Vivir sin bazo: cuidados y consecuencias de una esplenectomía
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el bazo?
- 2.Anatomía del bazo
- 3.Funciones del bazo
- 4.Condiciones que afectan el bazo
- Esplenomegalia
- Asplenia funcional
- Rotura del bazo
- Quistes esplénicos
- 5.Cuidados del bazo
- 6.¿Es posible vivir sin bazo?
- Indicaciones de la esplenectomía
- Tipos de esplenectomía
- Protocolo tras la esplenectomía
- 7.Infección fulminante post-esplenectomía (OPSI)
- 8.Complicaciones de la esplenectomía
- 9.Cuándo consultar al médico
- 10.Referencias
El bazo, aunque destaca por ser un órgano pequeño, cumple un papel esencial para el sistema inmunitario. Parte de sus funciones están dirigidas a trabajar como un filtro para eliminar desechos del cuerpo, pero también para combatir patógenos. Y si bien su ausencia en el organismo puede ocasionar desequilibrios, es posible vivir sin bazo.
Algunas personas nacen sin este órgano (asplenia congénita), mientras que otras son sometidas a una esplenectomía cuando han sufrido algún daño que no le permite funcionar adecuadamente. En ambos casos se deben tomar medidas médicas que aseguren la calidad de vida del paciente.
¿Qué es el bazo?
El bazo es un órgano pequeño que se encuentra del lado izquierdo del abdomen, justo debajo de la caja torácica y encima del estómago. Forma parte del sistema linfático, cumpliendo funciones esenciales dentro del sistema inmunitario. Es una de las estructuras encargadas de la producción de linfocitos, e interviene en la eliminación de glóbulos rojos viejos y dañados.
Más allá de esto, puede enviar señales al sistema inmunitario para combatir infecciones. Esto es posible ya que a través de este órgano se filtra sangre, permitiendo detectar la presencia de patógenos. Y, si bien se ha comprobado que es posible vivir sin bazo, es un aliado en situaciones de emergencia de salud ya que tiene la capacidad de almacenar sangre. Por lo que estas reservas se pueden poner de nuevo en circulación. En otras palabras, puede ser definido como un órgano filtro ya que permite eliminar incluso sustancias extrañas.

Figura como un órgano liso, teniendo una apariencia esponjosa. Está cubierto de tejido fibroso, lo que brinda soporte a los vasos sanguíneos y linfáticos. En la adultez alcanza el tamaño de un puño, aunque algunos comparan su dimensión con un aguacate. Recibe sangre directa del corazón a través de la arteria esplénica. Y luego parte de este contenido es evacuado hacia el hígado a través de la vena porta.
Se han identificado un gran número de enfermedades que pueden afectar el funcionamiento de este órgano. Algunos de los daños que sufre son consecuencia de lesiones y traumatismos. Si la salud del paciente se ve comprometida, es posible que se considere una esplenectomía. A pesar de esta condición, la persona puede vivir sin bazo sin disminuir su pronóstico de vida siempre que se sigan las indicaciones y recomendaciones médicas. Se han registrado casos de personas que nacieron sin este órgano.
Anatomía del bazo
El bazo se encuentra estructurado en dos partes, las cuales se componen de distintos tejidos:
- Pulpa blanca: está compuesta de tejido linfático, ubicándose en la parte central del bazo. Se encarga de la producción de glóbulos blancos, células pertenecientes al sistema inmunitario que se encargan de producir anticuerpos para combatir infecciones. Aquí es posible encontrar linfocitos B y T y actúa como órgano inmunitario.
- Pulpa roja: es considerada el filtro del bazo, permitiendo eliminar los desechos de la sangre, incluyendo células sanguíneas viejas o dañadas. Este tejido también se encarga de destruir ciertos patógenos como bacterias y virus. Está compuesto de macrófagos y granulocitos, los cuales forman parte del revestimiento de los espacios vasculares.
Ambas partes se ven separadas por la zona marginal, la cual se encuentra entre ambos tejidos. Es un tejido encargado de atrapar a los antígenos presentes en la sangre y permitirles acceder a la pulpa blanca para que los glóbulos blancos puedan actuar sobre estos.
