Varices
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué son exactamente las varices?
- 2.¿Por qué se producen?
- 3.Causas y factores de riesgo
- 4.Síntomas de las varices
- 5.Consecuencias de las varices
- 6.Diagnóstico de las varices
- 7.Tratamiento para las varices
- Tratamientos farmacológicos
- Tratamientos quirúrgicos y mínimamente invasivos
- 8.Prevención de las varices
- 9.Cuándo consultar al médico
- 10.Referencias
Las varices, también llamadas insuficiencia venosa crónica o venas varicosas, son dilataciones que se forman en las venas y retrasan o dificultan la llegada de la sangre al corazón. Estas dilataciones se producen debido a la presencia de válvulas débiles o lesionadas en las venas. Como consecuencia de estas dilataciones, tiene lugar una acumulación anormal de sangre, haciendo que las partes afectadas adquieran una coloración morada o azulada.
Las varices son hasta cinco veces más habituales en la mujer que en el hombre, sobre todo a partir de los cincuenta años, y es más común sufrirlas en las venas de las piernas, aunque también son habituales en el esófago, la región anal o los testículos. Se estima que entre el 20% y el 30% de la población adulta padece varices en algún grado, cifra que aumenta notablemente con la edad.
¿Qué son exactamente las varices?
Las varices son venas superficiales que se han dilatado de forma permanente y que presentan un recorrido tortuoso y alargado. Pueden verse como cordones abultados de color azulado o violáceo bajo la piel. Existen distintos grados de afectación venosa:
- Telangiectasias o arañas vasculares: pequeñas venas dilatadas de menos de 1 mm de diámetro, de color rojo o azul, visibles en la superficie de la piel.
- Venas reticulares: venas dilatadas de entre 1 y 3 mm, de color azulado verdoso, que no suelen protruir sobre la superficie cutánea.
- Varices propiamente dichas: venas dilatadas de más de 3 mm de diámetro que sobresalen de la piel y presentan un trayecto serpenteante.
La clasificación clínica más utilizada es la clasificación CEAP (Clínica, Etiología, Anatomía, Patofisiología), que va desde C0 (sin signos visibles) hasta C6 (úlcera venosa activa).
¿Por qué se producen?
La función principal que tienen las venas en el cuerpo es la de realizar el retorno de la sangre hacia el corazón. En el caso de las piernas, el flujo de la sangre a través de las venas se realiza en contra de la gravedad. Estas venas poseen unas válvulas que actúan en una sola dirección, abriéndose para permitir el paso de la sangre y cerrándose para impedir que se devuelva. Cuando estas válvulas se debilitan o se lesionan, la sangre se devuelve y se acumula dentro de las venas, que se hinchan por la acumulación de sangre.
Esta debilidad en las válvulas puede estar causada, a su vez, por debilidad en las paredes de las venas. En estado normal, las paredes de las venas poseen una gran elasticidad, sin embargo, cuando se debilitan pierden esta elasticidad y se alargan y se ensanchan. Debido a esto, las hojas que forman las válvulas se separan y dejan de cumplir su función.
En estas condiciones, la sangre se devuelve a través de estas válvulas y se acumula en las venas, dilatando sus paredes aún más. De esta manera, las venas se agrandan y, en ocasiones, se doblan para caber en el espacio que les correspondería. Se forman, así, las varices, y la zona afectada adquiere una tonalidad morada.
Causas y factores de riesgo
Entre las causas y factores de riesgo de las varices podemos encontrarnos con:
- Herencia genética: es el factor de riesgo más importante. Si ambos progenitores tienen varices, la probabilidad de desarrollarlas supera el 80%.
- Edad avanzada: el envejecimiento provoca un desgaste natural de las válvulas venosas y una pérdida de elasticidad de las paredes vasculares.
- Sexo femenino: las hormonas femeninas, especialmente los estrógenos y la progesterona, favorecen la dilatación venosa. Los anticonceptivos hormonales y la terapia hormonal sustitutiva también incrementan el riesgo.
