Tirotropina baja: causas, síntomas y tratamiento
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Presentar tirotropina baja suele estar asociado a una afección conocida como hipertiroidismo. Es una condición que produce que la glándula tiroides se mantenga hiperactiva, por lo que produce una mayor cantidad de hormonas tiroideas. Sin embargo, no en todos los casos sucede de esta forma.
Dependiendo de la gravedad o la causa es posible que se presente síntomas o no. Y esto suele estar asociada a la causa subyacente que provoca que la TSH disminuya. Es por esta razón que el tratamiento debe estar dirigido a tratar esta condición para lograr controlar los niveles de la hormona y mejorar los síntomas.
¿Qué significa tener la tirotropina baja?
La tirotropina u hormona estimulante de la tiroides, mejor conocida por sus siglas en inglés TSH, es una hormona liberada por la hipófisis o glándula pituitaria y que se produce en el lóbulo anterior de esta estructura. Es la encargada de regular el funcionamiento de la glándula tiroides. Es este sentido, estimula a este pequeño órgano para que aumente o reduzca la producción de hormonas tiroideas.

La tiroides libera T3 (Triyodotironina) y T4 (Tiroxina), dos hormonas implicadas en distintos procesos metabólicos del organismo permitiéndole obtener energía. Además, controlan las funciones de muchos órganos así como su salud. La pituitaria libera TSH que actúa como mensajero para detectar los niveles de ambas hormonas. Si estos se encuentran por debajo de lo normal, envía una señal para que la tiroides produzca más.
Se considera que los niveles normales de tirotropina varían según la población, siendo:
- Recién nacidos de hasta 5 días: 0,7 - 15,2 mU/L.
- Lactantes de 6 a 90 días: 0,72 - 11,0 mU/L.
- Bebés de 4 a 12 meses: 0,73 - 8,35 mU/L.
- Niños de 1 a 6 años: 0,7 - 5,97 mU/L.
- Niños de 7 a 11 años: 0,6 - 4,84 mU/L.
- Jóvenes de 12 a 20 años: 0,51 - 4,3 mU/L.
- Adultos de 21 a 99 años: 0,27 . 4,2 mU/L.
Cuando se solicita una prueba de TSH y los resultados arrojados están por debajo de los rangos anteriormente mencionados, se considera que el paciente tiene la tirotropina baja. Sin embargo, no es un cuadro preocupante en todos los casos. En el caso de las mujeres en estado de embarazo se recomienda que mantenga niveles entre 0,1 y 2,5 mU/L para asegurar la salud tanto de la gestante como del feto.
Síntomas de la tirotropina baja
En muchos casos presentar niveles bajos de tirotropina no resulta algo preocupante. Esto suele suceder porque la persona no desarrolla síntomas, lo cual no afecta su calidad de vida. Sin embargo, en caso de que aparezcan algunos signos muchos de estos se relacionan con el hipertiroidismo, una afección donde la glándula tiroides produce hormonas tiroideas en exceso ya que se mantiene la tirotropina baja.
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Nerviosismo o irritabilidad.
- Cambios de humor.
- Pérdida de peso sin causa aparente.
- Alteraciones del sueño, presentando problemas para dormir.
- Aumento de la cantidad de deposiciones o diarrea.
- Debilidad muscular.
- Fatiga.
- Intolerancia al frío o al calor.
- Taquicardia.
- Aumento del tamaño de la glándula tiroides, conocido como bocio.
- Ojos saltones.
- Periodos menstruales irregulares.
- Pérdida de cabello.
- Piel húmeda, fina y se siente caliente.
- Dificultad para concentrarse.
- Temblores.
Algunas personas pueden presentar síntomas poco frecuentes entre los cuales destacan:
- Ritmo cardíaco irregular, siendo bastante común la fibrilación auricular.
- Fiebre alta.
- Anemia.
- Alteraciones del estado mental.
