¿Cuál es el mejor tratamiento para la hernia de hiato?

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¿Cuál es el mejor tratamiento para la hernia de hiato?
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La hernia hiatal se produce porque la parte superior del estómago sube a través del hiato, una abertura que se encuentra en el diafragma. Se trata de una afección común, y que en muchos casos no presenta síntomas. Por lo que no en todos los casos se requiere tratamiento para la hernia de hiato.

Se ha comprobado que suele diagnosticarse cuando se realizan estudios para otras afecciones. Sin embargo, cuando se presenta reflujo gastroesofágico, es común que el médico busque evaluar el esófago para descartar la presencia de una hernia.

¿Qué es la hernia de hiato?

La hernia de hiato o hiatal es un tipo de hernia que se produce cuando la parte superior del estómago sobresale a través del diafragma. Este músculo se debilita provocando que el tejido atraviese esta abertura y se desplace hasta la cavidad torácica. La función principal del diafragma es separar la cavidad torácica de la cavidad abdominal. 

Aunque se hable de un debilitamiento del diafragma, el hiato esofágico es la estructura afectada. Se trata del orificio por donde pasa el esófago para conectarse con el estómago. Es de aquí donde proviene la denominación de hernia de hiato.

Hernia hiatal

Muchos expertos han considerado que el estrés, la ansiedad y la tensión pueden provocar alteraciones de este tejido. Cuando estas emociones son recurrentes, existe un alto riesgo de que este orificio se ensanche. Sin embargo, se desarrolla de forma progresiva, por lo que puede tardar años en que se forme la hernia.

Es considerada una afección muy común, teniendo una mayor prevalencia en personas mayores de 50 años, siendo más frecuente en mujeres que en hombres. Investigaciones han determinado que al menos el 30% de la población general puede verse afectada por este problema de salud. Sin embargo, se ha establecido que acorde a la edad aumenta el riesgo de padecer este tipo de hernia:

  • Menores de 40 años tienen un 10% de probabilidad.
  • Mayores de 50 años tienen un 50% de probabilidad.
  • Mayores de 60 años tienen un 60% de probabilidad.
  • Mayores de 70 años tienen un 70% de probabilidad.

A pesar de ser una condición dolorosa, tiene buen pronóstico. Cada caso se debe abordar de forma personalizada ya que es posible que necesite tratamiento para la hernia de hiato o no. Se ha comprobado que algunos pacientes no presentan síntomas ni complicaciones.

Tipos de hernia de hiato

En la mayoría de las investigaciones se suele clasificar como hernia de hiato deslizante y hernia de hiato paraesofágica. Sin embargo, también se describen los siguientes tipos teniendo en cuenta cómo se produce la afección:

  • Tipo 1: Es mejor conocida como la hernia de hiato deslizante. Es la forma más frecuente, llegando a representar el 95% de los casos. Se reconoce porque el esófago y parte del estómago suben y se deslizan fuera del hiato. Es posible que luego el tejido baje y vuelva a su lugar de forma natural.
  • Tipo 2: Es un tipo de hernia de hiato paraesofágica. Este término significa al lado del esófago por cómo se deslizan los tejidos. La parte superior del estómago sube a través del hiato y llega hasta el tórax. Representa el 5% al 10% de los casos, y aunque puede ser asintomática, también puede provocar complicaciones ya que puede estrangularse e interrumpir el flujo de sangre.
  • Tipo 3: Otro tipo de hernia hiatal paraesofágica, aunque combina características del tipo 1. No solo se observa la protrusión de parte del estómago, sino que también puede herniarse la parte del esófago que se une al estómago.
  • Tipo 4: Aunque es el menos frecuente, también es el cuadro más complicado. El debilitamiento del hiato permite que a través de la abertura suban el estómago y cualquier otro órgano abdominal como los intestinos, el páncreas o el bazo.

Síntomas

Los síntomas varían en torno al tipo de hernia que presente, y esto también definirá el tratamiento para la hernia de hiato. En este sentido se reconoce que, generalmente en los casos donde existe una hernia de hiato deslizante, el paciente permanece asintomático y no nota la presencia de ninguna protuberancia. 

