Diuresis
Tabla de contenidos
La cantidad de orina que produces es un indicador fundamental del estado de tu organismo, de los niveles de hidratación y de la salud general. Por ello, en este artículo abordaremos en profundidad la diuresis: qué es, cuáles son los valores normales, qué factores la alteran y cuándo es necesario consultar al médico.
Qué es la diuresis
La diuresis es el proceso de formación y excreción de orina por parte de los riñones. En la práctica clínica, este término se utiliza como parámetro para medir el volumen de orina producido en un período de tiempo determinado, que habitualmente corresponde a 24 horas.
Sin embargo, en pacientes hospitalizados o en situaciones que requieren un control más estrecho, esta medición se realiza cada hora. Para ello, es necesaria la colocación de una sonda vesical, que permite la recogida de orina mediante una bolsa colectora graduada en mililitros. Este recipiente dispone de una válvula que, tras permanecer cerrada durante una hora, se abre para drenar la orina y proceder a la medición correspondiente. 
Diuresis normal
Es importante señalar que la micción debe producirse al menos unas 4 a 6 veces al día para considerarse dentro de la normalidad, aunque esto puede variar en función del tipo de alimentación, la ingesta de líquidos y el estado de salud del individuo. Un adulto sano suele excretar durante 24 horas un volumen que oscila entre 800 y 2.000 mililitros.
También es relevante no solo valorar la cantidad, sino observar las características de la orina, ya que en condiciones normales este líquido debe ser transparente o de color amarillo claro. Un color más oscuro o turbio podría indicar deshidratación, infecciones urinarias u otras alteraciones del tracto urinario.
Factores que pueden afectar a la micción
Como se ha mencionado, tanto la frecuencia miccional como el volumen y el color de la orina dependen de diversos factores. A continuación se detallan los más relevantes:
Edad y desarrollo
La función urinaria varía a lo largo de las distintas etapas de la vida. Durante la primera infancia no existe un control voluntario de la micción, que comienza a adquirirse a partir de los 18 o 24 meses de edad. De forma similar, las personas de edad avanzada suelen experimentar mayor frecuencia miccional nocturna (nicturia) debido al debilitamiento del tono muscular vesical y a cambios hormonales relacionados con el envejecimiento.
Factores psicológicos
En ocasiones, factores como la falta de tiempo, la ausencia de intimidad u otras circunstancias pueden llevar a posponer la micción de forma habitual, lo que favorece la retención urinaria. Para que se produzca una micción completa es necesario relajar los músculos perineales y abdominales, así como el esfínter externo de la uretra, estructuras que permiten la salida adecuada de la orina.
Consumo de alimentos e ingesta de líquidos
El organismo mantiene un equilibrio entre el líquido que se consume y el que se elimina a través de la orina. Cuando se incrementa la ingesta de líquidos, especialmente de agua, aumenta de forma proporcional el volumen urinario. Algunos alimentos y bebidas que favorecen la producción de orina son:
- Café.
- Té.
- Refrescos con cafeína.
- Bebidas alcohólicas.
- Alimentos ricos en agua (lechuga, pepino, sandía).
- Leche.

Medicación
Determinados fármacos pueden alterar la diuresis. Los antihistamínicos y algunos antidepresivos tricíclicos tienden a producir retención urinaria, mientras que los diuréticos aumentan de forma significativa el volumen de orina excretado.
Tono muscular y actividad física
La disminución del tono muscular puede provocar alteraciones en la contracción de la pared vesical (músculo detrusor), musculatura esencial para el correcto vaciamiento de la vejiga, así como en el control del esfínter uretral externo, lo que puede derivar en incontinencia o retención urinaria.
Patologías
Algunas enfermedades producen un aumento desproporcionado del volumen urinario. Un ejemplo representativo es la diabetes insípida, que afecta directamente a la capacidad de concentración de la orina por déficit de hormona antidiurética (ADH) o por resistencia renal a su acción.
Intervenciones quirúrgicas y procedimientos diagnósticos
Ciertos procedimientos pueden alterar transitoriamente la diuresis. La anestesia espinal, por ejemplo, reduce la sensibilidad vesical y la percepción de la necesidad de orinar. La cistoscopia puede provocar inflamación uretral y dolor que disminuye temporalmente las ganas de orinar.
