Escala de Barthel: qué es, para qué sirve y puntuaciones

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Escala de Barthel: qué es, para qué sirve y puntuaciones
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Aunque la mayoría de las personas tienen la capacidad de realizar actividades cotidianas de forma autónoma, algunas requieren del apoyo de terceros para llevarlas a cabo. En este sentido, la escala de Barthel busca evaluar el grado de dependencia de un individuo. De esta forma se puede determinar si es independiente, requiere algo de apoyo o es totalmente dependiente.

En general, suele ser aplicada en personas que sufren de algún problema neurológico o físico. Sin embargo, se considera una herramienta de evaluación esencial para adultos mayores, sobre todo aquellos que ingresan a residencias o centros geriátricos.

¿Qué es la escala de Barthel?

La escala de Barthel, también conocida como índice de Barthel o índice de discapacidad de Maryland, es una herramienta de evaluación médica diseñada por Dorothea Barthel y Florence Mahoney. A través de la misma se busca valorar la autonomía de una persona, por lo que define la capacidad para realizar tareas básicas de la vida diaria sin ayuda.

Para lograr determinar la capacidad funcional del paciente se establece una escala de puntajes. A cada actividad se le establece un rango a través del cual se determina si es capaz de realizar la tarea por su cuenta o necesita de algún tipo de apoyo. Por lo que sirve como método de diagnóstico para evaluar la existencia de algún problema psicológico o neurológico. Es utilizada por diversos profesionales del ámbito sanitario, incluidos los psicólogos.

Escala de Barthel

Fue propuesta en 1955, mientras Barthel y Mahoney se encontraban trabajando en un hospital de enfermos crónicos en Maryland, Estados Unidos. Enfocaron sus estudios en pacientes que sufrían afecciones neuromusculares y musculoesqueléticas. Una primera evaluación permitía determinar el grado de dependencia del paciente. Luego servía para evaluar su evolución teniendo en cuenta el abordaje de la enfermedad.

Sin embargo, es para el año 1965 cuando se publica formalmente y se convierte en un estándar reconocido por distintos profesionales de la salud alrededor del mundo. A pesar de ser una de las herramientas más conocidas, hay quienes suelen usarla en conjunto con otras escalas para evaluar la independencia de una persona, como el caso de la escala de Katz o el índice de Lawton y Brody para actividades instrumentales.

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Para obtener toda esta información, el paciente deberá acudir con un profesional de salud para una entrevista. En algunos casos requerirá un acompañante. De la misma forma, se obtendrán datos a través de la observación, permitiendo una evaluación más profunda de la persona.

¿Para qué sirve la escala de Barthel?

A través de la escala de Barthel es posible determinar el grado de autonomía o dependencia de un paciente. Pero solo es aplicable para diez actividades de la vida diaria establecidas en esta escala. Aquí se incluye la capacidad de comer, bañarse, vestirse, ir al baño, entre otras. Está dirigida a personas que sufren de problemas tanto físicos como neurológicos o psicológicos.

Cada actividad se evalúa en una escala de 15, 10, 5 y 0, según corresponda. Esto determina si la persona no requiere ayuda, necesita algo de apoyo o no es capaz de realizar la tarea por su cuenta. A cada actividad se le asigna un número, sumando luego el valor de cada una. Se maneja un rango de puntuación de 0 a 100, cuyo total se obtendrá de la suma del puntaje de cada actividad. Además, permite reconocer si la persona es capaz de efectuar alguna actividad por su cuenta a pesar de ser dependiente en otras.

A su vez, se manejan otros rangos para determinar el grado de dependencia o no, determinando el siguiente diagnóstico:

  • Menos de 20: Dependencia total.
  • De 20 a 35: Dependencia grave.
  • De 40 a 55: Dependencia moderada.
  • De 60 a 90: Dependencia leve.
  • 95 o 100: Independiente.

De esta forma, se puede afirmar que obtener 0 se considera el grado máximo de dependencia, mientras que si se obtiene 100, se habla del grado máximo de independencia. Sin embargo, la escala varía para pacientes que necesitan silla de ruedas. En estos casos se maneja un puntaje máximo de 90.

Además, a pesar de que se aplica durante la primera evaluación, es necesario que se aplique al mismo paciente en otras ocasiones a futuro. Esto es esencial cuando existen terapias o intervenciones enfocadas en mejorar el cuadro clínico, ya que permite monitorizar la evolución funcional del paciente.

