Meningitis

Toda la información acerca de la meningitis, tanto en adultos como en niños. Analizamos cuáles son las causas de la enfermedad y qué síntomas produce. Además, explicamos cómo se diagnóstica y cuál es el tratamiento y pronóstico.

Se conoce como meningitis a la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Generalmente, se da a consecuencia de una infección viral o bacteriana. La meningitis a causa de un determinado virus es leve y en muchos casos se cura sin necesidad de aplicar ningún tratamiento específico. No obstante, la meningitis bacteriana puede ser muy grave y producir daños cerebrales irreversibles.

En prácticamente la totalidad de los casos la meningitis se da en personas sanas, que no tienen ningún tipo de enfermedad crónica. Se trata de una enfermedad que afecta sobre todo a niños de entre cero y nueve años; también se puede dar en adolescentes de entre 15 y 19 años de edad. En cuanto al pronóstico, resulta menos favorable en aquellos niños menores de tres años.

¿Cómo se transmite?

El meningococo es una de las bacterias que con mayor frecuencia da lugar a la meningitis. Pues bien, esta bacteria se transmite a través del contacto con una persona infectada; la transmisión se da a través de esas gotitas que se expulsan al toser o estornudar. Así, el virus se introduce en el organismo mediante los ojos, la nariz o la boca. El periodo de incubación oscila entre los dos y los diez días.

Factores de riesgo la meningitis

Hay una serie de factores que aumentan de forma notable las probabilidades de sufrir meningitis.

  • Vacunas: tanto en niños como en adultos es esencial seguir de forma rigurosa el calendario de vacunas.
  • Edad: aunque esta afección se puede presentar en personas de todas las edades, en la gran mayoría de los casos se da en niños menores de cinco años.
  • Embarazo: las mujeres embarazadas tienen un alto riesgo de sufrir listeriosis, una infección que puede dar origen a la meningitis.
  • Sistema inmune débil: esta enfermedad se da con mayor frecuencia en aquellas personas cuyo sistema inmunológico esté debilitado; es decir, personas con VIH u otras afecciones como la diabetes.

Causas de la meningitis

Causas de la meningitis

En prácticamente el 100% de los pacientes, la causa de esta enfermedad es una infección viral o bacteriana.

Infección viral

La meningitis viral en la gran mayoría de los casos es una afección leve, la cual no requiere de ningún tipo de tratamiento. Se da generalmente a causa de un conjunto de virus que reciben el nombre de enterovirus, los cuales son más frecuentes durante las primeras semanas de otoño.

Infección bacteriana

Este tipo de meningitis se da cuando la bacteria entra en contacto con el torrente sanguíneo y alcanza el cerebro y la médula espinal. También se puede originar cuando una determinada bacteria afecta a las meninges debido a una infección de oído o una fractura de cráneo, entre otros casos posibles. Las bacterias que con mayor frecuencia causan meningitis son las siguientes.

  • Neumomoco: se trata del tipo de bacteria que causa un mayor número de meningitis en bebés y niños. El neumomoco da lugar a afecciones del sistema respiratorio, como neumonía; también es habitual la infección de oído.
  • Meningococo: otra de las bacterias que pueden dar lugar a una meningitis bacteriana. Esta causa una infección en las vías respiratorias superiores, y al entrar en contacto con la sangre puede originar una meningitis. Se da sobre todo en adolescentes.
  • Listeria: este tipo de bacteria se contrae a través del consumo de determinados alimentos, como los quesos no pasteurizados o las carnes procesadas. Es especialmente crítica en mujeres embarazadas ya que aumenta de forma notable el riesgo de aborto espontáneo.

Infección por hongos

Los hongos tienen un proceso de crecimiento lento en el organismo, de forma que de manera gradual van invadiendo las membranas y el líquido que se encuentra alrededor del cerebro, causando así lo que se conoce como meningitis crónica. Los síntomas propios de esta afección se dan durante un periodo superior a las dos semanas e incluyen dolores de cabeza intensos, fiebre, mareos y vómitos.

