Urea alta: síntomas y causas

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Urea alta: síntomas y causas
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La urea, así como la creatinina, es considerada como una sustancia de desecho que se produce a partir del metabolismo de proteínas en el hígado. Gracias a ella es posible determinar la salud de los riñones. Por lo que, si se observa la urea alta, es posible que la función renal se encuentre afectada.

Aunque se relaciona mayormente con estos órganos, también es posible que llegue a afectar al hígado. Si bien esta resulta una de las mayores preocupaciones médicas, la realidad es que existen otras razones menos graves que pueden elevar sus niveles. Siendo necesaria la asistencia de un médico para evaluar e indicar el tratamiento más adecuado para evitar complicaciones.

¿Qué es la urea?

La urea es una sustancia de desecho producida en el hígado que se obtiene a partir del metabolismo o descomposición de las proteínas, siendo un residuo de estas. Posteriormente, los riñones la filtran de la sangre y se desecha del organismo a través de la orina.

Su producción se relaciona con las proteínas obtenidas a partir de los alimentos consumidos, así como de aquellas que forman parte del tejido muscular. Esta sustancia es el resultado del ciclo de la urea, un proceso a través del cual es posible eliminar nitrógeno del organismo en forma de amoníaco, un compuesto bastante tóxico. Sin embargo, se transforma en urea al mezclarse con agua, facilitando su excreción en la orina.

Su formación se inicia con la ruptura de las proteínas, obteniendo aminoácidos. Estas moléculas son las que contienen el nitrógeno, liberándose en forma de ion de amonio. Este producto se une a otros compuestos, formando de esta manera la urea para que pueda ser desechado el nitrógeno.

Sin embargo, esta sustancia se encuentra presente en todo el cuerpo humano, incluso en la sangre, lo que hace posible que una muestra de fluidos nos permita conocer cuál es la concentración de urea en nuestro organismo.

Urea alta

La urea se ha considerado como un indicador de la salud renal. Es filtrada por los riñones a través de los glomérulos renales, pasando luego a ser eliminada por la orina. Cuando existe algún problema relacionado con la función renal, las concentraciones de esta sustancia en sangre se elevan produciendo un cuadro de uremia o azotemia. Suele ser una consecuencia bastante común de casos de insuficiencia renal.

La urea alta en sangre es una condición muy peligrosa que implica visitar inmediatamente al médico. Es necesario descubrir su causa y prevenir complicaciones fatales como el envenenamiento del organismo. En general, suele estar relacionada con algún problema renal que impide su correcta eliminación, causando que aumente su concentración en sangre.

Urea alta

Para determinar los niveles de urea en sangre, es necesario realizar una analítica para evaluar la función renal. Suele realizarse en conjunto con la creatinina, permitiendo determinar la eficacia de un tratamiento ante una patología renal o diagnosticar si se padece alguna.

Sin embargo, este análisis ha permitido estudiar otros parámetros o alteraciones en el organismo, sirviendo como indicativo ante cambios en el equilibrio proteico, un cuadro común en casos de desnutrición, dietas con alto contenido de proteínas o alguna patología del hígado.

El exceso de urea en el cuerpo puede producirse por diversas causas y sus síntomas se hacen notar muy pronto, razón por la que es importante identificarlos a tiempo y actuar inmediatamente.

Niveles normales de urea en sangre

Antes de explicar las causas de la urea alta es importante conocer cuáles son los valores normales de esta sustancia tanto en sangre como en la orina. Los índices de referencia pueden variar de un laboratorio a otro dependiendo de los métodos utilizados. Además, se tienen en cuenta factores como la edad y el sexo. Veamos:

  • Hombres: 18 - 55 mg/dL.
  • Mujeres: 17 - 43 mg/dL.
  • Niños de 1 a 3 años: 11 - 36 mg/dL.
  • Niños de 4 a 13 años: 15 - 36 mg/dL.
  • Adolescentes de 14 a 19 años: 18 - 45 mg/dL.
  • Relación urea en sangre/orina: menor de 10.
  • En orina de 24 horas: entre 15 y 35 g.
  • Nitrógeno ureico en sangre (BUN): 7 - 20 mg/dL.

