Reflejo de Babinski: qué es y qué lo produce
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el reflejo de Babinski?
- 2.Importancia clínica del reflejo de Babinski
- 3.¿Cómo funciona el reflejo de Babinski?
- Mecanismo en el bebé
- Mecanismo en el adulto con lesión
- 4.Diferencias entre el reflejo de Babinski y el reflejo de prensión plantar
- 5.¿Cómo se realiza la prueba del reflejo plantar?
- Pruebas complementarias (sucedáneos del Babinski)
- ¿Qué significa si la prueba es positiva?
- ¿Qué significa si la prueba es negativa?
- 6.¿Qué pasa si un adulto presenta el signo de Babinski?
- Evaluación complementaria
- 7.Otros reflejos primitivos del recién nacido
- 8.Cuándo consultar al médico
- 9.Referencias
Durante los dos primeros años de vida, el sistema nervioso continúa desarrollándose y se observan variedad de movimientos involuntarios. El reflejo de Babinski es uno de los más conocidos en la exploración neurológica y está relacionado con la inmadurez del tracto corticoespinal. Se trata de una reacción del cuerpo que provoca que los dedos del pie se estiren en forma de abanico al estimular la planta del pie.
Es un hallazgo normal en bebés menores de 2 años de edad, aunque puede desaparecer a partir de los 12 meses. Si persiste tras haber cumplido el segundo año de vida, es necesario evaluar con un especialista por el riesgo de que exista una afectación del sistema nervioso central.
¿Qué es el reflejo de Babinski?
El cuerpo produce infinidad de reflejos, los cuales se definen como movimientos involuntarios de los músculos ante un estímulo. No es algo que el individuo pueda controlar; ocurre de manera automática. Los bebés tienen muchos reflejos que son espontáneos y forman parte del desarrollo normal del sistema nervioso.
En el caso del reflejo de Babinski, también conocido como signo de Babinski o respuesta plantar extensora, es un movimiento involuntario que se produce cuando se estimula con firmeza la planta del pie. Se caracteriza porque el dedo gordo del pie se extiende (dorsiflexión) mientras que el resto de los dedos se abren en forma de abanico. Lleva el nombre del neurólogo franco-polaco Joseph Babinski, quien describió esta reacción por primera vez en 1896.

Para determinar la presencia de este reflejo se realiza una prueba del reflejo plantar, un examen neurológico sencillo y no invasivo. El médico, en el caso de bebés es un pediatra, aplica presión sobre la planta del pie con un instrumento romo. Suele utilizarse un martillo de reflejos, un depresor lingual o la punta de una llave. Se inicia en el talón, y el instrumento se desplaza presionando la planta del pie por el borde externo hasta el metatarso a nivel del meñique y continúa en dirección al dedo gordo.
Este movimiento involuntario debe estar presente desde el nacimiento hasta los dos años de edad. Algunos bebés lo pierden a los 12 meses, pero se considera que, si antes de este periodo existe ausencia del reflejo, se debe consultar con un especialista. Puede estar asociado a un problema neurológico del cerebro o la médula espinal.
De la misma forma, se considera como un signo de alarma en aquellos casos donde el niño tiene más de 2 años o es un adulto y presenta este reflejo. Es considerado anormal (signo de Babinski positivo en el adulto), y se asocia a un problema del sistema nervioso que afecta a las vías motoras superiores.
Importancia clínica del reflejo de Babinski
El reflejo de Babinski es uno de los signos neurológicos más importantes en la práctica médica porque proporciona información valiosa sobre el estado del tracto corticoespinal (también llamado vía piramidal), la principal vía nerviosa que controla los movimientos voluntarios:
- En recién nacidos y lactantes (0-2 años): su presencia es normal e indica que las vías nerviosas aún están en proceso de mielinización (maduración). La mielina es la capa protectora que recubre las fibras nerviosas y permite la transmisión eficiente de los impulsos.
- En niños mayores de 2 años y adultos: su presencia es patológica e indica daño en la vía piramidal (neurona motora superior). Es uno de los signos más fiables de lesión del tracto corticoespinal.
- La ausencia en recién nacidos: puede sugerir un problema en la médula espinal o el sistema nervioso periférico.
Esta dualidad hace del reflejo de Babinski una herramienta diagnóstica de enorme valor, ya que un mismo hallazgo tiene significados opuestos dependiendo de la edad del paciente.
¿Cómo funciona el reflejo de Babinski?
La corteza cerebral y la médula espinal se conectan a través del tracto corticoespinal, una vía neuronal fundamental para el control del movimiento voluntario de las extremidades. Gracias a ella se pueden enviar señales desde el cerebro a los músculos para que se ejecuten movimientos precisos.
