¿Qué es y para qué sirve Deprax?

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¿Qué es y para qué sirve Deprax?
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La trazodona es un medicamento antidepresivo indicado para el tratamiento de determinados trastornos del estado de ánimo. Conocer para qué sirve Deprax, nombre comercial de este fármaco comercializado por Angelini Pharma España, resulta fundamental para comprender su uso clínico. Su indicación principal es el tratamiento de episodios depresivos mayores y estados mixtos de depresión y ansiedad.

Posee un efecto sedante que puede ocasionar somnolencia en el paciente, lo que permite su utilización en casos de insomnio secundario a la depresión. No genera dependencia, por lo que el tratamiento puede mantenerse durante el tiempo necesario, generalmente entre cuatro y seis meses tras la mejoría clínica.

¿Qué es el Deprax?

Deprax es el nombre comercial de un fármaco antidepresivo que se presenta en forma de comprimidos recubiertos con película de 100 mg. Su principio activo es la trazodona, que pertenece al grupo de la fenilpiperazina. Actúa mediante un mecanismo dual: a nivel presináptico es un inhibidor de la recaptación de serotonina, y a nivel postsináptico funciona como antagonista de los receptores 5-HT2A. Esta doble acción favorece una mayor disponibilidad de serotonina en las sinapsis cerebrales.

Fue descubierto en Italia en el año 1961 durante la investigación y desarrollo de nuevos antidepresivos. Este medicamento posee propiedades ansiolíticas e hipnóticas, lo que permite su utilización en el tratamiento de episodios depresivos mayores y estados mixtos de depresión y ansiedad, con o sin insomnio secundario.

Deprax

Un aspecto destacable es que la mejoría clínica puede observarse a partir de las dos primeras semanas de tratamiento, aunque en algunos casos es necesario esperar hasta cuatro semanas para apreciar los efectos terapéuticos completos. Su efecto sedante también contribuye a su perfil de eficacia al proporcionar un efecto adicional sobre la calidad del sueño.

Aun así, debe utilizarse con precaución debido a sus posibles efectos secundarios, por lo que habitualmente se inicia el tratamiento con dosis bajas. Además, es necesario prestar especial atención en personas con antecedentes de pensamientos suicidas o intentos de autolesión, especialmente al inicio del tratamiento y en menores de 25 años.

A pesar de esto, resulta una opción terapéutica segura, ya que se ha comprobado que no causa adicción ni dependencia. Esto supone una ventaja frente a otros psicofármacos, como las benzodiacepinas, al permitir un abordaje terapéutico prolongado hasta alcanzar la mejoría del paciente.

¿Para qué sirve Deprax?

Según la ficha técnica aprobada por la AEMPS, Deprax está indicado en adultos para el tratamiento de:

  • Episodios depresivos mayores.
  • Estados mixtos de depresión y ansiedad, con o sin insomnio secundario.

Además, en la práctica clínica se ha utilizado en otras situaciones, aunque algunas de estas indicaciones se consideran fuera de ficha técnica:

  • Insomnio asociado a la depresión.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Fibromialgia (alivio sintomático en combinación con otros tratamientos).

Se ha observado que puede contribuir a aliviar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, particularmente la ansiedad, el insomnio y el estado de hiperactivación del paciente.

Hay que tener en cuenta que este medicamento solo puede adquirirse bajo receta médica, por lo que no se considera de venta libre. Es imprescindible la supervisión médica regular para evaluar la eficacia del tratamiento y realizar los ajustes de dosis necesarios. No debe administrarse nunca sin la indicación y el seguimiento de un profesional sanitario.

¿Cómo actúa el Deprax?

La trazodona posee un mecanismo de acción dual sobre el sistema serotoninérgico. A nivel presináptico, actúa como inhibidor de la recaptación de serotonina, impidiendo que este neurotransmisor sea reabsorbido y aumentando así su disponibilidad en la hendidura sináptica. A nivel postsináptico, funciona como antagonista de los receptores 5-HT2A de serotonina.

Esta combinación de efectos permite mejorar el estado de ánimo, lo cual resulta eficaz en el control y el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Además, su efecto sedante se debe al antagonismo relativo de los receptores adrenérgicos alfa-1 a nivel central y a un débil antagonismo de los receptores histaminérgicos H1.

