Diarrea amarilla

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Diarrea amarilla
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La diarrea amarilla es una afección relativamente común que se produce cuando las heces atraviesan el intestino a una velocidad superior a la habitual. Cuando esto ocurre, el organismo no es capaz de absorber las grasas de forma adecuada y estas se eliminan junto con las heces, lo que les confiere un color amarillento característico. Este fenómeno se conoce clínicamente como esteatorrea, y puede ir acompañado de deposiciones de aspecto grasiento y olor especialmente intenso.

Aunque en la gran mayoría de los casos responde a un problema de salud de carácter leve que desaparece en un plazo de 24 a 48 horas, en otras ocasiones puede ser un síntoma de enfermedades más relevantes como el síndrome del intestino irritable, una infección intestinal, insuficiencia biliar o trastornos de malabsorción.

¿Cuáles son las causas de la diarrea amarilla?

Cuáles son las causas de la diarrea amarilla

Estrés y ansiedad

El estrés constituye uno de los factores más frecuentes asociados al color amarillento de las deposiciones. Ante una situación de estrés, el sistema nervioso simpático activa la respuesta de «lucha o huida», lo que provoca una redistribución del flujo sanguíneo hacia los músculos esqueléticos y reduce la irrigación del aparato digestivo. Esta disminución del riego sanguíneo intestinal dificulta la digestión y la correcta absorción de las grasas, lo que puede derivar en deposiciones amarillentas y sueltas.

Además, el estrés estimula la motilidad intestinal a través del eje intestino-cerebro, acelerando el tránsito y reduciendo el tiempo de contacto entre los nutrientes y la mucosa intestinal. En la gran mayoría de los casos, la situación mejora pasados un par de días una vez que se controla el factor desencadenante.

Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional crónico del aparato digestivo que afecta aproximadamente al 10-15 % de la población mundial. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor e hinchazón abdominal, alteración del hábito intestinal y, en el subtipo con predominio de diarrea (SII-D), deposiciones amarillentas debido al tránsito acelerado.

Seguir una alimentación saludable y equilibrada contribuye a controlar los síntomas de este trastorno. Se recomienda evitar las comidas ricas en grasas y optar por alimentos con alto contenido en fibra soluble y proteínas magras. La hidratación es igualmente clave, por lo que se aconseja ingerir entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

Disminución de la bilis

La bilis es una sustancia producida por el hígado y almacenada en la vesícula biliar que desempeña un papel fundamental en el proceso digestivo, ya que facilita la emulsión y digestión de las grasas contenidas en los alimentos. Además, es la bilis la que confiere a las heces su color marrón habitual, gracias a la degradación de la bilirrubina. Por lo tanto, cuando la producción o el flujo de bilis se reducen de forma significativa, las grasas no se absorben adecuadamente y se eliminan con las heces, que adquieren un color amarillento y una consistencia más líquida.

Cuando la causa de la diarrea amarilla es la insuficiencia biliar, suelen presentarse otros síntomas asociados: orina más oscura (coluria), cansancio y fatiga sin razón aparente, temperatura corporal elevada, pérdida de peso involuntaria e ictericia.

Son varios los problemas de salud que pueden dar lugar a la disminución de la bilis:

  • Cirrosis hepática: se trata de una enfermedad grave caracterizada por la fibrosis progresiva del tejido hepático, generalmente como consecuencia de enfermedades crónicas como la hepatitis vírica o el consumo prolongado de alcohol. Los síntomas más frecuentes incluyen cansancio, pérdida de apetito, náuseas, ictericia y eritema palmar.
  • Cáncer de hígado: el carcinoma hepatocelular a menudo no se diagnostica hasta etapas avanzadas de la enfermedad. Entre los signos de alerta más habituales se encuentran la pérdida de peso inexplicada, una masa palpable debajo de las costillas en el lado derecho, ictericia y sensación de saciedad precoz tras las comidas.
  • Cálculos biliares (colelitiasis): constituyen una de las causas más comunes de obstrucción del flujo biliar. Se trata de depósitos sólidos, formados principalmente por colesterol o bilirrubina, que se desarrollan en el interior de la vesícula biliar y pueden bloquear los conductos biliares.

