Tiroiditis de Hashimoto

Tiroiditis de HashimotoLa tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune.

En general, la palabra tiroiditis es usada para describir enfermedades tiroideas caracterizadas por una inflamación de dicha glándula. En este caso, el proceso inflamatorio es crónico.

Aparece más frecuentemente en mujeres de mediana edad y es la causa más común de bocio esporádico en niños.

Causas de la tiroiditis de Hashimoto

Las causas que producen esta enfermedad son desconocidas, aunque se cree que la autoinmunidad tiene un papel importante en su desarrollo.

A favor del proceso autoinmune:

  • La infiltración de la glándula tiroidea por linfocitos.
  • La presencia de anticuerpos e inmunoglobulinas contra distintos componentes del tejido tiroideo. Estos anticuerpos son probablemente una consecuencia de la destrucción del tiroides, que se produce en esta enfermedad, y no la causa directa de la enfermedad.

Síntomas de la tiroiditis de Hashimoto

La principal manifestación clínica de esta enfermedad es el bocio. El aumento de tamaño puede ser mínimo o máximo, pero los síntomas compresivos son excepcionales.

Al principio los niveles de hormonas están bien, pero, a medida que se va dañando la glándula, esos niveles van disminuyendo y se desarrolla un hipotiroidismo que inicialmente no da ninguna clínica pero que después acaba con los síntomas característicos (fatiga, estreñimiento, piel seca y áspera, intolerancia al frío, pérdida de apetito y aumento de peso…). Tenemos que saber que esta tiroiditis es la causa más frecuente de hipotiroidismo en Occidente.

En algunos casos la tiroiditis de Hashimoto aparece con otras enfermedades de características autoinmunes como la anemia perniciosa, el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide , la diabetes mellitus o la enfermedad de Graves.

Algunos enfermos presentan una clínica de hipertiroidismo asociado a una consistencia muy dura de la glándula tiroides y a niveles muy elevados de anticuerpos tiroideos. Esta combinación sugiere, probablemente, la combinación de la enfermedad de Graves con la tiroiditis de Hashimoto (se le llama también Hashitoxicosis).

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¿Cómo se diagnostica?

Diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto
Agrandamiento, inflamación e hipofunción de la tiroides (bocio)

Existen varios métodos que podemos utilizar para el diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto aunque a veces no es necesario realizarlos todos:

  • Exploración clínica: la palpación del tiroides nos va a mostrar una glándula aumentada de tamaño de forma asimétrica y de consistencia elástica.
  • Hemograma: no se observan alteraciones.
  • Autoanticuerpos tiroideos: se observa la elevación sobre todo de dos tipos de anticuerpos, los antiperoxidasa y anticuerpos antitiroglobulina.
  • Estudios de función tiroidea: como ya hemos comentado las hormonas tiroideas al principio tienen unos valores normales, pero a medida que va avanzando la enfermedad los niveles van disminuyendo.
  • Pruebas de imagen: gammagrafía tiroidea. Se demuestran zonas de poca captación de yodo.
  • PAAF: aunque todas las pruebas mencionadas son suficientes para el diagnóstico, con la punción se puede confirmar. Se va a observar un infiltrado de linfocitos y la presencia de unas células que son características de la tiroiditis de Hashimoto y que se llaman células de Askanazy.

Tratamiento de la tiroiditis de Hashimoto

Debido a que estas pacientes con frecuencia desarrollan hipotiroidismo lo mejor es hacer un tratamiento hormonal sustitutivo con hormonas tiroideas.

En los casos en los que se asocian la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves, el hipertiroidismo se tratará con los mismos fármacos que se utilizan para la enfermedad de Graves.

¿Cómo puedo evitarla?

Al ser una enfermedad con componentes autoinmunes no podemos aconsejar nada para prevenirla, ya que es debida a caracteres genéticos y específicos de los propios individuos.

Debemos acudir al médico en cuanto notemos la inflamación de la glándula tiroides o los síntomas de hipotiroidismo que ya hemos comentado (letargia, intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca y áspera…).

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