Cualquier resultado que arroje valores superiores a los mencionados anteriormente es un indicativo importante de que la persona sufre urea alta. Se debe acudir al médico lo más pronto posible para prevenir complicaciones y evitar que la urea siga concentrándose hasta intoxicar todo el cuerpo.

Diferencia entre urea y BUN

Es frecuente encontrar en los resultados de una analítica tanto el valor de urea como el de nitrógeno ureico en sangre (BUN, por sus siglas en inglés). Aunque ambos miden la misma sustancia, lo hacen de forma diferente:

  • La urea mide la molécula completa (carbamida).
  • El BUN mide únicamente la fracción de nitrógeno contenida en la urea.

Para convertir entre ambos valores se aplica un factor: urea (mg/dL) = BUN (mg/dL) x 2,14. Es importante tener en cuenta esta diferencia para no confundir los resultados y comparar siempre dentro del mismo parámetro.

¿Cuándo se considera una concentración elevada de urea?

El aumento de urea en la sangre se relaciona en muchos casos con un mal funcionamiento de los riñones. Sin embargo, cuando se observan niveles ligeramente elevados, suele estar relacionado con un aumento de consumo de proteínas, deshidratación, presencia de una hemorragia digestiva alta o administración de medicamentos que favorezcan la acumulación de urea en sangre.

La alta concentración de urea puede clasificarse según su origen en:

  • Prerrenales: asociado a cuadros de deshidratación, administración de corticoides, destrucción de proteínas, insuficiencia cardíaca o disminución de la perfusión renal. En estos casos, los riñones funcionan correctamente pero reciben menos flujo sanguíneo o deben procesar más residuos nitrogenados.
  • Renales: causadas por daño directo en el tejido renal, como ocurre en la insuficiencia renal aguda o crónica, glomerulonefritis o nefritis tubulointersticial.
  • Postrenales: suelen ocurrir cuando existe obstrucción del tracto urinario, como cálculos, tumores o hipertrofia prostática. En estos casos también se observa elevada la creatinina.

Dependiendo de la concentración se considera que los niveles son:

  • Moderadamente elevados (48 - 120 mg/dL en adultos): no se considera un cuadro de gravedad, siendo fácilmente reversible. Las razones por las que se acumula urea en el organismo se relacionan con casos de deshidratación, una dieta alta en proteínas o uso de ciertos fármacos. Consulte con su médico si será necesario realizar pruebas complementarias.
  • Excesivamente elevados (120 - 250 mg/dL en adultos): es necesario realizar un análisis de creatinina para una evaluación más completa de la función renal. Cuando existen estas altas concentraciones se sospecha de un fallo en el funcionamiento de los riñones, considerándose que trabajan a un 30 % o 60 % de su capacidad. Se debe explorar el historial médico así como antecedentes familiares para realizar las pruebas pertinentes e indicar el tratamiento más adecuado al caso.
  • Valores muy superiores a lo normal (concentraciones mayores a 250 mg/dL en adultos): se considera que existe un fallo renal grave. Es necesario acudir a consulta con un nefrólogo para determinar el estado de los riñones. Suele ser recomendado realizar diálisis para tratar este cuadro.

Causas de la urea alta

El aumento de la urea se encuentra directamente relacionado con una causa subyacente que dificulta la eliminación de este producto a través de la orina. Por tal razón, los médicos lo utilizan como un indicativo para determinar la salud de los riñones y si están funcionando adecuadamente.

Disfunción renal

Un incremento de urea en la sangre suele estar asociado en la mayoría de los casos a problemas con el funcionamiento de los riñones. Estos órganos son los responsables de desechar la urea del organismo.

Por lo tanto, una disminución en la producción o excreción de orina puede causar la acumulación de esta sustancia. Los cálculos renales y cualquier obstrucción del conducto uretral pueden alterar la producción y el desecho de la orina.

Una próstata agrandada, infecciones urinarias mal curadas e inflamación de uno o ambos riñones son también afecciones asociadas a alteraciones en la evacuación y producción de orina.

