Tiroiditis de Hashimoto

· Actualizado: Enfermedades
Tiroiditis de Hashimoto
Tabla de contenidos

La tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad autoinmune crónica que constituye la causa más frecuente de hipotiroidismo en los países desarrollados. También conocida como tiroiditis linfocítica crónica, fue descrita por primera vez en 1912 por el médico japonés Hakaru Hashimoto, quien observó la infiltración linfocítica de la glándula tiroides en pacientes con bocio.

En general, la palabra tiroiditis es usada para describir enfermedades tiroideas caracterizadas por una inflamación de dicha glándula. En este caso, el proceso inflamatorio es crónico y provoca una destrucción progresiva del tejido tiroideo.

Aparece más frecuentemente en mujeres de mediana edad (con una proporción de aproximadamente 10 a 1 respecto a los hombres) y es la causa más común de bocio esporádico en niños. Se estima que afecta al 5-10% de la población general, siendo más prevalente a partir de los 30-50 años.

¿Qué es la glándula tiroides?

La glándula tiroides es un pequeño órgano con forma de mariposa situado en la parte anterior del cuello, por delante de la tráquea. A pesar de su reducido tamaño, desempeña un papel fundamental en el organismo, ya que produce las hormonas tiroideas (T3 y T4) que regulan numerosas funciones metabólicas:

  • La velocidad del metabolismo basal.
  • La frecuencia cardíaca y la presión arterial.
  • La temperatura corporal.
  • El crecimiento y desarrollo en niños.
  • La función cerebral y la concentración.
  • La motilidad intestinal.
  • La salud de la piel, el cabello y las uñas.

Causas de la tiroiditis de Hashimoto

Las causas que producen esta enfermedad no se conocen con exactitud, aunque se sabe que la autoinmunidad tiene un papel central en su desarrollo. En la tiroiditis de Hashimoto, el sistema inmunitario produce anticuerpos que atacan por error al tejido tiroideo, provocando inflamación crónica y destrucción progresiva de la glándula.

A favor del proceso autoinmune:

  • La infiltración de la glándula tiroidea por linfocitos.
  • La presencia de anticuerpos e inmunoglobulinas contra distintos componentes del tejido tiroideo. Estos anticuerpos son probablemente una consecuencia de la destrucción del tiroides, que se produce en esta enfermedad, y no la causa directa de la enfermedad.

Factores de riesgo

Se han identificado diversos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar tiroiditis de Hashimoto:

  • Sexo: las mujeres tienen entre 5 y 10 veces más probabilidades de padecerla que los hombres.
  • Edad: aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente entre los 30 y los 50 años.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con enfermedades autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Graves, diabetes tipo 1, lupus, artritis reumatoide) aumenta el riesgo.
  • Predisposición genética: se han identificado variantes genéticas asociadas al sistema HLA que predisponen al desarrollo de la enfermedad.
  • Exceso de yodo: una ingesta excesiva de yodo puede desencadenar la enfermedad en personas genéticamente predispuestas.
  • Embarazo: los cambios inmunológicos que se producen durante y después del embarazo pueden desencadenar una tiroiditis autoinmune.
  • Exposición a radiación: la radioterapia en la zona del cuello incrementa el riesgo.

Síntomas de la tiroiditis de Hashimoto

La principal manifestación clínica de esta enfermedad es el bocio (aumento del tamaño de la glándula tiroides). El aumento de tamaño puede ser mínimo o máximo, pero los síntomas compresivos son excepcionales. Al palpar la glándula, suele notarse firme, irregular y ligeramente gomosa.

Al principio los niveles de hormonas están bien, pero, a medida que se va dañando la glándula, esos niveles van disminuyendo y se desarrolla un hipotiroidismo que inicialmente no da ninguna clínica pero que después acaba con los síntomas característicos:

  • Fatiga y cansancio persistente.
  • Estreñimiento.
  • Piel seca y áspera.
  • Intolerancia al frío.
  • Pérdida de apetito y aumento de peso.
  • Cabello fino, frágil y con tendencia a la caída.
  • Uñas quebradizas.
  • Hinchazón facial, especialmente alrededor de los ojos.
  • Voz ronca.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Alteraciones del ciclo menstrual (menorragia o amenorrea).
  • Problemas de concentración y memoria.
  • Estado de ánimo bajo o depresión.
  • Ritmo cardíaco lento (bradicardia).
  • Colesterol elevado.

