Tenesmo
Tabla de contenidos
- 1.Tenesmo: definición
- 2.Tipos de tenesmo
- Tenesmo vesical
- Tenesmo rectal
- 3.Causas del tenesmo
- Enfermedad inflamatoria intestinal
- Gonorrea
- Estreñimiento crónico
- Hemorroides internas
- Absceso anorrectal
- Cáncer colorrectal
- Colitis infecciosa
- Síndrome del intestino irritable
- Proctitis por radiación
- Otras causas
- 4.Síntomas del tenesmo
- Impacto psicológico
- 5.Diagnóstico del tenesmo
- 6.Tratamiento del tenesmo
- Tratamiento farmacológico
- Tratamiento quirúrgico
- Alimentación y ejercicio
- Rehabilitación del suelo pélvico
- 7.Cuándo acudir al médico
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿El tenesmo es peligroso?
- ¿Cuánto dura el tenesmo?
- ¿Se puede prevenir el tenesmo?
- ¿Es lo mismo tenesmo que estreñimiento?
- 9.Referencias
El tenesmo rectal se define como una condición que se da en la parte final del aparato digestivo, afectando generalmente al colon, el recto y el ano. Provoca una sensación de defecar continua, acompañada de dolor y molestias en la zona. Dicha sensación se da incluso cuando los intestinos están vacíos. Es por ello que los pacientes tienden a defecar pequeñas cantidades.
No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un síntoma de un determinado trastorno. Así, cuando un paciente tiene sensación continua de evacuar pero a pesar de ello no elimina gran cantidad de heces, es importante que acuda al médico para identificar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado.
Tenesmo: definición
Se denomina tenesmo a la necesidad urgente de defecar, incluso si los intestinos ya están vacíos. En ocasiones se acompaña de dolor, así como de cólicos abdominales. En la gran mayoría de casos es un síntoma propio de enfermedades intestinales de carácter inflamatorio.
Quienes sufren de tenesmo realizan un gran esfuerzo para vaciar los intestinos, pero tan solo son capaces de evacuar una cantidad de heces mínima. El término procede del griego teinesmos, que significa «esfuerzo inútil», y refleja con precisión la experiencia del paciente: una sensación persistente de evacuación incompleta que le obliga a acudir al baño de forma repetida sin resultado satisfactorio.
Tipos de tenesmo

Tenesmo vesical
El tenesmo vesical, también conocido como tenesmo urinario, es una condición que se puede manifestar de dos formas diferentes. Por un lado, como polaquiuria, es decir, el aumento del número de micciones diarias. Y, por otro lado, a modo de nicturia, lo que se conoce como orinar varias veces a lo largo de la noche.
El tenesmo vesical es relativamente común en mujeres embarazadas. Durante la etapa de gestación, las mujeres orinan con mayor frecuencia, tanto por el día como por la noche, sobre todo durante el tercer trimestre, debido a la presión que ejerce el útero sobre la vejiga.
Otras causas que dan lugar a esta condición son la aplicación de radioterapia en la zona pélvica a raíz de un tumor maligno, así como el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y/o con cafeína, la hiperplasia benigna de próstata en hombres y la vejiga hiperactiva.
El tenesmo vesical es un síntoma propio de diversas enfermedades:
- Cistitis: la cistitis es como se conoce a la inflamación de la vejiga, generalmente a causa de una infección bacteriana. El principal síntoma es la necesidad de orinar constante, el cual se acompaña de otros como sensación de ardor al miccionar, presencia de sangre en la orina y molestias en la pelvis.
- Uretritis: la uretritis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la uretra, cuyos principales síntomas son dos. Por un lado, el dolor al orinar, sobre todo en los hombres. Y, por otro lado, la secreción uretral.
- Cáncer de próstata: este es un tumor maligno que se localiza en la próstata y que afecta a los hombres. El tenesmo vesical es un síntoma muy común. Se manifiesta acompañado de otros como el dolor al orinar, y la presencia de sangre en la micción y en el semen.
- Vaginitis: la vaginitis es el término que recibe la inflamación de la vagina. Esta enfermedad causa picazón y dolor en la zona, así como necesidad frecuente de orinar y secreción.