- Embarazo: durante el embarazo la vena cava inferior puede inflamarse y presionar las venas de las piernas. Además, el flujo de sangre aumenta y ejerce una mayor presión. Habitualmente estas varices desaparecen tras el parto, pero pueden persistir en embarazos sucesivos.
- Obesidad y sobrepeso: el exceso de peso aumenta la presión sobre las venas de las extremidades inferiores.
- Sedentarismo y bipedestación prolongada: permanecer mucho tiempo de pie o sentado dificulta el retorno venoso.
- Válvulas defectuosas congénitamente: válvulas que no funcionan correctamente y no cumplen sus funciones.
- Tromboflebitis: ocurre por formación de trombos o coágulos que dificultan la circulación y que pueden darse tras largos periodos de reposo en cama.
- Estreñimiento crónico: el esfuerzo repetido al defecar aumenta la presión intraabdominal, lo que dificulta el retorno venoso.

Síntomas de las varices
Entre los principales síntomas se incluyen:
- Venas de gran tamaño que pueden verse exteriormente bajo la piel.
- Hinchamiento en tobillos y pies, especialmente al final del día.
- Molestias en las piernas que incluyen picazón, calambres o dolor.
- Coloración morada o azulada en la zona de la afección.
- Sensación de pesadez y cansancio en las piernas, que empeora al estar mucho tiempo de pie.
- Hormigueo o quemazón en las piernas.
- Edema que se acentúa con el calor y mejora con el reposo y la elevación de las piernas.
- Cambios en la piel como sequedad, eccema o pigmentación oscura en la zona de los tobillos.
- Dolor que empeora con el calor y mejora con el frío y la elevación de las extremidades.
Es habitual que los síntomas se agraven durante los meses de verano, en periodos premenstruales y tras estar de pie durante muchas horas.
Consecuencias de las varices
La aparición de varices puede dar lugar a otros problemas como:
- Dermatitis que puede llegar a causar un sangrado y úlceras o llagas por irritación de la piel.
- Formación de tromboflebitis superficial por trombos o coágulos en las venas.
- Telangiectasias por formación de venas rojas en racimo que pueden verse exteriormente bajo la piel.
- Arañas vasculares por formación de venas rojas o azules, sobre todo, en piernas y cara.
- Úlceras venosas: las varices avanzadas pueden producir úlceras en la piel, generalmente en la zona del tobillo. Son heridas de difícil cicatrización que requieren tratamiento médico especializado.
- Sangrado varicoso: una variz superficial puede romperse y provocar una hemorragia, a veces abundante, que requiere atención inmediata.
- Trombosis venosa profunda: aunque es menos frecuente, las varices no tratadas pueden asociarse a un mayor riesgo de trombosis venosa profunda.
- Las varices pueden indicar la existencia de enfermedades más graves del sistema circulatorio.
Diagnóstico de las varices
El diagnóstico de las varices comienza con una exploración física detallada por parte del médico, quien examina las piernas del paciente en bipedestación. Las pruebas más utilizadas son:
- Eco-Doppler venoso: es la prueba de referencia. Permite visualizar las venas y evaluar el flujo sanguíneo, identificando qué válvulas son insuficientes y cuáles son las venas afectadas.
- Flebografía: técnica de imagen que utiliza contraste para visualizar el sistema venoso. Se reserva para casos complejos.
- Pletismografía: mide los cambios de volumen en las piernas para evaluar la función venosa.
Tratamiento para las varices

Existen tratamientos para las varices existentes, pero que no impiden la formación de nuevas varices. Estos tratamientos pueden ser farmacológicos o quirúrgicos, en función de la gravedad de los síntomas.
Tratamientos farmacológicos
Empleados para evitar los síntomas de las varices o para impedir que estas vayan a más. Consisten en la aplicación de determinados medicamentos para fortalecer las paredes venosas, impedir la formación de coágulos, disminuir el dolor, reducir la inflamación o tratar la infección.
