Terapia neural: en qué consiste y cuáles son sus beneficios

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Terapia neural: en qué consiste y cuáles son sus beneficios
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La terapia neural es un tratamiento poco conocido dentro de la medicina integrativa que se utiliza fundamentalmente para el abordaje del dolor crónico y diversas alteraciones funcionales. Aunque muchos lo asocian exclusivamente al tratamiento de dolor por su relación con el sistema nervioso autónomo, sus defensores afirman que puede servir para tratar otras afecciones.

A pesar de ser un tratamiento ambulatorio y de bajo riesgo, las inyecciones requieren que la aguja sea introducida en profundidad en ciertos casos, lo cual no se recomienda en personas con problemas de coagulación. Incluso es posible que no sea efectivo en ciertos casos, siendo necesario informar al médico tratante acerca de todo el historial médico.

Nota importante: la terapia neural se enmarca dentro de la medicina complementaria y alternativa. La evidencia científica que respalda su eficacia es limitada y procede fundamentalmente de estudios observacionales y series de casos, no de ensayos clínicos aleatorizados de gran tamaño. Por ello, no debe considerarse un sustituto de los tratamientos médicos convencionales respaldados por la evidencia.

¿Qué es la terapia neural?

La terapia neural es una técnica que pertenece a la medicina integrativa, estando mayormente asociada a la medicina alternativa. Es utilizada para combatir dolor y enfermedades crónicas. El tratamiento está centrado en atenuar las irritaciones presentes en el sistema nervioso autónomo, también conocido como vegetativo. Este es el encargado de regular las acciones involuntarias del organismo, sobre todo las relacionadas con los órganos.

El procedimiento consiste en la aplicación de inyecciones con bajas dosis de anestésico local en distintos puntos del cuerpo. Por lo general se utiliza una concentración entre 0,5 % y 1 % de procaína o lidocaína, siendo el primero el más utilizado. Esta dosis busca evitar que se produzca un efecto anestésico completo, lo cual según los practicantes promueve el efecto terapéutico.

Terapia neural

A través de la inyección de esta solución se busca restablecer el equilibrio del sistema nervioso, ya que trabaja el cuerpo como un todo. Por lo que no se busca tratar un síntoma en específico, sino que se pretende ayudar al organismo a recuperarse por sí mismo y reducir los síntomas mediante la estimulación de distintos puntos del cuerpo.

A través de este procedimiento se busca producir una neutralización de las irritaciones, al mismo tiempo que, según la teoría que la sustenta, se logra recuperar los potenciales eléctricos de la membrana celular. Cuando existe alguna patología en curso, se postula una alteración de las funciones de esta membrana. En el momento en que es inyectada la solución, se busca una recuperación de las funciones normales del organismo. Por lo tanto, no es un tratamiento destinado simplemente a desaparecer el dolor, sino a abordar lo que sus practicantes consideran la causa subyacente.

Origen e historia de la terapia neural

La terapia neural tiene sus raíces en los trabajos de los hermanos Ferdinand y Walter Huneke, médicos alemanes que en la década de 1920 observaron que la inyección de procaína en determinadas zonas del cuerpo producía efectos terapéuticos a distancia. En 1940, Walter Huneke describió lo que denominó el «fenómeno en segundos»: la desaparición inmediata de síntomas crónicos tras la inyección de un campo interferente distante.

Posteriormente, otros autores como Peter Dosch y Julio César Payán (en Latinoamérica) contribuyeron a desarrollar y difundir la técnica. En la actualidad, la terapia neural se practica principalmente en Alemania, Austria, Suiza, Colombia, Argentina, España y otros países de habla hispana.

¿Cómo funciona la terapia neural?

Para entender la terapia neural es necesario conocer sobre cómo trabaja nuestro cuerpo. El sistema nervioso autónomo o sistema nervioso vegetativo se encarga del funcionamiento de los órganos y tejidos que mantienen una acción involuntaria. Esto quiere decir que no responden a estímulos voluntarios, como es el caso de los latidos del corazón, los riñones, el hígado, entre otros.

Se compone del sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El primero es el encargado de estimular o activar respuestas rápidas ante determinadas situaciones, sobre todo cuando existe peligro. Mientras que el segundo es lo opuesto, favoreciendo los estados de relajación y tranquilidad.

Este sistema se encuentra compuesto por fibras nerviosas que permiten formar una red al interconectar los órganos, a través de la cual viaja información. Incluso se considera que el factor emocional tiene un impacto sobre el funcionamiento de esta red, causando cambios físicos.