También se ha comprobado que actúa como bloqueador de los receptores adrenérgicos alfa y de las proteínas transportadoras de serotonina. Esta acción puede, no obstante, contribuir al desarrollo de ciertos efectos secundarios. Es frecuente la aparición de hipotensión ortostática, que se manifiesta como una bajada de la tensión arterial al ponerse de pie, pudiendo provocar mareos o incluso síncope.

¿Cómo tomar Deprax?

Al tratarse de un medicamento que debe administrarse bajo estricta vigilancia médica, será el profesional sanitario quien determine la pauta y la dosis adecuadas. Se presenta en comprimidos de 100 mg para administración por vía oral, y debe tomarse con suficiente líquido directamente después de las comidas para reducir el riesgo de efectos adversos.

Dosis de Deprax

Por lo general, se inicia con dosis de 100 a 150 mg al día, aumentando progresivamente hasta un máximo de 400 mg diarios en pacientes ambulatorios. En pacientes hospitalizados, bajo control médico cercano, la dosis puede alcanzar hasta 600 mg diarios. El médico puede optar por distribuir la dosis en varias tomas o administrarla en una única toma nocturna.

Cuando se alcanza la dosis adecuada, esta debe mantenerse al menos cuatro semanas para obtener el efecto terapéutico completo. Una vez finalizado el tratamiento, la dosis se reducirá gradualmente. Nunca debe suspenderse de manera abrupta, ya que esto puede ocasionar un síndrome de abstinencia con síntomas como náuseas, cefalea y malestar general.

Adultos

  • El tratamiento se inicia con dosis de 100 a 150 mg al día. Si se administra en varias tomas, estas deben tomarse después de las comidas para reducir los efectos secundarios. También puede optarse por una única toma nocturna.
  • El médico ajustará la dosis aumentando 50 mg cada 3 o 4 días, preferiblemente al acostarse, hasta lograr el efecto terapéutico deseado.
  • Cuando se utilizan dosis elevadas de hasta 600 mg, deben repartirse en varias tomas a lo largo del día.
  • Independientemente de la distribución diaria, se debe administrar una dosis mayor antes de dormir.
  • La respuesta clínica no es inmediata. Aunque puede observarse cierta mejoría durante la primera semana, los beneficios terapéuticos plenos suelen apreciarse a partir de las 2 a 4 semanas de tratamiento. Se recomienda mantener el tratamiento durante 4 a 6 meses tras la mejoría.

Pacientes de edad avanzada

  • El médico indicará una dosis inicial de 50 a 100 mg al día, en varias tomas o en una única toma nocturna.
  • En estos pacientes, la dosis única no debe superar los 100 mg.
  • La dosis máxima diaria es de 300 mg.
  • Se requiere especial precaución por el mayor riesgo de hipotensión ortostática, somnolencia y otros efectos adversos.

Pacientes con insuficiencia renal

  • Generalmente no se requiere ajuste de dosis, aunque se recomienda precaución en casos de insuficiencia renal grave.
  • Es posible que el médico realice controles periódicos de la función renal durante el tratamiento.

Pacientes con insuficiencia hepática

  • Será necesaria una evaluación previa de la función hepática para determinar la dosis más adecuada.
  • Se debe extremar la precaución, especialmente en insuficiencia hepática grave, ya que la trazodona se metaboliza en el hígado.
  • El paciente debe someterse a controles periódicos de la función hepática durante el tratamiento. Si aparecen alteraciones, el médico valorará la suspensión o el cambio de fármaco.

¿Qué hacer en caso de sobredosis?

En caso de ingerir más Deprax del indicado por el médico tratante, es necesario comunicarlo inmediatamente al profesional sanitario y acudir lo antes posible a urgencias, indicando la dosis consumida del fármaco.

Los síntomas más habituales de sobredosis son:

  • Somnolencia.
  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.

