Uñas amarillas

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Uñas amarillas
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La gran mayoría de nosotros no le damos demasiada importancia al color, textura y forma de nuestras uñas. Sin embargo, lo cierto es que pueden indicar diferentes problemas de salud. Las uñas amarillas tienen su origen en múltiples causas: enfermedades hepáticas, ingredientes que contienen los esmaltes de uñas, infección por hongos, tabaco, déficit vitamínico y, en casos raros, el síndrome de las uñas amarillas.

Aunque en la gran mayoría de los casos las uñas amarillas no son un problema grave, es importante prestar especial atención a su evolución. Si las manchas amarillas están cada vez más extendidas o las uñas cambian de forma, es importante acudir al médico a la mayor brevedad posible para identificar la causa subyacente.

¿Cuáles son las causas de las uñas amarillas?

Cuáles son las causas de las uñas amarillas

Esmalte de uñas

A la hora de elegir el esmalte de uñas, del mismo modo que cualquier otro producto para la piel o el cabello, es importante apostar por la calidad y fijarse muy bien en los ingredientes. Algunos esmaltes contienen en su formulación una sustancia llamada formaldehído, más conocida como formol. Esta sustancia reacciona con la queratina que tienen las uñas, creando así manchas amarillas.

Además del formaldehído, otros componentes como el tolueno y el dibutilftalato (DBP) también pueden dañar la uña y provocar su decoloración. El uso prolongado de esmaltes oscuros (rojos, granates, negros) sin base protectora es otra causa habitual de pigmentación amarillenta.

Por lo tanto, debes escoger siempre esmaltes de buena calidad que no contengan formol (busca los llamados esmaltes “5-free” o “7-free”). Además, es recomendable:

  • Aplicar siempre una base protectora transparente antes del esmalte de color.
  • Dejar descansar las uñas del esmalte durante al menos una semana cada mes.
  • Evitar el uso de acetona pura como quitaesmaltes, optando por fórmulas sin acetona.

Falta de vitaminas

Una alimentación saludable y equilibrada es fundamental para tener un buen estado de salud. Debes saber que el déficit de vitaminas del grupo B puede provocar las uñas amarillas. Son este tipo de nutrientes unos de los más importantes para la salud y el aspecto de las uñas, especialmente la vitamina B7 (biotina), que se puede encontrar en distintos tipos de vegetales, huevos, frutos secos y legumbres.

También la deficiencia de zinc puede manifestarse con cambios en la coloración y la textura de las uñas, incluyendo la aparición de tonalidades amarillentas o manchas blancas.

Suplementos de vitamina A

Si optas por tomar suplementos para compensar el déficit de algún nutriente en tu alimentación, siempre debes hacerlo bajo la supervisión de un profesional sanitario. El abuso de suplementos de vitamina A (carotenodermia) puede hacer que las uñas, la piel y las palmas de las manos adquieran un color amarillento.

El motivo es el siguiente: la vitamina A se puede presentar como pigmento carotenoide, el cual aporta el característico color naranja a numerosas hortalizas y frutas. Cuando se consumen en exceso, estos pigmentos se acumulan en los tejidos.

Infección por hongos (onicomicosis)

Entre las diversas enfermedades que pueden causar las uñas amarillas se encuentra la infección por hongos. Este trastorno recibe el nombre de onicomicosis, y consiste en que las diferentes capas de las uñas adquieren mayor grosor, se vuelven amarillentas, opacas y quebradizas. Este tipo de infecciones son frecuentes sobre todo en los pies, especialmente en ambientes cálidos y húmedos.

Los principales agentes causantes son los dermatofitos (Trichophyton rubrum es el más frecuente), seguidos de levaduras (Candida) y mohos no dermatofitos. La onicomicosis afecta aproximadamente al 10 % de la población general, cifra que aumenta hasta el 20-30 % en personas mayores de 60 años.

Tabaco

Fumar es uno de los hábitos menos saludables que existen, y puede perjudicar de forma notable a la salud, también a la de las uñas. Con el paso de los años la nicotina y el alquitrán del cigarro van impregnando las uñas de los dedos índice y corazón de la mano dominante (los que sujetan el cigarrillo), y estas toman un color amarillento-marrón característico.

La decoloración por tabaco suele limitarse a los dedos que entran en contacto directo con el cigarrillo, lo que facilita su identificación. Además, puede acompañarse de un olor característico y de manchas en la piel de los dedos.

Problema hepático

Esta es la causa más grave de todas. Si las uñas se tornan de color amarillo chillón de manera repentina, puede que se deba a un problema en el hígado, como ictericia (acumulación de bilirrubina en sangre). La ictericia también se manifiesta con coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos (esclerótica). Las enfermedades hepáticas que pueden causar ictericia incluyen la hepatitis, la cirrosis y la obstrucción de las vías biliares. Lo mejor es que acudas al médico a la mayor brevedad posible para que establezca un diagnóstico.

