¿Qué es un dermatofibroma y cómo eliminarlo?

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¿Qué es un dermatofibroma y cómo eliminarlo?
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El crecimiento de bultos en la piel puede causar preocupación en cualquier persona. Sin embargo, no toda lesión cutánea es maligna o se relaciona con el cáncer. Tal es el caso del dermatofibroma, un tumor benigno que se forma a partir de la acumulación de colágeno. Debido a que este es su origen, no representa ningún riesgo para la salud.

Aun así, puede ser un signo muy común de ciertas enfermedades que comprometen el sistema inmune. Y también puede representar algo antiestético, lo que lleva a muchas personas a querer eliminarlo. Esto no es algo estrictamente necesario, pudiendo permanecer con esta lesión en la piel sin ninguna complicación.

¿Qué es un dermatofibroma?

El dermatofibroma, también conocido como histiocitoma fibroso benigno, es un crecimiento o tumor benigno muy frecuente en el área de dermatología. Estos bultos pueden llegar a asemejarse a una cicatriz o un vello encarnado, y se forman a partir de la acumulación de colágeno lo que da a lugar una protuberancia. En general se observa en las extremidades, es decir, las piernas y los brazos.

Dermatofibroma

Se presentan de forma espontánea como nódulos o bultos palpables en la piel. Pueden tener una coloración roja o café, y no suelen ser muy grandes. Su crecimiento es causado por un aumento de fibroblastos, lo cual favorece la acumulación de colágeno.

Destacan por tener crecimiento lento, por lo que pueden permanecer con su forma y tamaño igual por mucho tiempo. En la mayoría de los casos siempre se muestran estáticos o, en caso contrario, crecen a un ritmo muy rápido sin que esto suponga que se trate de un tumor maligno. De esta manera, no se expande y tampoco produce metástasis en otros tejidos y órganos del cuerpo.

Pueden aparecer en cualquier persona, aunque suelen ser más comunes dentro de la población femenina. En realidad se observan con mayor frecuencia entre los 30 y 50 años de edad. Aunque para muchos les resulta molesto o poco estético, la realidad es que no representa ningún riesgo para la salud de la persona. No se convierten en cáncer y tampoco son contagiosos. 

Muchas mujeres jóvenes pueden llegar a presentar este crecimiento. Y en general, cualquier individuo afectado puede contar con una salud excepcional. A pesar de esto, se ha considerado que es muy común la aparición en pacientes que sufren de lupus eritematoso sistémico, VIH/SIDA u otro tipo de enfermedades que comprometen el sistema inmune.

¿Por qué aparecen los dermatofibromas?

Se desconoce realmente por qué se produce aunque se habla de un origen tumoral. No obstante, si bien se tiene poca información de por qué se llegan a formar, algunos médicos aseguran que pueden aparecer después de una herida, traumatismos o golpes, una picadura de insecto o hasta un pinchazo. Sin embargo, esto no está totalmente comprobado aunque sí se ha observado mayor incidencia en estos casos. 

Otros profesionales consideran que las causas del dermatofibroma no tienen ningún origen reactivo. En realidad aseguran que puede tratarse de neoplasias benignas. También puede estar implicado el factor genético ya que puede haber una mayor probabilidad de que aparezcan si existen antecedentes familiares.

Síntomas

Algo que identifica al dermatofibroma es que es un crecimiento asintomático, por lo que el signo más común de estas protuberancias es que son palpables y abultadas. Aunque existen algunas otras molestias dependiendo de la sensibilidad de la persona. Por lo que se pueden diferenciar por las siguientes características:

  • Son pequeños, llegando a medir hasta 1 cm.
  • Si bien pueden observarse con un color marrón-rojizo, es posible que se tornen azulados oscuros. Esto puede estar condicionado por el tiempo. En personas de piel negra tienden a ser más oscuros.
  • En su mayoría aparecen en piernas y brazos. Sin embargo, también pueden crecer en otras zonas como el tronco.
  • Son duros al tacto sobre todo al inicio, pero en algunos casos se pueden mover y se ablandan, siendo posible pellizcarlos.
  • Su forma es variada, pudiendo observarse abultado, aplanado, redondo u ovalado.
  • Tienen un crecimiento lento.
  • Aunque no suelen presentar síntomas, puede ocurrir que produzcan picazón cuando se tocan o sensibilidad.
  • Es posible que sangren si se lesionan.

Histiocitoma

Hay que tener en cuenta que los síntomas y características pueden verse condicionados según el tipo de dermatofibroma que se presente. Existen algunas variantes menos comunes como histiocitoma fibroso aneurismático, el histiocitoma fibroso hemosiderótico, el histiocitoma fibroso celular y el histiocitoma fibroso epitelioide, que pueden mostrar un comportamiento muy diferente, por lo que siempre se requiere evaluación médica apenas se note un nuevo crecimiento en la piel.

En el caso de aquellas personas que sufren VIH/SIDA, lupus eritematoso sistémico o están inmunosuprimidos, es posible observar un crecimiento mayor de dermatofibromas, un signo común en estas patologías.

Diagnóstico

El diagnóstico solo puede ser realizado por un médico especializado en dermatología. Al momento de asistir a consulta, se inicia con una entrevista donde se indaga el origen del dermatofibroma, si hubo un traumatismo y otro tipo de lesión previa. Realizará un examen físico a través de la observación y palpación. Un procedimiento muy común es el pellizco a través del cual se busca evidenciar el signo del hoyuelo, el cual se asocia a estos bultos.