Funciones del bazo
Si bien a nivel médico se ha reconocido que es posible vivir sin bazo con normalidad, es necesario destacar la importancia de este órgano para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Entre sus funciones más reconocidas se encuentran:
- Filtrado de la sangre: permite eliminar células viejas, dañadas o anormales (especialmente glóbulos rojos envejecidos) y otras sustancias de desecho.
- Defensa inmunitaria: produce linfocitos B y T, y genera anticuerpos que permiten combatir infecciones bacterianas, especialmente las causadas por bacterias encapsuladas como Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Neisseria meningitidis.
- Almacén de sangre: actúa como reservorio de glóbulos rojos, plaquetas y monocitos que pueden liberarse en situaciones de emergencia (hemorragia, ejercicio intenso).
- Producción de células sanguíneas: durante la vida fetal, es un importante órgano hematopoyético. En adultos, puede retomar esta función en caso de fallo de la médula ósea.
- Regulación del equilibrio hídrico: interviene en el balance de líquidos del organismo.
- Control del volumen sanguíneo: ayuda a controlar la cantidad de sangre circulante.
- Producción de opsoninas: sustancias como la tuftsina y la properdina que facilitan la fagocitosis de bacterias.
Condiciones que afectan el bazo
Se reconoce que el bazo puede verse afectado por una variedad de patologías y lesiones:
Esplenomegalia
Es mejor conocida como agrandamiento del bazo. Existe un gran número de afecciones que pueden provocar que el bazo aumente su tamaño de forma anormal. Es una condición peligrosa ya que puede ocasionar ruptura del órgano o incluso sangrado. La persona suele presentar con frecuencia dolor y sensación de saciedad, aunque haya comido poco.
Está asociada a los siguientes problemas de salud:
- Ciertos tipos de cánceres, siendo más comunes aquellos que afectan a la sangre como la leucemia y el linfoma de Hodgkin. Otros tipos de cánceres pueden hacer metástasis y afectar al bazo.
- Coágulos de sangre en el bazo o el hígado.
- Ciertos tipos de anemia hemolítica.
- Fibrosis quística.
- Infecciones (mononucleosis, malaria, endocarditis bacteriana).
- Problemas hepáticos (cirrosis con hipertensión portal).
- Alteraciones metabólicas hereditarias (enfermedad de Gaucher, enfermedad de Niemann-Pick).
- Enfermedades inflamatorias (artritis reumatoide, sarcoidosis).
- Lupus.
- Amiloidosis.

Asplenia funcional
Condición médica donde el funcionamiento normal del bazo se ve afectado aunque el órgano esté presente. El bazo pierde su capacidad de filtrar la sangre correctamente, lo que deja al paciente en una situación similar a la de una persona sin bazo desde el punto de vista inmunitario.
Puede ser causada por:
- Anemia drepanocítica o de células falciformes (causa más frecuente).
- Enfermedad celíaca.
- Enfermedades autoinmunes.
- Radioterapia sobre el abdomen.
- Infiltración tumoral del bazo.
Rotura del bazo
Los desgarros del bazo suelen ocurrir por un traumatismo que afecta la integridad de este órgano. Es más común que ocurra por golpes en el abdomen o por accidentes automovilísticos. Como consecuencia, se produce hemorragia interna que, si no es detectada a tiempo, puede ser mortal.
Los síntomas asociados a una rotura de bazo son:
- Dolor intenso del lado izquierdo del abdomen, justo debajo de las costillas.
- Dolor irradiado al hombro izquierdo (signo de Kehr).
- Mareo y confusión.
- Náuseas.
- Taquicardia.
- Hipotensión (caída de la presión arterial).
La rotura de bazo es una emergencia médica que requiere atención inmediata. Según la gravedad, puede tratarse de forma conservadora (reposo y vigilancia) o requerir cirugía urgente.
Quistes esplénicos
Los quistes son una afección poco frecuente del bazo que en la mayoría de los casos son asintomáticos. Cuando se diagnostican suele ser de forma casual durante una prueba de imagen por otro motivo.