Psoriasis ungueal

La psoriasis puede afectar a las uñas y provocar diversos cambios, entre ellos la coloración amarillenta, especialmente una mancha amarillenta-anaranjada bajo la uña conocida como mancha de aceite o mancha salmón. Otros signos ungueales de psoriasis incluyen pitting (pequeñas depresiones puntiformes), onicólisis (despegamiento de la uña) y engrosamiento.

Enfermedades tiroideas

Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden provocar cambios en las uñas, incluyendo la coloración amarillenta, uñas frágiles y de crecimiento lento. Si las uñas amarillas se acompañan de otros síntomas como fatiga, cambios de peso o alteraciones del ritmo cardíaco, es recomendable evaluar la función tiroidea.

Linfedema

El linfedema crónico (acumulación de líquido linfático) en las extremidades puede provocar cambios en las uñas, incluyendo el engrosamiento y la coloración amarillenta, como parte del síndrome de las uñas amarillas.

Infección por hongos y uñas amarillas

Una de las causas más habituales de las uñas amarillas, en adultos y en niños, es la presencia de hongos. Esta es una condición que recibe el nombre de onicomicosis. Surge a causa de la proliferación de hongos, los cuales ingresan en las uñas a través de pequeñas grietas.

Los hongos en las uñas se contraen generalmente en zonas cálidas y húmedas, como los vestuarios o las piscinas públicas. También son habituales en personas mayores, así como en pacientes diabéticos o cuyo sistema inmunitario esté debilitado.

Factores de riesgo de la onicomicosis

  • Edad avanzada: la prevalencia aumenta con la edad debido a la menor velocidad de crecimiento ungueal y a la mayor frecuencia de enfermedades vasculares.
  • Diabetes mellitus: la neuropatía y la microangiopatía diabética favorecen las infecciones fúngicas.
  • Inmunosupresión: tratamiento con corticoides, quimioterapia o infección por VIH.
  • Pie de atleta (tinea pedis): es la vía de entrada más frecuente del hongo hacia la uña.
  • Traumatismo ungueal previo.
  • Uso de calzado cerrado y no transpirable.
  • Hiperhidrosis (sudoración excesiva de los pies).

Tipos de onicomicosis

  • Subungueal distal-lateral: la más frecuente (70-80 % de los casos). El hongo entra por el borde libre de la uña y avanza hacia la matriz.
  • Subungueal proximal: el hongo penetra por la cutícula. Es menos frecuente y se asocia a inmunodepresión.
  • Onicomicosis blanca superficial: el hongo coloniza la superficie de la lámina ungueal.
  • Distrófica total: resultado final de cualquier forma avanzada de onicomicosis, con destrucción completa de la uña.

Uno de los síntomas principales de los hongos en las uñas es el color amarillento de estas. Pero, además, hay otros: aparición de rayas, fragilidad, deformidad, rotura y engrosamiento. Si la infección avanza hasta alcanzar una etapa avanzada se puede producir la caída de las uñas.

Tratamiento de la onicomicosis

El tratamiento depende de la extensión y el tipo de onicomicosis:

  • Tratamiento tópico: lacas antimicóticas (amorolfina al 5 %, ciclopirox al 8 %) para infecciones leves que afectan a menos del 50 % de la uña sin afectación de la matriz.
  • Tratamiento oral: terbinafina (250 mg/día durante 6-12 semanas para uñas de manos, 12-16 semanas para pies) o itraconazol en pulsos. Indicado en infecciones moderadas-graves.
  • Tratamiento combinado: la asociación de terapia tópica y oral mejora las tasas de curación.
  • Avulsión química o mecánica: en casos seleccionados, se elimina la uña afectada para facilitar la acción del antifúngico.

Es importante saber que el tratamiento de la onicomicosis es prolongado y requiere paciencia, ya que la uña debe crecer completamente para sustituir la porción afectada (6-9 meses en manos, 12-18 meses en pies).

Síndrome de las uñas amarillas: ¿qué es?

Síndrome de las uñas amarillas

Cuando se habla del síndrome de las uñas amarillas, en la gran mayoría de los casos se vincula a un problema puramente estético. Pero lo cierto es que va mucho más allá. Se trata de una enfermedad rara y compleja, descrita por primera vez en 1964 por Samman y White, que se da principalmente en personas mayores de 50 años.

El síndrome de las uñas amarillas se define por la tríada clásica de:

  1. Uñas amarillas con engrosamiento, curvatura excesiva y crecimiento lento (menos de 0,2 mm por semana, frente a los 0,5-1 mm normales).
  2. Linfedema: acumulación de líquido linfático, habitualmente en las extremidades inferiores.
  3. Afectación respiratoria: derrame pleural, bronquiectasias, sinusitis crónica o infecciones respiratorias de repetición.

