Seminograma

El seminograma es una prueba diagnóstica para evaluar la calidad del semen. Explicamos cuáles son sus causas, algunos consejos y cómo se realiza.

El seminograma, también denominado espermiograma o espermograma en el ámbito clínico, es una prueba diagnóstica para evaluar la calidad del semen. Para ello se tienen en consideración un amplio abanico de factores tanto macroscópicos como microscópicos: volumen y pH seminal, morfología de los espermatozoides, concentración…

Existen una serie de valores de referencia que se toman a modo de resultados normales de la prueba. De este modo, en función de los resultados obtenidos, se puede determinar si existe algún tipo de alteración que pueda generar infertilidad y, así, las probabilidades de conseguir un embarazo.

Causas para realizar un seminograma

El seminograma se realiza de forma habitual para comprobar si existe algún tipo de problema relacionado con la infertilidad masculina. Por lo tanto, es muy frecuente en aquellas parejas que tienen problemas para concebir; en el caso del hombre, esta es la prueba principal en el estudio de infertilidad.
El médico también puede solicitar un seminograma cuando existe algún tipo de sospecha de daño en los testículos por diversos motivos, como por ejemplo una infección. Es importante destacar que aunque uno de los testículos sufra algún tipo de daño, el otro puede resultar suficiente para mantener el número de espermatozoides en sus valores normales.
El seminograma también se realiza en aquellos hombres que se han sometido a una vasectomía, para comprobar que se ha realizado de modo correcto. En este caso, no debe haber presencia de espermatozoides en el semen.

Procedimiento

A continuación explicamos paso a paso cómo se realiza esta prueba. Merece la pena destacar que para que los resultados sean fiables, el seminograma debe realizarse después de un periodo de abstinencia sexual de cinco días. Durante este periodo de tiempo se debe evitar tanto las relaciones sexuales como la masturbación.

Además, para realizar un diagnóstico correcto, en la gran mayoría de ocasiones se realizan dos pruebas con un periodo mínimo de diferencia entre ellas de un mes. De este modo se comparan los resultados obtenidos en ambos seminogramas y se establece un diagnóstico definitivo.

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Toma de muestra

La primera fase de la prueba consiste en la recogida de semen mediante la masturbación; éste se deposita en un bote esterilizado. De manera previa, se deben lavar tanto las manos como los genitales de forma adecuada, con abundante agua tibia y jabón pH neutro.

Resulta esencial recoger el total de la muestra de eyaculado. Es habitual que los hombros no se sientan cómodos durante esta fase, de modo que tienden a perder parte de la muestra. Pues bien, en este caso la muestra no resulta representativa y, por tanto, hay que volver a repetir la recogida de semen.

Lo más habitual es que la recogida de semen se realice en la propia clínica, con el objetivo de no alterar lo más mínimo la muestra. No obstante, en algunos casos se puede recoger la muestra en casa y entregarla al laboratorio; en este caso, es condición indispensable que no transcurra un periodo de tiempo superior a media hora.

Análisis del semen

Análisis del semen con un seminograma

Una vez recogida la muestra, se analiza en el laboratorio. Se llevan a cabo dos análisis. En primer lugar, lo que se conoce como análisis macroscópico. Y, en segundo lugar, el análisis microscópico.

Análisis macroscópico

Se toman en consideración los siguientes valores.

  • Volumen: es uno de los factores más importantes del seminograma. Tal y como su propio nombre indica, se analiza el volumen del semen, el cual se mide en mililitros. Se consideran valores normales a partir de 1,5 mililitros.
  • Licuefacción: para obtener los valores de este parámetro se deja reposar la muestra de semen durante veinte minutos. Durante este periodo de tiempo, del eyaculado se expulsa una proteína denominada fibrinolisina. En caso contrario, es un claro indicativo de que existe una determinada patología.
  • Viscosidad: para analizar la viscosidad del semen, en el laboratorio se analiza si hay o no hilos en el eyaculado.
  • Color: otro de los factores determinantes es el color del semen. En condiciones normales debe ser blanco, ligeramente amarillento. Si tiene un aspecto diferente, se deben realizar pruebas adicionales porque puede indicar una infección.
  • pH: en cuanto a los valores de pH normales, oscilan entre 7,2 y 8,0. Cifras por encima o por debajo de ese rango indican posibles alteraciones en la producción de semen.

Análisis microscópico

Para realizar la segunda fases del análisis del eyaculado se determinan los siguientes parámetros.

