Fallo multiorgánico: qué es, síntomas y tratamiento
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El fallo multiorgánico se produce cuando uno o más órganos dejan de funcionar de forma parcial o total. Aunque puede afectar cualquier sistema, suele estar mayormente asociado a los pulmones, el corazón, los riñones, el hígado, el cerebro y la sangre. Si bien este último no es un órgano, cumple funciones esenciales para el funcionamiento del organismo.
Las personas afectadas necesitan soporte vital para lograr superar esta condición. Recibir este diagnóstico puede generar mucha preocupación. Y si bien es un cuadro grave, muchos pacientes suelen recuperarse completamente o con afecciones en algunos de sus órganos. Esto hace necesario que requieran atención médica el resto de su vida.
¿Qué es fallo multiorgánico?
El fallo multiorgánico es mejor conocido dentro del ámbito médico como síndrome de disfunción multiorgánica. Es considerada una condición de salud muy grave, produciéndose por un mal funcionamiento de dos o más sistemas de órganos. En general se identifica porque los órganos dejan de funcionar, impidiendo ciertas funciones del organismo.
A pesar de que se clasifican en sistemas, de cierta forma los órganos trabajan en conjunto. Tal es el caso de los pulmones y el corazón, trabajan en conjunto para lograr que el oxígeno llegue a cada tejido del cuerpo. Gracias a estas estructuras, es posible respirar, digerir, orinar, entre otros. En el momento en que su funcionamiento se ve afectado, es posible necesitar algún método de soporte vital para suplir su funcionamiento y evitar que la salud se vea gravemente comprometida.

Cuando ocurre un fallo multiorgánico, cualquier estructura del organismo puede verse afectada. Suele observarse con frecuencia en estos órganos:
- Pulmones.
- Corazón.
- Cerebro.
- Riñones.
- Hígado.
Son muchas las razones por las que se produce este cuadro. Una de las causas más comunes es la sepsis, una reacción inadecuada del sistema inmune ante una infección. También es posible que se desconozca lo qué ocurre en el cuerpo que afecta el funcionamiento de los órganos.
Es común que se desarrolle cuando se cursan enfermedades críticas agudas. Su prevalencia varía entre 28% y 88% de esta población, dependiendo de la causa subyacente. El abordaje está dirigido a tratar la causa subyacente al mismo tiempo que se implementa un tratamiento preventivo que evite daño en otros órganos.
Se ha considerado como una de las principales causas de muerte en los pacientes ingresados dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Es necesario actuar de forma inmediata ya que existe una alta tasa de mortalidad del paciente cuando no se atiende en etapas tempranas.
Sistemas afectados por el fallo multiorgánico
Cuando ocurre fallo multiorgánico, los sistemas reaccionan de la siguiente manera:
- Respiratorio: Se produce insuficiencia respiratoria, lo que dificulta el transporte de oxígeno y la eliminación de dióxido de carbono. En quienes desarrollan el síndrome de dificultad respiratoria aguda se suele observar rigidez del tejido de los pulmones, disminuyendo los niveles de oxígeno. Estos casos requieren de ventilación mecánica para ayudar a la persona a respirar.
- Cardiovascular: El corazón ayuda a transportar la sangre a todos los tejidos del organismo. Si este músculo se debilita o adquiere rigidez, pierde la capacidad de bombear sangre de forma adecuada. Por consecuencia, se produce insuficiencia cardíaca y presión arterial baja. También provoca inflamación de los vasos sanguíneos, lo que disminuye el flujo sanguíneo y la presión arterial. Se puede producir fuga de líquido, generando edemas.
- Hematológico: A través de la sangre se transportan distintas sustancias. El fallo multiorgánico altera el equilibrio de los componentes de este líquido, aumentando el riesgo de sangrado, coágulos o hematomas. Incluso puede provocar coagulación intravascular diseminada, afección que favorece la formación excesiva de coágulos.
- Neurológico: Se produce una lesión en el sistema nervioso que aumenta el riesgo de insuficiencia neurológica. Muchas veces el cerebro deja de funcionar por un fallo del sistema circulatorio, impidiendo el flujo de sangre a este órgano. Por consecuencia, el paciente puede sufrir daño cerebral.
- Renal: Los riñones no son capaces de filtrar desechos y eliminar el exceso de líquido, lo que se conoce como insuficiencia renal. Por consecuencia, se acumulan toxinas, se produce menos orina y puede alterar la presión arterial.
- Hepático: Las funciones del hígado se ven disminuidas, lo cual es producto de la insuficiencia hepática. Suele estar asociada a inflamación del tejido de este órgano o una disminución del flujo sanguíneo. Esto puede derivar en el daño de otros órganos.
Síntomas
Los síntomas del fallo multiorgánico dependen de los órganos o sistemas afectados. Y su intensidad o gravedad varían dependiendo de la etapa en que se encuentra la enfermedad que provoca este cuadro. Por lo general, se observará:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Pérdida de apetito .
- Debilidad o cansancio.
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Confusión.
- Problemas de atención o concentración.
- Respiración rápida y superficial.
- Latidos cardíacos rápidos o irregulares.
- Dolor en el pecho o abdominal persistente.
- Hinchazón abdominal.
- Hinchazón de manos y pies.
- Ictericia.
- Cianosis, provocando que la piel y las mucosas del cuerpo adquieran una coloración azulada.
- Pérdida de conciencia.