Asimismo, es importante recordar que enfermedades como la hipertensión arterial, la cirrosis y la diabetes afectan de forma secundaria la función renal, siendo consideradas como posibles causas de un exceso de urea en sangre.

Es importante estar atento a cualquier síntoma que indique que los riñones no están funcionando correctamente. Dolor en la espalda baja que puede ser leve, sordo o pulsátil, cambios en el olor y el color de la orina y dificultad para orinar son algunas señales de alarma.

Dieta proteica

En la actualidad existe un sinfín de personalidades fitness, revistas de nutrición y cuentas en redes sociales dedicadas a enseñar un modo de alimentación para verse bien y estar saludable.

Lo cierto es que todo eso ha desvirtuado en muchos casos el concepto de una alimentación sana y equilibrada. Esto ha llevado a muchas personas a seguir regímenes alimenticios que no se adaptan a sus necesidades ni condición física.

Recientemente se habla mucho del éxito de llevar una dieta rica en proteínas para adelgazar. Lo cierto es que cualquier dieta que suprima un grupo alimenticio funciona a corto plazo, pero eso no quiere decir que sea sostenible en el tiempo ni saludable para el cuerpo. Ejemplo de ello es que una alimentación alta en proteínas puede conducir a un exceso de urea en la sangre, ya que la urea es un producto residual del metabolismo proteico.

Por lo tanto, a mayor cantidad de proteínas, mayor cantidad de urea, lo cual se traduce en mayor esfuerzo para los riñones. Siendo los órganos que se encargan de eliminar muchas toxinas, necesitan además contar con más cantidad de agua para eliminar esta sustancia. Existe la posibilidad de, por si fuera poco, padecer de una leve deshidratación del organismo.

Dicho esto, es importante recalcar que solo un profesional de la nutrición está capacitado para elaborar un plan alimenticio según los requerimientos y necesidades de cada persona.

No tomar suficiente agua

La falta de hidratación es una causa común de la urea alta. El agua es indispensable para el buen funcionamiento del organismo, ya que interviene en procesos tan importantes como la hidratación celular, el tránsito intestinal y la función renal.

No beber suficiente agua puede causar una acumulación de urea en el cuerpo, ya que los riñones necesitan cantidades adecuadas de líquido para funcionar correctamente y desechar esta toxina. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta de aproximadamente 2 litros diarios para mujeres y 2,5 litros para hombres, incluyendo el agua contenida en los alimentos. Esta cantidad debe aumentarse si se realiza ejercicio físico o se está expuesto a altas temperaturas.

Ejercicio de alta intensidad

Todo en exceso puede ser perjudicial, incluso el ejercicio, que tantos beneficios ofrece a la salud. Cuando se practica algún deporte o se entrena de forma muy intensa y sin descanso adecuado, se corre el riesgo de presentar urea alta en la sangre.

El ejercicio intenso acelera el metabolismo considerablemente, lo cual hace que el hígado metabolice las proteínas de forma más rápida. Además, durante el ejercicio intenso se produce un mayor catabolismo muscular (destrucción de fibras musculares), lo que genera más residuos nitrogenados. Por lo tanto, se recomienda practicar ejercicio supervisado por un profesional, no caer en los excesos y respetar los descansos para prevenir una urea elevada.

Otras causas de urea alta

Si bien se consideran estas algunas de las razones más comunes por las que se observa la urea alta, también es posible que ocurra en los siguientes casos:

  • Hemorragia gastrointestinal (la sangre en el tubo digestivo se digiere como proteína).
  • Fallo cardíaco o hipertensión arterial.
  • Diabetes mellitus.
  • Envenenamiento por metales pesados.
  • Medicamentos como ciertos antibióticos (aminoglucósidos), anticancerígenos, antiepilépticos, antituberculosos y diuréticos.
  • Traumatismos graves con destrucción tisular.
  • Fiebre alta y estados catabólicos.
  • Quemaduras extensas.
  • Anemia hemolítica.
  • Intervenciones quirúrgicas recientes.
  • Situaciones de estrés intenso.
  • Alteraciones de las hormonas tiroideas (hipertiroidismo).
  • Embarazo (aunque en este caso suele observarse una ligera disminución fisiológica).

