Tuberculosis

La tuberculosis una infección crónica, producida por un bacilo, que puede afectar a otros órganos además del pulmón.

Hay que diferenciar claramente dos conceptos:

  1. infección tuberculosa: contacto previo o actual con el bacilo tuberculoso, pero sin signos clínicos ni radiológicos de afectación orgánica y sin la evidencia del germen en cultivos de muestras del paciente (esputo, sangre, orina, etc).
  2. enfermedad tuberculosa: cuando existen síntomas, alteraciones radiológicas , y sobre todo, se ha identificado el bacilo en alguna muestra del paciente.

En el mundo aparecen 8 millones de casos nuevos al año.

Causas de la tuberculosis

Un bacilo aerobio denominado Mycobacterium tuberculosis.

El germen se encuentra en lesiones pulmonares de un individuo enfermo, cuando éste habla o tose expulsa unas partículas de aerosol que contienen bacilos tuberculosos.

Tuberculosis pulmonar

Estas partículas en aerosol son inhaladas por otro individuo, llegando así el germen hasta los alveolos pulmonares, allí se replica y se reparte por la circulación linfática hacia los ganglios regionales, desde donde alcanza la sangre venosa, diseminándose por vía hematógena a todo el organismo (siembras orgánicas). Hasta aquí hablamos de primoinfección tuberculosa.

Si la respuesta inmune de la persona infectada es eficaz, aunque persistan en el organismo algunos bacilos vivos en estado latente, no aparece enfermedad, pero si la respuesta es ineficaz, habrá una progresión hacia enfermedad tuberculosa. Por eso afecta sobre todo a los individuos inmunodeprimidos.

¿Qué síntomas aparecen?

  • En la primoinfección, aparecen febrícula y tos poco productiva.
  • En la diseminación hematógena, se presentan: fiebre, anorexia, sudoración, astenia y pérdida de peso. Según el órgano más afectado aparecerán distintas formas clínicas:
    – TB miliar (afectación del estado general, fiebre y tos)
    – TB pulmonar (febrícula, sudoración nocturna, pérdida de peso y expectoración mucopurulenta y/o hemoptoica)
    – TB meníngea (confusión, letargia, parálisis de pares craneales)
    – pleuritis tuberculosa (dolor torácico, fiebre , disnea)
    – anexitis u orquitis tuberculosas (que deja como secuela esterilidad)
    – TB renal (síndrome miccional y piuria estéril)
    – osteomielitis tuberculosa, afecta sobre todo a las vértebras

Diagnóstico de la tuberculosis

Se sospecha el diagnóstico en pacientes:

  • con clínica compatible, que han tenido contacto continuado con enfermos tuberculosos activos.
  • que presentan alteraciones en la radiografía de tórax sugerentes de enfermedad.

La prueba de Mantoux positiva, demuestra contacto previo con el bacilo tuberculoso, es decir, diagnostica la infección pero no la enfermedad activa. También se positiviza en pacientes vacunados con BCG y en infección por Mycobacterias atípicas.

Sólo cuando se aisla e identifica al Mycobacterium tuberculosis en muestras del paciente (cultivos, baciloscopia, PCR, etc) se puede establecer el diagnóstico de certeza de enfermedad tuberculosa activa.

¿Cómo se trata?

Medidas generales

Aislamiento del paciente bacilífero

Tratamiento médico

El tratamiento debe cumplimentarse correctamente, y siempre con más de un fármaco, para evitar que alguna población de bacilos se haga resistente.

La pauta inicial actualmente recomendada en niños y adultos, y para formas pulmonares y extrapulmonares dura 6 meses, los primeros dos meses se administran isoniazida, rifampicina y pirazinamida, y los últimos cuatro sólo rifampicina e isoniazida. A lo largo de este tiempo es necesario controlar las pruebas de función hepática, ya que algunos de los fármacos empleados pueden dañar dicho órgano.

En situaciones especiales el tratamiento puede durar hasta doce meses.

Otros fármacos empleados son el etambutol y la estreptomicina.


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