Células de Schwann: qué son y cuáles son sus funciones
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué son las células de Schwann?
- Diferencias entre células de Schwann y oligodendrocitos
- 2.Tipos de células de Schwann
- 3.Funciones
- Mielinización
- Apoyo y protección
- Regeneración
- Desarrollo
- Mantenimiento y comunicación
- 4.¿Cómo se forma la mielina?
- 5.¿Cómo actúa la función de regeneración en axones dañados?
- 6.Trastornos asociados a las células de Schwann
- 7.Referencias
Las células de Schwann son células gliales que forman parte del sistema nervioso periférico. Aunque ejercen una gran variedad de funciones para asegurar el buen funcionamiento de los nervios, su función principal es la mielinización de los axones periféricos. De la misma forma, garantizan la protección y la salud de estas estructuras.
Cumplen funciones análogas a las de los oligodendrocitos —las células encargadas de mielinizar los axones del sistema nervioso central—, ya que permiten el desarrollo de la vaina de mielina en los axones periféricos. Gracias a esto se logra una conducción nerviosa rápida. Sin embargo, también están implicadas en la protección de axones que no poseen mielina.
¿Qué son las células de Schwann?
Para comprender la definición de este tipo de célula, es necesario entender primero qué son las células gliales. Este término hace referencia a un conjunto de células que forman parte del sistema nervioso, tanto central como periférico. Gran parte de su función está dirigida a proteger las neuronas, ya que algunas de ellas se encargan de mielinizar los axones. Otras mantienen y aseguran el correcto funcionamiento de los nervios periféricos.

Las células de Schwann son un tipo de célula glial que pertenece exclusivamente al sistema nervioso periférico. Se originan en la cresta neural durante el desarrollo embrionario. Son esenciales para el mantenimiento y funcionamiento de las neuronas motoras y sensoriales. Proliferan sobre el axón, donde se encargan de producir la vaina de mielina para facilitar la conducción axonal, lo cual permite el envío rápido de las señales nerviosas.
Su nombre proviene del fisiólogo y anatomista alemán Theodor Schwann, quien en el siglo XIX describió por primera vez estas estructuras. A lo largo de los años, su estudio ha permitido clasificarlas como análogas de los oligodendrocitos. De esta forma, se consideran un tipo de célula de la neuroglía.
Diferencias entre células de Schwann y oligodendrocitos
Es posible confundir ambas células, ya que ambas se encargan de producir mielina. Sin embargo, presentan diferencias fundamentales. Las células de Schwann mielinizan exclusivamente los axones del sistema nervioso periférico, mientras que los oligodendrocitos generan la vaina de mielina en los axones del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal).
Además, una sola célula de Schwann mieliniza un único segmento internodal de un axón. Por el contrario, cada oligodendrocito puede mielinizar simultáneamente múltiples axones que se encuentran a su alrededor. Esta diferencia tiene implicaciones clínicas relevantes: cuando las células de Schwann resultan dañadas, la capacidad de regeneración en el sistema nervioso periférico es mayor que la observada en lesiones del sistema nervioso central.
Tipos de células de Schwann
Se han logrado diferenciar dos tipos de células de Schwann:
- Células de Schwann mielinizantes: son las encargadas de generar la vaina de mielina en los axones de las neuronas motoras y sensoriales.
- Células de Schwann no mielinizantes: se encargan de proteger y dar soporte a los axones amielínicos. Están formadas por fibras C que constituyen los haces de Remak. Se agrupan alrededor de estos axones, evitando que entren en contacto entre sí.
Ambos tipos desempeñan un papel importante en el mantenimiento de las neuronas pertenecientes al sistema nervioso periférico. Cada célula se encuentra recubierta por la lámina basal, una capa cuyo componente principal es el colágeno tipo IV y que se organiza en varias capas continuas.
Funciones
Las células de Schwann cumplen funciones esenciales dentro del sistema nervioso periférico, entre las que destacan las siguientes:
Mielinización
Considerada como una de las funciones más importantes de este tipo de células gliales. Están encargadas de desarrollar la vaina de mielina que envuelve a los axones periféricos. Si bien la mielina no es una sustancia conductora, funciona como aislante eléctrico, lo que permite la rápida conducción saltatoria de los impulsos nerviosos.
Cada célula se encarga de mielinizar una porción del axón. Los espacios donde no se observa presencia de mielina se conocen como nodos de Ranvier, estructuras fundamentales para la conducción saltatoria del impulso nervioso.
Apoyo y protección
Como se ha mencionado, no todas las células de Schwann se encargan de producir mielina. Algunas de ellas se diferencian para servir como soporte y protección para las fibras nerviosas. Esto es posible gracias a que nutren a los axones con sustancias que aseguran su viabilidad. También mantienen el equilibrio con el medio extracelular y eliminan desechos metabólicos. Asimismo, están implicadas en la reparación de los nervios tras una lesión.