Cabe destacar que normalmente la producción de orina disminuye durante la noche. Sin embargo, la nicturia (necesidad de orinar por la noche) puede alterar la calidad del sueño. Algunas causas frecuentes son:
- Infección de la vejiga o de las vías urinarias.
- Consumo de bebidas alcohólicas, cafeína u otros líquidos antes de acostarse.
- Hiperplasia benigna de próstata.
- Embarazo.
- Insuficiencia renal crónica.
- Diabetes mellitus.
- Insuficiencia cardíaca.
- Hipercalcemia (nivel elevado de calcio en la sangre).
Examen del volumen urinario en 24 horas
Los valores de diuresis pueden determinarse mediante un examen del volumen urinario en 24 horas, el cual mide la cantidad total de orina producida en un día. En esta prueba se analizan también los niveles de creatinina, proteínas y otras sustancias presentes en la orina.
Para realizar este análisis, el paciente debe recoger toda la orina en un recipiente especial durante un período de exactamente 24 horas. El procedimiento es el siguiente:
- Desechar la primera orina de la mañana en el inodoro y anotar la hora de inicio.
- A partir de ese momento, recoger toda la orina en el recipiente proporcionado.
- Mantener el recipiente tapado y conservarlo en el frigorífico o en un lugar fresco durante todo el período de recogida.
- Incluir la primera orina de la mañana siguiente (a las 24 horas exactas del inicio).
El rango normal para el volumen de orina en 24 horas es de 800 a 2.000 mililitros por día, considerando una ingesta normal de líquidos de aproximadamente 2 litros diarios.
Tipos de diuresis según el volumen
- Poliuria: diuresis superior a 2.500 mililitros diarios.
- Oliguria: diuresis inferior a 400 mililitros diarios.
- Anuria: diuresis nula o inferior a 100 mililitros diarios.
- Diuresis osmótica: aumento del volumen urinario por sustancias osmóticamente activas.
- Diuresis acuosa (hídrica): aumento del volumen urinario por exceso de agua libre.
Diuresis osmótica
Se trata del aumento del volumen urinario como consecuencia de la presencia de sustancias osmóticamente activas en el filtrado glomerular. Es decir, se debe a la presencia de determinadas sustancias en el líquido filtrado por los riñones que arrastran agua consigo, incrementando así el volumen final de orina.
Estas sustancias se denominan diuréticos osmóticos, compuestos farmacológicamente inertes que se filtran en el glomérulo y no se reabsorben en el resto de la nefrona. Los principales son: manitol, urea, glucosa e isosorbida. Ejercen su efecto fundamentalmente en el túbulo proximal, donde retienen agua de forma osmótica.
Causas de la diuresis osmótica:
- Hiperglucemia (nivel de glucosa elevado en sangre), como ocurre en la diabetes mellitus descompensada.
- Administración de ciertos fármacos (manitol intravenoso, entre otros).
Bolsa de diuresis

Uso de la bolsa de diuresis
La orina fluye a través de la sonda desde la vejiga hasta la bolsa colectora. Es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- La bolsa se lleva de forma continua y no debe dificultar la movilidad del paciente.
- Puede ocultarse debajo de la ropa, ya que existen distintos tamaños y diseños.
- Durante la noche es recomendable utilizar una bolsa de mayor capacidad.
- Se aconseja fijar la bolsa al muslo mediante cintas elásticas o sujeciones específicas.
- La bolsa debe mantenerse siempre por debajo del nivel de la vejiga para evitar el reflujo de orina.
El mantenimiento higiénico es fundamental para prevenir infecciones. No debe permitirse que el recipiente ni sus aberturas entren en contacto con superficies del inodoro, paredes o suelo. Se recomienda vaciar la bolsa entre 2 y 3 veces al día, o cuando esté visiblemente llena.
Procedimiento para vaciar la bolsa
- Lavarse bien las manos antes de manipular la bolsa.
- Mantener la bolsa por debajo del nivel de la cadera o la vejiga durante el vaciado.
- Sostener la bolsa sobre el inodoro o un recipiente de medición.
- Abrir la válvula de drenaje y vaciar el contenido.
- Evitar que la bolsa toque el borde del inodoro.
- Limpiar la válvula con una solución antiséptica.
- Cerrar la válvula de forma hermética.
- Lavarse las manos nuevamente al finalizar.
En caso de requerir un cambio de bolsa, ya sea para la noche o por deterioro, también deben seguirse unos pasos específicos. Lo recomendable es cambiar la bolsa cada una o dos semanas, según las indicaciones del profesional sanitario, para minimizar el riesgo de infecciones.