- Prostatitis: la inflamación de la próstata, especialmente la prostatitis crónica, puede provocar tenesmo vesical junto con dolor perineal y dificultad para vaciar la vejiga por completo.
Tenesmo rectal
El tenesmo rectal es el que se da con mayor frecuencia. Se conoce como tal a la sensación de necesidad de evacuar los intestinos, incluso después de haberlo hecho. Algunos pacientes hacen tal esfuerzo por defecar que pueden aparecer diversas complicaciones, como el estreñimiento o la fisura anal.
El dolor al defecar es muy común, del mismo modo que el dolor abdominal. Este último se presenta de forma similar a un cólico, apareciendo de forma repentina y afectando a la totalidad del abdomen.
El tenesmo rectal también se caracteriza porque la cantidad de heces expulsadas es mínima a pesar de los esfuerzos realizados. Así, cuando el aparato digestivo no funciona de forma adecuada, es muy probable que surja estreñimiento.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el tenesmo rectal se produce por la estimulación anómala de los receptores de distensión situados en la pared del recto. Normalmente, estos receptores se activan cuando llega un volumen suficiente de heces, desencadenando el reflejo defecatorio. Cuando existe inflamación, una masa tumoral o un espasmo muscular, los receptores envían señales de distensión de forma continua, generando la falsa sensación de que es necesario evacuar.
Causas del tenesmo
El tenesmo rectal puede responder a un amplio abanico de causas. Es importante dar con el origen de esta condición y establecer el tratamiento más adecuado.
Enfermedad inflamatoria intestinal
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) constituye la causa más frecuente de tenesmo rectal crónico. Engloba principalmente dos entidades:
Colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa es un trastorno que provoca el desarrollo de úlceras en la membrana que recubre el colon y el recto. La inflamación suele comenzar en el recto, lo que explica que el tenesmo sea uno de los primeros síntomas. También se presentan dolor abdominal, pérdida del apetito, aparición de llagas en la piel, dolor articular y cansancio sin razón aparente. Tiene un componente genético importante.
Enfermedad de Crohn
La enfermedad de Crohn es un trastorno inflamatorio que afecta a los intestinos y que es de carácter crónico. Teniendo en cuenta que puede afectar a diferentes zonas tanto del intestino grueso como delgado, los indicios varían de forma notable entre unos pacientes y otros. Los más comunes son: cólicos, dolor abdominal intenso, diarrea, tenesmo y fiebre.
Gonorrea
La gonorrea es una de las ETS que se dan con mayor frecuencia, sobre todo entre la población joven. Causa infecciones tanto en los genitales como en el recto y en la garganta.
Así, el tenesmo es uno de los principales síntomas de esta enfermedad cuando afecta al recto (proctitis gonocócica). Quienes la sufren tienen una sensación continuada de defecar u orinar.
Estreñimiento crónico
El estreñimiento de carácter crónico es otra de las causas probables de esta condición. El estreñimiento como tal se conoce como un trastorno caracterizado por evacuar menos de tres veces a la semana, así como por tener dificultad para vaciar el intestino.
Cuando toma un carácter crónico, la sensación constante de evacuar es un síntoma común. A pesar de los esfuerzos realizados, los pacientes solo evacuan cantidades mínimas de heces.
Hemorroides internas
Las hemorroides son venas inflamadas en la región anorrectal. Se inflaman, causando tanto dolor como sangrado. Cuando las almorranas son internas, las venas dilatadas se encuentran en el interior del recto, de modo que no salen por el ano. Las hemorroides internas de grado avanzado (III-IV) generan una sensación permanente de ocupación rectal que el paciente interpreta como necesidad de defecar.
Absceso anorrectal
Se conoce como absceso anorrectal a la acumulación de pus en el ano y en el recto. Una de las causas más frecuentes de esta condición es la infección de una fisura anal, aunque en ocasiones también se debe a una infección de transmisión sexual.
En caso de que el absceso rectal sea profundo, la causa puede estar en una determinada enfermedad de los intestinos, como la diverticulitis. Es un trastorno que se caracteriza por la inflamación de los divertículos, las bolsas que conforman las paredes intestinales.