Fibrosis quística

La fibrosis quística es una enfermedad hereditaria de carácter autosómico recesivo que se caracteriza por la acumulación de secreciones mucosas anormalmente espesas en los pulmones, el tubo digestivo y otros órganos. Desde el punto de vista digestivo, la enfermedad provoca insuficiencia pancreática exocrina, lo que impide la correcta digestión y absorción de las grasas. Entre los síntomas gastrointestinales asociados, la diarrea amarilla es uno de los más frecuentes, junto con dolor abdominal, náuseas, vómitos, distensión abdominal y retraso del crecimiento en niños.

Infección intestinal

La infección intestinal, también denominada gastroenteritis, puede producirse por el consumo de alimentos poco cocinados o agua contaminada. Bacterias como Salmonella, Campylobacter o Escherichia coli, así como ciertos virus y parásitos como Giardia lamblia, provocan la inflamación de la mucosa intestinal. Esta inflamación reduce la capacidad del intestino para absorber las grasas de los alimentos, lo que da lugar a deposiciones de color amarillento.

La giardiasis, en particular, es una causa clásica de diarrea amarillenta grasa y maloliente. En la mayoría de los casos se trata de una infección leve que puede tratarse en el domicilio manteniendo reposo y aumentando la ingesta de líquidos. No obstante, si los síntomas persisten más de tres días o aparece fiebre alta, es necesario consultar al médico.

Medicamentos

Otra de las posibles causas de esta afección es el tratamiento con orlistat (comercializado como Xenical u Alli). Se trata de un fármaco inhibidor de la lipasa pancreática que se utiliza en programas de pérdida de peso y en pacientes con hipercolesterolemia. Al impedir que el intestino absorba una parte de las grasas ingeridas, estas se eliminan con las deposiciones, que adquieren un color amarillento y una consistencia menos sólida. Este efecto secundario es esperado y no suele revestir gravedad.

Síntomas de la diarrea amarilla

Además del color amarillento de las deposiciones, la diarrea puede ir acompañada de otros síntomas: calambres abdominales, fatiga, debilidad general, sensación de urgencia para defecar y flatulencia excesiva. Por lo general, la diarrea aguda consiste en evacuaciones acuosas y frecuentes durante unos pocos días.

Sin embargo, cuando las deposiciones amarillentas persisten durante más de cuatro semanas, se considera diarrea crónica y es necesario realizar un estudio médico para descartar trastornos de malabsorción, enfermedad celíaca, insuficiencia pancreática u otras patologías subyacentes.

Tratamiento para la diarrea amarilla

Tratamiento para la diarrea amarilla

Si la diarrea amarilla dura más de unos pocos días, es recomendable acudir al médico para que realice un diagnóstico adecuado y establezca el tratamiento más conveniente. En cualquier caso, conviene evitar el consumo de alimentos con un alto contenido en grasa, así como bebidas alcohólicas o con cafeína, ya que pueden agravar los síntomas.

Uno de los principales riesgos de la diarrea es la deshidratación, especialmente en niños y personas mayores. Es fundamental beber abundante agua y, en casos de diarrea intensa, recurrir a soluciones de rehidratación oral que aporten electrolitos. También se pueden tomar alimentos con alto contenido en agua, como la sandía o el melón.

Alimentación

Para favorecer la recuperación intestinal, la alimentación desempeña un papel fundamental. Durante los primeros días de diarrea, se recomienda seguir una dieta basada en líquidos claros (agua, caldos desgrasados, infusiones suaves) para reducir la carga de trabajo del intestino.

De forma progresiva, se pueden ir introduciendo alimentos de fácil digestión como el pollo cocido, el pavo a la plancha y el arroz hervido. Es importante consumir los alimentos en pequeñas cantidades y repartidos en varias tomas a lo largo del día para no sobrecargar el aparato digestivo.

A medida que la enfermedad va remitiendo, se puede iniciar una dieta moderada incorporando pescados blancos y sopas ligeras. Los lácteos, las legumbres y los alimentos ricos en fibra insoluble es preferible dejarlos para cuando la recuperación sea completa, ya que pueden irritar la mucosa intestinal.

