Síndrome de Mallory-Weiss
Tabla de contenidos
- 1.Anatomía de la unión esofagogástrica
- 2.Causas del síndrome de Mallory-Weiss
- Vómitos intensos y repetidos
- Otros desencadenantes
- Factores predisponentes
- 3.Síntomas del síndrome de Mallory-Weiss
- Hematemesis
- Melenas
- Otros síntomas
- 4.¿Cómo se diagnostica?
- Historia clínica
- Endoscopia digestiva alta
- Otras pruebas
- 5.Tratamiento del síndrome de Mallory-Weiss
- Tratamiento conservador
- Tratamiento endoscópico
- Tratamiento de segunda línea
- Reposición sanguínea
- 6.Complicaciones
- 7.¿Cómo puedo prevenirlo?
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿El síndrome de Mallory-Weiss es grave?
- ¿Puede repetirse el síndrome de Mallory-Weiss?
- ¿Es lo mismo el síndrome de Mallory-Weiss que el de Boerhaave?
- 9.Referencias
El síndrome de Mallory-Weiss es una hemorragia digestiva alta (responsable del 5-10 % de todas ellas), causada por desgarros longitudinales de la mucosa y submucosa de la unión esofagogástrica, sin que exista perforación completa de la pared del esófago. Habitualmente estas laceraciones se localizan en la unión entre el esófago y el estómago (cardias).
Fue descrito por primera vez en 1929 por los médicos G. Kenneth Mallory y Soma Weiss, quienes observaron este cuadro en pacientes alcohólicos con vómitos intensos. Puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente en varones de entre 30 y 60 años y en personas con consumo excesivo de alcohol. En la mayoría de los casos, el pronóstico es favorable.
Anatomía de la unión esofagogástrica
Para comprender este síndrome es útil conocer la anatomía de la zona afectada. La unión esofagogástrica (también llamada unión gastroesofágica o cardias) es el punto de transición entre el esófago y el estómago. En esta zona confluyen dos tipos diferentes de mucosa (la escamosa del esófago y la columnar del estómago), lo que la convierte en un área especialmente vulnerable a las lesiones mecánicas.
El esfínter esofágico inferior, situado en esta región, actúa como una válvula que normalmente impide el reflujo del contenido gástrico. Durante los episodios de vómito o esfuerzos abdominales intensos, las presiones que se generan en esta zona pueden superar la resistencia de la mucosa, provocando los desgarros característicos del síndrome de Mallory-Weiss.
Causas del síndrome de Mallory-Weiss
La causa fundamental es el aumento brusco y repetido de la presión intraabdominal que se transmite a la unión esofagogástrica. Los factores desencadenantes principales son:
Vómitos intensos y repetidos
Es la causa más frecuente. Los vómitos violentos y reiterados generan un aumento súbito de la presión en la unión esofagogástrica. Esto es especialmente común en:
- Alcoholismo: la relación entre el consumo de alcohol y este síndrome está bien documentada. El alcohol irrita la mucosa gástrica, provoca vómitos y debilita la pared esofágica.
- Gastroenteritis aguda: episodios de vómitos intensos por infecciones gastrointestinales.
- Hiperemesis gravídica: vómitos persistentes durante el embarazo.
- Bulimia nerviosa: los vómitos autoinducidos de forma repetida pueden provocar desgarros de Mallory-Weiss.
- Intoxicación alimentaria.
Otros desencadenantes
- Endoscopias esofágicas (esofagoscopias), especialmente en esófagos ya dañados o con patología previa.
- Accesos de tos intensos y prolongados.
- Esfuerzos abdominales como el pujo durante el parto, el estreñimiento severo o el levantamiento de objetos muy pesados.
- Hipo persistente e incontrolable.
- Crisis epilépticas con convulsiones.
- Reanimación cardiopulmonar (RCP).
- Se ha asociado también al consumo de salicilatos (como la aspirina) y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Factores predisponentes
En algunos casos coexiste con patologías que facilitan la aparición de los desgarros:
- Hernia de hiato: presente en un 35-100 % de los pacientes con síndrome de Mallory-Weiss, según diferentes estudios.