Tenemos que saber que esta tiroiditis es la causa más frecuente de hipotiroidismo en los países occidentales.

Hashitoxicosis

En algunos casos, la tiroiditis de Hashimoto aparece con otras enfermedades de características autoinmunes como la anemia perniciosa, el síndrome de Sjögren, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide, la diabetes mellitus o la enfermedad de Graves.

Algunos enfermos presentan una clínica de hipertiroidismo asociado a una consistencia muy dura de la glándula tiroides y a niveles muy elevados de anticuerpos tiroideos. Esta combinación sugiere, probablemente, la combinación de la enfermedad de Graves con la tiroiditis de Hashimoto (se le llama también hashitoxicosis). En esta fase, los pacientes pueden experimentar:

  • Nerviosismo y ansiedad.
  • Temblores.
  • Pérdida de peso.
  • Taquicardia.
  • Intolerancia al calor.
  • Sudoración excesiva.

Esta fase hipertiroidea suele ser transitoria, y la mayoría de los pacientes evolucionan hacia el hipotiroidismo.

¿Cómo se diagnostica?

[caption id=“attachment_1884” align=“aligncenter” width=“391”]Diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto Agrandamiento, inflamación e hipofunción de la tiroides (bocio)[/caption]

Existen varios métodos que podemos utilizar para el diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto aunque a veces no es necesario realizarlos todos:

  • Exploración clínica: la palpación del tiroides nos va a mostrar una glándula aumentada de tamaño de forma asimétrica y de consistencia elástica.
  • Hemograma: no se observan alteraciones significativas.
  • Autoanticuerpos tiroideos: se observa la elevación sobre todo de dos tipos de anticuerpos, los antiperoxidasa (anti-TPO) y los anticuerpos antitiroglobulina (anti-Tg). Los anti-TPO son positivos en más del 90% de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto y constituyen el marcador diagnóstico más sensible.
  • Estudios de función tiroidea: como ya hemos comentado, las hormonas tiroideas al principio tienen unos valores normales, pero a medida que va avanzando la enfermedad los niveles van disminuyendo. Se miden la TSH (hormona estimulante de la tiroides), que suele estar elevada, y la T4 libre, que disminuye progresivamente.
  • Pruebas de imagen: la ecografía tiroidea muestra un patrón hipoecoico difuso característico. La gammagrafía tiroidea puede demostrar zonas de poca captación de yodo.
  • PAAF (punción aspiración con aguja fina): aunque todas las pruebas mencionadas son suficientes para el diagnóstico, con la punción se puede confirmar. Se va a observar un infiltrado de linfocitos y la presencia de unas células que son características de la tiroiditis de Hashimoto y que se llaman células de Askanazy (también conocidas como células de Hürthle).

Tratamiento de la tiroiditis de Hashimoto

Debido a que estos pacientes con frecuencia desarrollan hipotiroidismo, lo más habitual es establecer un tratamiento hormonal sustitutivo con levotiroxina (T4 sintética). Este medicamento se toma por vía oral, generalmente una vez al día en ayunas, al menos 30-60 minutos antes del desayuno.

Aspectos importantes del tratamiento

  • Dosis: se ajusta de forma individualizada según los niveles de TSH del paciente. El objetivo es mantener la TSH dentro del rango normal (habitualmente entre 0,5 y 4,5 mU/L).
  • Controles periódicos: se recomienda realizar análisis de TSH cada 6-8 semanas tras el inicio del tratamiento o tras un cambio de dosis, y posteriormente cada 6-12 meses una vez estabilizado.
  • Interacciones: ciertos medicamentos (suplementos de calcio, hierro, antiácidos) y alimentos (soja, fibra en exceso) pueden interferir con la absorción de la levotiroxina, por lo que se recomienda separarlos al menos 4 horas.
  • Duración: en la mayoría de los casos, el tratamiento es de por vida, ya que la destrucción de la glándula tiroides es irreversible.

En los casos en los que se asocian la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves, el hipertiroidismo se tratará con los mismos fármacos que se utilizan para la enfermedad de Graves (antitiroideos como metimazol o propiltiouracilo).

Tratamiento quirúrgico

La cirugía (tiroidectomía) rara vez es necesaria en la tiroiditis de Hashimoto. Se reserva para casos en los que el bocio es muy grande y produce síntomas compresivos (dificultad para tragar o respirar), cuando existe sospecha de malignidad en un nódulo tiroideo, o cuando el bocio no responde al tratamiento con levotiroxina.