Si sospecha que puede tener alguno de estos signos debe acudir a consulta médica para realizar el diagnóstico pertinente y que el médico pueda recetar el tratamiento más adecuado a su caso.
Causas
Cuando se observan niveles bajos de tirotropina se sospecha que existe una alteración en el funcionamiento de la glándula tiroides. Al verse afectada la producción de hormonas tiroideas también se ve afectada la liberación de TSH, lo que provoca que los niveles sean inferiores a lo normal. Por consecuencia, se observará mayor cantidad de T3 y T4 libres en sangre. También es posible que la alteración provoque una disminución tanto de la TSH como de las hormonas tiroideas, lo cual es un signo de hipotiroidismo subclínico.
En la mayoría de los casos la disminución de la tirotropina puede estar asociada a otras afecciones de salud:
- El curso de una enfermedad autoinmune que afecta el funcionamiento de la tiroides como la enfermedad de Graves.
- Crecimiento de nódulos tiroideos.
- Glándula tiroides inflamada, mejor conocido como bocio. Esto provoca agrandamiento del cuello.
- Un embarazo en curso. En condiciones normales puede producir tirotropina baja debido a la presencia de hCG en sangre.
- Se ha desarrollado un adenoma hipofisiario lo que provoca un mal funcionamiento de la hipófisis.
- Dosis elevadas de fármacos para el tratamiento de hipotiroidismo.
- Disminución de los estrógenos en la menopausia.
- Fumar.
- Deficiencia de yodo y zinc.
- Predisposición genética.
- Hipotiroidismo central, afectando la producción de tirotropina, T3 y T4.
- Someterse a estrés continuo.
Factores de riesgo
Se pueden presentar factores que pueden provocar que los niveles de TSH sean bajos. En muchos casos el médico podrá solicitar un análisis de sangre para medir los niveles de T4 y T3 para descartar hipertiroidismo.
Se considera que puede aparecer la tirotropina baja cuando:
- Error del laboratorio: aunque es un factor poco probable, es posible que ocurra una alteración de los resultados por un error durante la extracción de sangre, al emitir los resultados o durante la manipulación de la muestra. Se recomienda que se repita la prueba si se sospecha de algún error o se busca confirmar el diagnóstico.
- Anticuerpos: la presencia de los anticuerpos antitiroideos puede provocar alteraciones en los resultados de la prueba. Es común en la enfermedad de Graves, una causa del hipertiroidismo. Por lo que suele realizarse una prueba cuando hay sospecha de los síntomas.
- Hábitos de sueño: se ha comprobado que la falta de sueño puede provocar alteraciones en la producción y liberación de hormonas, incluida la TSH.
- Medicamentos: la administración de ciertos fármacos para tratar el cáncer o afecciones cardíacas puede provocar que los resultados se alteren. Lo mismo sucede si se utilizan antiinflamatorios no esteroideos.
Diagnóstico
En el momento en que se sospecha de que se padece hipertiroidismo, lo más recomendable es acudir a un médico. El especialista realizará una entrevista para conocer su historial médico, antecedentes familiares y un examen físico para evaluar cada uno de los síntomas descritos.

Además, solicitará pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico:
- Análisis de sangre: el principal análisis de sangre que se solicitará será la prueba de TSH para medir los niveles de tirotropina. Sin embargo, también deberá realizarse análisis de hormonas tiroideas, T4 y T3. Si se presenta tirotropina baja y estas dos hormonas altas se considera que el paciente sufre de hipertiroidismo. Por el contrario, si todos los valores se encuentran por debajo de lo normal puede tratarse de un caso de hipotiroidismo subclínico.
- Gammagrafía de captación de yodo: se utiliza para determinar la cantidad de yodo que absorbe la glándula tiroides. Durante la prueba se administra yodo radiactivo y luego se mide la cantidad que ha absorbido la glándula.
- Gammagrafía tiroidea: se realiza al mismo tiempo que la gammagrafía de captación de yodo. Una vez que la glándula tiroides ha captado el yodo radiactivo se pueden obtener imágenes de esta estructura para realizar estudios.