Se ha planteado que la aparición de irritaciones en el sistema nervioso autónomo puede estar relacionada con la ocurrencia de infecciones, patologías, traumatismos, fracturas, intervenciones quirúrgicas, entre otros. Cuando esto sucede, se postula una interrupción de la transmisión de información como consecuencia de una alteración del equilibrio de este sistema, lo que conlleva la aparición de los síntomas.

Este equilibrio se busca recuperar a través de la aplicación de inyecciones de anestésico en bajas dosis. Según la teoría, no se considera que la célula esté dañada, sino que es necesario que sea repolarizada su membrana para estabilizar su funcionamiento. La razón se encuentra asociada al hecho de que el anestésico, sobre todo la procaína, posee un alto potencial eléctrico. Sin embargo, es necesario que sea aplicado en las regiones donde se considera que existe irritación.

Concepto de campo interferente

El concepto de campo interferente es central en la terapia neural. Según esta teoría, determinadas zonas del cuerpo pueden convertirse en focos de irritación crónica que alteran el funcionamiento del sistema nervioso autónomo y generan síntomas a distancia. Los campos interferentes más frecuentes incluyen:

  • Cicatrices: tanto quirúrgicas como postraumáticas. Se considera que pueden interrumpir el flujo de información neural.
  • Focos dentales: piezas dentales desvitalizadas, granulomas apicales o dientes incluidos.
  • Amígdalas: especialmente si han sufrido infecciones recurrentes.
  • Zonas de fractura antigua o de traumatismo previo.
  • Puntos gatillo miofasciales.

¿Dónde se debe aplicar la inyección?

En primera instancia es necesario tener en cuenta que es un procedimiento que solo debe ser aplicado por un profesional de la salud cualificado. Es indispensable conocer la anatomía y funcionamiento del cuerpo para que el tratamiento sea seguro.

El médico deberá indagar la historia clínica del paciente. De esta manera podrá conocer el origen del desequilibrio, pudiendo estar asociado a una incidencia de hace días, meses o incluso años. Es posible que se aplique el anestésico en el punto donde se produce el dolor o molestia, o en las zonas que lo rodean. Puede ocurrir que el origen esté alejado de donde se siente el síntoma.

Existen tres modalidades principales de aplicación:

  • Inyección local: en el punto donde se percibe el dolor o la alteración.
  • Inyección segmental: en la región que comparte la misma inervación del sistema nervioso autónomo que el órgano o zona afectada (dermatoma, miotoma, esclerotoma).
  • Inyección en campo interferente: en una zona distante que se sospecha actúa como foco de irritación crónica (por ejemplo, una cicatriz antigua o un foco dental).

No existe un protocolo de preparación especial para esta intervención. Sin embargo, se toma en cuenta el hecho de que está contraindicada en ciertas situaciones:

  • Pacientes en tratamiento con anticoagulantes debido al riesgo de hemorragia.
  • Pacientes medicados con sulfamidas, ya que pueden antagonizar el efecto de la procaína.
  • Personas con alergia conocida a los anestésicos locales tipo éster.
  • Pacientes con miastenia gravis.
  • Infecciones activas en la zona de inyección.

La procaína se metaboliza rápidamente por las colinesterasas plasmáticas, no por el hígado, lo que limita su toxicidad sistémica. No obstante, la seguridad en poblaciones especiales (embarazadas, lactantes, neonatos) no ha sido evaluada en ensayos clínicos rigurosos.

¿En qué casos se recomienda la terapia neural?

Según sus practicantes, la terapia neural puede mejorar el pronóstico de distintos malestares y patologías. Las indicaciones más habituales son:

  • Dolor crónico.
  • Lumbalgias y cervicalgias.
  • Enfermedades reumáticas.
  • Síndromes ginecológicos.
  • Dolor neuropático.
  • Alteraciones del sueño.
  • Cicatrices y adherencias que provocan dolor.
  • Síndrome de Sudeck (distrofia simpática refleja).
  • Mareos y vértigos.
  • Asma.
  • Problemas de la cavidad oral.
  • Contracturas musculares.
  • Fibromialgia.
  • Dolor postquirúrgico.
  • Síndrome miofascial.
  • Cefaleas y migrañas.
  • Otitis y faringitis recurrentes.
  • Enfermedades dermatológicas como la alopecia.
  • Alteraciones digestivas funcionales.