Diagnóstico del dermatofibroma

En muchos casos, y siempre que se cuente con el equipo, resulta conveniente optar por una dermatoscopia. Para esto se utiliza un dermatoscopio, instrumento que permite observar de manera ampliada la lesión. Si el diagnóstico no es concluyente, se procede a extraer una muestra a través de una biopsia.

Una vez identificado, no será necesario realizar controles. Se le notificará el diagnóstico y será decisión del paciente si quiere extirparlo o no.

Diagnóstico diferencial

En la dermatología existen variedad de lesiones y patología que pueden presentar características y sintomatología similar. Esto hace necesario realizar un diagnóstico diferencial que permita descartar cualquier signo y poder indicar el tratamiento adecuado. En este sentido, puede tomarse en cuenta:

  • Queloide.
  • Prurigo nodular.
  • Nevo azul.
  • Queratoacantoma.
  • Xantogranuloma juvenil.
  • Nevo de Spitz.
  • Carcinoma metastásico de la piel.
  • Melanoma maligno.
  • Mola atípica.
  • Otros.

Tratamiento

Aunque se trata de un crecimiento que puede llegar a ser molesto para algunas personas, el dermatofibroma no requiere tratamiento si así se desea. Esto se debe a que es un tumor benigno, por lo que nunca pondrá en riesgo la salud del paciente. También hay que tomar en cuenta que no desaparece por sí solo, así que es necesario intervenir si se desea eliminar.

Entre los tratamientos recomendados para su extirpación se encuentran:

  • Cirugía: Se realiza la extracción de manera ambulatoria con anestesia local. El dermatofibroma tiende a ser profundo, por lo que la incisión puede dejar una cicatriz. Debido a esto, se recomienda evaluar a nivel estético si es necesaria la cirugía.
  • Criocirugía: solo es efectivo cuando el tumor no tiene un crecimiento profundo. Se aplica nitrógeno líquido sobre la lesión para que se congele. Esto permite la destrucción de las células facilitando su eliminación. Si bien no desaparece completamente, ayuda a reducir su tamaño y mejora el color.
  • Láser de dióxido de carbono (CO2): su uso se ha extendido para la eliminación de verrugas. De igual manera se ha comprobado su efectividad en casos de dermatofibromas. La aplicación de las ondas permite que se eliminen capas de la piel, lo cual ayuda a que reduzca su tamaño. Sin embargo, existe el riesgo de que en casos de lesiones profundas pueda quedar hiperpigmentación como consecuencia.
  • Inyección de corticoides intralesionales: en algunos casos se utilizan inyecciones de corticoides directamente en la lesión para reducir su tamaño. Puede ser una opción cuando la cirugía no es deseable, aunque los resultados son variables.
  • Afeitado o excisión superficial: se elimina solo la parte superficial del dermatofibroma. La cicatriz es menor que con la extirpación completa, pero existe mayor riesgo de recurrencia al no eliminar la base de la lesión.

Es importante destacar que tras la extirpación quirúrgica completa, la tasa de recurrencia es muy baja (inferior al 2 %). Con tratamientos más superficiales, la recurrencia puede ser más frecuente.

¿Puede un dermatofibroma volverse maligno?

Esta es una de las preguntas más frecuentes entre los pacientes. La respuesta es que la transformación maligna de un dermatofibroma es extremadamente rara. Estos tumores son benignos por definición y, en la inmensa mayoría de los casos, permanecen estables durante toda la vida.

No obstante, si se observa alguno de los siguientes cambios, es recomendable consultar al dermatólogo:

  • Crecimiento rápido en poco tiempo.
  • Cambio de color significativo (especialmente oscurecimiento irregular).
  • Sangrado espontáneo sin traumatismo previo.
  • Dolor persistente en la lesión.
  • Aumento de tamaño por encima de 2 cm.
  • Bordes irregulares o asimétricos.

Estos signos no necesariamente indican malignidad, pero deben ser evaluados para descartar otras lesiones cutáneas como el dermatofibrosarcoma protuberans (DFSP), un tumor de bajo grado de malignidad que puede parecerse inicialmente a un dermatofibroma.

Se recomienda acudir al dermatólogo en los siguientes casos:

  • Aparición de un nuevo bulto en la piel que no se identifica.
  • Cambios en el aspecto (forma, color, tamaño) de una lesión preexistente.
  • Dolor, picazón o sangrado de la lesión.
  • Múltiples dermatofibromas de aparición simultánea (puede sugerir una alteración del sistema inmunitario).
  • Dudas sobre la naturaleza de cualquier lesión cutánea.

Es importante recordar que la autodiagnosis no es recomendable. Solo un dermatólogo puede confirmar que una lesión cutánea es un dermatofibroma y descartar otras patologías.

Referencias

  • Alves, J. V., et al. (2014). Dermatofibroma: a comprehensive review. Anais Brasileiros de Dermatologia, 89(3), 481-489.
  • MedlinePlus. (2023). Tumores benignos. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/benigntumors.html
  • American Academy of Dermatology Association. (2023). Dermatofibroma. Recuperado de https://www.aad.org
  • Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Tumores cutáneos benignos. Recuperado de https://aedv.es
  • Mentzel, T. (2022). Cutaneous mesenchymal tumours. En: WHO Classification of Tumours: Soft Tissue and Bone Tumours (5.ª ed.). IARC Press.
  • Sociedad Española de Anatomía Patológica. Protocolo diagnóstico de tumores cutáneos. Recuperado de https://www.seap.es
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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