la parotiditis, los cálculos salivales y otros procesos inflamatorios de las glándulas salivales pueden elevar la amilasa de origen salival.

Amilasa alta

Síntomas de la amilasa alta

Los valores de amilasa alta se pueden observar tanto en la orina como en la sangre, y se han relacionado con afecciones de las glándulas salivales y del páncreas, estructuras donde se produce esta enzima. La persona puede verse afectada por los siguientes síntomas cuando las concentraciones de esta sustancia se elevan en el organismo:

  • Dolor en la zona epigástrica (parte superior central del abdomen). Es posible que irradie hacia la espalda. Este síntoma suele empeorar después de comer.
  • Fiebre.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Pérdida de apetito.
  • Ictericia.
  • Heces grasosas (esteatorrea) con olor intenso y desagradable.

Además, cuando el páncreas es el órgano afectado, pueden aparecer otros síntomas como:

  • Tos.
  • Inflamación abdominal.
  • Pulso acelerado (taquicardia).
  • Sensación de plenitud.
  • Hipo frecuente.
  • Indigestión.
  • Distensión abdominal.
  • Sudoración.

En el momento en que los síntomas aparezcan y no cedan, lo más adecuado es acudir a un médico para que evalúe la situación e indique el tratamiento más apropiado. También es posible que en algunos casos la persona no desarrolle ningún signo clínico, lo cual provoca que el cuadro pase desapercibido.

De la misma forma, cuando la afección pancreática es prolongada, también puede incidir negativamente en la producción de insulina, lo que dificulta la regulación de la glucemia. Por ello, pueden desarrollarse síntomas similares a los que presentan los pacientes diabéticos, siendo común:

  • Sed excesiva (polidipsia).
  • Micción frecuente (poliuria).
  • Fatiga.
  • Pérdida de peso.

En la mayoría de los casos se trata de un cuadro temporal que se resuelve tras tratar la causa subyacente.

Factores de riesgo

Se considera que una persona tiene una mayor probabilidad de sufrir hiperamilasemia si:

  • Padece sobrepeso u obesidad.
  • Sus niveles de triglicéridos en sangre se encuentran elevados (hipertrigliceridemia).
  • Mantiene un consumo excesivo de alcohol.
  • Ha sido diagnosticada de cálculos en la vesícula biliar, lo cual puede obstruir la liberación de secreciones del páncreas hacia el intestino.
  • Existen antecedentes familiares de pancreatitis.

Tratamiento

Cuando los síntomas persisten, se debe acudir a un médico para obtener un diagnóstico correcto. Se le indicará realizar la prueba de amilasa y, probablemente, de lipasa. En caso de observar niveles elevados de estas enzimas, el tratamiento dependerá de la causa subyacente y podrá incluir:

  • Analgésicos: es posible que se receten antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y/o paracetamol según requiera el caso, para aliviar el dolor asociado a la inflamación del páncreas. La dosificación debe ser siempre individualizada por el médico, sin exceder las dosis máximas recomendadas, ya que el paracetamol en dosis elevadas puede producir daño hepático.
  • Enzimas pancreáticas: cuando existe afectación del páncreas, es probable que este órgano no pueda producir cantidades suficientes de amilasa y otras enzimas. Si esto ocurre, el médico podrá recetar suplementos de enzimas pancreáticas en cápsulas para ayudar al organismo a digerir los carbohidratos, los almidones y las grasas. Es posible que se observen algunos efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea o malestar estomacal. Si aparece alguno de estos síntomas, debe comunicárselo a su médico.

Hiperamilasemia

¿Cómo disminuir la amilasa alta?

A grandes rasgos, reducir los niveles de amilasa alta suele requerir aplicar un tratamiento dirigido a la causa subyacente. Esto permitirá que los valores se normalicen. Sin embargo, los médicos también recomiendan:

  • Evitar consumir alcohol durante y después del tratamiento para asegurar su efectividad y prevenir recaídas.
  • En casos donde se sufre de náuseas y vómitos persistentes, es posible que se recomiende la administración de líquidos intravenosos para reducir estos síntomas. Durante este período se recomendará el reposo digestivo (evitar el consumo de alimentos por vía oral) para permitir que el páncreas descanse.
  • Mantener una dieta baja en grasas y carnes rojas, priorizando el consumo de fibra, frutas y verduras.
  • Informar al médico de cualquier medicamento que se esté tomando para evitar interacciones medicamentosas que puedan interferir con el tratamiento.
  • Durante la consulta, informar si se padece diabetes o alguna patología cardíaca, pancreática o renal.
  • Aumentar la ingesta de agua para mantener una hidratación adecuada.
  • Notificar al médico si los medicamentos no están reduciendo los valores de amilasa o si producen efectos secundarios. Esto permitirá ajustar el tratamiento a las necesidades del paciente.

¿Cuándo consultar con un médico?

En general, estos síntomas son transitorios y pueden estar relacionados con otras afecciones. Pero si persisten, es posible que se trate de un caso de amilasa alta. Se debe acudir a consulta médica cuando:

  • Se sufren náuseas frecuentes que provocan pérdida del apetito o rechazo a los alimentos, especialmente si no se alivian tras administrar un tratamiento.
  • Se presenta diarrea que no se alivia con cambios alimenticios ni con la administración de antidiarreicos.
  • Se experimenta sudoración, fiebre o dolor abdominal que no cede.
  • Aparecen reacciones alérgicas cutáneas al administrar algún medicamento.
  • Surgen síntomas nuevos o los existentes empeoran.

Referencias

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  7. Hyperamylasemia. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK559273/

Julian Gómez

Escrito por

Julian Gómez

Colaborador

Colaborador de contenidos de salud en eSalud.

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