Actividades que se evalúan y cómo se miden

Como se ha mencionado, a través de la escala de Barthel se evalúan diez actividades básicas de la vida cotidiana. Los criterios que se toman en cuenta son los siguientes:

Comida

Se evalúa la capacidad de la persona para alimentarse por sí sola. Esto quiere decir que puede introducir los alimentos a su boca, masticar y tragar sin problema. También contempla que el evaluado pueda cortar por sí mismo los alimentos. No se toma en cuenta si se los preparó por su cuenta o si la comida la cocinó otra persona.

Se maneja la siguiente puntuación:

  • 10: es independiente, siendo capaz de comer por sí solo y en un tiempo razonable.
  • 5: necesita ayuda para cortar los alimentos o manipular los cubiertos para realizar esta tarea. Aun así, puede comer por sí solo.
  • 0: es dependiente, siendo necesario que otra persona lo alimente.

Lavarse o bañarse

Hace referencia a la capacidad de asearse o mantener la higiene corporal de forma independiente. Es decir, es capaz de bañarse sin asistencia, o incluso lavarse las manos o la cara. Incluso puede evaluarse si la persona puede entrar y salir de la ducha por su cuenta.

Se valoran los siguientes puntajes:

  • 5: es independiente, siendo capaz de bañarse sin ayuda. No necesita que nadie lo acompañe en esta actividad.
  • 0: es dependiente, necesitando de la asistencia de otra persona para lograr lavarse. También se considera esta puntuación si necesita supervisión.

Vestirse

Se observa la capacidad de la persona para colocarse o quitarse las prendas sin requerir el apoyo de otra persona. De esta forma, se considera que:

  • 10: es capaz de ponerse y quitarse la ropa sin ayuda. Aquí se incluye la capacidad de cerrar o abrir botones o cremalleras, y atarse los cordones de los zapatos.
  • 5: necesita ayuda para colocarse algunas prendas, aunque puede manejar la mayoría.
  • 0: requiere del apoyo de otra persona para vestirse.

Índice de Barthel

Arreglarse

Engloba tareas como peinarse, maquillarse, rasurarse o similares. Se manejan los siguientes puntajes:

  • 5: es capaz de realizar cada una de estas tareas por su cuenta y sin apoyo. Sin embargo, los instrumentos pueden ser proporcionados por otra persona.
  • 0: necesita ayuda para realizar estas tareas de aseo.

Control de heces

Aquí se habla del control del esfínter para eliminar heces. Forma parte del proceso de digestión, pudiendo evaluarse de la siguiente forma:

  • 10: es capaz de contener las heces a voluntad. Continencia total.
  • 5: tiene episodios de incontinencia ocasional o necesita ayuda para administrar supositorios o enemas.
  • 0: sufre de incontinencia fecal.

Control de orina

En este caso se habla de la capacidad de retener o no la orina. De esta forma, se contempla:

  • 10: es capaz de retener la orina a voluntad o puede cuidar una sonda por su cuenta.
  • 5: sufre de episodios ocasionales de incontinencia o necesita ayuda con la sonda.
  • 0: sufre de incontinencia urinaria o es portador de sonda sin capacidad de manejo.

Ir al baño

No solo se evalúa la capacidad de usar el retrete, sino las actividades relacionadas con el uso del mismo. Es así como se puntúa:

  • 10: puede quitarse y colocarse la ropa de vuelta, utilizar el retrete de forma correcta, hacer sus necesidades y puede limpiarse sin ayuda.
  • 5: necesita ayuda para realizar algunas tareas, pero es capaz de limpiarse por sí solo.
  • 0: requiere ayuda en todas las tareas o no puede usar el retrete.

Traslado a un sillón o cama

Se habla de la capacidad de una persona para desplazarse a un sillón o cama, así como de sentarse o levantarse del mismo. Dependiendo de su autonomía o dependencia se evalúa de la siguiente forma:

  • 15: no necesita ayuda para realizar ninguna de estas actividades.
  • 10: debe ser supervisado o recibir alguna ayuda mínima.
  • 5: necesita de una persona capacitada para ayudar a moverlo. Sin embargo, es capaz de quedarse sentado.
  • 0: necesita de más de una persona o de una grúa para lograr moverlo. Incapaz de mantenerse sentado.

Deambular

Se observa si la persona es capaz o no de desplazarse de un punto a otro en distancias de al menos 50 metros. Se contemplan los siguientes puntajes:

  • 15: es capaz de desplazarse sin ayuda de una persona, aunque puede usar una muleta o bastón.
  • 10: requiere del apoyo mínimo de una persona o andador para recorrer 50 metros.
  • 5: personas independientes que utilizan sillas de ruedas y pueden manejarlas al menos 50 metros.
  • 0: necesita apoyo total para poder desplazarse o no puede deambular.