Cáncer colorrectal

El cáncer colorrectal es un tumor maligno cuyo origen está en el colon o en el recto. En función de su ubicación, toma el nombre de cáncer de colon o cáncer de recto. En prácticamente el 100 % de los casos, la causa está en el crecimiento de pólipos en el revestimiento de la zona colorrectal. Con el paso del tiempo dichos pólipos se pueden convertir en cáncer, aunque no necesariamente tiene por qué ser así.
Los síntomas más habituales son: cambios en el tránsito intestinal, tenesmo, presencia de sangre en las heces, sensación de hinchazón en el abdomen, pérdida de peso progresiva sin razón aparente y fatiga. Es importante tener en cuenta que el tenesmo persistente sin causa aparente en personas mayores de 50 años obliga a descartar patología tumoral.
Colitis infecciosa
La colitis infecciosa es como se conoce a la inflamación del colon, el intestino grueso. Las causas de esta enfermedad pueden ser muy diversas: infección por un microorganismo (Clostridium difficile, Shigella, Salmonella, Campylobacter), intoxicación alimentaria, etc.
Los síntomas que se presentan en la gran mayoría de pacientes son: dolor abdominal de gran intensidad, presencia de sangre en las heces, sudoración excesiva, tenesmo, ganas de evacuar constantes, diarrea y deshidratación.
Síndrome del intestino irritable
El síndrome del intestino irritable (SII), especialmente en su variante con predominio de diarrea o mixta, puede cursar con tenesmo. Se trata de un trastorno funcional en el que no se detecta una lesión orgánica, pero el paciente experimenta alteraciones de la motilidad y la sensibilidad visceral que generan molestias abdominales y urgencia defecatoria.
Proctitis por radiación
Los pacientes sometidos a radioterapia pélvica (por cánceres de próstata, vejiga, recto o cuello uterino) pueden desarrollar proctitis rádica. La inflamación de la mucosa rectal provoca tenesmo, sangrado y dolor, y puede aparecer semanas o incluso meses después de finalizar el tratamiento.
Otras causas
- Endometriosis rectal: implantes de tejido endometrial en el recto pueden provocar tenesmo cíclico asociado a la menstruación.
- Impactación fecal: acumulación de heces endurecidas en el recto que estimulan los receptores de distensión de forma constante.
- Prolapso rectal: descenso de la mucosa o de la pared rectal hacia el exterior del canal anal.
- Fármacos: algunos medicamentos, como los opioides, pueden alterar la motilidad intestinal y contribuir al tenesmo.
Síntomas del tenesmo

Respecto a los síntomas del tenesmo rectal, el que se repite con mayor frecuencia en los pacientes es el dolor, el cual se presenta de dos formas diferentes. Por un lado, el dolor abdominal, que se presenta como un cólico de gran intensidad. Cuando los pacientes vacían el intestino se alivia durante unos minutos, pero se vuelve a presentar en el corto plazo.
Y, por otro lado, el dolor al defecar. Cuando las heces pasan por el recto y el canal anal hacia el exterior, se producen molestias que se sienten como un desgarro. En muchos casos dicho dolor no desaparece hasta mucho después de defecar.
Otro síntoma propio de esta condición es que las heces son muy escasas. Además, pueden cambiar tanto su forma como su consistencia: en algunos casos son muy líquidas, mientras que en otros son excesivamente sólidas. Es habitual que debido al esfuerzo realizado al evacuar, presenten tanto moco como sangre.
Hay una serie de síntomas de gravedad ante los cuales debes acudir al médico a la mayor brevedad posible: dolor abdominal intenso y constante, presencia de sangre en las heces, escalofríos, fiebre, sudoración, náuseas y vómitos.
Impacto psicológico
Son muchos los pacientes con tenesmo que desarrollan problemas psicológicos debido a las dificultades que esta condición genera en su vida diaria. La necesidad de evacuar de manera constante, así como el dolor y la sensación de evacuación incompleta permanente, generan problemas en todos los ámbitos de la vida: personal, laboral, social, etc.
La ansiedad anticipatoria (miedo a no encontrar un baño a tiempo), la limitación de actividades sociales y la alteración del sueño son frecuentes. Algunos estudios muestran que los pacientes con tenesmo crónico presentan tasas más elevadas de ansiedad y depresión que la población general. Por ello, el abordaje terapéutico debería incluir también el apoyo psicológico cuando sea necesario.