Tiroiditis de Hashimoto y embarazo

La tiroiditis de Hashimoto requiere una atención especial durante el embarazo, ya que las hormonas tiroideas son esenciales para el desarrollo neurológico del feto, especialmente durante el primer trimestre.

  • Las mujeres con hipotiroidismo tratado que se quedan embarazadas suelen necesitar un aumento de la dosis de levotiroxina (habitualmente un 25-50% más) desde las primeras semanas de gestación.
  • Se recomienda que la TSH se mantenga por debajo de 2,5 mU/L durante el primer trimestre y por debajo de 3 mU/L durante el segundo y tercer trimestre.
  • Un hipotiroidismo no tratado durante el embarazo puede asociarse a complicaciones como aborto espontáneo, parto prematuro, preeclampsia y alteraciones en el desarrollo cognitivo del niño.

¿Cómo puedo evitarla?

Al ser una enfermedad con componentes autoinmunes, no podemos aconsejar medidas específicas para prevenirla, ya que es debida a caracteres genéticos y específicos de los propios individuos. No obstante, se pueden seguir algunas recomendaciones generales:

  • Evitar el consumo excesivo de yodo (suplementos, algas marinas en grandes cantidades).
  • Mantener una alimentación equilibrada rica en selenio (nueces de Brasil, pescado, huevos), ya que este mineral se ha asociado con la regulación de la función tiroidea.
  • No fumar, ya que el tabaquismo se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes tiroideas.
  • Controlar el estrés, que puede actuar como desencadenante en personas predispuestas.

Debemos acudir al médico en cuanto notemos la inflamación de la glándula tiroides o los síntomas de hipotiroidismo que ya hemos comentado (fatiga, intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca y áspera, aumento de peso inexplicable, etc.).

Pronóstico

El pronóstico de la tiroiditis de Hashimoto es generalmente bueno. Con el tratamiento adecuado con levotiroxina, la mayoría de los pacientes consiguen normalizar sus niveles hormonales y llevar una vida completamente normal. Es importante mantener un seguimiento regular con el endocrinólogo para ajustar la medicación cuando sea necesario.

Sin embargo, las personas con tiroiditis de Hashimoto tienen un riesgo ligeramente aumentado de desarrollar otras enfermedades autoinmunes, por lo que es conveniente estar atento a la aparición de nuevos síntomas.

En casos muy raros, se ha descrito una asociación entre la tiroiditis de Hashimoto de larga evolución y el linfoma tiroideo, aunque este riesgo es extremadamente bajo.

Preguntas frecuentes

¿La tiroiditis de Hashimoto tiene cura?

No tiene cura definitiva, ya que la destrucción del tejido tiroideo causada por el sistema inmunitario es irreversible. Sin embargo, el tratamiento sustitutivo con levotiroxina permite controlar perfectamente los síntomas y mantener una calidad de vida normal.

¿Puedo dejar de tomar la medicación si me encuentro bien?

No se recomienda suspender el tratamiento sin supervisión médica. Aunque los síntomas desaparezcan, la glándula tiroides no recupera su función, y la interrupción de la levotiroxina provocaría una recaída del hipotiroidismo.

¿La tiroiditis de Hashimoto afecta a la fertilidad?

Sí, el hipotiroidismo no tratado puede afectar a la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, con un tratamiento adecuado que normalice los niveles de TSH, la fertilidad se recupera en la mayoría de los casos.

Referencias

  • Caturegli, P. et al. (2014). Hashimoto thyroiditis: clinical and diagnostic criteria. Autoimmunity Reviews, 13(4-5), 391-397.
  • Garber, J. R. et al. (2012). Clinical practice guidelines for hypothyroidism in adults. Thyroid, 22(12), 1200-1235.
  • MedlinePlus. Tiroiditis de Hashimoto. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000371.htm
  • Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Hipotiroidismo. Disponible en: https://www.seen.es
  • American Thyroid Association. Hashimoto’s Thyroiditis. Disponible en: https://www.thyroid.org
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

Artículos relacionados

Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja
Enfermedades

Causas y tratamiento de regla muy abundante y roja

Presentar una regla muy abundante y roja es una condición bastante común entre las mujeres que menstrúan. Más de la mitad de esta población ha sido diagnosticada con sangrado menstrual abundante, por lo que conviene conocer sus causas y tratamientos.