- Desconectar la unión entre la sonda y la bolsa.
- Evitar que el extremo de la sonda entre en contacto con cualquier superficie no estéril.
- Limpiar el extremo de la sonda con una solución antiséptica.
- Limpiar la conexión de la bolsa nueva con solución antiséptica.
- Conectar la sonda a la bolsa nueva de forma segura.
- Fijar la bolsa a la pierna, siempre por debajo del nivel de la vejiga.
Antes de dormir se recomienda cambiar a una bolsa de mayor capacidad. Es importante realizar una limpieza adecuada cada vez que se efectúe el cambio. Para limpiar la bolsa usada:
- Desconectar la sonda de la bolsa.
- Conectar la sonda a la bolsa limpia de mayor tamaño.
- Limpiar la bolsa usada con una solución de 2 partes de vinagre blanco y 3 partes de agua, o bien con 1 cucharada de lejía diluida en medio vaso de agua.
- Cerrar la bolsa con la solución y agitar suavemente para desprender residuos.
- Dejar actuar la solución durante unos 20 minutos.
- Colgar la bolsa boca abajo para que se seque completamente.
Cuándo acudir al médico

Cuando se utiliza una bolsa de diuresis, existe un riesgo de infecciones del tracto urinario asociadas al catéter si no se mantiene una higiene adecuada. Estos son los signos de alarma ante los cuales se debe consultar al médico:
- Dolor en la región lumbar o en el flanco.
- Orina con mal olor o de color oscuro e intenso.
- Fiebre o escalofríos.
- Sensación de ardor o dolor en la vejiga o la pelvis.
- Cansancio generalizado, malestar corporal o dificultad para concentrarse.
- Ausencia de orina en la bolsa o llenado excesivamente rápido.
- Irritación cutánea, erupción o úlceras en la zona de contacto con la sonda.
Prevención de infecciones urinarias
- Mantener una buena higiene íntima: tanto en hombres como en mujeres, es fundamental un aseo adecuado de la zona genital. Se recomienda utilizar agua o jabones con pH neutro, evitando productos perfumados que puedan alterar la flora natural.
- Evitar la humedad en la zona genital: es importante secar bien los genitales después de ir al baño o ducharse, ya que la humedad favorece la proliferación de microorganismos.
- Limpiar de delante hacia atrás: al ir al baño, especialmente en mujeres, se debe limpiar siempre en dirección de delante hacia atrás para evitar que las bacterias intestinales se desplacen hacia la uretra.
- Consumir suficientes líquidos y evitar el estreñimiento: una buena hidratación favorece la eliminación de bacterias a través de la orina. Se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día.
- Vaciar completamente la vejiga: al orinar, conviene dedicar el tiempo necesario para un vaciamiento completo. No se debe posponer la micción durante períodos prolongados. Lo recomendable es orinar cada 3 o 4 horas.
- Orinar después de las relaciones sexuales: esta práctica ayuda a eliminar las bacterias que puedan haber ascendido por la uretra durante el acto sexual.
- Usar ropa interior de algodón y prendas holgadas: los pantalones ajustados y los tejidos sintéticos retienen la humedad y crean un ambiente propicio para la proliferación bacteriana.
- Evitar espermicidas y diafragmas si se presentan infecciones recurrentes.
- Abstenerse de mantener relaciones sexuales mientras exista una infección urinaria activa.
Las infecciones del tracto urinario son una de las infecciones más frecuentes, especialmente en mujeres, en quienes pueden presentarse de forma recurrente. No obstante, también pueden afectar a hombres, adolescentes y niños de cualquier edad.
Referencias
- Guyton, A. C., & Hall, J. E. (2021). Tratado de fisiología médica (14.a ed.). Elsevier.
- Tanagho, E. A., & McAninch, J. W. (2020). Urología general de Smith y Tanagho (19.a ed.). McGraw-Hill.
- MedlinePlus. (2023). Volumen urinario en 24 horas. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003425.htm
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. (2021). Urinary retention. https://www.niddk.nih.gov/health-information/urologic-diseases/urinary-retention
- Hooton, T. M. (2012). Uncomplicated urinary tract infection. New England Journal of Medicine, 366(11), 1028-1037.
- European Association of Urology. (2023). Guidelines on urinary incontinence. https://uroweb.org/guidelines/urinary-incontinence

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.