Aplicación de terapia neural

Beneficios atribuidos a la terapia neural

Entre los beneficios que sus practicantes destacan se encuentran:

  • La aplicación del anestésico diluido busca que el organismo sea capaz de recuperarse por sí mismo, restaurando el equilibrio del sistema nervioso.
  • Es un procedimiento de bajo coste y puede aplicarse de forma ambulatoria.
  • Posee una acción rápida, pudiendo observar su efecto en algunas personas casi de inmediato.
  • Es un tratamiento individualizado. Algunos pacientes pueden necesitar una sola sesión, mientras que otros requieren un mayor número de aplicaciones.
  • Ayuda a aliviar el dolor crónico.
  • Puede abordar otras afecciones más allá del dolor como problemas intestinales funcionales, de la piel, hormonales, circulatorios y alérgicos.
  • Mejora el estado de ánimo en algunos pacientes, ayudando a tratar cuadros de ansiedad y tensión emocional.

¿Qué dice la evidencia científica?

Es fundamental ser transparente respecto al nivel de evidencia disponible:

  • La mayoría de los estudios publicados sobre terapia neural son series de casos, estudios observacionales y revisiones narrativas, con muestras pequeñas y sin grupo control.
  • Existen pocos ensayos clínicos aleatorizados de calidad metodológica alta que evalúen su eficacia de forma rigurosa.
  • Algunos estudios han mostrado resultados prometedores en el tratamiento del dolor crónico, la fibromialgia y el dolor miofascial, pero se necesitan investigaciones más amplias y con mejor diseño para confirmar estos hallazgos.
  • La teoría del campo interferente y la repolarización celular no cuenta con un respaldo sólido en la fisiología convencional.
  • En países como Colombia y Alemania, la terapia neural está reconocida dentro del sistema de salud como parte de la medicina integrativa, mientras que en otros países su estatus regulatorio es más ambiguo.

Posibles efectos secundarios

Aunque generalmente se considera un procedimiento bien tolerado, pueden producirse:

  • Hematomas en el punto de inyección.
  • Dolor transitorio o sensación de quemazón local.
  • Reacciones vasovagales (mareo, sudoración, hipotensión) durante o después de la inyección.
  • En casos muy raros, reacciones alérgicas a la procaína u otro anestésico local.
  • Neumotórax si la inyección se realiza en la zona torácica sin la técnica adecuada (complicación muy infrecuente con un profesional experimentado).

Preguntas frecuentes

¿La terapia neural duele?

La inyección puede causar una leve molestia similar a cualquier pinchazo con aguja. Sin embargo, dado que se inyecta anestésico local, la zona se adormece rápidamente. El malestar suele ser transitorio y bien tolerado.

¿Cuántas sesiones se necesitan?

Depende de cada caso. Algunos pacientes experimentan mejoría tras una sola sesión, mientras que otros pueden requerir entre 3 y 10 sesiones, espaciadas generalmente entre una y dos semanas.

¿Es compatible con otros tratamientos?

En general sí, excepto en los casos contraindicados (anticoagulantes, sulfamidas, alergia al anestésico). Es importante informar al profesional de todos los medicamentos y tratamientos que se están recibiendo.

¿La terapia neural sustituye al tratamiento médico convencional?

No. La terapia neural debe considerarse un complemento, nunca un sustituto del tratamiento médico convencional. Es especialmente importante no abandonar tratamientos prescritos para enfermedades graves sin consultar previamente con el médico responsable.

¿Quién puede aplicar la terapia neural?

Solo debe ser aplicada por profesionales de la salud con formación específica en la técnica, preferiblemente médicos con conocimiento profundo de la anatomía. La inyección en zonas inadecuadas o por personal no cualificado puede provocar complicaciones.

Referencias

  • Fischer L. Terapia Neural según Huneke: fundamentos, técnica, aplicación práctica. Stuttgart: Hippokrates Verlag; 2000.
  • Payán JC. Lánzate al vacío: se extenderán tus alas. Bogotá: McGraw-Hill; 2000.
  • Egli S, Pfister M, Ludin SM, et al. Long-term results of therapeutic local anesthesia (neural therapy) in 280 referred refractory chronic pain patients. BMC Complementary and Alternative Medicine. 2015;15:200.
  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Resolución 2003 de 2014. Habilitación de servicios de salud - Terapia neural.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023. Ginebra: WHO; 2013.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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