Quistes congénitos (epidermoides): crecimientos benignos de paredes delgadas. Aunque generalmente asintomáticos, si son muy grandes pueden causar náuseas, vómitos, malestar, dolor o sensación de saciedad.
Quistes adquiridos: producto de traumatismos que dan lugar a un hematoma organizado. Son más comunes que los congénitos y más frecuentes en adultos. Si se agrandan demasiado, pueden comprimir órganos vecinos. En casos graves pueden complicarse con ruptura, infección o hemorragia.
Quistes hidatídicos: producidos por una infección parasitaria poco común por Echinococcus granulosus. La persona suele presentar:
- Molestias abdominales y dolor.
- Masa palpable.
- Fiebre.
- Ardor al orinar.
- Vómitos.
Cuidados del bazo
Aunque la extirpación de este órgano es un procedimiento frecuente y permite a la persona vivir sin bazo sin ver su calidad de vida significativamente afectada, lo ideal es preservarlo siempre que sea posible. Su ausencia puede provocar problemas en el funcionamiento del sistema inmunitario a largo plazo.
Para mantener el bazo en buen estado:
- Hidratación adecuada: consumir suficiente agua favorece la circulación sanguínea y el correcto funcionamiento del bazo.
- Actividad física regular: el ejercicio moderado ayuda en el funcionamiento adecuado de este órgano y contribuye a mantener un peso saludable. Sin embargo, en caso de esplenomegalia, se deben evitar deportes de contacto por el riesgo de rotura.
- Dieta equilibrada: una alimentación rica en nutrientes apoya al sistema inmunitario.
- Protección frente a traumatismos: utilizar cinturón de seguridad y equipamiento protector en deportes de contacto.
- Vacunación al día: mantener el calendario vacunal actualizado protege al bazo de infecciones que podrían dañarlo.
¿Es posible vivir sin bazo?
Si bien hablamos de un órgano que cumple funciones esenciales dentro del organismo, es posible que en ciertas ocasiones se opte por extirparlo. Y, aunque parece una decisión radical, es posible vivir sin bazo. Incluso es posible que la persona haya nacido sin este órgano. De ocurrir alguna de estas situaciones, el hígado pasará a realizar algunas de las funciones del bazo para evitar que el organismo se vea afectado.
Indicaciones de la esplenectomía
La extirpación del bazo puede ser necesaria en los siguientes casos:
- Rotura esplénica por traumatismo que no se puede reparar.
- Esplenomegalia masiva que causa síntomas compresivos.
- Esferocitosis hereditaria y otras anemias hemolíticas.
- Púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) que no responde a otros tratamientos.
- Ciertos linfomas y leucemias.
- Absceso esplénico que no responde a antibióticos.
- Quistes esplénicos complicados.
Tipos de esplenectomía
- Esplenectomía total: se extirpa todo el bazo. Es la más frecuente.
- Esplenectomía parcial: se conserva parte del tejido esplénico para mantener cierta función inmunitaria.
- Esplenectomía laparoscópica: técnica mínimamente invasiva que reduce el tiempo de recuperación y las complicaciones postoperatorias.
IMG: Vivir sin bazo
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que someterse a una esplenectomía puede aumentar el riesgo de sufrir infecciones. El cuerpo se encuentra vulnerable ante distintos patógenos como bacterias y virus. Incluso es posible que aumente la posibilidad de contraer algún tipo de cáncer.
Protocolo tras la esplenectomía
Para evitar cualquier problema de salud tras la extirpación, el médico indicará:
-
Vacunación preventiva: es fundamental vacunarse contra las bacterias encapsuladas que el bazo normalmente combate. Las vacunas esenciales incluyen:
- Vacuna antineumocócica (contra Streptococcus pneumoniae).
- Vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b.
- Vacuna antimeningocócica (contra Neisseria meningitidis).
- Vacuna antigripal anual.
- Idealmente, estas vacunas deben administrarse al menos 2 semanas antes de una esplenectomía programada, o 2 semanas después si fue urgente.