Para verificar que esta estructura funcione adecuadamente, el médico realiza una prueba de reflejo plantar. Se aplica presión en la planta del pie, lo cual genera un estímulo que será transmitido a través de las fibras nerviosas aferentes (sensitivas) hasta la médula espinal. Desde allí, el impulso nervioso activa un arco reflejo que genera la respuesta motora en los músculos del pie.
Mecanismo en el bebé
Los bebés presentan un tracto corticoespinal inmaduro, ya que la mielinización de esta vía no se completa hasta aproximadamente los 2 años de vida. Sin la inhibición cortical que ejerce la vía piramidal madura, predomina la respuesta extensora primitiva: los dedos de los pies se abren en forma de abanico (dorsiflexión). A medida que el tracto corticoespinal madura, esta respuesta se inhibe y es sustituida por la flexión plantar normal.
Mecanismo en el adulto con lesión
Cuando un adulto presenta el signo de Babinski, significa que la vía piramidal se ha dañado, perdiendo su capacidad de inhibir la respuesta extensora primitiva. Es como si el sistema nervioso “regresara” a un patrón de respuesta inmaduro, similar al del lactante.
Diferencias entre el reflejo de Babinski y el reflejo de prensión plantar
Una vez que se cumplen los dos años, el reflejo de prensión plantar (flexión plantar) sustituye al signo de Babinski. Este movimiento se caracteriza porque los dedos de los pies se curvan hacia abajo ante un estímulo de presión en la planta del pie. Pasa a ser considerado la reacción normal a partir de esta edad ante la prueba del reflejo plantar, y es un signo de que el sistema nervioso motor ha madurado correctamente.

La diferencia entre ambos reflejos es la dirección en que se mueven los dedos ante el estímulo:
- Reflejo de Babinski (respuesta extensora): los dedos de los pies se abren en abanico y el dedo gordo se extiende hacia arriba (dorsiflexión). Normal en menores de 2 años; patológico en mayores.
- Prensión plantar (respuesta flexora): los dedos del pie se curvan hacia abajo (flexión plantar). Es la respuesta normal en mayores de 2 años.
¿Cómo se realiza la prueba del reflejo plantar?
Es una prueba neurológica no invasiva e indolora que permite evaluar si existe presencia del reflejo de Babinski. Es realizada habitualmente por un pediatra durante los controles pediátricos o por un neurólogo. Sin embargo, puede ser aplicada por otros médicos cuando se sospecha de daño neurológico.
El procedimiento es el siguiente:
- El paciente debe retirar sus zapatos y calcetines. Luego deberá sentarse o acostarse donde le indique el médico, con las piernas relajadas.
- Con un instrumento romo (generalmente el mango de un martillo de reflejos), se aplicará presión moderada sobre el talón y se desplazará por el borde externo de la planta del pie hasta el meñique, y luego en dirección transversal hasta el dedo gordo, trazando una especie de “L” invertida.
- Si está presente el reflejo, se producirá la dorsiflexión del dedo gordo y la apertura en abanico del resto de dedos.
Consideraciones técnicas:
- La presión debe ser firme pero no dolorosa. Una estimulación demasiado intensa puede provocar una respuesta de retirada que dificulte la interpretación.
- El paciente debe estar relajado; la tensión muscular puede alterar los resultados.
- El reflejo debe ser inmediato tras completar el movimiento en la planta del pie.
- Se debe explorar ambos pies para comparar la respuesta bilateral.
Pruebas complementarias (sucedáneos del Babinski)
En caso de que el paciente presente ausencia de alguno o varios dedos, sufra de alguna afección en su pie o la prueba clásica no sea concluyente, se pueden aplicar otras pruebas para verificar la integridad de la vía piramidal:
- Prueba de Chaddock: se estimula la zona lateral del dorso del pie, rodeando el maléolo externo. Si se produce la extensión del dedo gordo, se considera positiva (patológica en adultos).
- Prueba de Gordon: el médico comprime firmemente los músculos de la pantorrilla. La extensión del dedo gordo indica positividad.
- Prueba de Oppenheim: se aplica presión deslizando el pulgar y el índice a lo largo de la cara anterior de la tibia, de arriba abajo. La extensión de los dedos del pie indica un resultado positivo.
- Prueba de Schaefer: se comprime el tendón de Aquiles. La extensión del dedo gordo se considera positiva.

¿Qué significa si la prueba es positiva?
Los resultados serán considerados como normales o anormales dependiendo de la edad del paciente:
- En menores de 2 años: la extensión de los dedos es un hallazgo normal que indica que el sistema nervioso se está desarrollando dentro de los parámetros esperados, siempre que no existan otros signos de alerta neurológica.
- En mayores de 2 años y adultos: la misma respuesta es patológica y sugiere la existencia de una lesión en la vía piramidal (neurona motora superior) que puede deberse a diversas causas neurológicas.
¿Qué significa si la prueba es negativa?