Síntomas de la urea alta en sangre

Los síntomas de la urea alta en sangre dependen de la causa de la alteración y de la magnitud de la elevación. En el momento en que estos signos se manifiestan es importante prestarles atención y no dejarlos pasar como un malestar cualquiera.

Síntomas de urea alta

Entre los síntomas de la urea alta más comunes encontramos:

  • Fatiga corporal o astenia.
  • Piel pálida y seca.
  • Náuseas y vómitos.
  • Taquicardia.
  • Diarrea.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Orina escasa y espesa.
  • Cambios en el color de la orina.
  • Convulsiones (en casos graves).
  • Vértigo.
  • Fiebre muy alta.
  • Dificultad para absorber el calcio.
  • Deshidratación.
  • Presión arterial baja.
  • Problemas renales evidentes.
  • Edemas (hinchazón) en piernas, tobillos y pies.
  • Calambres musculares.
  • Aliento urémico (olor a amoníaco en el aliento).

Cuando los niveles de urea en sangre son altos las personas pueden llegar a experimentar un mal sabor en la boca, similar al del amoníaco. Esto se debe al proceso de intoxicación que está teniendo lugar en el cuerpo. También se presenta mal aliento y pérdida del apetito.

Síntomas de la uremia grave

Cuando la urea alcanza niveles muy elevados (uremia severa), pueden aparecer síntomas adicionales más graves:

  • Encefalopatía urémica: confusión, desorientación, somnolencia y, en casos extremos, coma.
  • Pericarditis urémica: inflamación del pericardio con dolor torácico.
  • Neuropatía periférica: hormigueo y entumecimiento en manos y pies.
  • Prurito intenso: picor generalizado por acumulación de toxinas en la piel.
  • Escarcha urémica: depósito de cristales de urea sobre la piel, un signo de uremia muy avanzada.

Tratamiento para la urea alta

Lamentablemente no existe un tratamiento específico para bajar la urea. El objetivo principal es conocer la causa de esta condición y empezar a tratarla para poder así revertir los niveles elevados de urea en sangre y combatir una posible intoxicación.

Según la gravedad

  • Niveles moderadamente elevados: suele recomendarse disminuir el consumo de proteínas y aumentar la ingesta de agua. Se ajustará o suspenderá cualquier medicamento que pueda estar contribuyendo a la elevación.
  • Niveles elevados por medicamentos: deberá consultarse con el médico cómo proceder con el tratamiento farmacológico, valorando alternativas terapéuticas.
  • Niveles muy elevados: será necesario reposo y posiblemente hospitalización. El tratamiento irá orientado a la causa subyacente. Si existe un fallo renal significativo, puede ser necesaria la diálisis.

Diálisis

Cuando los riñones no son capaces de filtrar adecuadamente la urea y otras toxinas, se recurre a la diálisis, un procedimiento médico que sustituye artificialmente la función renal. Existen dos tipos principales:

  • Hemodiálisis: la sangre se filtra a través de una máquina externa que elimina las toxinas y el exceso de líquido. Se realiza generalmente 3 veces por semana durante unas 4 horas.
  • Diálisis peritoneal: se utiliza la membrana que recubre el abdomen (peritoneo) como filtro natural. Se introduce un líquido especial en la cavidad abdominal que absorbe las toxinas.

Complicaciones

Es posible que si los niveles de urea no se controlan se desencadenen complicaciones en la salud de la persona. No solo hablamos de síntomas persistentes, sino alteraciones a nivel de los órganos y funciones del cuerpo humano, siendo común observar:

  • Insuficiencia renal crónica o aguda.
  • Alteraciones neurológicas (encefalopatía urémica).
  • Debilitamiento de los huesos (osteodistrofia renal).
  • Insuficiencia cardíaca y pericarditis.
  • Hipertiroidismo.
  • Trastornos de coagulación (tendencia al sangrado).
  • Alteraciones gastrointestinales (gastritis urémica, úlceras).
  • Anemia por déficit de eritropoyetina.
  • Malnutrición y pérdida de masa muscular.
  • Acidosis metabólica.