En casos graves pueden presentarse:

  • Hiponatremia (concentración baja de sodio en sangre).
  • Coma.
  • Convulsiones.
  • Hipotensión.
  • Taquicardia.
  • Insuficiencia respiratoria.
  • Arritmias cardíacas (bradicardia, prolongación del intervalo QT, torsade de pointes).

Los síntomas pueden aparecer hasta 24 horas después de la sobredosis. No existe un antídoto específico; el tratamiento es sintomático y de soporte. Si se ha olvidado una toma, no debe reponerse: se salta esa dosis y se continúa con la pauta habitual. Tampoco deben tomarse dosis dobles, ya que esto aumenta el riesgo de sobredosis.

Efectos secundarios

Como ocurre con otros medicamentos, el consumo de Deprax puede provocar la aparición de efectos secundarios. Independientemente de su gravedad, siempre será necesario notificarlos al médico. Algunos de estos síntomas pueden resultar muy molestos e interferir en la calidad de vida del paciente.

Efectos que requieren la suspensión inmediata de Deprax

Se deberá suspender el tratamiento y acudir de inmediato al médico en los siguientes casos:

  • Reacción alérgica con erupción cutánea, picor, urticaria o inflamación de manos, pies, labios o garganta. Si afecta a la garganta, puede aparecer dificultad para tragar o respirar.
  • Priapismo: erección dolorosa y prolongada del pene sin estímulo sexual que no cede espontáneamente. Algunos casos pueden requerir intervención quirúrgica.
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), que puede indicar afectación hepática.
  • Infecciones recurrentes, que podrían indicar alteraciones de las células sanguíneas.
  • Aparición de hematomas sin causa aparente, posiblemente relacionados con trombocitopenia.
  • Estreñimiento intenso, vómitos, dolor e hinchazón abdominal sin causa identificada.

Efectos adversos que necesitan evaluación médica

  • Pensamientos suicidas o intención de autolesión.
  • Cansancio, fatiga o debilidad.
  • Palidez.
  • Mareos o vértigo.
  • Convulsiones.
  • Hormigueo, entumecimiento o sensación de pinchazos en la piel.
  • Confusión o desorientación.
  • Alucinaciones o delirios.
  • Temblores.
  • Inquietud o agitación.
  • Aumento de la sudoración.
  • Taquicardia o arritmias cardíacas.
  • Dificultad respiratoria.
  • Espasmos musculares o movimientos involuntarios.
  • Dificultad para caminar.
  • Fiebre.

Efectos secundarios Deprax

Otros efectos secundarios

  • Somnolencia (suele disminuir con la continuación del tratamiento).
  • Malestar general.
  • Dispepsia o molestias digestivas.
  • Diarrea.
  • Sequedad de boca.
  • Aumento de la salivación.
  • Alteración del gusto.
  • Congestión nasal.
  • Cefalea.
  • Visión borrosa.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida o aumento de peso.
  • Síncope o sensación de desvanecimiento al ponerse de pie.
  • Insomnio.
  • Retención de líquidos (edema).
  • Dolor torácico.
  • Dolor muscular o articular.
  • Dolor en las extremidades o en la espalda.
  • Pesadillas.
  • Úlceras bucales.
  • Dolor de garganta.
  • Problemas de memoria.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Disminución de la libido.
  • Síntomas gripales.
  • Dificultad para hablar o articular palabras.
  • Alteración de los valores analíticos (células sanguíneas, enzimas hepáticas).
  • Problemas urinarios (incontinencia o retención de orina).

Contraindicaciones

Deprax está contraindicado en las siguientes situaciones:

  • Hipersensibilidad a la trazodona o a cualquiera de los excipientes.
  • Intoxicación por alcohol o por fármacos hipnóticos.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Menores de 18 años, por falta de datos de seguridad y eficacia.

Advertencias y precauciones

El médico realizará una evaluación completa de los antecedentes del paciente para determinar si es segura la administración de Deprax. Es imprescindible comunicar si se es alérgico a la trazodona o a alguno de los componentes del fármaco, así como informar sobre problemas renales, hepáticos o antecedentes de convulsiones.