No es necesario que estén presentes los tres componentes simultáneamente para sospechar el diagnóstico. La presencia de dos de los tres elementos es suficiente.

A pesar de los numerosos estudios que se han realizado sobre el síndrome de las uñas amarillas, la causa a día de hoy sigue siendo desconocida. Se cree que existe una alteración del drenaje linfático que afecta a múltiples tejidos. Algunos casos se han asociado a enfermedades autoinmunes, neoplasias y estados de inmunodeficiencia.

El primer síntoma notorio es que las uñas se tornan de color amarillo. Por lo general, todo comienza con pequeñas manchas amarillentas que poco a poco se van extendiendo y el color aumenta de intensidad. A medida que pasa el tiempo, las uñas de las manos y de los pies se acaban curvando, hasta que llega un momento en el que dejan de crecer o lo hacen muy lentamente.

Si no se aplica el tratamiento adecuado, a medio y largo plazo se pueden presentar complicaciones potencialmente graves, como el derrame pleural recidivante o la infección respiratoria de carácter crónico.

En cuanto al tratamiento del síndrome de las uñas amarillas, depende en gran medida del estado de salud general del paciente y de los síntomas. El abordaje incluye:

  • Vitamina E: oral (800-1200 UI/día) ha mostrado mejoría de las uñas en algunos estudios.
  • Antifúngicos: itraconazol o fluconazol, ya que incluso sin infección fúngica demostrada, algunos pacientes mejoran con estos fármacos.
  • Tratamiento del linfedema: drenaje linfático manual, vendajes compresivos y medias de compresión.
  • Tratamiento de las complicaciones respiratorias: antibióticos para las infecciones, drenaje del derrame pleural cuando sea necesario.

Existen algunos remedios complementarios que, si bien no curan la enfermedad, sí resultan útiles para mejorar el aspecto de las uñas, como la aplicación tópica de vitamina E o el aceite de árbol de té.

¿Cómo evitar las uñas amarillas?

Cómo evitar las uñas amarillas

Cuando la causa de las uñas amarillas es una enfermedad que requiere tratamiento médico, debes consultar con tu doctor. Del mismo modo, si sufres de déficit de vitamina B, también debes acudir al médico para que te dé las pautas adecuadas.

Aun así, hay algunas causas que sí está en tu mano evitar:

Prevención de la onicomicosis

Si no quieres sufrir infecciones por hongos, debes prestar especial atención a la higiene de las manos y de los pies:

  • Es importante que estén húmedos el menor tiempo posible: después de la ducha o del baño en la piscina, sécalos con una toalla de algodón, prestando especial atención a los espacios entre los dedos.
  • Corta las uñas periódicamente y límpialas muy bien con un cepillo a diario.
  • En lugares públicos (piscinas, gimnasios, duchas comunitarias) utiliza siempre chanclas.
  • Usa calcetines de algodón o materiales transpirables y cámbialos diariamente.
  • Evita compartir cortaúñas, limas u otros instrumentos de manicura y pedicura.
  • Si acudes a un salón de manicura, asegúrate de que esterilizan correctamente los instrumentos.

Dejar de fumar

Si las uñas están amarillas por culpa del tabaco, la única solución definitiva es dejar de fumar. Quizá ahora sea un buen momento para decir adiós al tabaco de una vez por todas. El Servicio Nacional de Salud ofrece programas de deshabituación tabáquica que pueden ayudarte.

Alimentación equilibrada

Mantener una dieta rica en vitaminas del grupo B, zinc y hierro contribuye a la salud ungueal. Incluye en tu alimentación:

  • Huevos, frutos secos y legumbres (ricos en biotina)
  • Frutas y verduras frescas (aportan vitaminas y antioxidantes)
  • Pescado y marisco (fuente de zinc y omega-3)
  • Cereales integrales (vitaminas del grupo B)

Trucos para blanquear las uñas en casa

Si tienes las uñas amarillas por culpa del tabaco o por un esmalte que contiene formol, seguro que te interesa conocer algunos trucos y remedios caseros para blanquear las uñas. Estos métodos son útiles para manchas superficiales, pero no resolverán el problema si la causa es una enfermedad subyacente.