Es por ello que ante la presencia de uno o varios síntomas de los descritos, es importante acudir al médico a la mayor brevedad posible. El facultativo puede determinar cuál es la causa del tenesmo y establecer el tratamiento más adecuado.
Diagnóstico del tenesmo
Ante los síntomas descritos en el apartado anterior, es importante acudir al médico a la mayor brevedad posible. Cuando la sensación continua de defecar dura varios días, hay que establecer un diagnóstico y determinar el tratamiento más adecuado.
El médico en primer lugar realiza una historia clínica detallada, valorando tanto los síntomas presentados como el estado de salud del paciente. Para ello tiene en cuenta si ha sufrido enfermedades intestinales con anterioridad, así como cualquier otra patología vinculada con el aparato digestivo. También preguntará por la duración del tenesmo, la frecuencia de las deposiciones, la presencia de sangre o moco, los antecedentes familiares de enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer colorrectal, y la medicación habitual.
A continuación, el médico realiza una serie de pruebas para establecer el diagnóstico:
- Tacto rectal: es la primera exploración y la más habitual. Permite detectar masas, hemorroides internas, abscesos o alteraciones del tono del esfínter anal.
- Análisis de heces: coprocultivo para descartar infecciones bacterianas o parasitarias, y detección de sangre oculta en heces.
- Analítica sanguínea: hemograma completo, proteína C reactiva (PCR) y calprotectina fecal, marcadores útiles para diferenciar causas inflamatorias de funcionales.
- Colonoscopia: examen que permite analizar tanto el colon como el recto de forma integral. Para ello se introduce por el ano un colonoscopio, un tubo flexible de entre 122 y 183 centímetros de largo. En uno de sus extremos incorpora una cámara de vídeo, a través de la cual el médico observa el intestino. Permite además la toma de biopsias.
- Rectosigmoidoscopia: variante más corta de la colonoscopia que examina únicamente el recto y el sigma, suficiente en muchos casos de tenesmo.
- Pruebas de imagen: en determinados casos se solicita una TAC abdominal o una resonancia magnética pélvica para valorar masas, abscesos o afectación extraintestinal.
- Manometría anorrectal: mide la presión y la coordinación de los músculos del recto y el ano. Resulta especialmente útil cuando se sospecha disinergia del suelo pélvico.
Tratamiento del tenesmo

El tratamiento de esta condición depende en gran medida de cuál sea la causa. El objetivo principal es tratar la enfermedad de base que origina el tenesmo; una vez controlada, el síntoma suele mejorar o desaparecer.
Tratamiento farmacológico
- Antiinflamatorios: en caso de tenesmo rectal asociado a enfermedad inflamatoria intestinal, es habitual el uso de aminosalicilatos (mesalazina) por vía oral o rectal (supositorios o enemas). En brotes moderados-graves pueden emplearse corticoides.
- Antibióticos: si el tenesmo es un síntoma propio de un absceso anal, una proctitis infecciosa o una infección de transmisión sexual, es esencial tratar la enfermedad con el antibiótico apropiado.
- Laxantes y ablandadores de heces: en ocasiones el médico recomienda estos productos para evitar la irritación del recto y el canal anal. De este modo se alivia en gran medida el dolor, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.
- Antiespasmódicos: fármacos como la mebeverina o el bromuro de otilonio pueden reducir los espasmos intestinales que contribuyen al tenesmo, especialmente en el contexto del síndrome del intestino irritable.
- Inmunomoduladores y biológicos: en casos de enfermedad inflamatoria intestinal refractaria, se recurre a fármacos como azatioprina, metotrexato o terapias biológicas (infliximab, adalimumab, vedolizumab).
Tratamiento quirúrgico
Cuando la causa del tenesmo es una masa tumoral, un absceso profundo o complicaciones graves de la enfermedad inflamatoria intestinal, puede ser necesaria la intervención quirúrgica. La resección del segmento afectado, el drenaje del absceso o la reparación de un prolapso rectal son algunas de las opciones según el caso.