  • Concentración de espermatozoides: en condiciones normales, la concentración de espermatozoides por mililitro debe ser superior a los 15 millones. También se analiza el número total de espermatozoides presentes en el semen; se considera normal cuando la cifra supera los 39 millones.
  • Movilidad espermática: otro de los parámetros a analizar es la capacidad de movimiento que tienen los espermatozoides. Por un lado se establece el movimiento total, el cual debe ser superior al 40%. Y, por otro lado, el tipo de movimiento, que se divide en tres grandes grupos; lento, moderado y rápido.
  • Morfología: también se analiza la morfología de los espermatozoides, sobre todo en lo relativo con la forma de la cabeza, aunque también se determina la forma de la cola. Se considera una muestra de semen normal desde el punto de vista morfológico a aquella en la que más del 4% de espermatozoides tienen una forma normal y no presentan ningún tipo de anomalía.
  • Presencia de leucocitos: y, por último, la presencia de leucocitos en la muestra recogida. Si existe una gran presencia de leucocitos, indica que existe una infección, la cual requiere de tratamiento.

Una vez recogida la muestra de semen, lo más habitual es que los resultados se obtengan una vez transcurridos entre dos y tres días.

Enfermedades que causan problemas en los espermatozoides

Existen varias enfermedades que pueden dar lugar a problemas en los espermatozoides y, en un alto porcentaje de casos, a infertilidad. A continuación señalamos algunas de las más frecuentes.

  • Varicocele: un trastorno caracterizado por el agrandamiento de las venas del escroto. Esta es una de las causas más frecuentes tanto de la baja producción como de la baja calidad del esperma, lo cual puede generar infertilidad. En relación a los síntomas de esta enfermedad, es habitual sentir un dolor agudo en el escroto, el cual empeora a medida que avanza el día.
  • Hidrocele: se conoce como tal a un tipo de inflamación que afecta al escroto. Se genera tras la acumulación de líquido en el escroto. Aunque puede afectar a personas de todas las edades, resulta más habitual en recién nacidos. Por lo general, no es un trastorno doloroso y, en la gran mayoría de ocasiones, no requiere de tratamiento médico.
  • Hipertiroidismo: el hipertiroidismo implica que la tiroides produce mayor cantidad de hormonas tiroideas que las que el organismo realmente necesita. Es un trastorno más común en mujeres, sorbe todo a partir de los 60 años de edad. En cuanto a las causas de esta enfermedad, una de las más habituales es el trastorno de Grave; también puede deberse a un consumo excesivo de yodo.
  • Diabetes: la diabetes puede afectar de forma notable al desarrollo espermático en los hombres. Un trastorno caracterizado porque los niveles de azúcar en la sangre están muy altos.

Infertilidad masculina

Infertilidad masculina

La infertilidad masculina es como se denomina a la incapacidad de provocar un embarazo, siendo la causa más frecuente un recuento bajo de espermatozoides. En aquellos casos en los que la mujer no logra quedarse embarazada, resulta importante realizar los oportunos exámenes de fertilidad tanto masculina como femenina.

En el seminograma se analizan una gran selección de factores, como la cantidad, la movilidad y la morfología de los espermatozoides. Así, en caso de que la prueba diagnóstica determine un recuento bajo de espermatozoides, así como problemas de movilidad, se puede diagnosticar infertilidad masculina.

Otra causa común de este trastorno son diversos problemas con la eyaculación. También existen casos en los que es imposible determinar la causa de la infertilidad masculina; es lo que se conoce como infertilidad idiopática.

Causas

A continuación señalamos cuáles son las causas más frecuente de infertilidad en hombres.

  • Exposición durante un periodo de tiempo prolongado a ambientes tóxicos.
  • Alteraciones hormonales relacionadas con diferentes trastornos del sistema endocrino, como el hipotiroidismo.
  • La obesidad también dificulta en gran medida la fertilidad. Numerosos estudios han establecido una relación directa entre el sobrepeso y la escasa producción de espermatozoides.
  • El consumo excesivo de alcohol también perjudica la fertilidad. Tomar grandes cantidades de bebidas alcohólicas puede afectar a los niveles de testosterona, así como a la cantidad y calidad de los espermatozoides.
  • Determinados trastornos que afectan al escroto y a los testículos.
  • Y, por último, el sedentarismo reduce de forma notable la calidad del semen.

Conclusión

El seminograma es una prueba médica totalmente indolora, la cual se lleva realizando desde principios del Siglo XX. En los últimos años, esta prueba ha ganado una cada vez mayor importancia ya que se realiza habitualmente en estudios de infertilidad.

A diario se realizan decenas de seminogramas en clínicas de todo el mundo. Es por ello que resulta algo habitual. Los resultados tardan unos pocos días en obtenerse.

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