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Síntomas de la meningitis

Uno de los principales problemas que presenta la meningitis es que los síntomas iniciales de la enfermedad son prácticamente igual es a los de una gripe; este es el motivo por el que la gran mayoría de pacientes no solicitan asistencia médica hasta que la afección se encuentra en una fase más avanzada y da lugar a síntomas graves como: fiebre alta de forma súbita y sin razón aparente, rigidez en el cuello, dolor de cabeza muy intenso, dificultad tanto de atención como de concentración, sensibilidad a la luz, falta de apetito y somnolencia.

En el caso de bebés, los síntomas de la meningitis son los siguientes: fiebre alta, llanto constante y diferente a lo habitual, somnolencia excesiva y rigidez tanto en el cuerpo como en el cuello.

Diagnóstico y tratamiento

Tratamiento de la meningitis

Tal y como hemos señalado, ante el más mínimo síntoma de meningitis es importante acudir al médico. Éste en primer lugar realiza un historial clínico en función de los síntomas descritos y de si el paciente o no presenta una enfermedad crónica previa. A continuación, procede con una exploración física.

Para confirmar el diagnóstico de la enfermedad es necesario realizar una punción lumbar, la cual muestra un líquido cefalorraquídeo (LCR) purulento. Dicho líquido debe ser analizado en el laboratorio; en ocasiones se puede observar la bacteria causante de la enfermedad en el examen microscópico del LCR, lo cual facilita de forma notable el establecimiento del tratamiento adecuado.

Si se trata de una meningitis viral, en un gran número de casos no se requiere de ningún tratamiento; la enfermedad va desapareciendo por sí sola sin causar más problemas. Si la causa de la enfermedad es una bacteria, el paciente debe ser ingresado y sometido a un tratamiento intensivo mediante la administración de antibióticos y otros medicamentos.

Consejos para prevenir la meningitis

Los virus que dan origen a la meningitis en ocasiones son transmitidos por el aire o por el contacto físico. Por lo tanto, hay una serie de tips que merece la pena tener en cuenta para reducir en la medida de lo posible las probabilidades de padecer esta enfermedad.

  • Higiene: de la misma manera que sucede con otras afecciones como la gripe, la higiene es esencial para prevenir la meningitis. Muy importante lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de pasar un periodo de tiempo prolongado en lugares públicos, así como de estar en contacto con animales.
  • Hábitos de vida saludables: resulta trascendental realizar ejercicio físico con frecuencia, así como llevar una dieta equilibrada y saludable, con un consumo relativamente alto de frutas, verduras y cereales integrales.
  • Mujeres embarazadas: si hay un grupo de población que debe prestar especial atención a los consejos de prevención de la meningitis, son las mujeres embarazadas. Es importante cocinar la carne a una temperatura superior a los 80ºC para reducir en gran medida el riesgo de listeriosis; además, es conveniente evitar aquellos quesos elaborados con leche no pasteurizada.

Complicaciones

Ante el más mínimo síntoma de los descritos anteriormente en relación a la meningitis, es importante acudir al médico. Cuanto más tiempo pase una persona sin recibir el tratamiento adecuado para esta afección, el riesgo de sufrir cualquier tipo de complicación aumenta de forma notable.

Las complicaciones de la meningitis pasan por daños neurológicos irreversibles, como problemas de memoria, pérdida total o parcial de la audición, daños cerebrales o problemas motoros.

Pronóstico de la meningitis

La mortalidad o las secuelas a causa de esta afección depende de varios factores, como por ejemplo la bacteria causante de la meningitis, así como la edad del paciente y la fase de la enfermedad en la que se ha detectado la enfermedad. Si se trata de forma adecuada y en la fase inicial, la mortalidad es inferior al 10%.


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