Soluciones caseras

  • Manzanilla: la infusión de manzanilla es una de las más recomendadas gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas. Prepara una infusión con un puñado de flores de manzanilla, deja reposar durante unos minutos, cuela y toma a pequeños sorbos.
  • Zumo de limón: ante problemas digestivos, el zumo de limón puede resultar beneficioso. Posee propiedades astringentes que ayudan a reducir la pérdida de líquidos intestinales y, además, favorece la hidratación del organismo. Añade el zumo de dos limones y una cucharadita de bicarbonato en un litro de agua.
  • Suero casero: la diarrea provoca la deshidratación del cuerpo, además de la pérdida de electrolitos, azúcares y sales minerales. Para prevenir complicaciones, se puede preparar un suero casero añadiendo una cucharada de sal, una de azúcar y una de bicarbonato en un litro de agua. No obstante, siempre es preferible utilizar soluciones de rehidratación oral de farmacia, ya que garantizan una proporción adecuada de electrolitos.

Diarrea amarilla en bebés

Durante los primeros seis meses de vida, las deposiciones amarillentas y de consistencia líquida son completamente normales en los lactantes. Los bebés se alimentan fundamentalmente de leche, que contiene cantidades elevadas de agua y grasa.

El color amarillo es habitual porque el intestino de los lactantes presenta una motilidad más rápida que el de los adultos, lo que dificulta la absorción completa de determinadas grasas. Este fenómeno es especialmente frecuente en bebés alimentados con leche materna, cuyo contenido en grasa es superior al de la leche de fórmula.

Por lo tanto, los padres solo deben preocuparse y acudir al pediatra cuando las deposiciones presenten restos de sangre, sean de color negro (melenas), el bebé muestre signos de deshidratación o las deposiciones se acompañen de fiebre.

¿Cuándo consultar al médico?

Existen una serie de signos de alarma que deben llevar a los padres a buscar atención médica urgente. Es importante acudir al médico a la mayor brevedad posible si el niño se encuentra decaído, pasa la mayor parte del día durmiendo, apenas responde a los estímulos o presenta los ojos hundidos y la boca seca.

También es motivo de consulta urgente si las heces contienen restos de sangre, la diarrea es muy frecuente y voluminosa, el niño presenta fiebre elevada o no orina durante más de seis horas.

Color de las heces y significado

Color de las heces y significado

Al igual que la orina, las heces pueden presentar una amplia variedad de colores. Todos los tonos de marrón y verde se consideran normales y suelen estar influidos por la dieta. Es importante saber que solo en contadas ocasiones el color de las deposiciones indica una enfermedad intestinal grave.

En muchos casos el color de las heces está directamente relacionado con los alimentos ingeridos y los pigmentos biliares. Ante cualquier cambio preocupante o persistente, especialmente si se acompaña de otros síntomas, es importante consultar al médico.

  • Verde: las heces de color verde suelen indicar que los alimentos han transitado demasiado rápido por el intestino grueso, de modo que la bilis no ha tenido tiempo suficiente para descomponerse por completo. Lee nuestro artículo sobre las heces verdes.
  • Blanco o arcilloso: el color blanco en las deposiciones indica en la mayoría de los casos una obstrucción de las vías biliares, probablemente a causa de un cálculo biliar. Lee nuestro artículo sobre las heces blancas.
  • Amarillo: las heces amarillentas suelen deberse a un exceso de grasa en las deposiciones (esteatorrea), que puede estar causado por trastornos de malabsorción, enfermedad celíaca o insuficiencia pancreática.
  • Negro: si las heces son de color negro y tienen un aspecto alquitranado (melenas), puede indicar un sangrado en la parte superior del aparato digestivo, como el esófago o el estómago. Es necesaria una valoración médica urgente.
  • Rojo: el color rojo brillante suele señalar un sangrado en la parte inferior del aparato digestivo. Aunque puede resultar alarmante, en la mayoría de los casos se debe a la presencia de hemorroides o fisuras anales. No obstante, siempre conviene descartarlo con un profesional sanitario.

Si presentas diarrea amarilla, es importante no forzar la alimentación. El aparato digestivo necesita descansar y recomponerse. Durante los primeros días, opta por alimentos suaves y de fácil digestión como caldos, cremas de verduras, sopas y purés. Evita las comidas picantes, así como el alcohol y las bebidas con cafeína.

Referencias

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Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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