Utilizar escaleras

Las escaleras se pueden encontrar en variedad de edificaciones, como casas, edificios de apartamentos, centros comerciales, entre otros. Son esenciales para acceder a cambios de altura o pisos superiores de un edificio. Se puntúa:

  • 10: es capaz de subir y bajar las escaleras sin ayuda, aunque puede utilizar barandilla o bastón.
  • 5: necesita del apoyo o supervisión de una persona.
  • 0: no puede utilizar las escaleras de forma autónoma.

Ventajas y limitaciones

La escala de Barthel no solo está limitada a pacientes con problemas neurológicos o físicos. Se ha comprobado como una herramienta efectiva en pacientes geriátricos o de edad avanzada. Esto ha permitido que pueda ser utilizada dentro de centros de cuidados para adultos mayores, residencias, casas de reposo o similares.

Hablamos de un método de evaluación bastante completo y de grandes ventajas, pudiendo destacar:

  • El índice de Barthel ofrece resultados confiables y reproducibles.
  • No es una prueba invasiva, por lo que no genera molestias al paciente.
  • Permite hacer seguimiento de la evolución de un paciente a lo largo del tiempo.
  • Ayuda a establecer planes de atención según el grado de dependencia de la persona.
  • Se puede utilizar en distintos espacios, no limitándose únicamente a los consultorios médicos.
  • Es de fácil aplicación, permitiendo un fácil registro de la información.
  • Ayuda a identificar las áreas donde la persona necesita más apoyo.
  • Tiene buena sensibilidad para detectar cambios clínicos significativos.

Ventajas del índice de Barthel

Aun así, se ha comprobado que en determinados casos no se considera como la herramienta más idónea para aplicar. Se tiene en cuenta que solo evalúa 10 actividades básicas y no todas y cada una de las tareas que realiza el paciente en un día. Se enfoca en lo más relevante y necesario que debe realizar una persona en condiciones normales. En cuanto a la evaluación por observación, resulta limitante debido a la percepción del evaluador. Es por eso que se considera necesario que se tome en cuenta su historial médico.

De la misma forma, se consideran como otras limitaciones los siguientes aspectos:

  • En situaciones donde se contemplan diferencias culturales es posible que no se ajuste correctamente la escala ni las actividades evaluadas.
  • Muchas de las tareas que se evalúan pueden excluir el uso de las extremidades superiores.
  • Presenta un efecto techo, es decir, pacientes con puntuaciones cercanas a 100 pueden tener limitaciones funcionales no detectadas por la escala.
  • No resulta adecuada en ciertos pacientes con deterioro cognitivo grave ya que no se pueden obtener resultados fiables.
  • No valora actividades instrumentales de la vida diaria como cocinar, usar el teléfono o manejar dinero.

Diferencias con otras escalas de valoración funcional

La escala de Barthel no es la única herramienta de evaluación funcional disponible. Es frecuente que se utilice junto con otros instrumentos para obtener una valoración más completa del paciente:

  • Índice de Katz: evalúa seis actividades básicas de la vida diaria (baño, vestido, uso del retrete, movilidad, continencia y alimentación). Es más sencillo pero menos sensible a cambios pequeños que el índice de Barthel.
  • Escala de Lawton y Brody: complementa al índice de Barthel al valorar actividades instrumentales de la vida diaria como el uso del teléfono, la compra, la preparación de comida o el manejo de asuntos económicos.
  • Medida de independencia funcional (FIM): evalúa 18 actividades, incluyendo aspectos cognitivos. Aunque es más completa, requiere formación específica para su aplicación.

La elección de una u otra herramienta dependerá del contexto clínico, del tipo de paciente y de los objetivos de la evaluación.

Referencias

  1. Mahoney FI, Barthel DW. Functional evaluation: the Barthel Index. Md State Med J. 1965;14:61-65.
  2. Collin C, Wade DT, Davies S, Horne V. The Barthel ADL Index: a reliability study. Int Disabil Stud. 1988;10(2):61-63. PubMed
  3. Cid-Ruzafa J, Damián-Moreno J. Valoración de la discapacidad física: el índice de Barthel. Rev Esp Salud Pública. 1997;71(2):127-137. SciELO
  4. Shah S, Vanclay F, Cooper B. Improving the sensitivity of the Barthel Index for stroke rehabilitation. J Clin Epidemiol. 1989;42(8):703-709. PubMed
  5. MedlinePlus. Evaluación de actividades de la vida diaria. MedlinePlus
Julian Gómez

Escrito por

Julian Gómez

Colaborador

Colaborador de contenidos de salud en eSalud.

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