-
Antibioterapia profiláctica: se recomienda tratamiento preventivo con antibióticos (generalmente penicilina o amoxicilina) durante al menos los primeros 2 años tras la cirugía, y en algunos casos de por vida, especialmente en niños y pacientes inmunodeprimidos.
-
Tarjeta de identificación: se aconseja llevar una tarjeta o pulsera de alerta médica que indique que la persona carece de bazo, para que se tenga en cuenta en caso de urgencia.
-
Consulta inmediata ante fiebre: cualquier episodio de fiebre superior a 38 °C en una persona sin bazo debe considerarse una urgencia médica, ya que puede ser signo de una infección grave (sepsis fulminante post-esplenectomía o OPSI, por sus siglas en inglés).
Infección fulminante post-esplenectomía (OPSI)
La complicación más temida de vivir sin bazo es la infección fulminante post-esplenectomía (Overwhelming Post-Splenectomy Infection u OPSI). Se trata de una sepsis de progresión rápida causada principalmente por bacterias encapsuladas que puede evolucionar en pocas horas desde un cuadro febril leve hasta un shock séptico con fallo multiorgánico.
Características de la OPSI:
- Incidencia estimada: 0,5-1 % de los pacientes esplenectomizados por año.
- Mortalidad: 50-70 % si no se trata de inmediato.
- Puede ocurrir en cualquier momento tras la esplenectomía, aunque el riesgo es mayor durante los primeros 2-3 años.
- Los niños y los pacientes esplenectomizados por enfermedades hematológicas tienen mayor riesgo.
Por esta razón, la vacunación y la antibioterapia profiláctica son medidas fundamentales.
Complicaciones de la esplenectomía
Una persona a la que se ha extirpado el bazo puede sufrir problemas de salud más allá de comprometer su sistema inmune:
- Trombosis de la vena porta: coágulos sanguíneos en la vena que lleva sangre del intestino al hígado.
- Trombocitosis: aumento del conteo de plaquetas, conocido como trombocitosis, lo que aumenta el riesgo de eventos trombóticos.
- Lesiones en órganos vecinos: estómago, páncreas o colon pueden dañarse durante la cirugía.
- Absceso subfrénico: acumulación de pus bajo el diafragma.
- Hernia incisional: en el sitio donde se realizó la incisión quirúrgica.
- Leucocitosis y eritrocitosis: aumento del conteo de glóbulos blancos y rojos.
- Presencia de cuerpos de Howell-Jolly: inclusiones en los glóbulos rojos que normalmente el bazo elimina y que sirven como marcador de asplenia.
- Mayor riesgo de hipertensión pulmonar a largo plazo.
Cuándo consultar al médico
Si usted vive sin bazo, debe acudir al médico de urgencia si presenta:
- Fiebre superior a 38 °C.
- Escalofríos intensos o malestar general repentino.
- Dolor abdominal intenso.
- Signos de infección en cualquier localización (tos productiva, dolor al orinar, enrojecimiento cutáneo).
- Mordedura de animal (mayor riesgo de infección por Capnocytophaga canimorsus).
- Tras un viaje a zonas tropicales (riesgo de malaria y otras infecciones).
Si usted aún tiene el bazo pero presenta dolor en el costado izquierdo, sensación persistente de saciedad, sangrado o hematomas, consulte con su médico para descartar problemas esplénicos.
Referencias
- Di Sabatino A, Carsetti R, Corazza GR. Post-splenectomy and hyposplenic states. Lancet. 2011;378(9785):86-97.
- Rubin LG, Schaffner W. Care of the Asplenic Patient. N Engl J Med. 2014;371(4):349-356.
- Davies JM, et al. Review of guidelines for the prevention and treatment of infection in patients with an absent or dysfunctional spleen. Br J Haematol. 2011;155(3):308-317.
- MedlinePlus. Extirpación del bazo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002944.htm
- Cancer.gov. Vena porta hepática. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/publicaciones/diccionarios/diccionario-cancer/def/vena-porta-hepatica