Regeneración
Cuando se produce una lesión en el axón y se pierde parte de esta estructura o de su mielina, las células de Schwann se agrupan para eliminar los restos celulares mediante un proceso denominado degeneración walleriana. Al mismo tiempo, liberan factores de crecimiento y otras sustancias para inducir el crecimiento axonal y la regeneración del tejido, asegurando la supervivencia neuronal.
Desarrollo
Estas células intervienen en el proceso de desarrollo de los nervios periféricos. Desde las etapas embrionarias se encuentran implicadas en la formación, guía y maduración de los axones y de las fibras nerviosas.
Mantenimiento y comunicación
Se encargan de preservar la salud de los axones, lo cual favorece la conducción bidireccional de las señales nerviosas. Para ello hacen uso de moléculas de señalización implicadas en la transmisión de señales. Además, ayudan a regular la función sináptica en las uniones neuromusculares, es decir, en las conexiones entre los nervios motores y los músculos.
¿Cómo se forma la mielina?
Las células de Schwann mielinizantes son las encargadas de producir mielina para desarrollar las vainas de mielina en los axones periféricos. Este proceso se inicia durante el desarrollo fetal.
La mielinización comienza con la membrana plasmática de la célula de Schwann, la cual es rica en lípidos, siendo el colesterol uno de los más importantes. La célula utiliza esta membrana para envolver el axón en forma de espiral, añadiendo múltiples capas compactas. Esto crea un efecto aislante que mejora significativamente la conducción nerviosa.

Los axones mielinizados transmiten señales eléctricas de forma rápida gracias a la conducción saltatoria, mientras que los axones amielínicos presentan una conducción mucho más lenta. Estos últimos se encuentran agrupados y forman los denominados haces de Remak.
¿Cómo actúa la función de regeneración en axones dañados?
Cuando la estructura de un axón se encuentra dañada, las células de Schwann se encargan de eliminar los restos de células muertas en un proceso conocido como degeneración walleriana. Para lograrlo, descomponen la mielina y producen citocinas para atraer macrófagos que se encargan de fagocitar todos los desechos. Posteriormente, las células de Schwann comienzan a producir factores de crecimiento, siendo el principal la neurotrofina. Gracias a estas proteínas se asegura el funcionamiento y la supervivencia de la neurona.
Estas células también se encargan de producir sustancias que favorecen la regeneración del tejido, lo que permite el desarrollo de nuevos axones. A través del tubo de lámina basal se crea una vía que sirve como guía para el crecimiento del nuevo axón. Luego, este se vuelve a conectar a los tejidos diana para restablecer su función.
Trastornos asociados a las células de Schwann
Diversas afecciones o patologías pueden desencadenar daño en las células de Schwann. Se trata de un cuadro frecuente en enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso periférico, que comprometen la integridad de la mielina axonal. Estas alteraciones pueden estar asociadas a mutaciones genéticas, enfermedades autoinmunes, infecciones o lesiones traumáticas.
Cuando se produce un daño en este tipo de células, las vainas de mielina se degeneran, lo que provoca una alteración en la conducción de los impulsos nerviosos. Las personas afectadas pueden presentar los siguientes síntomas:
- Reflejos debilitados.
- Debilidad muscular.
- Pérdida sensorial.
- Conducción nerviosa enlentecida.
- Parálisis.
Algunas de las patologías más relevantes que provocan este daño son:
- Síndrome de Guillain-Barré: es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca a los componentes del sistema nervioso periférico, en particular a la mielina producida por las células de Schwann y, en algunos casos, directamente a los axones. Esta desmielinización aguda da lugar a debilidad muscular progresiva y ascendente, entumecimiento y, en casos graves, parálisis que puede comprometer la musculatura respiratoria y poner en riesgo la vida del paciente. Suele presentarse días o semanas después de una infección vírica o bacteriana.
- Enfermedad de Charcot-Marie-Tooth: es una neuropatía hereditaria causada por mutaciones genéticas que afectan a la estructura y función de las células de Schwann o de los propios axones periféricos. Este cuadro provoca una afectación progresiva de los nervios motores y sensoriales, con un crecimiento anormal de la mielina. Entre sus síntomas destacan debilidad muscular distal, deformidades en los pies y entumecimiento en las extremidades inferiores.
- Neuropatía diabética: se produce como consecuencia de la exposición prolongada a concentraciones elevadas de glucosa en sangre. La hiperglucemia crónica provoca daño en las células de Schwann, lo que afecta a las neuronas motoras y sensoriales. Como consecuencia, puede desarrollarse neurodegeneración periférica progresiva.
- Schwannomas: son tumores que se originan directamente a partir de las células de Schwann. En su mayoría son benignos, aunque en casos excepcionales pueden ser malignos (schwannomas malignos o tumores malignos de la vaina del nervio periférico). El schwannoma vestibular (también denominado neurinoma del acústico) es una de las presentaciones más frecuentes y afecta al nervio vestibulococlear (par craneal VIII). Estos tumores pueden provocar daño en los nervios periféricos, dolor, debilidad muscular, pérdida de control motor, entumecimiento y sensación de hormigueo.
Referencias
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