- Esofagitis por reflujo o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
- Hipertensión portal: pacientes con cirrosis hepática.
- Gastropatía alcohólica crónica.
- Trastornos de la coagulación o uso de anticoagulantes.
Los factores desencadenantes hacen que la mucosa esofagogástrica se vaya deteriorando hasta el punto de desgarrarse (en una o varias zonas, midiendo las lesiones habitualmente entre 3 y 20 mm de longitud). No es infrecuente la presencia asociada de otras lesiones digestivas, que pueden ser la causa de los vómitos.
Síntomas del síndrome de Mallory-Weiss
La presentación clínica clásica consiste en la aparición de hemorragia digestiva alta tras un episodio de vómitos intensos.
Hematemesis
El síntoma más característico es la hematemesis (vómito de sangre), que típicamente aparece después de uno o varios episodios de vómitos con contenido normal (gástrico, alimentario). Es decir, los primeros vómitos no contienen sangre, y esta aparece en los vómitos posteriores. La sangre puede ser de color rojo brillante (sangrado activo) o tener aspecto de «posos de café» (sangre parcialmente digerida).
Melenas
En algunos casos, la sangre no se expulsa por la boca sino que transita por el tubo digestivo y sale por el ano en forma de melenas (heces negras, alquitranadas, con un olor muy característico), lo que indica que la sangre ha sido parcialmente digerida.
Otros síntomas
- Dolor epigástrico o retroesternal leve a moderado.
- Náuseas persistentes.
- Signos de hipovolemia en hemorragias graves: palidez, taquicardia, hipotensión, mareo, sudoración fría.
- En la mayoría de los casos (80-90 %), la hemorragia cede espontáneamente y no causa más síntomas.
Es importante señalar que en un porcentaje de pacientes (hasta un 10 %), los desgarros pueden producirse sin vómitos previos evidentes, lo que dificulta el diagnóstico inicial.
¿Cómo se diagnostica?
Historia clínica
El médico sospechará el síndrome de Mallory-Weiss ante un paciente que presenta hematemesis precedida de episodios de vómitos o esfuerzos abdominales, especialmente si existe consumo de alcohol. Una historia clínica detallada y la exploración física completa son los primeros pasos.
Endoscopia digestiva alta
Es el método diagnóstico clave y el estándar de referencia. La esofagogastroduodenoscopia (EGD) permite visualizar directamente las laceraciones de la mucosa en la unión esofagogástrica. Los desgarros suelen ser longitudinales, únicos (aunque pueden ser múltiples) y se localizan predominantemente en el lado gástrico del cardias.
La endoscopia tiene la ventaja adicional de que, si la hemorragia es activa, permite realizar tratamiento hemostático durante el mismo procedimiento.
Otras pruebas
- Análisis de sangre: hemograma para evaluar la pérdida sanguínea, coagulación y función hepática.
- Radiología: rara vez es útil para el diagnóstico, aunque puede emplearse una angiografía en casos de hemorragia activa que no se controla por endoscopia.
Tratamiento del síndrome de Mallory-Weiss
Tratamiento conservador
Hay que señalar que lo más frecuente es que la lesión cure espontáneamente sin tratamiento específico en 48-72 horas. El abordaje inicial incluye:
- Reposo digestivo inicial (ayuno durante algunas horas).
- Reposición de líquidos por vía intravenosa.
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): como omeprazol o pantoprazol, para reducir la acidez gástrica y favorecer la cicatrización de las lesiones.
- Antieméticos: para controlar las náuseas y los vómitos, evitando así nuevos episodios de aumento de presión sobre la zona lesionada.
- Monitorización: control de signos vitales, hemograma seriado y vigilancia de signos de resangrado.
Tratamiento endoscópico
Cuando la hemorragia no cede espontáneamente o es significativa, se recurre a técnicas hemostáticas mediante endoscopia:
- Inyección de adrenalina en la zona del desgarro.