Recomendaciones si tienes altos niveles de urea

Cuando las razones por las que se produce el aumento de urea no están relacionadas con una patología grave o una alteración importante de la función renal, se pueden aplicar medidas que ayuden a controlar los niveles de esta sustancia en sangre.

Bajar niveles de urea

Estas son algunas de las recomendaciones a tener en cuenta:

  • Hidrátate adecuadamente: el exceso de urea puede afectar la salud de tus riñones. Recuerda ingerir al menos 2 litros de agua al día. Es así como puedes combatir la deshidratación y acelerar el proceso de desintoxicación a través de la orina. Ten en cuenta que no debes aguantar las ganas de orinar.
  • Disminuye el consumo de sal: el sodio estimula la retención de líquidos y esto puede empeorar de forma importante la salud del corazón y los riñones. Recuerda que la sal se desecha a través del sistema renal. Por lo tanto, evita comer en exceso fuera de casa, prefiere una alimentación sana y equilibrada, y condimenta tus alimentos con aliños naturales.
  • Realiza actividad física moderada: al menos tres veces por semana practica 45 minutos de alguna actividad deportiva. Puede ser caminar, nadar o simplemente pasear sin detenerte. Lo importante es estar activo, pero sin excederse.
  • Controla las enfermedades de base: si padeces diabetes, hipertensión u otra enfermedad crónica, mantén un buen control con tu médico, ya que estas patologías pueden afectar a la función renal y contribuir a la elevación de la urea.
  • Evita la automedicación: ciertos fármacos pueden dañar los riñones o aumentar los niveles de urea. Consulta siempre con tu médico antes de tomar cualquier medicamento.

Lo que debes evitar

La alimentación juega un papel fundamental cuando la tarea es bajar los niveles de urea en sangre. Recordemos que esta sustancia tóxica se deriva del metabolismo de las proteínas. Por lo tanto, la cantidad de proteína diaria que deberás comer es el resultado de multiplicar 0,8 por cada kilogramo de tu peso corporal, no más de eso.

También es fundamental que sepas que la proteína de baja calidad biológica genera proporcionalmente mayor cantidad de urea en tu organismo. De esta manera, se recomienda moderar el consumo de carnes rojas, vísceras, embutidos y quesos curados. Es conveniente priorizar fuentes de proteína de alta calidad biológica como el huevo, el pescado blanco y las aves de corral, pero siempre en cantidades adecuadas.

¿Qué comer? Los siguientes alimentos pueden ser buenos aliados para controlar los valores de urea: frutas y verduras frescas, cereales integrales (centeno, avena, trigo), pan integral y brócoli. Siempre es recomendable que un profesional de la nutrición elabore un plan dietético personalizado.

Cuándo consultar al médico

Es imprescindible acudir al médico de forma urgente si experimentas:

  • Orina muy escasa o ausente durante más de 12 horas.
  • Hinchazón progresiva en piernas y cara.
  • Confusión, somnolencia o desorientación.
  • Náuseas y vómitos persistentes que impiden la hidratación.
  • Dolor torácico o dificultad respiratoria.
  • Sangre en la orina o heces de color negro.

En cualquier caso, ante una analítica que muestre urea elevada, consulta siempre con tu médico para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.

Referencias

  1. MedlinePlus. Análisis de nitrógeno ureico en sangre (BUN). Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus.
  2. National Kidney Foundation. Understanding Your Lab Values. kidney.org.
  3. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for water. EFSA Journal. 2010;8(3):1459.
  4. Vanholder R, et al. Review on uremic toxins: classification, concentration, and interindividual variability. Kidney Int. 2003;63(5):1934-1943.
  5. Sociedad Española de Nefrología. Guía clínica de insuficiencia renal crónica. senefro.org.
Daniela Innecco

Escrito por

Daniela Innecco

Periodista de salud

Graduada en Ciencias de la Comunicación

Periodista especializada en salud y bienestar. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con experiencia en medios de comunicación internacionales. Se centra en temas de nutrición, vida saludable y remedios naturales con un enfoque divulgativo y accesible.

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