Los pulmones son el primer órgano que suele verse afectado por esta condición. Sin embargo se desconoce por qué aparecen los problemas respiratorios antes de que se desencadene el fallo multiorgánico.
Si bien es un cuadro que puede afectar a personas de cualquier edad, existe un mayor riesgo de que lo desarrollen pacientes que sufren de una enfermedad crónica o un trastorno del sistema inmunitario.
Causas
No existe una causa específica por la que se produce el fallo multiorgánico. Esta condición puede tener su origen en múltiples enfermedades, lesiones y afecciones. Hasta el momento, los profesionales de la salud desconocen las razones que provocan un mal funcionamiento de los órganos.
Aunque se creía que dependía de la gravedad de la condición inicial del paciente, se ha asociado más al hecho de una disminución del oxígeno o del flujo sanguíneo. Además, existe un componente inmunológico ya que el sistema inmunitario puede dar una respuesta inadecuada, provocando una reacción exagerada que da a lugar daño en distintos tejidos.
Algunos de los cuadros que pueden provocar un fallo multiorgánico son:
- Sepsis: Es común que inicie como una una infección bacteriana o vírica que se agrava y provoca una inflamación generalizada.
- Lesión traumática: Muchos de los casos están asociados a accidentes automovilísticos, quemaduras graves o heridas de arma blanca o de bala.
- Pancreatitis: Definida como inflamación del páncreas, puede ser ocasionada por cálculos biliares, abuso de alcohol, ciertos medicamentos y otros.
- Ataque cardíaco masivo: Se produce un bloqueo de la arteria principal del corazón, por lo que este órgano no recibe suficiente oxígeno..
- Insuficiencia hepática: Provocada afecciones como hepatitis B, hepatitis C, hígado graso, cirrosis y abuso de alcohol.
- Lesiones tóxicas y envenenamiento: Es producida por la exposición a sustancias tóxicas. Aquí se incluye el consumo de alcohol y drogas, aunque puede estar relacionado con productos químicos venenosos.
Diagnóstico
Los signos del fallo multiorgánico son identificados mediante la evaluación y el historial clínico del paciente. Sin embargo, el médico necesitará realizar ciertas pruebas para determinar cuáles son los órganos que están fallando. Es probable que se solicite al paciente:
- Análisis de sangre.
- Gasometría arterial.
- Pruebas de función hepática.
- Pruebas de función renal.
- Cultivos de sangre y tejidos.
- Ecocardiograma.
- Pruebas de diagnóstico por imágenes como tomografía computarizada o ecografías.
Tratamiento
El tratamiento implementado dependerá de la causa subyacente y los órganos que han sido afectados. Es posible que médico plantee alguna de las siguientes opciones o abordar de forma conjunta:
- Líquidos intravenosos para tratar el flujo sanguíneo bajo.
- Medicamentos vasopresores que ayudan a aumentar el flujo sanguíneo.
- Antibióticos en casos de infección o sepsis.
- Transfusión de sangre si hubo una pérdida considerable de sangre.
- Terapia de oxígeno cuando exista una baja concentración de oxígeno.
- Ventilación mecánica cuando el paciente no pueda respirar por su cuenta.
- Diálisis en casos donde el cuerpo no es capaz de eliminar sustancias de desecho y se acumula líquido.
- Oxigenación por membrana extracorpórea que ayuda a oxigenar la sangre y eliminar dióxido de carbono.
- Sistema de recirculación absorbente molecular, una máquina de diálisis utilizada en casos donde existe fallo hepático.
- Cirugía para pacientes con lesiones graves.
- Cirugía de trasplante.
- Nutrición parenteral para proporcionar nutrientes al organismo si existe alguna dificultad para la alimentación.

Pronóstico
El pronóstico dependerá de la causa subyacente, la evolución del paciente y qué tan pronto se abordó el problema de salud. Aunque en muchos casos se requiere soporte vital para que el organismo cumpla todas sus funciones, es posible que los órganos afectados se recuperen.
Aun así, se registra como una condición de gravedad y de alta mortalidad, siendo una de las principales causas de muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos. Si no se logra controlar en etapas tempranas, es posible que el daño a los órganos sea permanente o no logren cumplir su funciones de forma adecuada. Incluso existe el riesgo de que en el futuro desarrolle otras condiciones de salud debido a la afectación de los órganos.
Las investigaciones han podido demostrar que la tasa de supervivencia ante casos de fallo multiorgánico se sitúa entre el 50 % y el 60 %, aunque varía significativamente según el número de órganos afectados, la edad del paciente y la rapidez con que se instaure el tratamiento.
Prevención
No en todos los casos se puede prevenir el fallo multiorgánico, ya que depende de la causa subyacente que lo provoca. Tampoco se ha desarrollado un tratamiento preventivo. Por ahora sus esfuerzos están enfocados en lograr tratar en etapas tempranas esta condición para evitar secuelas en la salud del paciente.
Aun así, existen ciertas medidas que se pueden tomar en cuenta para proteger los órganos:
- Utilice equipo de protección que disminuya el riesgo de lesiones, como los cinturones de seguridad, cascos y cualquier dispositivo necesario si practica deportes de alto impacto.
- Vacunarse.
- No automedicarse y limitarse a administrar los medicamentos recetados por su médico. Algunos fármacos pueden provocar daño hepático o renal.
- Evitar administrar medicamentos o sustancias que puedan provocar sangrado del estómago.
- Cumplir con su tratamiento si sufre de hipertensión.
Referencias
- Vincent, J.L. et al. (1996). “The SOFA (Sepsis-related Organ Failure Assessment) score to describe organ dysfunction/failure.” Intensive Care Medicine, 22(7), 707-710. PubMed PMID: 8844239.
- MSD Manuals. Síndrome de disfunción multiorgánica. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/hogar
- Fundación FESEMI. Insuficiencia hepática. Disponible en: https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/insuficiencia-hepatica
- Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Disponible en: https://semicyuc.org