Se requiere especial precaución en las siguientes situaciones:

  • Patología o insuficiencia cardíaca, angina de pecho, alteraciones de la conducción cardíaca, arritmias, síndrome de QT largo o bradicardia.
  • Hipertiroidismo.
  • Trastornos de la micción, incluyendo retención urinaria.
  • Glaucoma de ángulo cerrado.
  • Hipotensión arterial o tratamiento con antihipertensivos.
  • Epilepsia (evitar cambios bruscos de dosis).
  • Tratamiento concomitante con anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios (riesgo de hemorragia).

En casos de esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, la trazodona puede provocar un agravamiento de los síntomas, incluyendo un aumento de la ideación paranoide. En la psicosis maníaco-depresiva, puede desencadenar una conversión a fase maníaca. En todas estas situaciones puede ser necesaria la suspensión del tratamiento.

Algunos estudios epidemiológicos indican que los pacientes mayores de 50 años tratados con antidepresivos pueden presentar un mayor riesgo de fracturas óseas. En personas de edad avanzada existe además una mayor sensibilidad a los efectos secundarios.

Cuando se inicia el tratamiento con trazodona, pueden aparecer pensamientos suicidas o de autolesión, especialmente en personas con antecedentes previos o menores de 25 años. Es fundamental mantener una monitorización estrecha hasta que el medicamento alcance su eficacia plena.

Son limitados los datos disponibles sobre el uso de trazodona en el embarazo, por lo que se recomienda evitar su uso salvo que sea estrictamente necesario. Si se administra hasta el momento del parto, el recién nacido debe ser monitorizado por posible síndrome de abstinencia. No puede descartarse el riesgo de hipertensión pulmonar persistente del recién nacido. Si el bebé presenta coloración azulada o dificultad respiratoria, se debe acudir a urgencias de inmediato. En cuanto a la lactancia, se desconoce si la trazodona o sus metabolitos se excretan en la leche materna, por lo que su uso debe limitarse a casos seleccionados tras una evaluación individualizada del riesgo-beneficio.

Interacciones con otros medicamentos

Es importante informar al médico de todos los medicamentos que se estén tomando, ya que la trazodona puede interaccionar con otros fármacos:

  • Inhibidores potentes del CYP3A4 (eritromicina, ketoconazol, ritonavir, itraconazol): pueden duplicar las concentraciones plasmáticas de trazodona. Se recomienda reducir la dosis o evitar la administración conjunta.
  • Carbamazepina: puede reducir hasta un 76 % las concentraciones de trazodona, disminuyendo su eficacia.
  • IMAO (inhibidores de la monoaminooxidasa): debe evitarse su uso concomitante y respetar un intervalo de al menos dos semanas tras la suspensión de un IMAO.
  • Alcohol: potencia el efecto sedante de la trazodona. Debe evitarse su consumo durante el tratamiento.
  • Medicamentos que prolongan el intervalo QT: precaución por riesgo de arritmias cardíacas.
  • Hierba de San Juan (Hypericum perforatum): puede aumentar la frecuencia de reacciones adversas.

Riesgos

Hay que tener en cuenta que Deprax es un medicamento que no causa adicción ni dependencia, a diferencia de las benzodiacepinas. Aun así, es necesario prestar atención a ciertas situaciones. Al poseer un efecto sedante y causar somnolencia, se recomienda no conducir ni manejar maquinaria pesada hasta comprobar cómo afecta el medicamento al paciente.

Antes de cualquier intervención que requiera anestesia, es indispensable comunicar al médico que se mantiene un tratamiento con trazodona. Tampoco debe mezclarse con alcohol, ya que potencia su efecto sedante, lo cual aumenta la somnolencia y disminuye el estado de alerta. Está contraindicado en menores de 18 años por falta de datos de seguridad y eficacia, y por el riesgo de pensamientos suicidas y autolesión.

Cabe señalar que el metabolito activo de la trazodona (m-CPP) puede causar falsos positivos en pruebas de detección de anfetaminas en orina. En caso de resultado positivo, se recomienda confirmar mediante espectrometría de masas.

Referencias

  1. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de Deprax 100 mg comprimidos recubiertos con película EFG. CIMA. Nº de registro: 78762. Disponible en: https://cima.aemps.es/cima/dochtml/ft/78762/FT_78762.html
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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