Alimentación y ejercicio
La alimentación juega un papel muy importante en el tratamiento de esta condición. Se recomienda seguir una dieta con un alto contenido en fibra para favorecer el tránsito intestinal y así evitar el estreñimiento. Los expertos recomiendan consumir entre 25 y 30 gramos de fibra al día. Así, las heces son más blandas y pueden pasar por el intestino de forma más sencilla, sin causar dolor.
Alimentos ricos en fibra recomendados incluyen:
- Frutas (manzanas, peras, ciruelas, kiwi)
- Verduras y hortalizas (espinacas, brócoli, alcachofas)
- Legumbres (lentejas, garbanzos, judías)
- Cereales integrales (avena, arroz integral, pan integral)
- Semillas (chía, lino)
Beber líquidos en abundancia forma parte del tratamiento. Los médicos recomiendan tomar al menos 1,5-2 litros de agua al día, además de infusiones y zumos naturales de frutas. Así se ablandan las heces y se pueden eliminar con mayor facilidad, reduciendo el dolor. Además, se minimiza el riesgo de sufrir hemorroides.
El ejercicio físico también es importante porque ayuda a estimular los movimientos del intestino. Se recomienda realizar al menos 30 minutos de actividad moderada (caminar, nadar, montar en bicicleta) la mayoría de los días de la semana. Además, favorece en gran medida una buena salud tanto a nivel físico como mental.
Rehabilitación del suelo pélvico
En pacientes con tenesmo funcional asociado a disinergia del suelo pélvico, la rehabilitación mediante biofeedback ha demostrado ser eficaz. Esta técnica ayuda al paciente a coordinar correctamente la contracción y la relajación de los músculos del suelo pélvico durante la defecación, aliviando la sensación de evacuación incompleta.
Cuándo acudir al médico
Es fundamental buscar atención médica urgente en las siguientes situaciones:
- Tenesmo que persiste más de una semana sin mejoría.
- Presencia de sangre roja o negra en las heces.
- Fiebre superior a 38 °C acompañada de tenesmo.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Dolor abdominal intenso que no cede con analgésicos habituales.
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal.
- Tenesmo de nueva aparición en personas mayores de 50 años.
Un diagnóstico temprano permite descartar causas graves y mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida del paciente.
Preguntas frecuentes
¿El tenesmo es peligroso?
El tenesmo en sí mismo no es peligroso, pero puede ser un indicador de enfermedades que sí requieren tratamiento urgente, como la enfermedad inflamatoria intestinal, infecciones graves o tumores colorrectales. Por ello, es importante no ignorarlo y consultar con un profesional sanitario.
¿Cuánto dura el tenesmo?
La duración depende de la causa. Un tenesmo asociado a una gastroenteritis aguda puede resolverse en pocos días, mientras que el provocado por una enfermedad inflamatoria intestinal puede ser intermitente y requerir tratamiento crónico.
¿Se puede prevenir el tenesmo?
No siempre, ya que depende de la causa subyacente. Sin embargo, mantener una dieta rica en fibra, una hidratación adecuada, practicar ejercicio físico regular y acudir a las revisiones de cribado de cáncer colorrectal a partir de los 50 años son medidas que contribuyen a reducir el riesgo de muchas de las enfermedades que cursan con tenesmo.
¿Es lo mismo tenesmo que estreñimiento?
No. El estreñimiento se define por la dificultad para evacuar o una frecuencia inferior a tres deposiciones por semana. El tenesmo es la sensación urgente de necesidad de defecar con evacuación escasa o nula. Ambos pueden coexistir, pero son síntomas distintos.
Referencias
- MedlinePlus. Tenesmo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003131.htm
- Bharucha AE, Lacy BE. Mechanisms, Evaluation, and Management of Chronic Constipation. Gastroenterology. 2020;158(5):1232-1249.
- Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Guía de práctica clínica sobre el síndrome del intestino irritable. 2022.
- Magro F, Gionchetti P, Eliakim R, et al. Third European Evidence-based Consensus on Diagnosis and Management of Ulcerative Colitis. Journal of Crohn’s and Colitis. 2017;11(6):649-670.
- Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Cáncer colorrectal: síntomas y diagnóstico. https://www.contraelcancer.es

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.