- Electrocoagulación o termocoagulación.
- Colocación de clips hemostáticos (hemoclips).
- Ligadura con bandas elásticas.
La tasa de éxito del tratamiento endoscópico es superior al 90 %.
Tratamiento de segunda línea
En los raros casos en que la hemorragia no se controla con endoscopia:
- Embolización angiográfica: un radiólogo intervencionista puede ocluir selectivamente el vaso sangrante mediante cateterismo.
- Cirugía: muy rara vez necesaria (menos del 5 % de los casos). Se reserva para hemorragias masivas que no responden a otros tratamientos. Consiste en la sutura directa del desgarro.
Reposición sanguínea
En casos de hemorragia grave con repercusión hemodinámica, puede ser necesaria la transfusión de concentrados de hematíes y, en pacientes con trastornos de la coagulación, la administración de plasma fresco congelado o plaquetas.
Complicaciones
Aunque el síndrome de Mallory-Weiss tiene generalmente un pronóstico excelente, pueden surgir complicaciones en algunos casos:
- Hemorragia recurrente: se produce en un 5-10 % de los pacientes, generalmente en las primeras 24-48 horas.
- Shock hipovolémico: por pérdida masiva de sangre (infrecuente).
- Síndrome de Boerhaave: es la complicación más grave, aunque extremadamente rara. Consiste en la perforación completa de la pared esofágica (a diferencia del Mallory-Weiss, donde solo se afecta la mucosa y submucosa). Es una emergencia médica con alta mortalidad.
- Anemia ferropénica: en casos de hemorragias repetidas o crónicas.
¿Cómo puedo prevenirlo?
La prevención se centra en evitar o reducir los factores desencadenantes:
- Moderar o evitar el consumo de alcohol, dado que es el factor de riesgo más importante.
- Tratar el reflujo gastroesofágico y la hernia de hiato de forma adecuada.
- No provocarse vómitos voluntariamente. Es fundamental señalar las nefastas consecuencias que tiene esta práctica, no solo para este síndrome sino para la salud digestiva en general.
- Tratar las náuseas y los vómitos de forma temprana con antieméticos cuando sea necesario.
- Mantener una dieta equilibrada para proteger la mucosa esofagogástrica.
- Evitar el uso excesivo de AINE (ibuprofeno, aspirina, etc.) sin supervisión médica.
- Consultar al médico ante la aparición de vómitos con sangre o melenas, sin demora.
Preguntas frecuentes
¿El síndrome de Mallory-Weiss es grave?
En la mayoría de los casos, no. La hemorragia cede espontáneamente en el 80-90 % de los pacientes y las laceraciones cicatrizan sin secuelas en pocos días. Sin embargo, en un pequeño porcentaje, la hemorragia puede ser significativa y requerir tratamiento endoscópico o, excepcionalmente, quirúrgico.
¿Puede repetirse el síndrome de Mallory-Weiss?
Sí, puede recurrir si persisten los factores desencadenantes (consumo de alcohol, vómitos frecuentes, etc.). Por eso es fundamental abordar la causa subyacente para prevenir nuevos episodios.
¿Es lo mismo el síndrome de Mallory-Weiss que el de Boerhaave?
No. En el Mallory-Weiss se produce un desgarro parcial de la mucosa y submucosa esofagogástrica, sin perforación completa. En el síndrome de Boerhaave hay una rotura transmural (completa) de la pared del esófago, lo que constituye una emergencia quirúrgica con alta mortalidad.
Referencias
- Rawla, P. et al. (2017). Mallory-Weiss Syndrome. In: StatPearls. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK538190/
- Yin, A. et al. (2018). Mallory-Weiss syndrome: clinical experience with 42 cases. World Journal of Gastroenterology, 24(34), 3862-3869.
- MedlinePlus. Desgarro de Mallory-Weiss. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000269.htm
- Kim, J.W. (2015). Management of Mallory-Weiss tearing. Clinical Endoscopy, 48(2), 102-105. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25844337/

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.