Cuando existen síntomas, es común que e****l primer signo de alerta que se observe sea reflujo gastroesofágico. Y se acompaña de:

  • Acidez estomacal: Se produce una sensación de ardor en el pecho. Tiende a ser más frecuente después de haber comido.
  • Dolor torácico no cardíaco: Es recurrente y suele ser similar a una angina.
  • Indigestión: Se produce sensación de saciedad incluso cuando se ha comido poco. Además, se acompaña dolor abdominal.
  • Malestar gástrico: Es común que se eructe con frecuencia y sufra de regurgitaciones.
  • Disfagia: Es el término que se utiliza para definir la dificultad para tragar. Puede acompañarse de una sensación persistente de nudo en la garganta.
  • Dolor de garganta: Es producido por los ácidos estomacales. También puede provocar ronquera.

El reflujo es provocado porque la parte del esófago que se une al estómago tiende a subir por el hiato. Esto facilita el paso de ácidos hacia arriba ya que los músculos que funcionan como barrera no se contraen correctamente. Además, parte del estómago que se hernia también contiene ácidos estomacales que no pueden ser liberados.

Gran parte del dolor que se siente cuando se tiene una hernia hiatal es producto de este reflujo y no por la hernia en sí. Se produce irritación del esófago y de la garganta por el contacto con los ácidos estomacales. Esto provoca que el dolor irradie por todo el pecho. 

Causas

Se reconoce que la causa principal de la hernia hiatal es el debilitamiento del tejido del diafragma provocando que el hiato se ensanche. En la mayoría de los casos se produce por estrés crónico o tensión frecuente. Pero es posible que su origen esté relacionado con alguna lesión, una cirugía o hasta un defecto congénito.

Hernia de hiato

De la misma forma, se ha comprobado que si se ejerce presión de forma regular en la zona abdominal, existe una mayor probabilidad de que el hiato se debilite. En este caso se considera:

  • Tos o estornudos crónicos.
  • Estreñimiento.
  • Obesidad crónica.
  • Vómitos frecuentes.
  • Ejercicio intenso.
  • Levantar mucho peso.
  • Embarazo y parto.

Diagnóstico

Para diagnosticar si un paciente padece o no de una hernia de hiato, es necesario que el médico evalúe el estómago y el esófago. Suele ser común que el diagnóstico ocurra de forma accidental cuando realizan estudios para otras afecciones. Pero suelen enviar pruebas específicas para una hernia si la persona presenta reflujo gastroesofágico crónico. 

El primer estudio que se suele realizar es una prueba de pH para determinar si existe presencia de ácido estomacal en el esófago. De ser negativo el resultado, es común que el médico solicite alguna de las siguientes pruebas para evaluar esta estructura:

  • Radiografía de tórax.
  • Esofagograma.
  • Endoscopia superior.
  • Manometría esofágica.

Tratamiento

El médico evaluará su condición para determinar cuál es el mejor tratamiento para la hernia de hiato. Dependiendo de la gravedad de su caso, sobre todo si no hay síntomas, es posible que en primera instancia se aborde de la siguiente manera:

  • Conducta expectante: cuando hay ausencia de síntomas, no se suele indicar ningún tratamiento. Sin embargo, el médico hará seguimiento de la hernia para ver como evoluciona. 
  • Medicamentos: Suele ser recomendado para aliviar el reflujo gastroesofágico. Mientras permanezca la hernia, los ácidos seguirán subiendo, por lo que se busca reducir la producción de esta sustancia para disminuir su impacto sobre el esófago, Se suele recetar inhibidores de la bomba de protones para mejorar el cuadro.

Tratamiento para la hernia de hiato

Cuando los síntomas persisten o existe alguna complicación, suele abordarse desde el punto de vista quirúrgico. La cirugía se recomienda en los siguientes casos:

  • La hernia está provocando síntomas o complicaciones que afectan la calidad de vida del paciente.
  • Los medicamentos están provocando efectos secundarios muy molestos.
  • La hernia es muy grande, lo cual representa un riesgo para la salud a futuro.

