Carbón activado para adelgazar

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Carbón activado para adelgazar
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En internet circula desde hace años la idea de que el carbón activado tiene propiedades quemagrasas y que tomarlo antes de las comidas ayuda a adelgazar. Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde esta afirmación. A continuación, analizamos qué es realmente el carbón activado, para qué se utiliza y por qué no sirve para perder peso.

Qué es el carbón activado

El carbón activado es una sustancia que se comercializa habitualmente en cápsulas, comprimidos o pequeñas botellitas en farmacias y herboristerías. Se obtiene a partir de materiales ricos en carbono, como la cáscara de coco carbonizada, que se someten a un proceso de activación a altas temperaturas.

Es una sustancia altamente adsorbente (no absorbente): gracias a sus poros de tamaño inferior a un nanómetro, una pequeña cantidad es capaz de captar un gran volumen de distintas sustancias en su superficie. Nuestro aparato digestivo lo tolera bien, no lo absorbe y lo expulsa de forma natural con las heces.

Para qué se usa el carbón activado

  • Intoxicaciones agudas: se emplea en urgencias hospitalarias para tratar a pacientes que han ingerido una sobredosis de algún fármaco o tóxico. El carbón atrapa el contenido que todavía permanece en el estómago sin disolver, reduciendo la cantidad de sustancia nociva que el tubo digestivo absorbe. Si ha transcurrido demasiado tiempo desde la ingesta, su eficacia disminuye considerablemente.
  • Flatulencia y diarrea: el carbón activado adsorbe bacterias que están en exceso y que provocan gases por fermentación de la comida o diarrea. Atrapa bacterias, gas, moco y agua, contribuyendo a normalizar el tránsito intestinal.
  • Curas de desintoxicación puntuales: por su capacidad de captar radicales libres, aditivos, colorantes y microorganismos.

Por qué el carbón activado no adelgaza

Esta es la cuestión fundamental: el carbón activado no tiene ningún efecto demostrado sobre la pérdida de peso. Veamos por qué:

  • No absorbe grasas ni calorías. El carbón activado es eficaz captando pequeñas moléculas y toxinas, pero no es capaz de bloquear la absorción de macronutrientes como las grasas, las proteínas o los hidratos de carbono. Estos nutrientes se digieren y absorben mediante procesos enzimáticos que el carbón no puede impedir.
  • No acelera el metabolismo. A diferencia de lo que afirman algunos anuncios, el carbón activado no tiene ningún efecto termogénico ni aumenta el gasto calórico.
  • El efecto vientre plano es engañoso. Si notas menos hinchazón abdominal tras tomar carbón activado, se debe a que ha reducido los gases intestinales, no a que haya eliminado grasa corporal.
  • Ningún organismo sanitario lo avala para adelgazar. Ni la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), ni la FDA, ni ninguna sociedad científica de nutrición recomiendan el carbón activado como tratamiento para la obesidad o el sobrepeso.

En resumen, utilizar carbón activado con la expectativa de perder peso es caer en un mito sin base científica.

Riesgos y efectos adversos del carbón activado

El consumo de carbón activado no es inocuo, especialmente si se toma de forma habitual o sin supervisión médica:

  • Interferencia con medicamentos: el carbón activado reduce significativamente la absorción de numerosos fármacos, incluidos anticonceptivos orales, antidepresivos, anticoagulantes y medicación para el corazón. Esto puede hacer que un tratamiento deje de ser eficaz, con consecuencias potencialmente graves.
  • Malabsorción de nutrientes: del mismo modo que atrapa sustancias nocivas, también atrapa nutrientes esenciales como el hierro, el calcio, el zinc y determinadas vitaminas. Su uso continuado puede provocar déficits nutricionales.
  • Estreñimiento y molestias digestivas: en algunas personas, el consumo frecuente de carbón activado provoca estreñimiento, náuseas o vómitos.
  • Contraindicaciones: está contraindicado en caso de alergia al compuesto, obstrucción intestinal o presencia de divertículos.

Cómo y cuándo se puede utilizar

El carbón activado tiene usos legítimos, pero debe emplearse de forma racional y para las indicaciones correctas:

  • Su uso debe ser puntual, nunca durante periodos prolongados.
  • Respeta siempre la dosis indicada en el prospecto.
  • No lo tomes junto con medicamentos, ya que puede anular su efecto. Deja al menos dos horas de separación.
  • Ante la más mínima duda, consulta siempre al farmacéutico o a tu médico.

Si tu objetivo es perder peso de forma saludable, la mejor estrategia sigue siendo una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física, con el acompañamiento de un profesional sanitario si es necesario.

Referencias

  1. Juurlink, D. N. (2016). Activated charcoal for acute overdose: a reappraisal. British Journal of Clinical Pharmacology, 81(3), 482–487. https://doi.org/10.1111/bcp.12793
  2. Zellner, T., Prasa, D., Färber, E., Hoffmann-Walbeck, P., Golder, D., & Eyer, F. (2019). The use of activated charcoal to treat intoxications. Deutsches Ärzteblatt International, 116(18), 311–317. https://doi.org/10.3238/arztebl.2019.0311
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  4. Neuvonen, P. J., & Olkkola, K. T. (1988). Oral activated charcoal in the treatment of intoxications: role of single and repeated doses. Medical Toxicology and Adverse Drug Experience, 3(1), 33–58. https://doi.org/10.1007/BF03259930
  5. Silberman, J., Galuska, M. A., & Taylor, A. (2023). Activated charcoal. En StatPearls. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK482294/
Dra. Marina Hernández

Escrito por

Dra. Marina Hernández

Doctora

Doctora en Medicina

Doctora especializada en contenidos de salud y bienestar. Contribuye con su formación médica a la revisión y elaboración de artículos clínicos.

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