La prueba se considera negativa cuando los dedos del pie no reaccionan al estímulo o se curvan hacia abajo (flexión plantar):
- En mayores de 2 años: la ausencia del movimiento de abanico es un resultado normal, indicando que el tracto corticoespinal ha madurado correctamente.
- En menores de 12 meses: la ausencia del reflejo puede ser una señal de alarma que sugiere la posibilidad de una afección a nivel de la médula espinal o del sistema nervioso periférico, lo que puede interrumpir las señales que el cerebro envía a las extremidades.
¿Qué pasa si un adulto presenta el signo de Babinski?
Cuando se realiza la prueba en un adulto y presenta el signo de Babinski, es un indicador de que existe daño en la vía piramidal (neurona motora superior), la parte del sistema nervioso central encargada de controlar el movimiento voluntario. Las causas más frecuentes son:
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): enfermedad neurodegenerativa que afecta tanto a neuronas motoras superiores como inferiores.
- Tumores cerebrales o medulares: que comprimen o destruyen las vías motoras.
- Meningitis: infección de las meninges que puede afectar al cerebro y la médula espinal.
- Esclerosis múltiple: enfermedad desmielinizante que afecta a las fibras nerviosas del sistema nervioso central.
- Enfermedades neurodegenerativas: como la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson avanzada.
- Lesión de la médula espinal: por traumatismo, hernia discal compresiva o mielopatía.
- Accidente cerebrovascular (ictus): tanto isquémico como hemorrágico, cuando afecta a la vía piramidal.
- Mielitis transversa: inflamación de un segmento de la médula espinal.
- Déficit de vitamina B12 grave: la degeneración combinada subaguda de la médula espinal puede afectar al tracto corticoespinal.
Evaluación complementaria
Cuando se detecta un signo de Babinski positivo en un adulto, el médico suele solicitar pruebas complementarias para identificar la causa:
- Resonancia magnética (RM) del cerebro y/o la médula espinal.
- Tomografía computarizada (TC) craneal.
- Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa.
- Análisis de líquido cefalorraquídeo (punción lumbar) en casos seleccionados.
- Analítica sanguínea con niveles de vitamina B12, ácido fólico y otros parámetros.
Otros reflejos primitivos del recién nacido
El reflejo de Babinski es solo uno de los muchos reflejos primitivos que se evalúan en el recién nacido. Los más importantes son:
- Reflejo de Moro (sobresalto): el bebé extiende los brazos y los dedos al sentir una pérdida brusca de soporte. Desaparece entre los 3 y 6 meses.
- Reflejo de prensión palmar: el bebé agarra firmemente un objeto que se coloca en su palma. Desaparece entre los 4 y 6 meses.
- Reflejo de succión: el bebé succiona cualquier objeto que entre en contacto con sus labios. Es fundamental para la alimentación.
- Reflejo de búsqueda (rooting): al acariciar la mejilla del bebé, este gira la cabeza hacia el estímulo buscando el pezón. Desaparece hacia los 4 meses.
- Reflejo tónico-cervical asimétrico: al girar la cabeza del bebé hacia un lado, extiende el brazo del lado al que mira y flexiona el contrario (posición de espadachín). Desaparece entre los 5 y 7 meses.
La evaluación de estos reflejos durante los controles pediátricos es fundamental para detectar precozmente posibles alteraciones del desarrollo neurológico.
Cuándo consultar al médico
Es recomendable consultar con el pediatra o el neurólogo en las siguientes situaciones:
- El bebé no presenta el reflejo de Babinski durante sus primeras semanas de vida.
- El reflejo persiste más allá de los 2 años de edad.
- Se observa el reflejo de Babinski solo en un pie (asimetría), lo que puede sugerir una lesión lateralizada.
- En adultos, si durante una exploración neurológica se detecta este signo, es imprescindible investigar la causa subyacente.
- Si el bebé presenta otros signos neurológicos como hipotonía, dificultad para alimentarse, ausencia de otros reflejos primitivos o retraso en los hitos del desarrollo.
Referencias
- Campbell, W. W. (2013). DeJong’s The Neurologic Examination (7th ed.). Lippincott Williams & Wilkins.
- MedlinePlus. Babinski reflex. https://medlineplus.gov/ency/article/003294.htm
- Babinski, J. (1896). Sur le réflexe cutané plantaire dans certaines affections organiques du système nerveux central. Comptes Rendus de la Société de Biologie, 48, 207-208.
- Asociación Española de Pediatría (AEP). Exploración neurológica del recién nacido. https://www.aeped.es
- Futagi, Y., Toribe, Y., & Suzuki, Y. (2012). The grasp reflex and Moro reflex in infants: hierarchy of primitive reflex responses. International Journal of Pediatrics, 2012, 191562.
- Kumar, S. P. (2003). The Babinski sign — A reappraisal. Neurology India, 51(4), 532-535.