El procedimiento se le conoce como funduplicatura. Consiste en retirar el tejido de la hernia fuera del diafragma y cerrar el orificio para evitar que vuelvan a salir. Además, se envuelve el fondo del estómago alrededor del esófago permitiendo fortalecer el esfínter esofágico. Suele realizarse a través de laparoscopia.

Pronóstico tras la cirugía

Dependiendo si se realiza mediante laparoscopia o no, es posible que reciba el alta el mismo día o es necesario que permanezca internado dos o tres días. La recuperación puede variar de dos a seis semanas, presentando los siguientes efectos secundarios:

  • Dificultad para tragar.
  • Hinchazón abdominal.
  • Gases.
  • Diarrea

Debido a esto y al tipo de cirugía, es común que se le indique cambiar la dieta de forma temporal para favorecer su recuperación. Se inicia con el consumo de líquidos para luego introducir alimentos blandos. Por último, puede comer sólidos para volver a su dieta normal. Es posible que pierda peso durante el proceso.

Aunque se reconoce que en la mayoría de los casos la cirugía es exitosa, existe el riesgo de que en un futuro pueda volver a aparecer una hernia hiatal. Es común que tras el procedimiento el médico realice un seguimiento regular de su estado de salud para verificar que todo esté correcto con la cirugía.

Complicaciones

Las hernias de hiato tienden a causar reflujo ácido crónico, pudiendo generar daño en el esófago. Por consecuencia, es posible que el paciente desarrolle:

  • Esofagitis: Término que se define como la inflamación del revestimiento del esófago. A la larga la persona puede presentar dolor, dificultad para tragar, úlceras y sangrado.
  • Estenosis esofágica: Debido a la esofagitis puede aparecer tejido cicatricial en el esófago, impidiendo el correcto funcionamiento de los músculos. Esto ocasiona que se estreche el esófago, lo cual dificulta tragar.
  • Esófago de Barret: Daño en el tejido del esófago consecuencia del ácido estomacal, siendo una condición que aumenta el riesgo de cáncer.

De la misma forma, existen complicaciones más graves relacionadas con las hernias de hiato tipo 3 y 4:

  • Obstrucción gástrica: Se obstruye el tránsito intestinal a consecuencia de que los órganos herniados se comprimen en el hiato.
  • Gastritis: Existe acumulación persistente de ácido estomacal en la parte herniada del estómago, lo cual genera inflamación, úlceras y sangrado.
  • Isquemia: El tejido de la hernia deja de recibir suministro de sangre. Si no se recibe atención médica oportuna, el tejido puede morir.

Consejos dietéticos para personas con hernia de hiato

La alimentación juega un papel fundamental en el manejo de los síntomas de la hernia de hiato, especialmente del reflujo gastroesofágico. Se recomienda:

Hábitos alimentarios:

  • Realizar comidas pequeñas y frecuentes (5-6 al día) en lugar de pocas y abundantes.
  • No acostarse inmediatamente después de comer: esperar al menos 2-3 horas.
  • Elevar la cabecera de la cama unos 15-20 cm para reducir el reflujo nocturno.
  • Comer despacio y masticar bien los alimentos.
  • Evitar usar ropa ajustada que presione el abdomen.

Alimentos que conviene evitar:

  • Alimentos grasos y fritos.
  • Chocolate, café, té y bebidas con cafeína.
  • Cítricos y tomate (especialmente en ayunas).
  • Alimentos picantes.
  • Bebidas carbonatadas y alcohol.
  • Menta y hierbabuena (relajan el esfínter esofágico).

Alimentos recomendados:

  • Verduras cocidas y ensaladas (evitando tomate y cebolla cruda).
  • Carnes magras y pescado a la plancha o al horno.
  • Cereales integrales.
  • Frutas no ácidas (plátano, manzana, pera).
  • Lácteos desnatados.

Referencias

Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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