Los fármacos más utilizados incluyen:
- Flebotónicos o venotónicos: como la diosmina, la hesperidina o los extractos de castaño de Indias. Mejoran el tono venoso y reducen la inflamación.
- Antiinflamatorios tópicos: en forma de geles o cremas con heparina para aliviar la sensación de pesadez y el dolor.
- Medias de compresión: aunque no son un fármaco, son el pilar fundamental del tratamiento conservador. Ejercen una presión graduada sobre la pierna que facilita el retorno venoso.
Tratamientos quirúrgicos y mínimamente invasivos
- Escleroterapia: consiste en inyectar una sustancia esclerosante en la vena afectada para provocar su cierre. Es el tratamiento de elección para arañas vasculares y varices de pequeño tamaño. La escleroterapia con espuma ecoguiada permite tratar venas de mayor calibre.
- Láser endovenoso: se introduce una fibra láser dentro de la vena para sellarla mediante calor. Es una técnica mínimamente invasiva con buenos resultados y rápida recuperación.
- Radiofrecuencia endovenosa: similar al láser, utiliza energía de radiofrecuencia para cerrar la vena afectada. Ofrece menor dolor postoperatorio.
- Microcirugía (flebectomía ambulatoria): extracción de las venas afectadas con el menor número de incisiones posibles a través de micropunciones. Ofrece mejores resultados estéticos que el método tradicional.
- Stripping o safenectomía: método quirúrgico tradicional que consiste en la extirpación de la vena safena. Se reserva para casos de varices grandes y avanzadas.
- Cianoacrilato (pegamento venoso): técnica más reciente que utiliza un adhesivo médico para cerrar la vena. No requiere anestesia tumescente ni medias de compresión postoperatorias.
Prevención de las varices
Es posible retrasar la formación de nuevas varices mediante hábitos como:
- Evitar permanecer sentado o de pie durante mucho tiempo. Si el trabajo lo requiere, hacer pausas para caminar o mover las piernas.
- Estando sentado, evitar cruzar las piernas o mantenerlas elevadas.
- Realizar actividad física que mejore el tono muscular y la circulación de la sangre. Caminar, nadar y montar en bicicleta son ejercicios especialmente recomendados.
- Intentar adelgazar, en caso de sufrir obesidad.
- Evitar usar ropa ajustada ya que puede empeorar las varices.
- Evitar usar tacones altos durante largos periodos de tiempo.
- Usar medias de compresión, siempre bajo recomendación médica, ya que ejercen presión sobre las piernas.
- Dormir con las piernas ligeramente elevadas (15-20 cm) para facilitar el retorno venoso durante la noche.
- Evitar la exposición prolongada al calor: saunas, baños muy calientes y exposición solar directa dilatan las venas y empeoran los síntomas.
- Aplicar duchas de agua fría en las piernas de abajo hacia arriba para activar la circulación.
- Seguir una dieta rica en fibra para prevenir el estreñimiento y reducir la presión intraabdominal.
Cuándo consultar al médico
Es recomendable acudir al médico cuando:
- Las varices causan dolor o molestias persistentes.
- Aparecen cambios en la piel como oscurecimiento, endurecimiento o úlceras.
- Se produce un sangrado por rotura de una variz.
- Se observa enrojecimiento, calor y dolor intenso en una zona de la pierna (posible tromboflebitis).
- La hinchazón de las piernas no mejora con el reposo.
Ante todo, hay que tener en cuenta que la prevención y la consulta a especialistas son cuestiones básicas si se quiere evitar este problema o impedir que se agrave.
Referencias
- MedlinePlus. Venas varicosas. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/varicoseveins.html
- Mayo Clinic. Venas varicosas. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/varicose-veins
- Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV). Guía de práctica clínica en enfermedad venosa crónica.
- Gloviczki P, et al. The care of patients with varicose veins and associated chronic venous diseases. J Vasc Surg. 2011;53(5 Suppl):2S-48S.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Varicose veins: diagnosis and management. CG168. 2013.

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.