  • Pasta de dientes: este es uno de los remedios más sencillos de poner en práctica, y al mismo tiempo, más efectivos. Tan solo tienes que aplicar una capa de pasta de dientes blanqueante sobre las uñas y frotar con un cepillo de dientes de cerdas suaves. Luego, deja que actúe durante unos minutos y aclara con abundante agua tibia.
  • Limón: también tienes la opción de cortar varias rodajas de limón y pasarlas directamente sobre las uñas amarillas, o sumergir las uñas en zumo de limón durante 10-15 minutos. El ácido cítrico tiene un efecto blanqueante natural. No obstante, evita este remedio si tienes heridas o cutículas dañadas.
  • Bicarbonato y agua oxigenada: mezcla una cucharada de bicarbonato de sodio con unas gotas de agua oxigenada (de 10 volúmenes) hasta formar una pasta. Aplica la mezcla sobre las uñas, deja actuar 5 minutos y aclara bien. No utilizar más de una vez por semana.
  • Vinagre de manzana: sumerge las uñas en una mezcla de partes iguales de vinagre de manzana y agua tibia durante 15-20 minutos. El ácido acético ayuda a eliminar manchas y tiene propiedades antifúngicas suaves.

En cualquier caso, tal y como dice el refrán “mejor prevenir que curar”. Por lo tanto, pon en práctica los consejos para evitar las uñas amarillas.

Señales de las uñas que indican problemas de salud graves

Señales de las uñas que indican problemas de salud graves

Las uñas pueden ser un espejo de nuestra salud interna. Hemos recogido una serie de señales de las uñas a las que debes prestar especial atención porque pueden indicar problemas de salud de carácter grave.

  • Uña de cuchara (coiloniquia): cuando las uñas se curvan hacia arriba tomando forma de cuchara, puede deberse a una deficiencia de hierro en el organismo (anemia ferropénica), hemocromatosis o, menos frecuentemente, hipotiroidismo.
  • Uñas azules (cianosis): cuando las uñas toman un color azulado se denomina cianosis. Este trastorno indica falta de oxígeno en la sangre y puede deberse a enfermedades cardíacas, pulmonares o trastornos de la hemoglobina.
  • Manchas blancas (leuconiquia): las manchas blancas en las uñas pueden deberse a microtraumatismos (la causa más frecuente), reacciones alérgicas a algún ingrediente del esmalte, o en casos más raros, déficit de zinc o selenio.
  • Uñas de Terry: reciben este nombre las uñas que son totalmente blancas con una estrecha banda rosada en el extremo distal. Generalmente responden a un problema hepático (cirrosis), cardíaco (insuficiencia cardíaca congestiva), renal (insuficiencia renal) o diabetes.
  • Líneas de Beau: surcos transversales profundos que cruzan la uña de lado a lado. Indican una interrupción temporal del crecimiento ungueal, que puede deberse a enfermedades graves, cirugía mayor, quimioterapia o estrés intenso.
  • Hemorragias en astilla: líneas rojizas-marrones que siguen el eje longitudinal de la uña. Pueden indicar endocarditis bacteriana, vasculitis o, con más frecuencia, traumatismos menores.
  • Uñas en vidrio de reloj (acropaquia): las uñas se curvan hacia abajo envolviendo la punta del dedo, que aparece abultada. Se asocia a enfermedades pulmonares crónicas (fibrosis, cáncer de pulmón), cardiopatías congénitas y enfermedad inflamatoria intestinal.

Cuándo acudir al médico

Se recomienda consultar al médico o al dermatólogo en los siguientes casos:

  • Las uñas cambian de color sin causa aparente (no hay relación con esmalte ni tabaco).
  • El cambio de color se acompaña de engrosamiento, deformidad o fragilidad.
  • Aparecen otros síntomas como ictericia (piel y ojos amarillos), linfedema o problemas respiratorios.
  • Las uñas dejan de crecer o lo hacen muy lentamente.
  • El tratamiento casero no produce mejoría en 4-6 semanas.
  • Se sospecha onicomicosis (para confirmar el diagnóstico y pautar tratamiento adecuado).

Conclusión

A modo de conclusión, cabe destacar que las uñas amarillas en la gran mayoría de casos no suponen un problema grave y obedecen a causas benignas como el uso de esmaltes, el tabaco o la onicomicosis. Sin embargo, en algunos casos pueden ser la manifestación de enfermedades sistémicas importantes como problemas hepáticos, linfedema o el síndrome de las uñas amarillas. Es importante que prestes atención a su estado y evolución y, ante cualquier duda, acudas al médico para un diagnóstico correcto.

Referencias

  1. Baran R, de Berker DA, Holzberg M, Thomas L (eds). Baran & Dawber’s Diseases of the Nails and their Management. 5th ed. Wiley-Blackwell; 2019.
  2. Hare AQ, Rich P. Clinical and Basic Science Review of Nail Unit Anatomy and Physiology. Journal of Drugs in Dermatology. 2016;15(5):547-551.
  3. Gupta AK, Stec N, Summerbell RC, et al. Onychomycosis: a review. Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. 2020;34(9):1972-1990.
  4. Maldonado F, Tazelaar HD, Wang CW, Ryu JH. Yellow nail syndrome: analysis of 41 consecutive patients. Chest. 2008;134(2):375-381.
  5. MedlinePlus. Problemas de las uñas. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/naildiseases.html
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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