Hipertiroidismo subclínico
Se le conoce como una etapa previa al hipertiroidismo donde se observan niveles de TSH bajos pero las hormonas T3 y T4 en una concentración normal. Si bien la glándula tiroides todavía no se muestra hiperactiva, existe un mayor riesgo de que esto se produzca. Aun así, no se considera un cuadro preocupante ya que no afecta la salud del paciente.
Suele desaparecer con el tiempo, y las personas no muestran síntomas durante su curso. En caso de que suceda, los signos que se observan son similares al hipertiroidismo. No es necesario indicar ningún tratamiento, el médico mantendrá en observación al paciente hasta que sus valores se normalicen.
Tratamiento
La forma en que se aborde la tirotropina baja dependerá de la causa subyacente. Existen variedad de tratamientos que se ajustan a las necesidades de cada caso en particular, siendo un factor clave tomar en consideración la gravedad del cuadro.

Por lo general el médico recomendará:
- Tratamiento farmacológico: se recetará un medicamento antitiroideo que permita regular la producción de hormonas por parte de la glándula tiroides. Una vez que desaparecen los síntomas se suspende el tratamiento. Debe administrarse nuevamente si reaparecen los síntomas.
- Tratamiento con yodo radiactivo: la administración vía oral de yodo radiactivo ayuda a disminuir los síntomas. La glándula tiroides absorbe esta sustancia y reduce su tamaño. Con el tiempo también favorece la disminución de la producción de hormonas tiroideas, aunque con el riesgo de desarrollar hipotiroidismo.
- Cirugía: se conoce como tiroidectomía, un procedimiento quirúrgico que permite extirpar parcial o totalmente la glándula tiroides. Esta alternativa solo se recomienda en personas que no pueden tomar medicamentos para la tiroides o yodo radioactivo.
- Cambios en el estilo de vida: el médico recomendará cambiar su alimentación a una dieta más equilibrada, además de que debe adquirir hábitos de sueño saludables.
Complicaciones
Aunque en ciertos casos no genera complicaciones, el hecho de estar implicada en la producción de hormonas tiroideas resulta preocupante mantener una tirotropina baja. De ser así, puede interferir en gran cantidad de procesos vitales del organismo y algunos no tanto. En el momento en el que se sospecha que existe algún problema de salud es necesario acudir al médico, de lo contracción es posible que aparezcan las siguientes complicaciones:
- Infertilidad.
- Oftalmología de Graves, provocando hinchazón alrededor de los ojos.
- Osteoporosis.
- Problemas del corazón, pudiendo desarrollar arritmias, insuficiencia cardiaca o sufrir de accidente cerebrovascular.
- Alteraciones del sistema nervioso.
- Sistema inmune comprometido, existiendo una mayor probabilidad de contraer infecciones.
Aunque se recomienda mantener niveles bajos de TSH en el embarazo, si se padece de hipertiroidismo es posible que se desarrollen algunas dificultades:
- Para el bebé: se retrasa el crecimiento intrauterino, no solo en talla sino también en peso, lo que aumenta el riesgo de parto prematura. Incluso es posible que el feto desarrolle malformaciones congénitas u ocurra muerte fetal.
- Para la madre: riesgo de padecer preeclampsia e incluso tormenta tiroidea, aunque es poco probable.
Referencias
- Ross, D. S. et al. (2016). American Thyroid Association guidelines for diagnosis and management of hyperthyroidism. Thyroid, 26(10), 1343-1421.
- MedlinePlus. Hipertiroidismo. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/hyperthyroidism.html
- Enfermedad de Graves. MedlinePlus. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000358.htm
- Fibrilación auricular. Cardioalianza. Disponible en: https://cardioalianza.org/las-enfermedades-cardiovasculares/fibrilacion-auricular/
- Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Hipertiroidismo. Disponible en: https://www.seen.es

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.